|
Restitución
al derecho de vivir en familia y comunidad. Familias
sustitutas transitorias.
Mirtha Lavayén
Directora Infante
Bolivia

As mulheres e a infância são os grupos mais afetados
pelos altos níveis de pobreza na Bolívia. As crianças
que se encontram no limite do abandono e em risco
de maltrato nas suas diferentes formas, levaram INFANTE
(Promoção Integral da Mulher e da Infância) a identificar
uma alternativa de proteção, velando pelo interesse
superior da criança e privilegiando o espaço “natural
familiar” no qual possam encontrar segurança, cuidados
personalizados e afeto. Em suma, desde 1989, INFANTE
busca caminhos para que as crianças recebam uma atenção
integral e sejam consideradas “sujeitos de direito”.
En Bolivia no existe aún la cultura de respeto
de los derechos del niño y niña. En la práctica cotidiana,
se percibe al niño y a la niña como un objeto de propiedad
de los padres. Todavía buena parte de la población
considera normal maltratar a los niños, las investigaciones
indican que 8 de cada 10 niños y niñas son víctimas
de alguna forma de maltrato, que generalmente acontece
en espacios privados como es el hogar, seguida de
espacios públicos como es la escuela y la comunidad.
La infancia y las mujeres son los grupos más afectados
por los altos niveles de pobreza del país. Según el
Mapa de Pobreza 2002, unos 2.500.000 niños y unas
2.600.000 mujeres viven en condiciones de pobreza.
El libro "Amor de Familia" (sistematización del modelo
de Familia Sustituta Transitoria) da cuenta de que
alrededor de 11.000 niños, niñas y adolescentes se
encuentran en hogares del Estado y hogares privados
consolidando para la mayoría de ellos la pérdida definitiva
del derecho a vivir en familia.
Los niños/niñas son internados en estos hogares por
causas diversas, como la falta de recursos económicos,
por ser víctimas de maltrato o abuso sexual, riesgos,
abandono, desestructuración familiar y/u orfandad.
La mayoría de los hogares carecen de infraestructura
adecuada, el personal no está capacitado para atender
necesidades, se presentan debilidades en los programas
que deberían estar orientados a otorgar atención integral
favoreciendo al desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
En este escenario, la respuesta al abandono y el maltrato
infantil, se constituye en un problema social que
debe enfrentarse con otras medidas de protección,
prevención y de fortalecimiento familiar, que privilegie
la familia y asegure el ejercicio de derechos de sus
miembros. Aplicar tan sólo medidas de alejamiento
familiar -en la mayoría de los casos definitivos-
integrando a niños y niñas a hogares donde permanecerán
hasta sus 18 años, es condenar y negar que ejerzan
el derecho a la vida familiar y comunitaria.
PROGRAMA DE ACOGIMIENTO DE NIÑOS Y NIÑAS
INFANTE, organización civil sin fines de lucro, desarrolla
un programa de acogimiento de niños y niñas en "FAMILIAS
SUSTITUTAS TRANSITORIAS". En 1989, en la ciudad de
Cochabamba, asume la responsabilidad de implementar
este programa, precautelando el ejercicio de derechos
de niños y niñas en situaciones de alto riesgo social.
La metodología construida a lo largo de 17 años, se
constituye en una alternativa de protección y atención
personalizada a la infancia que se encuentra en situaciones
de abandono, maltrato y riesgos.
El programa otorga una concepción pragmática de valoración
a la infancia; no sólo es importante reconocer los
derechos de niños y niñas, sino actuar y exigir para
que los mismos sean atendidos y asegurados al interior
de su propia familia y restituidos cuando han sido
vulnerados. Cuando la familia de origen está imposibilitada
de proteger temporalmente a sus miembros más pequeños,
o cuando el entorno familiar es el escenario donde
acontecen mayores riesgos y vulneración a sus derechos,
la mejor respuesta para velar por el interés superior
del niño/niña, será facilitar que continúe su socialización
y proceso de desarrollo en otro ambiente familiar,
restituyendo con esta medida su derecho a vivir en
familia, protección y seguridad.
Esta alternativa humana e integral, establece la integración
a familias sustitutas de niños y niñas en su primera
infancia, debido a que en este ciclo de vida el cerebro
del niño/niña está predispuesto a recibir y grabar
pautas educativas positivas y desarrollar su mente
y cuerpo para construir relaciones humanas basadas
en el respeto, tolerancia, igualdad, responsabilidad,
etc.
Al programa llegan niños y niñas en situaciones
de abandono, maltrato o imposibilidad temporal de
sus familias, enviados por organizaciones públicas
y privadas. El perfil de ingreso de los niños y niñas
al programa de Familias Sustitutas Transitorias presenta
evidentes transgresiones a sus derechos. La mayoría
de ellos y ellas provienen de familias inestables
con múltiples problemas sociales, no cuentan con documentos
de filiación, demuestran malas condiciones de salud
en general, niveles de desnutrición, angustia, faltos
de afecto, baja autoestima, agresividad, aislamiento,
apatía, llantos angustiosos, enfermedades respiratorias
e intestinales, y otros rasgos que develan los riesgos
a los que estuvieron expuestos. Sin embargo, también
se integran niños/niñas que pese a las condiciones
de vida adversas cuentan y desarrollan recursos propios,
aptitudes y habilidades para superar toda adversidad.
Es su capacidad de resistencia lo que les permite
recuperarse con el complemento de un ambiente familiar
apropiado, fortalecidos por la seguridad que reciben,
el afecto, la relación de aceptación de figuras significativas
para ellos/as.
FAMILIAS SUSTITUTAS, REINSERCIÓN FAMILIAR Y FAMILIAS
SUSTITUTAS ADOPTIVAS
Como se observará, la responsabilidad de atención,
recuperación y de revertir estas condiciones adversas
se delega a la familia sustituta que acoge al niño/niña,
que no sólo debe ocuparse de su salud física, sino
afectiva, emocional, psicológica, socialización, educación,
recreación, etc. En breve tiempo, los niños y niñas
demuestran una rápida recuperación, partiendo primero
de una rápida integración, por la acogida cálida que
le brinda la familia, constituyéndose en el centro
de la atención de todos los miembros de la familia
y de satisfacer sus necesidades materiales y afectivas.
Paralelamente se inicia un proceso de reflexión y
apoyo psicosocial con las familias de origen, iniciando
intervenciones sistémicas que contribuyan en la reversión
del o los problemas que fueron motivo para el alejamiento
temporal del niño/niña, perfilándose en breves meses
la reinserción familiar.
Los niños/niñas que son abandonados confirmadamente,
se constituyen en sujetos de adopción, promoviendo
su integración en familias sustitutas adoptivas nacionales,
proceso legal que asegura la restitución del derecho
a vivir en familia.
Este modelo se ha convertido en una verdadera alternativa
de restitución del derecho a la vida familiar. Desde
el inicio del programa, más de 1.000 niños y niñas
entre 0 a 7 años de edad han formado parte del programa,
habiéndose definido de por vida su convivencia familiar,
sea retornando en mejores condiciones con sus familias
de origen o evaluando su integración a familias adoptivas
nacionales. Sólo en casos extremos, que responde a
porcentajes mínimos, tuvieron que ser referidos para
su institucionalización.

UM PROGRAMA EXITOSO
El éxito del programa está determinado por la selección
cuidadosa de las "Familias Sustitutas Transitorias",
que tendrán características humanas muy especiales
y predispuestas a asumir roles y construir condiciones
que faciliten la recuperación del niño/niña.
A continuación, presentamos algunas de las condiciones
inherentes a las familias sustitutas:
Capacidad
de brindar un espacio familiar "natural", en su interior
sus miembros sostienen relaciones interpersonales
basadas en el respeto, la consideración, solidaridad
y un ambiente "emocional estable", condiciones favorables
para acoger cálidamente a un niño/ niña que atraviesa
por circunstancias inciertas y/o abandono, otorgarle
una atención completa e integrarlo como un "hijo"
o "hija" más de la familia.
Desarrollo
de capacidades, potencialidades y recursos que van
dando respuestas integrales de una manera humana,
sensible y óptima a los problemas de los niños/ niñas
integrados a sus hogares en particular.
Desarrollo
de algunas acciones de promoción de los derechos de
la niñez y prevención del maltrato y abandono infantil.
Muchas de ellas se constituyen en referentes para
que la comunidad denuncie maltrato y otros riesgos,
interviniendo con las familias de origen oportunamente.
Son entonces las mismas familias que amplían la solidaridad
del barrio, zona o comunidad para priorizar la atención
a la infancia de manera colectiva, y sensibilizar
en la corresponsabilidad de su protección y bienestar.
Integración
y participación del niño/niña en espacios de interacción
comunitaria y ámbito social de la familia sustituta.
Capacidad
de interactuar con la familia de origen, aportando
con pautas educativas, de trato, afecto y otros para
con el niño/ niña, acompañando el proceso de retorno
a su hogar de origen.
El proceso que ha seguido el programa de Familia Sustituta,
la construcción de una metodología enriquecida y validada,
los resultados obtenidos con los principales actores
que son los niños y niñas participantes del programa,
la solidaridad social de las familias, equipos interdisciplinarios
comprometidos con la niñez del país y una visión
institucional que defiende y promueve los derechos
humanos y contribuye a la restitución de derechos
vulnerados, se constituyen en un aporte para que el
Estado diseñe y establezca como política pública de
protección a la niñez.
(NA)
“Nadie puede dar lo que no tiene,
ni enseñar lo que no aprendió,
el niño que no recibe amor desde pequeño,
difícilmente podrá darlo de grande”.
Estatuto
do Idoso
Fatima
Prado
Rio de Janeiro - Brasil
Segundo
estimativas do Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística
(IBGE) nos últimos 50 anos, a expectativa de vida do
brasileiro passou de 40 para 71,3 anos. O aumento da
qualidade de vida da população e os avanços da medicina
estão possibilitando o envelhecimento da população brasileira.
Em todo o Brasil, 8,6% da população têm mais de 60 anos.
A estimativa é que em 2025, o país tenha 32 milhões
de idosos, o dobro do número atual. Dar qualidade de
vida e garantir os direitos desses cidadãos é o desafio
que o Estatuto do Idoso enfrenta desde sua aprovação.
A lei 10.741 de 1º de outubro de 2003 foi sancionada
pelo presidente Luiz Inácio Lula da Silva e regulamenta
o Estatuto do Idoso. Mais abrangente que a Política
Nacional do Idoso de 1994, o estatuto define nos seus
118 artigos medidas de proteção às pessoas com idade
igual ou superior a 60 anos. Entre elas, pena de detenção
de seis meses a um ano para quem deixar de prestar assistência
ao idoso sem justa causa e de seis meses a três anos
para o abandono em hospitais ou casas de saúde.
Definida como base da sociedade, a família mereceu atenção
especial na elaboração do estatuto. É dever da família,
bem como do Estado e da sociedade, amparar as pessoas
idosas e assegurar sua participação na comunidade e
defender sua dignidade e o direito à vida. A lei define
que os programas de amparo aos idosos devem ser executados
preferencialmente em seus lares, o que pretende prevenir
o abandono em instituições.
Entre os benefícios determinados por lei para melhorar
a qualidade de vida dos idosos, está a concessão de
um salário mínimo para brasileiros acima de 65 anos
que não podem obter seu próprio sustento ou que a família
comprove não ter renda. Foi garantida também a prioridade
na compra de moradia nos programas habitacionais e na
tramitação dos processos e procedimentos dos atos e
diligências judiciais.
Na área da saúde, o estatuto prevê atenção integral
ao idoso por intermédio do Sistema Único de Saúde -
SUS. Ainda de acordo com a lei, cabe ao poder público
fornecimento gratuito de medicamentos, próteses e outros
recursos relativos ao tratamento, habilitação ou reabilitação.
Os planos de saúde privados foram proibidos de cobrar
valores diferenciados ou fazer reajustes em razão da
idade. Outro ponto importante é que o estatuto obriga
os profissionais de saúde a notificarem aos órgãos competentes
casos suspeitos ou confirmados de maus-tratos aos idosos.
O Estatuto do Idoso protege também o patrimônio dos
maiores de 65 anos que, sem discernimento dos seus atos,
forem induzidos a outorgar procuração para fins de administração
de bens ou deles dispor livremente. Aquele que coagir,
de qualquer modo, o idoso a doar, contratar, testar
ou outorgar procuração, atentando contra sua liberdade
individual, fica sujeito à pena de reclusão de dois
a cinco anos.
Outra conquista do estatuto para o idoso é o direito
ao lazer, pois é garantido desconto de pelo menos 50%
nas atividades culturais, de lazer e esportivas.
DOIS ANOS DEPOIS
Alguns artigos do Estatuto do Idoso foram modificados
desde sua implementação. Para os maiores de 65 anos,
os transportes coletivos municipais são gratuitos. No
caso de transporte coletivo intermunicipal e interestadual,
originalmente seriam reservadas duas vagas gratuitas
por veículo para idosos com renda igual ou inferior
a dois salários mínimos. As empresas de transporte interestadual
conseguiram uma vitória no Superior Tribunal de Justiça
e desde novembro de 2004 foi determinado que é inconstitucional
a obrigação de reserva dessas vagas.
Apesar da determinação do fornecimento de medicamentos
aos idosos, constantemente acontece a falta de recursos
para aquisição dos mesmos pelo Estado. Assim, a solução
para os maiores de 65 anos é entrar na justiça com um
mandado de segurança. A Justiça tem determinado, por
meio de ações judiciais, que o Sistema Único de Saúde
(SUS) compre remédios para os doentes sem possibilidade
financeira de adquiri-los.
O estatuto também apresenta medidas para garantir a
integração dos idosos à sociedade. Entretanto, alguns
pontos nunca foram completamente colocados em prática.
Por exemplo, no capitulo V, artigo 24 fica determinado
que os meios de comunicação devem manter espaços sobre
envelhecimento ou horários especiais voltados para o
público idoso, com finalidade educativa, informativa,
artística e cultural. Outra medida ainda não implementada
devidamente é a inclusão de conteúdo voltado para o
processo de envelhecimento nos currículos mínimos dos
diversos níveis de ensino formal. A intenção seria levar
informações científicas aos jovens e com isso diminuir
o preconceito contra a terceira idade.
Grande parte dos idosos está ciente de seus direitos
e exige oportunidades na sociedade. Foram criadas diversas
associações que reivindicam o cumprimento dessas leis
e cobram atenção dos órgãos governamentais. Analisando
os artigos do Estatuto do Idoso, é possível perceber
que os problemas encontrados no cotidiano dos cidadãos
da terceira idade não acontecem por falta de leis. A
legislação existe, mas a sociedade não se mobiliza para
implementar de forma concreta os direitos assegurados
na lei.
Estatuto do Idoso
https://www.planalto.gov.br/ccivil_03/Leis/2003/L10.741.htm
|