Revista

L
a Revista de la Pátria Grande


CONSTRUINDO CAMINHOS/ CONSTRUYENDO CAMIÑOS

El Muchacho que se Quería Casar. Plataforma Teatro
Una experiencia de Teatro en Comunidades Indígenas
Ignacio Miranda Hiriart

México

Foto Ignacio Miranda Hiriart
A partir do estudo da cosmogonia indígena Náhuatl, um grupo de teatrólogos desenvolveu um projeto de teatro de rua, que foi além das cinco apresentações em comunidades indígenas programadas inicialmente, chegando a percorrer escolas, diversas comunidades, assim como participar em festivais em diferentes lugares do México. Através do método de criação coletiva, os atores foram inventando os personagens, num processo de entrega e crescimento grupal, chegando a alcançar, no momento de encenação das peças, um estado comunitário de união, solidariedade e entrega entre atores e expectadores.



Sólo al ver amanecer en las frías mañanas de la empobrecida Sierra Norte del Estado de Puebla; al ver cómo familias formadas generalmente por mujeres rodeadas de escuincles [1] que caminaban por senderos, a veces más de una hora cargando un morral con tortillas y tacos; al ver cómo llegaban camionetas cargadas con niños, sus caritas llenas de expectación y otros tantos sin saber a qué venían; sólo en ese momento sentí la posibilidad del rito, o dicho más académicamente, que la posibilidad de la experiencia estética estaba finalmente ante nosotros, como si fuera un manantial necesario al que todo creador debiera recurrir para continuar vivo en la creación. Este proyecto, que comenzó en medio de gallinas que cruzaban por el escenario y perros que le ladraban a los actores, tuvo su origen gracias a una invitación de Dora Ruiz Galindo y Oscar Hagerman, quienes desde 1982, se unieron a un equipo, que fundó el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER), ubicado en las comunidades indígenas del Municipio de Zautla, en la Sierra Norte del Estado de Puebla. Esta organización se ha dedicado, durante 22 años, al trabajo con jóvenes y adultos para su formación a través de programas alternativos de educación que orientan sus contenidos a dar respuesta a las necesidades propias del medio rural.


TEATRO AL AIRE LIBRE

Con esta invitación entre las manos y para adentrarnos en la imaginería indígena, emprendimos una investigación de cuentos Náhuatl de tradición oral, al mismo tiempo que participamos en festividades tradicionales de la zona. Con algunos cuentos elegidos, convocamos a la primera generación egresada del Diplomado Teatro del Cuerpo en la Ciudad de México, lugar donde imparto clases de Introducción al Trabajo de Máscaras, y con ese grupo humano, más un diseñador y un músico, nos propusimos realizar un montaje callejero que debía reunir una serie de características: mantener el contenido metafórico de los cuentos; respetar el imaginario local (donde los búhos son pájaros de mal agüero o los animales hablan con los humanos); un montaje fácil de entender para los niños pero con una estética para todo espectador; una obra de Teatro al Aire Libre que pudiéramos presentar en dos comunidades en un mismo día, por lo que su diseño debía ser liviano y transportable.

Si intento continuar remontándome a los orígenes del trabajo, debo destacar que el método de creación colectiva organizado en torno a los cuentos exigió para los actores el apoderarse de los personajes. Dicho más claramente: no designamos los roles que los actores debían interpretar, sino más bien el actor podía probar cada uno de los personajes, incluyendo la posibilidad de crear alguno que no apareciera en los cuentos originales. Este método de creación es heredado del Gran Circo Teatro de Chile, dirigido por ese “Monstruo del Teatro”, el director Andrés Pérez Araya (QEPD). Y como él decía: “los personajes están flotando por el aire, están observando en cuál de los actores deciden encarnarse. Este método exige que el actor se integre a la creación con la máxima exigencia y la mayor humildad”. Por supuesto que no se trata que el director deje al actor a la deriva en una búsqueda de algo etéreo, sino todo lo contrario; se propone desde el primer día un entrenamiento físico y vocal destinado a adentrarnos, en este caso, en la cosmogonía indígena Náhuatl.

Foto Ignacio Miranda Hiriart

TRANSFORMACIÓN DE LOS ACTORES

Parte importante de la creación de El Muchacho que se Quería Casar corresponde a la transformación del actor. En esta etapa el vestuario, el maquillaje y las máscaras son herramientas esenciales del proceso
. Para ejemplificarlo más claramente, suele ocurrir en los ensayos que alguien aparezca con su propuesta en el escenario, pero sin que nadie de la compañía reconozca quién es. Y es en ese momento, justamente, cuando ocurre el nacimiento de alguno de los personajes, o como diría Andrés Pérez, “es la encarnación de un personaje que, a su vez, es atravesado por una emoción y a partir de ésta narra los acontecimientos”. En efecto, eso puede ocurrir; es como un parto: el gran momento de la creación, el nacimiento de un personaje.

Para desmitificar un poco este proceso, es necesario decir que es tremendamente duro para el actor trabajar de esta manera; aquél que no encuentra su rol en la obra, al mismo tiempo se queda sin trabajo. Pero aquél que encuentra su rol se siente seguro de haber transitado por un verdadero proceso creativo, donde su cuerpo y su mente se transforman al servicio de la historia.

En el caso de El Muchacho que se Quería Casar, fue exigencia también para los actores tocar algún instrumento musical; esto no es ninguna novedad dentro del teatro callejero, pero dentro del teatro que estamos acostumbrados a ver en México, esta exigencia es nueva para un elenco de trabajo. En conclusión, para el actor no hubo nada regalado de antemano, todo fue un riesgo durante el proceso de creación. Por lo mismo y para cerrar las explicaciones sobre los ensayos, siento el mayor aprecio y la mayor admiración por este elenco, que no sólo estuvo a la altura de todas las exigencias anteriormente mencionadas, sino que estuvo dispuesto a viajar a las comunidades indígenas además de dormir, comer y asearse en las condiciones que se dan en la vida rural. La obra se presentó en diferentes comunidades, lo cual implicó viajar, descargar y montar la escenografía, vestirse, maquillarse y, por si fuera poco, realizar dos funciones por día.


EMPIEZA LA FUNCIÓN

En cada una de las comunidades había personas esperándonos; el pueblo entero se reunía para observar desde el momento en que comenzaba a montarse la escenografía. Para ellos el espectáculo comenzaba desde ver maquillarse a los actores, y los niños no podían guardar su asombro ante las máscaras. El ambiente iba creciendo a medida que llegaban personas por lejanos senderos acompañadas por niños y perros. Sin duda era un día especial y con toda certeza puedo decir que, al ver las caras de los ancianos poseídas por el teatro, al ver a las señoras carcajearse con cada canción, a los niños cautivados por las palabras de los animales de la obra, el fenómeno del teatro estaba allí; ese misterioso fenómeno que a veces ocurre entre el actor y el espectador, donde toda la concentración y los corazones se unen en un objeto de arte, o para ser más certeros, ante este objeto artesanal.

Una vez acabada la función, las mujeres del pueblo tenían preparados alimentos para todos los presentes: tacos, tortillas, tlacoyos, pollo con mole, etc. Fue maravilloso ver cómo esas personas, sumidas en la pobreza, pueden organizarse en un gran gesto solidario
; el de compartir lo poco que tienen con nosotros y entre ellos; ver cómo aquel que tenía una camioneta ayudaba trasportando a las personas de regreso a sus casas. Como suele ocurrir, nosotros recibimos más de lo que fuimos a dar, e intentando ser sabios, ellos pueden aprender de nosotros, pero nosotros tenemos el deber de aprender de ellos y si algo aprendimos fue el verdadero sentimiento de vivir en comunidad, de compartir problemas y buscar soluciones comunes. Quizá si en las ciudades tuviéramos un pequeño porcentaje de ese sentimiento, sería menos solitario y más civilizado habitar nuestras grandes urbes.

Foto Ignacio Miranda Hiriart

UN CAMINO LARGO, RICO Y COMPROMETIDO

Ese fue el comienzo, hace más de dos años, y quizá por el simple hecho de haber sido realizado sin más expectativas que dar cinco funciones en las comunidades indígenas, el espectáculo ha recorrido escuelas, provincias y diversos festivales de teatro en Querétaro, el Estado de México, Zacatecas y el Distrito Federal, donde daremos una nueva temporada, apoyados por el programa Artes Por Todas Partes en: reclusorios, centros culturales, parques y plazas donde la gente está impedida a acceder a los altos precios de la cultura.

En muchos poblados de la Sierra Norte del Estado de Puebla, donde el CESDER colabora para el desarrollo rural, nos han pedido regresar con nuestra obra. Y nosotros, conscientes de no dejar abandonado al público al que hemos ido llegando (público que en general es primera vez que presencia una obra de teatro), estamos buscando maneras de encausar esta petición. Por lo pronto hemos realizado talleres de actuación, maquillaje, vestuario y dramaturgia en las instalaciones del CESDER. El siguiente paso consiste en organizar una Maratón de Teatro Comunitario. Nosotros nos comprometemos a montar una obra de teatro con los promotores del Centro Educativo, y al mismo tiempo llevar nuevos trabajos. Mas como se puede ver, está todo por hacerse y alguien tiene que llevarlo a cabo y alguien más financiarlo. Esos son los nuevos desafíos.

Foto Ignacio Miranda Hiriart

A modo de conclusión, y sin darnos cuenta en un principio pero convencidos de nuestra labor, podemos afirmar que con este trabajo estamos cumpliendo una serie de objetivos. Estamos preservando y revitalizando tradiciones culturales, estamos generando nuevos públicos y, al mismo tiempo, mostrando una alternativa para ayudar a solucionar los problemas sociales. No es nada nuevo, que en aquellos lugares donde la pobreza y la falta de posibilidades, son el pan de cada día, los jóvenes y los hombres en general emigren en busca de trabajo. No es nuevo saber que en estos lugares, la violencia familiar y social, la falta de derechos de la mujer, las adicciones y el alcoholismo vayan en aumento. Y es aquí donde la educación, la sana diversión y la cultura se nos presentan como tres grandes herramientas para el buen desarrollo de nuestros pueblos.
(NA)


[1] Niños

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