|
Haciendo
camino al andar: economía solidaria
Leticia Lemos
Lic. En Trabajo Social
Montevideo, Uruguay

A partir dos referenciais teóricos gerais extraídos
do trabalho de sistematização sobre economia solidária
realizado pelo economista peruano Humberto Ortiz,
no Segundo Encontro de Economia Social e Desenvolvimento
Local, que aconteceu recentemente em Mendoza, Argentina,
foi possível conhecer, avaliar e repensar experiências
desenvolvidas em vários países de América Latina,
com vistas à construção e fortalecimento de uma rede
de economia solidária.
Del
viernes 30 de setiembre al domingo 2 de octubre de
2005 se desarrolló en la ciudad de Mendoza, Argentina
el Segundo Encuentro de Economía Social y Desarrollo
Local.
El lema que nos convocó fue "si otra economía acontece,
otro desarrollo es posible".
En estos días nos congregamos representantes de diversos
grupos y organizaciones que trabajamos bajo el enfoque
de la economía solidaria, el desarrollo local, el
comercio justo. Participamos representantes de experiencias
de economía solidaria de Bolivia, Chile, Perú, Ecuador,
Uruguay y de varias provincias argentinas.
Los objetivos planteados para este encuentro fueron:
Lograr
la construcción de un Espacio/Red de Economía Solidaria.
Reconocernos
como espacio de construcción de una "Economía para
Todos", como nuevo modelo estratégico.
Redefinir
el rol de distintos actores claves, desde las organizaciones,
el Estado y las empresas sociales.
Abordar
problemáticas específicas de Economía Social desde
conceptos generales para un Desarrollo Justo.
Intercambiar
experiencias y saberes innovadores desde distintos
ámbitos.
No nos faltó la presencia de una feria de economía
solidaria en la peatonal de la Ciudad de Mendoza en
donde se expusieron productos de zonas diversas de
Argentina y otros países latinoamericanos.
Trabajamos en modalidad de talleres en torno a 8 temas:
Desarrollo local;
La
cultura, pieza clave;
Jóvenes;
Experiencias
de economía solidaria;
La
empresa social hoy;
Comercialización
y redes de intercambio;
La
tecnología como aporte;
Financiamiento.
En
este marco se entiende a la economía solidaria
como "un modo especial y distinto de hacer
economía, que por sus características propias
consideramos alternativas respecto de los modos
capitalista y estatista predominantes en los mercados
determinados"*.
En el mismo texto, Guerra señala que "a diferencia
de buena parte de las doctrinas e ideologías,
así como de las grandes teorías en ciencias sociales,
que imperaron en nuestros países a lo largo de
este siglo, la Economía de la Solidaridad no nace
en los países centrales, sino que es fiel expresión
del análisis que nuestros especialistas en el
área de Ciencias Sociales han realizado sobre
los concretos dramas económicos y de las respuestas
sociales que se han generado desde los pueblos
de América Latina."
* Luis Razeto, "Las empresas alternativas". |
La puesta en común de los talleres nos llevó a elaborar
conclusiones y se planteó la discusión acerca de la
construcción de un espacio de economía solidaria.
Del análisis de estas respuestas y su conceptualización
posterior es que se trata el encuentro que venimos
desarrollando.

Los lineamientos teóricos más generales a partir de
los cuales se han repensado estas experiencias fueron
aportados por el economista peruano Humberto Ortiz,
quien posee vasta experiencia en el tema y ha desarrollado
un interesante trabajo de sistematización teórica
de la economía solidaria.
En el mismo Encuentro se trabajó el concepto de economía
solidaria esencialmente en torno a 7 puntos:
1. El planteo básico tiene que ver con considerar
a la economía solidaria como un proyecto de vida.
O sea, no solo como estrategia de sobrevivencia,
a corto plazo, sino como estrategia de transformación,
tal como disse Razeto. La economía solidaria implica
una economía centrada en el sujeto.
2. Otro elemento importante manejado por Ortiz
es la importancia que tiene la economía solidaria
en términos de ser una economía centrada en el
trabajo. Se trata de una economía que, lejos
de estar centrada en el capital y de orientarse a
maximizar la tasa de ganancia se orienta a la satisfacción
de las necesidades básicas. Esto implica considerar
no solo la economía que pasa por lo rentado sino también
aquella parte del trabajo que es no remunerada y que
debe, desde una perspectiva de la economía solidaria,
incorporarse al análisis económico. Ortiz decía por
ejemplo, que esta parte de la economía explica, en
muchos casos, las posibilidades de sobrevivencia de
algunos sectores, ya que las capacidades de trabajo
no remuneradas suelen ser tanto o más altas que las
remuneradas.
3. Un tercer aspecto tiene que ver con la economía
local. La economía social tiene un fuerte eje
puesto en el desarrollo local en la medida que implica
tener en cuenta la producción de la localidad. Señala
seis esferas claves en las que se organiza el desarrollo
local:
- Producción
- Comercio
- Consumo
- Tecnología
- Servicios en general (mantenimiento, reparación,
reciclaje)
- Finanzas (orientadas al desarrollo)
Estos son los seis elementos claves desde los cuales
debe pensarse la economía solidaria. Cada uno de ellos
y todos en general, se encuentran interconectados
por lo que el fortalecimiento de la economía solidaria
debe implicar necesariamente la atención de cada uno
de estos componentes, ya sea a nivel local, como a
nivel meso (regional, provincial) o a nivel macro.
El valor agregado es pensar a cada uno de estos componentes
en claves de solidaridad: la producción como producción
responsable y sostenible, el comercio como comercio
justo, el consumo ético, los servicios orientados
a las personas, los servicios de proximidad, las finanzas
solidarias y el conocimiento y la tecnología como
intercambio de saberes.
Implica por otra parte fortalecer cuatro capacidades
para una orientación hacia la economía solidaria:
la economía en general, la Sociedad Civil, el Estado
y la solidaridad internacional.
4. Un cuarto punto hace referencia a un proyecto
nacional de economía solidaria, el cual tendría la
pretensión de transformación societal. En este
sentido se coloca a la economía solidaria como transversal
a las tres esferas de la economía: la economía privada,
la del Estado y la economía social. En este punto
la economía solidaria se diferencia de la economía
social y interpreta esta última como aquella desarrollada
por las cooperativas y otros proyectos asociativos
que pueden o no ser parte de la economía solidaria.
5. Un quinto punto tiene que ver con pensar
la economía solidaria como un proyecto político,
estratégico. Este incorpora un cambio de sistema,
desde lo económico pero abarcando otras áreas de la
vida social y política.
6. El sexto punto tiene que ver con un cambio
de paradigma. En términos de Ortiz, la economía
solidaria propondría un cambio de paradigma en el
sentido de una revolución copernicana. Implica descentrar
el pensamiento económico desde el capital para pasar
a considerar como centro a la persona. Al igual que
en la revolución copernicana la economía solidaria
propone la negación de un sistema centrado en el capital
en que todo gira a su rededor y propone considerar
como centro a la persona (volviendo al planteo básico).
7. Un último punto hace referencia al nivel
global de la economía solidaria. La economía solidaria
propone una alternativa a la globalización neoliberal
que supone el traslado de las empresas trasnacionales
del norte hacia el sur, con el correlato de las ganancias
que operaria el camino inverso. La cooperación internacional
acompaña, muchas veces, esta penetración neoliberal
de las empresas trasnacionales. En este sentido la
economía solidaria plantea una alternativa. Propone
intercambios solidarios a nivel global, no en términos
de cooperación sino en término de negocios solidarios.
Supone una articulación norte-sur de intercambios
solidarios.
Lo rico del encuentro fue poder pensar las experiencias
en función de los puntos señalados y analizar en qué
medida constituyen expresiones concretas de esta nueva
economía que se está desarrollando.
Se compartieron experiencias de Uruguay a través de
la asociación de productores orgánicos; de Chile,
con representantes del comercio justo; de Bolivia,
con un grupo de mujeres artesanas que permitió incorporar
a la discusión también la perspectiva de género y
las transformaciones que permite la economía solidaria
desde esta perspectiva; de Ecuador, a través de un
representante de una localidad ecuatoriana en la que
se desarrolla una experiencia muy interesante de economía
solidaria. Asimismo las experiencias argentinas de
La Rioja, Mendoza (en donde visitamos una comercializadora
de economía solidaria y un predio productivo en Los
Corralitos), Santiago del Estero, Córdoba, Patagonia
y Buenos Aires no solo nos permitieron disfrutar sus
productos, sino también analizar y hacer aportes para
la construcción de una red de economía solidaria que
todavía tiene mucho para andar.
No estuvo ausente la expresión artística a través
de diversos grupos regionales que aportaron música,
teatro, danza, etc.
(NA)
|