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El
Poder del Fútbol
Jorge Ariel Vasalo
Periodista de Radio
Universidad de Córdoba - Argentina

A magia do futebol constitui uma situação pouco simples
de compreender. O futebol profissional representa
um formidável negócio que, principalmente após a intervenção
da televisão, movimenta muito dinheiro e está ligado
ao show e aos interesses de determinados grupos. Ainda,
ao longo da história, muitos políticos e ditadores
utilizaram o futebol para distrair a atenção da população.
Mas, paradoxalmente, o futebol é muito mais do que
isso. O futebol é generoso e nobre, presente na vida
de ricos e pobres, trazendo alegria até nas situações-limite
mais extremas, como é o caso de uma guerra.
Al igual que en muchos otros países, en Argentina
el fútbol forma parte del "ser nacional", tanto como
el mate, el asado o el dulce de leche. De hecho, resulta
muy difícil encontrar a algún niño que no sepa patear
una pelota o que no tenga alguna camiseta o souvenir
que lo identifique con algún equipo. Sin duda, en
Argentina, el fútbol, de una u otra manera, está presente
desde la cuna.
Pero, ¿es el fútbol un gran negocio? Terminantemente
sí, y es un negocio súper-millonario, fundamentalmente
desde la década del 70, con la proliferación de televisores
por todo el mundo. Hoy la Federación Internacional
de Fútbol Asociado, manejada por el suizo Joseph Blatter,
debe ser una de las multinacionales más exitosas que
poco tiene para envidiar a las principales religiones.
Clubes reconocidos como el Real Madrid y el Barcelona
en España, el Milán y la Juventus en Italia, el Chelsea
y el Manchester United en Inglaterra son capaces de
pagar cifras increíbles por los pases de jugadores
que en su mayoría provienen de América del Sur y África.
En el fútbol, el dinero llama al dinero, y por ello
también pululan los empresarios que, por lograr un
par de transferencias exitosas, aseguran su futuro
de por vida.
Claro que en este gigante mercado existe de todo:
empresarios honestos y empresarios corruptos, capaces
e incapaces, en resumen, "la Biblia y el Calefón"[1].
¿Cómo obviar la tremenda influencia de la televisión
en este deporte? Literalmente lo convirtió en masivo,
e hizo que sea el más popular de todos. ¿De qué otra
forma podríamos entender que existan países casi desconocidos
que ni siquiera forman parte de la Organización de
las Naciones Unidas, pero que sí tienen una selección
de fútbol y adhieren a la FIFA? En el mismo sentido,
mucha gente en el mundo conoce a países como Argentina
por Diego Armando Maradona; no tienen idea si Argentina
está en el sur o en el norte, o si es un país grande
o chico, o si es del primero o del tercer mundo; lo
que sí recuerdan y muy bien, es el golazo que Maradona
le convirtió a los ingleses en el Mundial de México
en el 86. Seguramente lo mismo pasó con Brasil y Pelé
en el Mundial de Suecia de 1958.
El fútbol es y seguirá siendo un formidable negocio,
que mueve mucho dinero (también del sucio), y a todas
luces nada podrá hacer que esta situación cambie.
Todo esto constituye un aspecto del fútbol profesional,
ligado al show y los intereses de quienes suelen beber
champagne y comer caviar con frecuencia. Pero, gracias
a Dios, el fútbol es bastante más. El fútbol es generoso
y noble, igual que la planta de perejil, que está
en la mesa del rico, pero también del pobre. Un niño
rico puede patear el fútbol más costoso y moderno,
pero no por eso sentirá más alegría o pasión que el
niño de una favela o de una villa miseria, que se
desquita con un fútbol roto o hasta con una pelota
de trapo.
Esta es la magia del fútbol. Es como una electricidad
que se transmite sin importar los idiomas, las razas
o las culturas. ¿Cuántas veces, combatientes de una
guerra, los mismos que disparan armas y derraman sangre,
se toman un descanso en medio de tanta violencia,
solo para ver un partido de un Mundial? La verdad,
no me resulta sencillo de entender.
Cuando se jugó el Mundial de 1978, en medio de la
dictadura, en Argentina, muchos cometimos el error
de dormirnos en medio de tantos papelitos y serpentinas,
aquello nos costó 30.000 desaparecidos. Pero no fue
culpa del fútbol, fue nuestro error.
A lo largo de la historia, muchos políticos y dictadores
usaron al fútbol para distraer la atención de la gente.
Por eso, siempre será bueno jugar y disfrutar de este
juego con lo ojos bien abiertos.
Alguna vez, uno de los escritores más importantes
de Argentina, Jorge Luis Borges, opinó que el fútbol
se trataba de once tontos corriendo detrás de una
pelota. Yo prefiero creer que se trata de una pasión
profunda capaz de integrar pueblos y generaciones
y créanme que esto no tiene precio, al menos por ahora.
(NA)
[1]
Nota de la Revisora: Expresión derivada del lenguaje
del tango, que hace referencia a los opuestos.
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