Revista

L
a Revista de la Pátria Grande


CONSTRUINDO CAMINHOS/ CONSTRUYENDO CAMIÑOS

Relaciones comunitarias justas:
las localidades latinoamericanas frente al proceso globalizador
Nivia Brismat [1]
México
nmbrismat@yahoo.com



Foto Rodolpho Oliva Foto Ricardo Funari
As relações entre comunidade e globalização no contexto da América Latina são analisadas em três perspectivas: a reconstrução do debate em torno do local e o global; a descrição dos efeitos não desejados desta relação; e a definição de alternativas para a materialização de uma efetiva governabilidade nas comunidades da região.



Para los latinoamericanos de inicios del siglo XXI suelen ser familiares las noticias sobre la presencia de indígenas mexicanos o centroamericanos en el mercado laboral de Estados Unidos, la inserción de diversas localidades en los circuitos maquiladores mundiales, y los procesos de descentralización que le han otorgado mayor autonomía a los municipios de la región. Estos fenómenos, aunque de naturaleza muy diferente, son manifestaciones de las relaciones contradictorias que se establecen entre el ámbito comunitario -entendido como el plexo de relaciones económicas, políticas y socioculturales locales al interior de los estados nacionales- y el proceso de globalización.

A través de estas páginas se pretenden analizar las relaciones entre comunidad y globalización en el contexto de América Latina. Para ello, se han elegido tres líneas analíticas que pueden contribuir a la reflexión sobre el tema: la reconstrucción del debate alrededor de lo local y lo global, la descripción de los efectos no deseados de esta relación a partir de casos concretos, y la definición de algunas alternativas para la materialización de una efectiva gobernabilidad en las comunidades de la región. Así, pretendemos contribuir modestamente a la formulación de propuestas viables económicamente, políticamente democráticas y, sobre todo, justas socialmente en nuestras comunidades.


COMUNIDADES Y GLOBALIZACIÓN: LOS EFECTOS CONTRADICTORIOS DEL ORDEN MUNDIAL CONTEMPORÁNEO

La reflexión sobre lo global y lo local se inscribe en la discusión sobre las transformaciones mundiales actuales, las cuales han sido bautizadas con el término de globalización. A través de este concepto, confuso epistemológicamente y profundamente polisémico, se pretende dar cuenta de fenómenos que imprimen "velocidades" diferentes a las esferas de la realidad y a los países y regiones del mundo. En líneas generales, la globalización tiene como manifestaciones más tangibles la liberalización del comercio, la polivalencia de la producción, la inusitada movilidad del sector financiero, y el desarrollo vertiginoso de las nuevas tecnologías de la información. Implica también, para muchos analistas, la preeminencia del Mercado como mecanismo regulador en detrimento de otras formas de coordinación social como la estatal. En efecto, para autores como Jessop (1999), el Estado-Nación experimenta un creciente proceso de fragmentación y "vaciamiento". Aunque mantiene muchas de sus funciones de dirección central, ya no detenta un control efectivo sobre su población y territorio. Ello se debe al desplazamiento de poderes hacia arriba (procesos de trasnacionalización), hacia abajo (aumento de los poderes locales), hacia fuera (nuevos desafíos impuestos por la sociedad civil) y hacia adentro (redimensionamiento del sector público).

En la medida que la globalización le ha imprimido un nuevo protagonismo a la dimensión subnacional (a regiones, municipios y comunidades específicas), se constata una mayor interdependencia entre lo transnacional y lo local sin que medie necesariamente entre ambos la acción estatal (proceso de glocalización en términos del sociólogo R. Robertson). El proceso de glocalización ha sido promovido en América Latina por la dinámica capitalista, que ha insertado a regiones y comunidades en los circuitos socioproductivos mundiales, y también por los propios estados y organismos internacionales como el Banco Mundial. Se espera que, a partir de un mayor protagonismo económico y un creciente proceso de descentralización, las comunidades sean capaces de aprovechar sus ventajas comparativas para generar mayor competitividad y crecimiento económico, al igual que una utilización eficiente e innovadora de los recursos administrativos con que cuentan.

La creciente interdependencia de lo local y la dinámica globalizadora ha dado por resultado experiencias positivas en algunos casos, pero también ha traído aparejados muchos efectos no deseados que, hoy por hoy, permiten concluir que la creciente globalización de la región conforma un mosaico lleno de claroscuros.


EXPERIENCIAS LLENAS DE LUCES Y SOMBRAS: COMUNIDADES EN GLOBALIZACIÓN

Al insertarse en la dinámica mundial, las comunidades latinoamericanas traducen en lo local los efectos contradictorios que acompañan a la globalización. Ello se pone de relieve al examinar su inserción en los circuitos económicos mundiales, los resultados de los procesos de descentralización a nivel local, y los cambios sociales e identitarios que experimentan.

Foto Rodolpho Oliva

La dinámica socioproductiva en la Frontera Norte de México a partir de las industrias maquiladoras, la inserción de comunidades centroamericanas en la producción de bienes de consumo "ecológicos" y/o "étnicos", y el despegue turístico en El Caribe, son ejemplos muy citados de una inserción exitosa de América Latina en el orden económico mundial. No obstante, también constituyen paradigmas de los efectos contradictorios de la interconexión entre lo local y lo global. Por ejemplo, después de más de dos décadas de crecimiento económico más o menos sostenido, la industria maquiladora asentada en territorio mexicano ha comenzado a trasladarse hacia territorios más "competitivos" como China, dejando tras sí un ejército de desempleados y una escasa derrama económica a otros sectores y regiones del país. Asimismo, se verifica un desempeño económico magro y el incremento de las desigualdades al interior de muchas comunidades centroamericanas, con lo cual la obtención de un desarrollo con equidad sigue siendo una expectativa a alcanzar más que una realidad constatable (Lahtrop y Pérez Saínz, 2004). También muchas localidades caribeñas sufren de daños crónicos al medio ambiente por causa de la explotación turística, con el peligro de que nuestros paraísos naturales se conviertan en el mediano plazo en tristes páramos.

El dinamismo socioeconómico de unas regiones y localidades en detrimento de otras también ha potenciado desequilibrios al interior de y entre países desde un punto sociodemográfico, socioeconómico y sociocultural. Se constata el incremento de las migraciones internas e internacionales hacia las zonas con mayores perspectivas salariales y de bienestar social y, a la par, una creciente participación de las comunidades económicamente más desfavorecidas en las redes del narcotráfico.

Los procesos de descentralización también están matizados por muchas promesas y mayores desencantos. Aunque se constatan experiencias exitosas como las de algunos municipios brasileños, colombianos y mexicanos, la descentralización ha sido considerada como un fin en sí mismo más que como un medio para lograr pautas de desarrollo local. Como advierte Dilla (2001), en muchos casos la debilidad político-administrativa para afrontar la autogestión, la falta de recursos materiales y humanos, la carencia de una verdadera autonomía fiscal, y el déficit democrático en los procesos participativos locales, obstaculizan el buen desempeño municipal. Actualmente, muchas de las instancias locales latinoamericanas descentralizadas propician las prácticas clientelares y la permanencia en el poder de las élites locales tradicionales, en menoscabo de una toma de decisiones plural y democrática.

Por último, la articulación de lo local y global ha trastocado las relaciones identitarias en las diferentes comunidades. Ello se ha traducido en elementos que, a nuestro juicio, son positivos: el movimiento zapatista en Chiapas o el movimiento indígena del Ecuador son muestras de la aparición de nuevos sujetos sociales que revalidan las identidades particulares, la diferencia y la multiculturalidad como parte de la dinámica global. La contracara de estos procesos la ofrecen fenómenos como el aumento del SIDA, del alcoholismo o la drogadicción, los cuales son consecuencia de una mayor contaminación del universo comunitario con la dinámica global (a través del turismo, la migración, las redes de narcotraficantes, etc.).


LA AGENDA PENDIENTE, LAS ALTERNATIVAS PARA EL FUTURO

De forma suscinta, este trabajo ha pretendido mostrar que la articulación entre lo global y lo local está plagada de luces y sombras en América Latina. Sigue siendo un desafío consolidar a las comunidades como actores protagónicos del desarrollo local y atenuar en la medida de lo posible el rosario de efectos perversos que acompaña a este proceso. Por lo menos tres estrategias deben ponerse en marcha:

Foto João Ripper

- Incremento y diversificación de los análisis sobre el plano local y comunitario en nuestros países. Aunque se cuenta con una amplia bibliografía sobre el tema, los estudios deben enfatizar el contexto específico en que se enmarca la dinámica de las comunidades, los marcos institucionales con que se rigen, y los actores sociopolíticos y económicos que lideran los proyectos en esta escala. Deben plantearse, además, estrategias viables y posibles para la transformación del ámbito comunitario: aprender de los casos exitosos pero también de los múltiples fracasos.

- La rearticulación de lo local y lo estatal. Aunque las comunidades pueden - y deben - ser dueñas de su propio destino, la acción del Estado es fundamental para lograr este propósito. Como instancia de coordinación nacional, este puede ser un agente facilitador del incremento de las relaciones comunitarias con otras redes de agentes públicos y privados del país, y con instancias internacionales. Además de apoyar a las localidades en la producción y comercialización de sus productos (apoyo en recursos financieros, asesoría para la organización técnica y socioproductiva del trabajo, contribución a la comercialización de los productos en los mercados mundiales), puede servir de puente para una mayor cooperación con universidades, empresas, y organizaciones no gubernamentales. Solamente con la colaboración de diversas instancias puede materializarse una mejor autogestión comunitaria.

- Aprendizaje en términos de participación democrática y equidad. Darle valor a las comunidades en un continente de amplia trayectoria estatista y donde las élites locales han tenido un predominio indiscutible, implica cambiar una tradición política arraigada desde hace muchos siglos. Ante ello, muchas localidades deben emprender el difícil camino de la participación democrática, la pluralidad en la toma de decisiones y la equidad en términos de la división social del trabajo. El gran interrogante es cómo materializar esta expectativa. Hasta ahora, la aparición de nuevos sujetos sociales y de relaciones más equitativas en algunas zonas del continente ponen de manifiesto que no pueden transformarse las condiciones objetivas de existencia sin un cambio en la subjetividad de los seres humanos. Para ello, puede ser un buen comienzo el continuo ejercicio de la toma de decisiones colectivas, de forma democrática y tolerante.

Foto Rogério Reis / TYBA

Las comunidades latinomericanas requieren, ante todo, de una efectiva gobernabilidad local. Ello no es un proceso automático: requiere tiempo, esfuerzos, y la solidaridad de muchos sectores de la sociedad para consolidar a los agentes locales y atenuar, de esta forma, los efectos no deseados de la dinámica global. Implica, en síntesis, hacer de lo comunitario un elemento consustancial, pero también una responsabilidad, de los niveles nacionales e internacionales que actúan en el nuevo orden mundial
. (NA)


Lahtrop y Juan Pablo Pérez Sáinz (eds.), Desarrollo económico local en Centroamérica. Estudios de comunidades globalizadas. Ed. FLACSO-Costa Rica, Costa Rica, 2004.

Burchardt Hans-Jürgen y Haroldo Dilla, Mercados globales y gobernabilidad local. Retos para la descentralización. Ed. Nueva Sociedad, Caracas, 2001.

Lechner et.al., Reforma del Estado y coordinación social. Ed. IIS-UNAM y Plaza y Valdés, México, D.F, 1999.

Robertson, R,: Social theory and global culture. Ed. Sage, London, 1992.

[1] Candidata a Doctora en Ciencias Sociales con Especialización en Ciencia Política. Maestra en Ciencias Sociales. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Académica México (2002); Licenciada en Sociología, Universidad de La Habana (1995).

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