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a Revista de la Pátria Grande


IDÉIAS EM REDE / IDEAS EN RED

Educación y tecnologías de la información: Un campo pedagógico estratégico, político e innovador
Rocío Rueda Ortiz
Universidad Central - Colombia



Foto Alexandre Firmino
No mundo atual, o sujeito da educação, os conhecimentos e os modos de aceder a eles tem se transformado, e os modos e espaços de e para a participação cidadã não são os mesmos da pedagogia moderna. Nesse cenário, se entendermos as TICs como meros "suplementos" e, em consequência, instrumentos externos, neutros e derivados da ciência, não haverá avanço, posto que continuaremos considerando-as simples dispositivos de aprendizagem, desvinculadas das transformações sociais, econômicas, políticas e culturais às que estão hoje ligadas as chamadas sociedades da informação e do conhecimento. Por isso, é necessário re-pensar a educação e as tecnologias da informação como um campo de ação política e de resistência.



Nuestro punto de partida es que las ideas sobre las tecnologías como meros aparatos o instrumentos, se han transformado y adquirido un estatus cultural y político importante pues a medida que "hacemos funcionar las cosas", a medida que interactuamos con tecnologías y ellas interactúan con nosotros, estamos construyendo formas de vida, estamos construyendo mundo. Pero, ¿qué tipo de interacciones, redes, formas de conocer y modos de vivir estamos construyendo? Esto implica re-pensar la educación y las tecnologías de la información -TIC- como un campo de acción política, de potencia y de resistencia.

La investigación educativa actual en el campo de las tecnologías de la información, también denominado, Informática Educativa, ha estado principalmente bajo la perspectiva científica y racional de la pedagogía y la tecnología, se pregunta por los sujetos de aprendizaje y por sus cualidades tecnocognitivas, producidas o mediadas, por el uso y/o inmersión en entornos tecnológicos (hipermediales, simuladores, tutores inteligentes, ambientes virtuales). Desde esta perspectiva, la didáctica se ve atravesada por el diseño tecnológico, donde intervienen aspectos relacionados con los contenidos y su representación, la evaluación y monitoreo de los estudiantes y los criterios para el diseño de interfases. Los resultados invitan a una transformación educativa que descentra al docente y a los textos escolares como ejes del proceso educativo y replantea los escenarios de aprendizaje, dando especial énfasis a la autonomía del aprendiz desplegada en las habilidades cognitivas y metacognitivas potenciadas por los diferentes entornos informáticos. Sin embargo, el impacto de la investigación que se produce en las universidades y centros de investigación en las políticas educativas y programas masivos de educación en el campo de las TIC, es muy incipiente, por una parte, y de otra, no existen evidencias que muestren que a mayor incorporación de TIC en procesos educativos, mejores aprendizajes y desempeños académicos.

Fotomontagem sobre foto de Alexandre Firmino

De hecho, tanto en Europa como en Latinoamérica una queja generalizada en congresos recientes[1] tiene que ver con que el modelo "pedagógico" tanto en la formación de docentes como en los programas y currículos escolares está basado en las "herramientas de propósito general" y el "paquete Offi ce de Windows". Como lo expresara Papert (1995) las aulas se han visto muy poco transformadas en sus prácticas y culturas escolares puesto que lo que empezó como un instrumento subversivo para el cambio, ha quedado neutralizado por el sistema, convirtiéndolo en instrumento de su consolidación. De hecho, el paradigma epistemológico que ha sustentado el enfoque racional y científico de la pedagogía y la tecnología, está centrado en la ciencia moderna, la razón y el logos. Por lo tanto se transfieren tales valores y metáforas a los nuevos dispositivos tecnológicos, sin hacer una resignificación y atemperamiento de las nociones de subjetividad, saber, sociabilidad, cuerpo, realidad, verdad, narratividad, complejidad, que las transformaciones tecnocientíficas y tecnoculturales plantean a nuestras sociedades hoy. Es decir, el sujeto de la educación, los conocimientos y los modos de acceder a estos se han transformado, así como los modos y escenarios de y para la participación ciudadana no son los mismos de la pedagogía moderna. Del sujeto unitario, del conocimiento cerrado, verdadero, contenido en saberes didactizados en la escuela y de un ciudadano ligado a un territorio, a una nación, hemos pasado, a un sujeto que ahora se reconoce nómada, fragmentado, situado, partícipe de múltiples saberes que por supuesto no sólo están en la escuela, y a un ciudadano que hace parte de una red global de interacciones, desterritorializadas y destemporalizadas, que lo hacen actuar y pensar globalmente. Si se entiende a las tecnologías como meros "suplementos" y por lo tanto como instrumentos externos, neutrales y derivados de la ciencia, no avanzaremos mucho, pues seguiremos considerándolas "simples dispositivos de aprendizaje", desligadas de las transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales a las que están hoy ligadas las TIC en las sociedades de la información y el conocimiento.

Foto João Ripper

Los estudios de la cultura y la comunicación han empezado a cuestionar la visión científica de la cognición centrada en la mente y el lenguaje, los métodos de investigación casi experimentales y han introducido los juegos de lenguaje, la multiplicidad de saberes, las culturas y las subjetividades como dimensiones fundamentales para pensar hoy los medios y tecnologías. En esta perspectiva lo tecnológico es una dimensión estructural de la transformación cultural y requiere mirarse en compleja relación con otros fenómenos y cambios de época, de índole social, económico, político, ontológico y estético. Finalmente, es importante señalar que la informática social o comunitaria a pesar de estar fuera de la educación formal, es un ámbito que requiere nuestra atención por las implicaciones que ésta tiene en la creación de formas alternativas de apropiación de las TIC para la transformación y desarrollo social y local, donde convergen también otros saberes que están fuera de la escuela.

En consecuencia, es por ello necesario un replanteamiento epistemológico y filosófico que oriente y dé sentido a las prácticas pedagógicas mediadas por las nuevas tecnologías que abra un horizonte que las comprenda como parte de nuestra naturaleza humana, de nuestro modo de habitar y crear el mundo. No obstante, la escuela parece estar de espaldas da tales discusiones y estar sumida en cierto activismo y modernización tecnológica aparente. En el lenguaje tecnológico diríamos que su propuesta pedagógica no parece estar orientada hacia la 'interactividad' [2] sino a la 'enteractividad', es decir, no hacia una formación para la producción de sentidos, sino para la reproducción o repetición de tareas previamente definidas por los sistemas informáticos. Reproducción que abarca y refuerza también las diferencias e iniquidades de género y de clase ya presentes en la escuela, así como el individualismo y competitividad propias del actual modelo económico. Es decir, los estudiantes pueden tener computadores, pero si detrás no hay una reflexión crítica sobre las tecnologías y su imbricación en modelos de vida, en los mundos que habitamos, no hacemos ninguna diferencia.

Es por ello que consideramos que la escuela, y más ampliamente la reflexión pedagógica, requiere de una actualización epistemológica sobre la tecnología como saber o como dispositivo de conocimiento y de poder. La concepción de "tecnología" en la educación ha intentado adecuar lo tecnológico a parcelas o acciones concretas de lo educativo confundiéndose normalmente la acción y el fenómeno didáctico. Esta situación ha llevado a disociar los enfoques tecnológicos de los enfoque teóricos, manteniendo una relación ambigua, subsidiaria e instrumental de la tecnología con la ciencia (en este caso de la educación). División que hoy requiere ser superada y mirada con mayor complejidad con otras dimensiones sociales, políticas, éticas, estéticas.

Foto Alexandre Firmino

Aceptando la tensión entre los mundos posibles a los que nos puede llevar el escenario tecnológico contemporáneo, a la escuela y al maestro le queda el reto de la resistencia productiva, desde el conocimiento del cómo funcionan las tecnologías, de su naturaleza, su lógica, sus lenguajes y potencialidades, no desde su instrumentalidad, para generar espacios y redes de desconstrucción y construcción de conocimientos, de sujetos autónomos, capaces de participar en la lógica de creación y de inteligencia desde abajo, no centralizada, cooperativa, opuesta a los modelos unificados, verticales y autoritarios del capitalismo moderno. Esto es, estamos hablando de una práctica pedagógica crítica que le apuesta a la creación de mundos donde asumir/apropiar/adaptar/adoptar lo tecnológico está inextricablemente unido a lo social, a lo científi co a lo cultural, a lo político y económico. En definitiva una pedagogía que le apueste a la construcción tecnosocial del conocimiento desde comunidades inteligentes de intercambio y cooperación, que promueva nuevos modelos de práctica, resistencia y organización social, y capaz de promover alternativas a los mundos reales y virtuales, locales y globales dominantes. (NA)



[1] Cf. VIII Seminario Internacional de Educación, cultura y trabajo. Universidad de Feevale, Novo Hamburgo, Brasil. Agosto de 2005; Digital Generations. University of London, Londres, julio de 2004.
[2] Según Pierre Levy (1998), el grado de interactividad de un medio puede medirse a través de variables como: las posibilidades de apropiación y personalización del mensaje recibido, sea cual fuere su naturaleza; la reciprocidad de comunicación; la virtualidad; la implicación de la imagen de los participantes en los mensajes; la telepresencia.

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