Revista

L
a Revista de la Pátria Grande


EM DEBATE / EN DEBATE

¿Qué es ser familia hoy?
Los cambios de la familia latinoamericana en el inicio del siglo XXI
Cristián Parker Gumucio
Doctor en Sociología
Universidad de Santiago de Chile



Foto João Ripper
Nas últimas décadas, a família latino-americana tem sofrido modificações sócio-demográficas e sócio-culturais na sua composição e na sua organização, produzindo mudanças nos papéis e perspectivas dos seus membros. Isto se reflete em diversos espaços: doméstico, na vida cotidiana, no mundo do trabalho, nos valores, na definição de necessidades, etc. Apesar desses câmbios, a instituição familiar é altamente valorizada por parte da população latino-americana, ocupando o primeiro lugar nas hierarquias sociais, já que é precisamente ela a que melhor tem respondido aos problemas sociais mais angustiosos.


La familia es una de las estructuras sociales fundamentales de la sociedad y lo sigue siendo a pesar de las numerosas transformaciones y desafíos que esta vive en la época contemporánea. Por cierto, los diferentes contextos sociales y culturales definen y afectan de manera diferente lo que es la familia.


¿LA FAMILIA EN CRISIS?

En occidente es conocida la frase "la familia actual está en crisis". En efecto es posible afirmar que sociológicamente la familia es una realidad que está en "crisis" pero no como proceso terminal o destructivo sino más bien como un proceso de cambios.

Separaciones, divorcio, violencia intrafamiliar, desocupación y miseria, prostitución, violaciones, pornografía y pedofilia, drogas y alcoholismo, todas son realidades que aparecen a diario en los medios de comunicación vinculadas con la situación familiar en América Latina. En este continente, al iniciar el siglo XXI, la familia es un tema controvertido y urgente.

Sin embargo, a diferencia de los agoreros que pronostican el fin de la familia moderna y su sustitución por otro tipo de estructura, la realidad latinoamericana es muy importante porque muestra la complejidad del tema y permite comprender que coexisten tendencias diversas, muchas veces paralelas y a veces contrapuestas.

En las últimas décadas la familia latinoamericana ha ido sufriendo modificaciones sociodemográficas y socioculturales tanto en su composición como en su organización, lo cual incide en los roles y perspectivas de sus miembros. Todo ello repercute en la forma de ser familia hoy, en el quehacer doméstico, en la vida cotidiana, en la vida laboral, en los valores, en la definición de sus necesidades e incluso en sus visiones de la fe.

Foto Agência Tyba/Renata Mello

El dato fundamental que debemos retener es la alta valoración de la institución familiar por parte de la población latinoamericana. Numerosos estudios y encuestas nos indican que la población, incluida la población joven, valora en el primer lugar de las jerarquías sociales a la vida de familia. El motivo parece claro ya que ha sido la familia la que mejor ha respondido en este tiempo a problemas sociales tan angustiosos como lo son las drogas, la cesantía y la miseria. Sólo en la familia se experimenta un vínculo lo suficientemente estable como para que la persona se apoye en él para superar las crisis de la vida. La familia en esas circunstancias ha sido el mejor capital social de las personas.


LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA COMO NÚCLEO SOCIAL

La familia vista desde las ciencias sociales es el primer espacio con que el individuo cuenta para compartir con sus iguales, es decir, para entablar una relación de tipo social. Esta interacción está regulada por diversas normas y leyes que a su vez van caracterizando al grupo mismo y al individuo de acuerdo a la forma como le sean transmitidas y como éste las asuma y cumpla.

La importancia del ser familia hoy tiene relación con sus funciones relativas a la reproducción y procreación, a la socialización afectiva y cultural, a la integración y cooperación económica y social entre sus miembros, y a las habilidades de proteger y asegurar el bienestar del grupo de parentesco en situación de crisis. Una economía compartida que asegure la satisfacción y la seguridad física, tanto del individuo como del grupo, son factores considerados de significativo valor para la configuración del grupo familiar de acuerdo a disciplinas como la antropología y la sociología.

La familia latinoamericana tiene al menos cuatro funciones discernibles:

1 - Formación de una comunidad de personas (matrimonio, el caminar como pareja, acogida y acompañamiento de los hijos en sus distintas etapas);

2 - Servicio a la vida (procreación, educación de los hijos);

3 - Participación activa en el desarrollo de la sociedad (participación cívica y formación de los valores ciudadanos en los hijos);

4 - Participación en la vida y misión de sus comunidades religiosas, cuando son creyentes.

En especial, la misión de la familia se refiere a las relaciones personales vividas en su seno: el amor conyugal, fiel y seguro, la relación de paternidad y maternidad como principio de vida y de educación con amor y con autoridad, la realidad de la fraternidad, que brota de compartir un mismo amor. Todo ello abre, de modo natural y profundo, a las verdades fundamentales de la existencia. La confianza mutua de la relación familiar es el mejor modo de experimentar y expresar valores humanos fundamentales.


CAMBIOS SOCIODEMOGRÁFICOS

La asombrosa capacidad de adecuación a los cambios históricos, culturales e identitarios, convierten a la familia en la estructura de referencia fundamental de cualquiera de los procesos sociodemográficos que se desarrollan en su seno.

Entre los datos sociodemográficos de las sociedades latinoamericanas más desarrolladas y urbanizadas crece el número de separados, el número de parejas que conviven sin vínculo legal, el número de familias constituidas sólo por la pareja o por personas solas, se reduce el número de hijos, crece la maternidad en soltería, va apareciendo una mayor proporción de familias de tipo biparental (integrada por el padre y la madre, con uno o más hijos) y monoparental (integrada por uno de los padres y uno o más hijos).

El perfil de la familia ha ido cambiado en aspectos significativos. A su disminución de tamaño por la caída de la fecundidad se agrega su nuclearización en hogares compuestos de padres e hijos lo que sumado a la ampliación de la esperanza de vida incrementa la relevancia de la tercera edad. Pero la transición de la familia extensa (integrada por una pareja o uno de sus miembros, con o sin hijos, y por otros miembros que pueden ser parientes o no parientes) a la familia nuclear va expulsando a los miembros que en la sociedad premoderna solían constituir parte relevante de la familia: abuelos, primos, tíos, etc. Todo ello influye en el aumento de factores de cambio y vulnerabilidad, especialmente en torno a la ancianidad.

La tendencia más común en las generaciones jóvenes es a incrementar relaciones de pareja sin compromisos estables o legales lo que aumenta las relaciones sexuales premaritales y retrasa la constitución de los matrimonios hasta después de los treinta años, lo que incrementa también la convivencia prematrimonial entre las parejas o, simplemente, la convivencia no matrimonial estable.

Un factor digno de destacar, en parte asociado al anterior, ha sido el mejoramiento del nivel educacional de las mujeres y su ingreso al mercado laboral remunerado. Todo ello modifica los roles al interior del hogar y a veces establece condiciones de menor preocupación por el cuidado, atención y educación de los hijos.


Foto João Ripper

CAMBIOS POLÍTICO - CULTURALES

También los cambios democráticos y culturales van mejorando la convivencia ciudadana y la familia adquiere mayores responsabilidades cívicas que van desde sus obligaciones electorales hasta su responsabilidad educativa. Los cambios democráticos, por su parte, influyen liberalizando la cultura y afectando por eso mismo muchos valores tradicionales y la propia moral familiar. Hoy en día, cosa impensable hace algunas décadas atrás, se exhiben numerosos modelos de cómo ser familia. Los derechos de las minorías - incluyendo a los homosexuales - están afectando las formas tradicionales de concebir a la misma familia.

Los procesos de rápido crecimiento y modernización van acompañados de grandes beneficios pero también de desequilibrios y problemáticas sociales que se incrementan: subsisten situaciones de pobreza y sobre todo de desigualdad, y se incrementan conflictos urbanos, drogadicción, delincuencia e inseguridad ciudadana lo que incide en la convivencia familiar, tensionándola.

Las situaciones de riesgo y vulnerabilidad de muchas familias, sus mayores exigencias sociales, al tiempo que la mayor conciencia de los derechos, incrementan y hacen más visible la violencia intrafamiliar. Finalmente las nuevas exigencias de la vida urbana, los nuevos roles de padres e hijos, la emancipación de la mujer de sus roles tradicionales, la mayor demanda de parte de miembros de la tercera edad de los grupos familiares, los numerosos casos de familias pluriculturales, el pluralismo religioso intrafamiliar etc., todo ello va conformando una situación y perspectiva distinta que vive la familia actual.


EL PATRIARCALISMO EN DECLIVE


En la sociedad pre-moderna la familia comprendía hasta los sirvientes y esclavos. En la época colonial y hasta bien avanzado el siglo XX la dominación patriarcal se reflejaba de variadas maneras incluyendo, por cierto, al machismo latinoamericano, tan característico. Con el avance de la conciencia universal sobre los derechos humanos y la liberación femenina, la familia de hoy se está liberando del dominio patriarcal, los hijos adquieren un protagonismo como sujetos y las mujeres adquieren un necesario estatus de igualdad de derechos frente al marido y los hijos. Todo ello está afectando las relaciones familiares por cuanto el varón debe adaptarse a un nuevo rol en las relaciones y en el hogar, un rol para el cual no ha sido socializado; la mujer se libera, a veces con un radicalismo feminista estéril, a veces no se libera sino en apariencia; la crítica de la autoridad patriarcal se confunde, a veces, con la crítica exagerada de toda autoridad paternal; y la necesaria libertad juvenil se ve sobrepasada por el libertinaje con que muchos adolescentes desafían a sus padres.

La familia contemporánea, específicamente, ha sufrido una cantidad de cambios sociales y culturales. Hoy en día se caracteriza por la diversidad de tipos, por el hecho de que comparte funciones con lo que queda del Estado de Bienestar y porque sigue siendo el principal reducto de la privacidad individual, de la socialización básica y el refugio emocional y afectivo de las personas.

Como en la sociedad tradicional la familia era el principal agente de socialización es natural que los conservadores afirmen el valor de la familia como algo esencial a mantener inalterado. Pero es en el marco de la competencia de los nuevos agentes de socialización de la sociedad moderna, la escuela, o de la sociedad post-moderna, las nuevas tecnologías de la comunicación e información (TV y redes de Internet), que se está probando la familia del futuro. Los padres deben ahora educar a sus hijos en conjunto con la escuela y deben socializar a los futuros ciudadanos en el contexto de la televisión y los medios electrónicos, con una perspectiva abierta y crítica.


LA FAMILIA DESAFIADA POR LA ECONOMÍA DE MERCADO

Vivir la familia hoy en la sociedad que se integra al mercado global significa vivir diferentes situaciones de familia. Significa vivir situaciones extremas de privilegio o de marginalización social.

Mientras una minoría de familias se enriquece por el modelo neoliberal, la inmensa mayoría de familias sufre las consecuencias de un modelo que tiende a privilegiar al mercado y deja millones de desamparados por efecto de la reducción de los programas sociales. El consumismo es uno de los desafíos de las familias de clase de media, por el riesgo de sobre-endeudarse con las casas de negocios y las tarjetas de crédito.

Pero la sobrevivencia todavía sigue siendo una lucha diaria para una inmensa mayoría de familias latinoamericanas

Las comunidades familiares en todos los procesos y etapas de su formación y desarrollo constituyen objeto de preocupación de la sociedad, de las políticas de los gobiernos y de las instituciones que se preocupan de la familia, entre las cuales, las iglesias. No es casualidad que a pesar de la llamada "crisis de la familia" la valoración de esta institución social universal se mantenga muy alta y es porque la familia (en la riqueza de su diversidad y de su dinámica adaptación a los cambios) es y sigue siendo uno de aquellos espacios privilegiados en donde los hombres y mujeres de hoy pueden vivir su presente y construir su desarrollo humano futuro. (NA)

NOVAMERICA
Rua Dezenove de Fevereiro, 160 - Botafogo
22280-030 -
Rio de Janeiro - RJ
Brasil
Tel. (fax): (55) (21) 2542-6244

e-mail: novamerica@novamerica.org.br
CENTRO NOVAMERICA DE EDUCAÇÃO POPULAR
Praça Santos Dumont, 14 - Centro
25880-000 -
Sapucaia - RJ
Brasil
Tel. (fax): (55) (24) 2271-2004
e-mail: centronovamerica@uol.com.br
2003/2010 Novamerica - www.novamerica.org.br - Todos os direitos resevados.