|
La
familia Mapuche
Organizado por Elena Picasso
Argentina

Os Mapuche, comunidade indígena que habita no sul
da Argentina e do Chile, vem historicamente perdendo
seu território e, alguns, até a língua, mas resistem
à perda de identidade. Morando nas cidades, tendo
mudado alguns dos seus hábitos, resgatam valores culturais
ancestrais como respeito, conselhos dos anciãos, tradições,
hospitalidade e solidariedade mútua, assim como o
cuidado da natureza. Neste texto alguns depoimentos
que Expressam a “alma” Mapuche.
Los grupos considerados como antecesores de
los mapuches se establecieron en la zona de los lagos
precordilleranos del valle central de Chile, constituyendo
grupos reducidos que basaban su supervivencia en la
caza, la recolección y el cultivo de papas. Los conquistadores
llamaron Arauco o Araucanía a su territorio y araucanos
a sus habitantes y sus descendientes se reconocen
Mapuches hasta la actualidad. A partir del siglo XVII,
los Mapuches comenzaron a ingresar en el actual territorio
argentino, expandiéndose por una gran región, hasta
que la avanzada militar de finales del siglo XIX los
llevó a instalarse al sur del Río Limay.[1]
Este artículo, que trata de la familia mapuche, toma
como base algunos testimonios de participantes mapuches
del Encuentro de Religión Mapuche, realizado los días
24, 25, 26 de junho de 2001 "Purra trawn- kimn-rekizuan-nelam":
8° encuentro de sabiduría, conocimiento y consejo
mapuche. Entre tantas crisis, con tantos cambios y
contradicciones que sufre la familia hoy, ¿qué nos
dicen la mujer mapuche, el varón mapuche, la familia
mapuche desde las Comunidades Rurales y desde la Ciudad,
desde el trabajo en el campo, la oficina, la escuela…?

RELATOS DE AFIRMACIÓN EN EL SER MAPUCHE
La familia y la cultura mapuche
*Hermelinda Painiqueo
Soy de Trelew, hace 30 años que vivo en el pueblo.
Me crié en una comunidad, como todos, pasando por
la desgracia que nos sacaron los campos. Estoy en
un barrio como los hermanos mapuches de aquí.
La mujer mapuche trabaja todo el día en su comunidad,
haciendo los trabajos de la casa, cocinando, recibiendo
a los que llegan. También las mujeres ayudamos en
la esquila, a atender animales o en las tareas del
campo.
En Neuquén las comunidades organizadas están viviendo
de su trabajo. En Chubut algunas muy empobrecidas,
se van al pueblo.
La familia mapuche en el pueblo cambia por la situación
económica, pero no del todo. Quedan en su recuerdo
y en su vida cómo se vive en la comunidad. La mujer
mapuche en general no cambia en la ciudad, sigue haciendo
los mismos trabajos, sigue luchando como en la comunidad,
para vivir bien y ayudar a los demás.
Como hace tantos años que salí de la comunidad, vuelvo
al campo todos los años. No son comunidades grandes.
Allí viven con la naturaleza. El levantarse temprano,
el campo verde, tan lindo, ver el salir del sol, eso
se extraña en la ciudad donde se vive más apurado.
Pero lo que hemos vivido, no lo podemos olvidar nunca.
Así como me enseñaron mi mamá y mi abuela, trato
de enseñar a mis hijos y que ellos reconozcan y no
nieguen su raza, y ojalá sea así, aunque no saben
la lengua mapuche y yo poco aprendí, y no porque no
queríamos, sino por la escuela.
*María Baigorria
Vengo desde Aguada del Overo, un paraje de nuestra
Comunidad Cayupán. Vivimos como comunidad, gracias
a Futachao, que nos da el camino para salir. Tenemos
nuestra huerta, los chicos, y a veces los dejamos
para participar en encuentros. Esto va quedando en
nuestras comunidades y es futuro para los chicos que
van creciendo.
Conocí el vivir de nuestros mayores; hemos sido muy
sufridos. Me crié con mi abuela y ella trabajaba mucho
en la esquila, andábamos a la par de ella.
Desde que me casé, trabajo en mi casa y ayudo en lo
que puedo; salgo al campo, aparto las chivas, hago
un cerco… Antes el hombre trabajaba y a la mujer le
tocaba servir a su marido, tener la comida lista,
la ropa preparada… Hoy el hombre es igual que la mujer
y él ayuda.
Yo hace 19 años que estoy casada con 8 hijos; la mayor
es Laura, trabaja en la escuela, enseña lengua. Estoy
orgullosa de tener los hijos que Dios me dio.

*Persida Cheuquenao de Temuco
La familia en el pueblo Mapuche empieza desde la tierra.
La tierra es su madre. Procreación humana de todo
ser. Hombre y mujer en la tierra, con valles, montañas,
ríos y árboles. De la tierra es nacido, le da de comer,
surge el vestido y es su vida y al morir, volverá
a la tierra.
La ruca es la primera casa donde nos criamos. Antiguamente
es y fue una construcción muy importante por su sentido
astronómico, cultural y moral. En la ruca existió
el fogón donde nunca se apagó la vida en el hogar,
muy relacionado con la mujer que mantiene la vida.
El Pueblo Mapuche tiene como base la Mapu, en sus
raíces culturales. Varias familias forman una comunidad
chica, en la que comparten y viven el vínculo familiar
y se educan entre sí.
El tema de la familia mapuche es amplio y complejo.
Rescatamos valores culturales presentes: respeto,
consejos, tradiciones, hospitalidad, solidaridad mutua.
Son valores amenazados por la situación económica
o la falta de trabajo, por la familia al separarse,
los medios de comunicación que influyen y trasmiten
desvalores; la migración; salir del lugar de origen;
una educación formal que no ayuda y unas políticas
globalizantes que hacen muchas veces que estos valores
se vayan perdiendo.
"Me crié en medio de un rebaño de animales con mis
abuelos" "¡Siento Orgullo mapuche"!* "Me crié muy
pobre. Los antepasados miraban el guanaco, el avestruz,
la cruz del sur… y sabían como iba a venir el viento,
el molle, el muchai…"
*Alberto Neculguán nos dice:
Como mapuches no somos un pueblo que medimos la riqueza
por dinero, sino por lo que llevamos dentro y en el
pueblo mapuche hay muchos valores, mucha riqueza.
No somos un Pueblo pobre… somos muchas veces familias
entristecidas, porque nos vienen aplastando desde
hace tanto tiempo por imposiciones sociales y políticas.
Como jóvenes, muchas veces sentimos vergüenza, por
no saber responderles con nuestro idioma…
*Florencio Manquilef
El rescate de los valores de la cultura mapuche es
desafiante, complejo, muchas veces una experiencia
triste. A nivel latinoamericano, por política de los
estados, quisieron eliminar a los indígenas: mapuches,
en este caso. Eramos los inservibles que estorbábamos
a los demás. A veces decimos también que somos así…
Pero así como nosotros tenemos nuestra fe profunda
en F´ta Chao y para él somos los predilectos, los
"regalones" de Dios, vamos a sentirnos orgullosos
de ser mapuches, de ser morenos y vamos con orgullo
a salir adelante.
Es hermoso estar juntos, escucharnos, dialogar… compartir
la entrega de conocimientos de las personas mayores…
Agradecerle a Dios por esto, por ser gente: "Che,
persona, ser humano". "Dios me dejó aquí y por eso
soy". Si tengo firme esa convicción que soy Persona,
si funcionan bien corazón y cabeza, va a haber buena
palabra, hombres y mujeres sabias… Constructores de
nuestra propia ruca… y hoy vienen otros, y nos sentimos
incapaces de "construir"; somos capaces de construir,
de construir una sociedad… Si nos sentimos personas,
vamos a tener esa fuerza, para luchar. ¡Somos un Pueblo
vivo...!
(NA)
[1] 1 Dados extraídos de http://www.bariloche.com.ar/museo/MAPU.HTM
*José Luis Huayquillan.
Família:
berço da identidade
Ana
Muniz
Assessora de Comunicação Social
ONG - Ação Comunitária do Brasil - Rio de Janeiro
Ao
longo dos séculos, diversos sistemas de pensamento e
manifestações artísticas condenaram a família - esta
posta como uma instituição soberana, a serviço da perpetuação
de concepções contrárias àquelas necessárias para uma
existência pacífica em sociedade. Pensar o que significa
a família, neste início de século, constitui-se como
um grande desafio.
É necessário fazer menção ao seu sentido primitivo que,
similar ao da tribo, pressupõe a vida em grupo. Assim,
a família surge como a nossa primeira referência de
sociedade, ou seja, o micro campo onde as vivências
individuais encontram seu limite na esfera do coletivo.
Deste modo, aprendemos desde cedo que não estamos sós
e, muito embora o processo de conhecimento e maturação
do ser humano seja dito solitário, no sentido de que
as experiências são sempre únicas, a interação com as
regras da coletividade é fundamental para que a maturidade
ocorra.
O fenômeno da globalização tornou ainda mais profundo
o abismo social a que foram condenadas todas as camadas
econômicas da sociedade. O modelo econômico que nos
torna cada vez mais competitivos e individualistas se
consome - como a cobra que morde o próprio rabo. A família,
considerada primordialmente como elemento constitutivo
dos valores éticos, estéticos e, sobretudo, morais,
não encontra respaldo no sistema vigente para se preservar
como tal. Assim, a nossa primeira vivência de grupo
está, por hora, abandonada aos incertos destinos individuais
de seus componentes.
Não somos mais capazes de coletivizar nossas experiências
e assim, a família torna-se mais um vocábulo flutuante
dentre os tantos outros a serem resgatados e revalorizados
para que não nos deixemos devorar por nossas próprias
aspirações egoístas. Em princípio, parece inquestionável
o fato de que a convivência do ser humano em uma família
saudável só tem a contribuir para termos pessoas mais
felizes e dispostas a construir um mundo melhor para
viver.
AÇÃO COMUNITÁRIA DO BRASIL
A Ação Comunitária do Brasil do Rio de Janeiro acredita
nisso e trabalha para resgatar este sentido da família.
Fundada há quase 40 anos por pessoas físicas e jurídicas
preocupadas em melhorar a qualidade de vida de segmentos
populacionais residentes em favelas e em conjuntos habitacionais
populares no Rio de Janeiro, nossos projetos objetivam
a inclusão social e a geração de renda através da qualificação
profissional e do aumento da escolaridade.
A exclusão social é ocasionada pelo desejo incompreensível
de aniquilar as diferenças. Procuramos compreender a
família como um todo - para que nossa intervenção seja,
de fato, um elemento transformador da realidade social
destas pessoas. Pessoas que precisam, acima de tudo,
reconhecer-se em seus grupos - precisam ter alicerce,
sobretudo emocional, para aumentarem sua auto-estima
e desenvolverem seus potenciais.
Desenvolvemos atualmente nas comunidades de Cidade Alta,
em Cordovil e Vila do João, no Complexo de Favelas da
Maré, projetos específicos neste sentido: Ação Família
e Viva Maria. O primeiro se constitui como uma estratégia
adotada pela instituição para dar suporte às atividades
educacionais desenvolvidas nos núcleos e reaproximar
a comunidade, principalmente as mulheres, das discussões
e questionamentos colocados pela ACB/RJ, como por exemplo
às questões de cidadania, violência, eqüidade de gênero
e saúde reprodutiva.
A violência contra a mulher vem se constituindo uma
das mais graves formas de violação dos direitos humanos
em nosso país. A base do problema se encontra nas relações
desiguais entre homens e mulheres, marcadas pela hierarquização
e pela dominação. Nesse sentido, a violência opera como
mecanismo de regulação dessa ordem social, conservando
assim as relações de gênero tal como é constituída na
nossa sociedade. O efeito da violência contra a mulher
é devastador sobre sua saúde e sua auto-estima e seus
reflexos ultrapassam a relação do casal, estendendo-se
aos filhos que tendem a banalizar a violência doméstica
cotidiana.
Com efeito, a violência contra a mulher, retificada
nos espaços domésticos, é redimensionada se considerarmos
que o mundo da família e do cotidiano é o lócus primordial
da construção da identidade do indivíduo. Logo, crianças
socializadas nesse ambiente provavelmente tendem a naturalizar
essa violência e incorporá-la nas suas práticas cotidianas;
por exemplo, nas relações estabelecidas na escola ou
com os irmãos menores.
Contudo, os programas voltados para a igualdade de gênero,
desenvolvidos por iniciativas públicas ou privada, em
geral, têm abordado o assunto focalizando preferencialmente
a população adulta feminina. Constatando a necessidade
de abranger também o universo masculino, tanto jovem
quanto adulto, nas discussões sobre violência contra
a mulher, eqüidade de gênero e direito reprodutivo,
a ACB/RJ realiza o projeto VIVA MARIA: equidade de gênero
na Vila do João.
Nosso objetivo é formar jovens, do sexo masculino e
feminino, multiplicadores na área da eqüidade de gênero,
com uma visão crítica da realidade, da necessidade de
igualdade entre homens e mulheres, conscientes do seu
papel enquanto sujeitos de transformação social.
Apostando na preservação da família como fator fundamental
para a construção de uma sociedade mais justa, a Ação
Comunitária do Brasil investe toda a sua experiência,
adquirida trabalhando por uma transformação real dessas
comunidades, em ações que promovam um verdadeiro resgate
de identidades e, sobretudo, atitudes concretas de respeito
às diferenças - sejam estas culturais, raciais ou de
gênero.
www.acaocomunitaria.org.br
|