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Informe
2005: una nueva y peligrosa agenda
Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Índice AI: POL 10/006/2005 (Público)
Servicio de Noticias 117/05
(Londres) "Los gobiernos no están cumpliendo su promesa
de establecer un orden mundial basado en los derechos
humanos, sino que están siguiendo una nueva y peligrosa
agenda", ha manifestado Amnistía Internacional hoy,
25 de mayo de 2005, con motivo de la presentación
de su evaluación anual de la situación de los derechos
humanos en el mundo.
En la presentación del Informe 2005 de Amnistía
Internacional, la secretaria general de la organización,
Irene Khan, ha dicho que los gobiernos no han dado
muestras de integridad en el ejercicio de su liderazgo
y deben rendir cuentas.
"Los gobiernos están incumpliendo las promesas que
han hecho en materia de derechos humanos -ha señalado
Irene Khan-. Se está elaborando una nueva agenda en
la que se utiliza el lenguaje de la libertad y la
justicia para aplicar políticas de miedo e inseguridad.
Con tal fin se está intentando, entre otras cosas,
redefinir la tortura para hacerla admisible."
Esta nueva agenda, sumada a la indiferencia y la inacción
de la comunidad internacional, dejó a incontables
millares de personas abandonadas a su suerte en crisis
humanitarias y conflictos olvidados a lo largo de
2004.
En Darfur, el gobierno sudanés provocó una catástrofe
de derechos humanos, y la comunidad internacional
hizo muy poco para abordar la crisis y lo hizo demasiado
tarde, defraudando así a centenares de miles de personas.
En Haití se permitió ocupar de nuevo posiciones de
poder a individuos responsables de graves violaciones
de derechos humanos. En el este de la República Democrática
del Congo no hubo una respuesta efectiva a la violación
sistemática de decenas de miles de mujeres, niñas
y niños, incluidos bebés. A pesar de haberse celebrado
elecciones, Afganistán se precipitó en una espiral
de desorden e inestabilidad. En Irak, la violencia
era endémica en 2004.
En el plano nacional, los gobiernos traicionaron los
derechos humanos a un coste terrible para los ciudadanos
de a pie. Según informes, los soldados rusos torturaron,
violaron y agredieron sexualmente a mujeres chechenas
con impunidad. El gobierno de Zimbabue manipuló la
escasez de alimentos con fines políticos.
La traición de los gobiernos a los derechos humanos
estuvo acompañada de actos cada vez más terribles
de terrorismo, al llegar los grupos armados a un grado
inaudito de brutalidad.
"La decapitación televisada de cautivos en Irak; el
secuestro de más de un millar de personas, incluidos
centenares de niños, en una escuela de Beslan, y la
matanza de centenares de viajeros de trenes de cercanías
de Madrid, sacudieron al mundo -ha manifestado Irene
Khan-. Sin embargo, los gobiernos no están abordando
su falta de éxito en la lucha contra el terrorismo,
sino que insisten en aplicar estrategias fallidas
pero convenientes desde el punto de vista político.
Cuatro años después del 11-S, la promesa de hacer
del mundo un lugar más seguro sigue sin cumplirse."
Los intentos del gobierno estadounidense de suavizar
la prohibición absoluta de la tortura por medio de
nuevas políticas y de terminología cuasi administrativa
como "manipulación medioambiental", "posturas estresantes"
y "manipulación sensorial", fueron uno de los ataques
más perjudiciales a los valores globales.
A pesar del reiterado uso que hizo el gobierno estadounidense
del lenguaje de la justicia y la libertad, hubo un
profundo abismo entre la retórica y la realidad. Clara
muestra de ello fue el hecho de que no se realizara
una investigación completa e independiente sobre las
terribles torturas y malos tratos infligidos por los
soldados estadounidenses a los detenidos en la prisión
iraquí de Abu Ghraib ni se hiciera rendir cuentas
por ello a altos cargos.
"Estados Unidos, en tanto que superpotencia política,
militar y económica sin rival, marca la pauta de la
conducta de los gobiernos en el mundo -ha dicho Irene
Khan. Si el país más poderoso del mundo hace caso
omiso del imperio de la ley y los derechos humanos,
los demás se creerán autorizados a cometer abusos
con impunidad."
Muchos gobiernos mostraron un asombroso desprecio
por el imperio de la ley. Nigeria concedió la condición
de refugiado al ex presidente liberiano Charles Taylor
a pesar de que se había dictado acta de procesamiento
contra él por homicidios, mutilaciones y violación.
Israel siguió adelante con la construcción de un muro
en la Cisjordania ocupada, haciendo caso omiso de
la opinión de la Corte Internacional de Justicia,
que consideró que violaba el derecho internacional
humanitario y de derechos humanos. En aplicación de
legislación de seguridad se practicaron detenciones
arbitrarias y se celebraron juicios injustos en diversos
países. Pero hubo también signos de esperanza en 2004,
ha dicho Irene Khan.
En el terreno judicial, la nueva agenda se combatió
con iniciativas como las sentencias de la Corte Suprema
de Estados Unidos sobre los detenidos de Guantánamo
y el fallo de los jueces lores británicos sobre la
detención indefinida sin cargos ni juicio de "presuntos
terroristas". Asimismo, la presión pública se hizo
notar con acciones como la manifestación espontánea
de millones de personas en España para protestar contra
los atentados de Madrid, los alzamientos populares
de Georgia y Ucrania y el creciente debate sobre el
cambio político en Oriente Medio.
"La duplicidad de los gobiernos y la brutalidad de
los grupos armados encuentran cada vez mayor oposición,
en forma de decisiones judiciales, resistencia popular,
presión pública e iniciativas de reforma de la ONU
-ha señalado Irene Khan-. El reto que se le plantea
al movimiento de derechos humanos consiste en aprovechar
la potencia de la sociedad civil para obligar a los
gobiernos a cumplir las promesas que han hecho en
materia de derechos humanos."
El informe anual de Amnistía Internacional, que lleva
por título Amnistía Internacional Informe 2005: El estado
de los derechos humanos en el mundo, está disponible
a partir del 25 de mayo en: www.amnistia.org.mx, http://news.amnesty.org
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