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a Revista de la Pátria Grande


ENTREVISTA / ENTREVISTA

Educação: realidade e perspectivas
Educacion: realidad y perspectivas


Sylvia Schmelkes
Es mexicana, Socióloga con Maestría en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana de México (D.F.). Fue Profesora-investigadora titular del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de 1994 a 2001.
Tiene 32 años de experiencia en investigación educativa. Los primeros 24 en el Centro de Estudios Educativos, del que fue directora académica entre 1984 y 1994. Actualmente es Coordinadora General de Educación Intercultural Bilingüe en la Secretaría de Educación Pública. Realiza investigación en el campo de la educación de adultos y de la calidad de la educación básica, y más recientemente en torno a la educación valoral. Ha publicado cerca de un centenar de trabajos, entre libros y artículos.
Ha sido consultora de la UNESCO, de UNICEF, de la OEA, de la Secretaría de Educación Pública en México. Presidió la Junta de Gobierno del Centro de Investigación e Innovación Educativas de la OCDE de 2002 a 2004 y es Investigadora Nacional. Recibió los siguientes premios: Premio Nacional María Lavalle Urbina, en 1998 y Premio Tlamantini, en 2003.


É mexicana, Socióloga, com Mestrado em pesquisa Educativa pela Universidade Ibero-americana, México D.F. Atualmente é Coordenadora Geral de Educação Intercultural Bilíngüe na Secretaria de Educação Pública. Foi professora-investigadora titular do Departamento de Pesquisas Educativas do Centro de Pesquisa e Estudos Avançados de 1994 a 2001 e diretora acadêmica do Centro de Estudos Educativos entre 1984 e 1994. Foi consultora da UNESCO, da UNICEF, da OEA, da Secretaria de Educação Pública do México. Presidiu a Junta de Governo do Centro de Pesquisa e Inovação Educativas da OCDE de 2002 a 2004 e é Pesquisadora Nacional. Recebeu o prêmio nacional María Lavalle Urbina 1998 e o prêmio Tlamantini, em 2003.


schmelkes@sep.gob.mx


NA - Para comenzar ¿cómo ve usted la situación de la Educación en América Latina hoy? ¿Cuáles son los enfoques más presentes que orientan las políticas en la producción en esta área?

Sylvia Schmelkes - La situación de la educación en América Latina es altamente heterogénea. Países como Chile, Uruguay, Argentina y Costa Rica, que lograron universalizar su educación primaria a inicios del siglo XX, se encuentran en una situación muy diferente a países de desarrollo más tardío como el resto de los centroamericanos y del caribe. México, Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Paraguay se encuentran quizás en una situación intermedia, con enormes diferencias entre ellos. Cuba, cuya situación sociopolítica es distinta del resto de los países latinoamericanos, también tiene una realidad educativa muy distinta a la de los demás.

A pesar de lo anterior, hay algunas comunalidades en los logros y la problemática educativa de nuestros países, siempre con excepciones:

a) En casi todos ellos, la batalla por la universalización de la educación básica ha procurado asegurar la existencia de la oferta, pero sin poder garantizar su calidad. Estamos arrastrando serios problemas de una deficiente calidad de la educación impartida, incapaz de asegurar aprendizajes reales útiles para seguir estudiando y útiles para la vida en circunstancias muy diversas. Más grave aún, la calidad de la educación, entendida como la capacidad del sistema educativo de lograr aprendizajes reales, se encuentra muy desigualmente distribuida prácticamente en todos nuestros países.

b) El afán por construir naciones sólidas con identidades afianzadas condujo a una uniformización de los contenidos escolares, las más de las veces bajo la forma de un curriculum nacional, que privilegió la cultura occidental de clase media e ignoró las necesidades educativas propias de las zonas rurales y de numerosos grupos culturales. Cuando se extendió la escuela a estas zonas, lo hizo reproduciendo el mismo modelo de las zonas urbanas, pero empobreciéndolo. Con ello efectivamente se logró imponer una cultura dominante, pero se fortaleció la incomprensión cultural, la discriminación y el racismo. También se perdieron importantes conocimientos indígenas. La visión única de la cultura se convirtió en una causa más de inequidades en educación.

c) Los sistemas educativos, en casi todos nuestros países, nacieron centrales. Ello impuso un estilo burocrático de operación, con el correspondiente verticalismo y autoritarismo propio de dicho estilo. Fueron las decisiones centrales, y no las problemáticas locales y regionales, las que a lo largo del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX configuraron la educación en los diversos países del continente. No es sino hasta después de 1980 cuando los sistemas educativos latinoamericanos comienzan un proceso de descentralización a nivel provincial, estatal o municipal, que conducen a que ciertas decisiones, las más de las veces administrativas, se tomen más cerca de donde tiene lugar el hecho educativo.

Foto João Ripper

d) La formación del magisterio en la gran mayoría de nuestros países obedeció al afán de universalización de la educación básica. Más que asegurar un cuerpo docente de excelente calidad, lo que guió la generación de docentes fue la preocupación por la cantidad por el menor costo posible. Así, la carrera docente inició siendo una carrera no universitaria, de nivel técnico, y los salarios de los docentes consecuentemente fueron notablemente más bajos que los de otros profesionales. Recientemente también, las carreras docentes han sido elevadas a nivel terciario, sin que con ello se haya podido asegurar ni un buen nivel académico – se mantuvieron los sistemas tradicionales de formación docente – ni adecuados niveles salariales. El magisterio latinoamericano está formado tradicionalmente. Por lo mismo, no ha adquirido las habilidades para enseñar a pensar por cuenta propia, a resolver problemas, a trabajar en equipo, a convivir en sociedades democráticas, diversas y plurales y a aprender a aprender.

e) La educación postbásica tradicionalmente atendía a la élite y a la clase media urbana. Los alumnos de este nivel educativo llegarían a la universidad. Por lo mismo, la orientación de estos niveles educativos fue enciclopedista, propedéutica, orientada a los estudios de nivel terciario.

Aunque podríamos ampliar mucho más esta lista, ella nos basta para identificar las grandes tendencias de la política educativa actual en América Latina:

- La preocupación por la equidad de la educación. En la mayoría de los países latinoamericanos, la equidad se ha combatido sobre todo en el nivel primario, y mediante programas compensatorios que ofrecen a las regiones rurales y en algunos casos a las urbanas pobres recursos humanos, físicos y materiales mayores y mejores a fin de lograr que las escuelas ubicadas en estos medios se parezcan un poco más a las escuelas urbanas. Aunque representan un avance importante por lo que significan de reconocimiento de y preocupación por la desigualdad educativa, dichos programas no han logrado, a la fecha, reducir de manera significativa las enormes inequidades sobre todo en resultados de la educación.

- La descentralización educativa. Como ya señalábamos, esta orientación de política educativa se da prácticamente en todos los países, aunque difiere la unidad base de toma de decisiones (provincial, municipal, escolar). La tendencia reciente es profundizar la descentralización, ampliando el espectro de decisiones susceptibles de ser tomadas a niveles locales. Por otra parte, y ante las evidencias de que las escuelas en lo individual, cuando se lo proponen, son capaces de ofrecer una educación de alta calidad independientemente del medio social al que sirvan, se promueven políticas de planeación escolar que fortalecen la capacidad de cada escuela de tomar importantes decisiones administrativas y pedagógicas.

- Las reformas en los procesos de formación y actualización del magisterio. Se trata de hacer de la formación magisterial una carrera de nivel terciario, muchas veces, aunque no siempre, ubicada en las universidades, con un enfoque científico de la enseñanza y con una centración en el aprendizaje como propósito del quehacer profesional. La actualización de los docentes en ejercicio se intensifica prácticamente en todos nuestros países. Con ella se procura, entre otras cosas, hacer llegar los avances pedagógicos más recientes al magisterio en funciones a fin de lograr transformaciones en su práctica docente.

Foto João Ripper

- La ampliación de los años de educación obligatoria. En la mayoría de los países latinoamericanos, la educación obligatoria consta ya de 9 años más un número variable de grados de preescolar (de uno a tres, según el país). La tendencia clara es que los años de formación obligatoria sigan incrementándose, de manera que probablemente para el 2025, todos los estudios de nivel preuniversitario sean obligatorios. Con ello se pretende volver a los países más competitivos con los países que nos antecedieron en la universalización de su educación preuniversitaria, e incorporar al curriculum aquellos elementos necesarios para poder enfrentar una realidad global incierta y rápidamente cambiante.

- La educación intercultural. En los países con pobla­ción culturalmente diversa, sobre todo los países con poblaciones originarias importantes, la educación intercultural viene cobrando importancia. Se trata de reconocer el derecho que tienen los indígenas de ser educados en su propia lengua y de forma respetuosa respecto de su propia cultura. Más todavía, se trata de reconocer que la convivencia en países culturalmente diversos pasa necesariamente por educar en interculturalidad – conocimiento, comprensión, aprecio por la diferencia – a toda la población nacional. Con ello se procura enfrentar también una de las causas importantes de la desigualdad educativa.

- La diversificación de la educa­ción postbásica, incluida la tercia­ria. A partir de los años 60, se comienza a revertir la política que condujo a la orientación exclusivamente propedéutica de la educación media y se incorporan subsistemas de formación vocacional técnica y orientada a los servicios. También se ofrecen diversas alternativas de educación terciaria, incluyendo formación tecnológica. En algunos países la oferta de educación terciaria se amplía geográficamente.

- La introducción de las tecnologías de información y comunicación a la educación. A través tanto de la educación presencial como mediante modalidades de educación a distancia, las tecnologías de información y comunicación se incorporan a la educación, sobre todo de los niveles medio hacia arriba, aunque incluyendo, en muchos países, también a la educación primaria. Esto significa altos costos de equipamiento para nuestros países, sin que necesariamente esté claro su valor agregado ni su papel en la generación de nuevas desigualdades educativas.

- La evaluación educativa. Todos nuestros países, sin excepción, han configurado programas de evaluación educativa que implican, entre otras cosas, la aplica­ción de pruebas de habilidades y conocimientos a mues­tras de alumnos y/o escuelas de los diversos nive­les educativos. Además, muchos de ellos participan en experiencias internacionales de evaluación educativa que permiten comparar a los países entre sí. Trece países latinoamericanos participaron en el ejercicio regional de evaluación de la calidad educativa conducido por la UNESCO. Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Colombia, Brasil y México han participado también en evaluaciones internacionales más amplias. Esta tendencia va ligada a la importancia creciente de los procesos de rendición de cuentas como elemento esencial de las sociedades democráticas. En educación, rendir cuentas se entiende, de manera importante, como dar a conocer a la sociedad lo que aprenden los alumnos. Esta tendencia se afianza y se viene complementado con evaluaciones de docentes, de escuelas, y del sistema en su operación más global.

NA - ¿La perspectiva crítica de la Educación está teniendo algún impacto en educación en el Contienen Latino Americano? ¿Qué relevancia usted atribuye a esta perspectiva? ¿Cuáles serían sus principales contribuciones?

Sylvia Schmelkes - Entiendo por perspectiva crítica aquella que favorece el desarrollo de las capacidades autónomas del sujeto para obtener y discriminar información, aprender por cuenta propia, juzgar moralmente los actos propios y los de los demás, y decidir y actuar cívica y políticamente, como las más importantes.

Desde luego que esta perspectiva ha influido en la educación latinoamericana. Paulo Freire, educador latinoamericano, impulsó con esta orientación la educación liberadora, que ha impactado de manera notable la educación no formal de adultos, pero que también ha tenido sus importantes repercusiones en el aula. La orientación de las reformas curriculares recientes y de los nuevos procesos de formación y actualización de los docentes se orientan claramente más en este sentido que las políticas inmediatamente anteriores. No obstante, aún queda mucho por hacer para lograr que la perspectiva crítica caracterice la práctica educativa latinoamericana, que conserva todavía la herencia transmisionista, autoritaria y vertical con la que nacieron y se desarrollaron nuestros sistemas educativos.

Foto João Ripper

NA - ¿Qué elementos o aspectos usted considera necesarios enfatizar para que la educación avance en los diferentes contextos latinoamericanos?

Sylvia Schmelkes - Son tres los aspectos fundamentales, desde mi punto de vista: a) Entender la equidad como distribución de calidad, y entender la calidad como necesariamente diversa en sus procesos, si bien persiguiendo puntos de llegada similares.

b) Contar con docentes capaces de respetar las diversidades de todo tipo, incluyendo de manera especial la cultural; capaces también de tomar decisiones; preocupados por el avance y logro de todos y cada uno de sus alumnos, y formados en las habilidades docentes necesarias para desarrollar competencias autónomas y capacidades de convivencia.

c) Y significa también confiar en la capacidad profesional de docentes y directivos para tomar decisiones. El sistema educativo debe pedir cuentas de lo logrado, pero debe dejar en gran libertad a cada escuela para decidir la forma como tiene que proceder para lograr metas comunes (y diferentes) con procesos adecuados a contextos específicos, en estrecha relación con la comunidad a la que sirve.

Lo anterior supone sociedades nacionales formadas y exigentes en cuanto a las aspiraciones educativas para toda su población; supone mecanismos para asegurar la participación social que manifieste sus exigencias, y supone un sistema educativo abierto a la crítica y al cambio – un sistema educativo más preocupado por el aprendizaje y menos burocrático. Supone también un sistema educativo capaz de reconocer a sus buenos maes­tros y de formar a los que no han mostrado buenos resultados. Supone sociedades dispuestas a pagar el costo de una educación de calidad con equidad. (NA)

NA - Para começar, como vê a situação da Educação na América Latina hoje? Quais são os enfoques mais presentes que orientam as políticas na produção desta área?

Sylvia Schmelkes - A situação da educação na América Latina é sumamente heterogênea. Países como o Chile, o Uruguai, a Argentina e a Costa Rica, que conseguiram universalizar sua educação primária no começo do século XX, encontram-se numa situação muito diferente a dos países de desenvolvimento mais tardio como os da América Central e o Caribe. México, Venezuela, Colômbia, Brasil. Equador, Peru, Paraguai se encontram, talvez, numa situação intermediária, com enormes diferenças entre eles. Cuba, cuja situação sócio-política é diferente da do resto dos países latino-americanos, também tem uma realidade educativa muito diferente daqueles.

Foto Adélia Koff

Apesar desse contexto, há alguns pontos em comum nos avanços e na problemática educativa dos nossos países, mas sempre com exceções:

a) Em quase todos os nossos países, a batalha pela universalização da educação básica procurou garantir a existência da oferta, mas sem poder garantir a sua qualidade. Estamos arrastando sérios problemas advindos da deficiente qualidade da educação oferecida, incapaz de assegurar aprendizagens reais úteis para seguir estudando e úteis para a vida em circunstâncias muito diversas. O mais grave é que a qualidade da educação, entendida como a capacidade do sistema educativo de obter aprendizagens reais, encontra-se distribuída de forma muito desigual em, praticamente, todos os nossos países.

b) O afã por construir nações sólidas com identidades afiançadas levou a uma uniformização dos conteúdos escolares, na maioria das vezes, sob a forma de um currículo nacional, que privilegiou a cultura ocidental de classe média e ignorou as necessidades educativas próprias das zonas rurais e de numerosos grupos culturais. Quando a escola se estendeu a estas regiões o fez reproduzindo o mesmo modelo das zonas urbanas, o que o empobreceu. Assim, foi imposta uma cultura dominante e foi fortalecida a incompreensão cultural, a discriminação e o racismo. Também se perderam importantes conhecimentos indígenas. A visão única da cultura se tornou em mais uma causa de iniqüidade na educação.

c) Os sistemas educativos, em quase todos os nossos países, nasceram centrais. Isso impôs um estilo burocrático de operação, com a correspondente verticalidade e o autoritarismo próprio desse estilo. Foram as decisões centrais, e não as problemáticas locais e regionais, as que ao longo do século XIX e já começado o século XX, configuraram a educação nos diversos países do continente. A partir de 1980 os sistemas educativos latino-americanos começam um processo de descentralização a nível provincial, estadual ou municipal, que levam a que certas decisões, quase sempre administrativas, sejam tomadas desde o espaço educativo.

d) A formação do magistério na maioria dos nossos países obedeceu ao afã da universalização da educação básica. Mais do que garantir um corpo docente de excelente qualidade, o que serviu de guia à geração de docentes foi a preocupação pela quantidade pelo menor custo possível. Assim, a carreira docente começou sendo uma carreira não universitária, de nível técnico e os salários dos docentes, conseqüentemente, foram notavelmente mais baixos do que os de outros profissionais. Recentemente as carreiras docentes foram elevadas ao nível de terceiro grau, o que não tem garantido nem um bom nível acadêmico - foram mantidos os sistemas tradicionais de formação docente - nem níveis salariais adequados. O magistério latino-americano é formado tradicionalmente. Por isso, não tem adquirido as habilidades para ensinar a pensar por conta própria, a resolver problemas, a trabalhar em equipe, a conviver em sociedades democráticas, diversas e plurais e a prender a aprender.

e) A educação pós-básica, tradicionalmente atendia à elite e à classe média urbana. Os alunos deste nível educativo deviam chegar à universidade. Por isso, a orientação destes níveis educativos foi enciclopedista, propedêutica, orientada aos estudos de nível terciário.

Embora possamos ampliar muito mais esta lista, ela é suficiente para identificar as grandes tendências da política educativa atual na América Latina:

- A preocupação pela eqüidade da educação. Na maioria dos países latino-americanos, a eqüidade foi combatida sobretudo no nível do primeiro grau, através de programas compensatórios que ofereceram às regiões rurais e em alguns casos, às regiões urbanas pobres, recursos humanos, físicos e materiais melhores, de modo que as escolas situadas nessas regiões se parececem mais com as escolas urbanas. Embora representem um avanço importante pelo que significam quanto ao reconhecimento e à preocupação pela desigualdade educativa, estes programas não conseguiram reduzir de forma significativa a enorme iniqüidade, especialmente nos resultados da educação.

- A descentralização educativa. Como já foi indicado, esta orientação de política educativa ocorre praticamente em todos os países, mas difere a unidade base de tomada de decisões (provincial, municipal, escolar). A tendência recente é a de aprofundar a descentralização, ampliando o espectro de decisões susceptíveis de serem tomadas em níveis locais. Por outra parte, e face às evidências de que as escolas no individual, quando se propõem, são capazes de oferecer uma educação de alta qualidade independente do meio social ao que servem, promovem-se políticas de planejamento escolar que fortalecem a capacidade de cada escola de tomar importantes decisões administrativas e pedagógicas.

Foto Adélia Koff

- As reformas nos processos de formação e atualização do magistério. Trata-se de tornar a formação do magistério uma carreira de nível superior, nem sempre situada nas universidades, com um enfoque científico do ensino e centrada na aprendizagem como propósito do trabalho profissional. A atualização dos docentes em exercício é intensificada praticamente em quase todos os nossos países. Procura-se, através dela, -entre outras coisas- levar os avanços pedagógicos mais recentes ao magistério, a fim de obter transformações na prática docente.

- A ampliação dos anos da educação obrigatória. Na maioria dos países latino-americanos a educação obrigatória consta já de 9 anos, mais um número variável de anos do pré-escolar (de um a três, segundo o país). A tendência é a de se incrementar os anos de formação obrigatória, de forma que, provavelmente para 2025, todos os estudos de nível pré-universitário sejam obrigatórios. Com isso, pretende-se voltar aos países mais competitivos com os países que nos antecederam na universalização de sua educação pré-universitária, e incorporar no curriculum aqueles elementos necessários para poder enfrentar uma realidade global incerta e que muda rapidamente.

- A educação intercultural. Nos países com população culturalmente diversa, em especial os países com populações originárias importantes, a educação intercultural tem ganhado importância. Trata-se de reconhecer o direito que têm os indígenas de serem educados em sua própria língua e de que seja respeitada a sua própria cultura. Também se trata de reconhecer que a convivência em países culturalmente diversos passa necessariamente por educar no interculturalismo -conhecimento, compreensão, apreço pela diferença- toda a população nacional. Assim, procura-se enfrentar, também, uma das importantes causas da desigualdade educativa.

- A diversificação da educação pós-básica, incluída a superior. A partir dos anos 60 começa a ser revertida a política que levou à orientação exclusivamente propedêutica da educação média e são incorporados subsistemas de formação vocacional técnica, incluindo-se a formação tecnológica. Em alguns países a oferta de educação superior é ampliada geograficamente.

- A introdução das tecnologias de informação e comunicação na educação. Através tanto da educação presencial quanto das modalidades de educação a distância, as tecnologias de informação e comunicação são incorporadas à educação, sobretudo do nível médio em diante, apesar de que em muitos países se começa do primeiro grau. Isto significa altos custos em equipamentos para os nossos países e mantém pouca clareza em relação ao valor agregado e ao papel que desempenha na geração de novas desigualdades educativas.

- A avaliação educativa. Todos os nossos países, sem exceção, configuraram programas de avaliação educativa que implicam, entre outras coisas, na aplicação de provas de habilidades e conhecimentos a alunos e/ou escolas dos diversos níveis educativos. Além do mais, muitos deles participam em experiências internacionais de avaliação educativa que permitem comparar os países entre si. Treze países latino-americanos participaram do exercício regional de avaliação da qualidade educativa conduzido pela UNESCO. Peru, Chile, Argentina, Uruguai, Colômbia, Brasil e México participaram também em avaliações internacionais mais amplas. Esta tendência está vinculada à importância crescente dos processos de prestação de contas, como elemento essencial das sociedades democráticas. Em educação, por prestação de contas, entende-se dar a conhecer à sociedade aquilo que aprendem os alunos. Esta tendência é afiançada e vêm se complementando com avaliações de docentes, de escolas e do sistema em sua operação global.

NA - A perspectiva crítica da Educação produz algum impacto na educação do continente latino-americano? Que relevância você atribui a esta perspectiva? Quais seriam as suas principais contribuições?

Sylvia Schmelkes - Entendo por perspectiva crítica, aquela que favorece o desenvolvimento das capacidades autônomas do sujeito para obter e discriminar informações, aprender por conta própria, julgar moralmente os próprios atos e os dos outros, e decidir e agir cívica e politicamente, entre as mais importantes.

Foto João Ripper

É claro que esta perspectiva tem influenciado a educação latino-americana. Paulo Freire, educador latino-americano, impulsionou com esta orientação a educação libertadora que produziu um impacto notável na educação não formal de adultos, e que também teve suas importantes repercussões na sala de aula. A orientação das reformas curriculares recentes e dos novos processos de formação e atualização dos docentes, orientam-se mais nesse sentido do que as políticas imediatamente anteriores. Não obstante, ainda precisa ser feita muita coisa para conseguir que a perspectiva crítica caracterize a prática educativa latino-americana, que ainda conserva a herança “transmissionista”, autoritária e vertical com que nasceram e se desenvolveram os nossos sistemas educativos.

NA - Que elementos ou aspectos você considera necessário enfatizar para o avanço da educação nos diferentes contextos latino-americanos?

Sylvia Schmelkes - A meu ver, são três os aspectos fundamentais:

a) Entender a eqüidade como distribuição de qualidade e entender a qualidade como necessariamente diversa nos seus processos, embora persiga pontos de chegada similares.

b) Contar com docentes capazes de respeitar as diversidades de todo tipo, incluindo, especialmente, a cultural; capazes também de tomar decisões; preocupados com o avanço de todos e cada um dos seus alunos, e formados nas habilidades docentes necessárias para desenvolver competências autônomas e capacidades de convivência.

c) E também significa confiar na capacidade profis­sional de docentes e dirigentes para a tomada de decisões. O sistema educativo deve pedir prestação de contas dos avanços obtidos, mas deve dar liberdade a cada escola para decidir o melhor proceder no sentido de conseguir metas comuns (e diferentes), com processos adequados a contextos específicos, e em estreita relação com a comunidade a que serve.

Todo o dito supõe sociedades nacionais formadas e exigentes em relação às aspirações educativas para toda a população; supõe mecanismos que garantam uma participação social que manifeste suas exigências, e supõe um sistema educativo aberto à crítica e à mudança - um sistema educativo mais preocupado com a aprendizagem e menos burocrático. Supõe também um sistema educativo capaz de reconhecer os bons professores e de formar aqueles que não mostraram bons resultados. Supõe sociedades dispostas a pagar o custo de uma educação de qualidade com eqüidade. (NA)

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