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La
visión de cuenca: base para la gestión del agua y
del desarrollo
Grissel
Bolívar Vallejo
Bolívia

Na
atualidade, torna-se necessário fortalecer políticas,
visões e medidas estratégicas orientadas a preservar
e manejar adequadamente o recurso água, sob uma visão
integral que supere as visões setoriais como as de
risco e água potável e uma visão estrutural que supere
a atenção à emergência e à ação pontual. Uma experiência
interessante no caso de Bolívia é desenvolvida pelo
Programa Manejo Integral de Cuencas (PROMIC), instituição
que trabalha desde 1991 no desenvolvimento de projetos
de manejo de bacias sob uma visão integral, estrutural
e participativa, conseguindo importantes impactos
em termos ambientais, sociais e econômicos.
La disponibilidad y el acceso al recurso agua
de calidad tiene un impacto determinante en el desarrollo
de los pueblos. Esto, en definitiva, es más que un
decir, es una realidad evidente que transita transversalmente
desde la cotidianidad de la vida del poblador urbano
y rural hasta las directrices y políticas a niveles
de gobierno e instancias decisoras, al menos idealmente.
La vital importancia del recurso agua para la humanidad
en su conjunto y los problemas crecientes asociados
a la escasez, la falta de acceso, la contaminación
y la privatización de servicios asociados a este recurso,
por citar algunos, ha sacado a relucir en más de una
ocasión su condición como posible reactor de conflictos
y guerras civiles o sectoriales, experiencia vivida
en la ciudad de Cochabamba-Bolivia, con la llamada
"guerra del agua".
En medio de este oscuro panorama, persiste la necesidad
de fortalecer políticas, visiones y medidas estratégicas
orientadas a preservar y manejar adecuadamente este
recurso, bajo una visión integral que supere las visiones
sectorialistas como las de riego y agua potable y
una visión estructural que supere la atención a la
emergencia y la acción puntual. Por otra parte, el
agua es un recurso natural que transita, territorialmente
hablando, y forma parte de ciclos en términos de su
transformación, aspectos que llevan a pensar nuevamente
en enfoques integrales que a diferentes escalas involucrarán
a municipios, departamentos, estados, naciones, continentes,
territorialidades a diversa escala, que tienen al
agua como elemento integrador.
Esta visión integral es la visión de cuenca como espacio
de ordenamiento, planificación y gestión para el desarrollo,
que tiene asimismo una cualidad sustancial relacionada
al agua y que es la de poseer, en su territorio, la
fuente.
La definición o el fortalecimiento de políticas y
la planificación bajo una visión de cuenca en la región,
forman parte de los pasos escenciales para una adecuada
preservación y manejo del recurso agua a favor del
desarrollo.
ENFOQUE DE MANEJO INTEGRAL DE CUENCAS (MIC) EN
COCHABAMBA - BOLIVIA
Una experiencia interesante en el caso de Bolivia,
es la desarrollada por el Programa Manejo Integral
de Cuencas, PROMIC, institución que aun lidiando con
la falencia de una política nacional de cuencas consolidada,
trabaja desde 1991 en el desarrollo de proyectos de
manejo de cuencas bajo una visión integral, estructural
y participativa, logrando importantes impactos en
términos ambientales, sociales y económicos.
La principal área de estudio y acción de este Programa
es la vertiente sur de la Cordillera del Tunari, donde
se sitúan 39 subcuencas pertenecientes en su conjunto
a 7 municipios que alimentan sus aguas a la cuenca
del Río Rocha Mailancu, la que a su vez alimenta sus
águas a la cuenca del río Caine, hasta llegar a la
gran cuenca del Amazonas, haciendo así evidente la
transitoriedad geográfica del agua.
El contexto en el que surge el proyecto es el de
una región de valle rodeado de montañas que se debate
todos los años entre las inundaciones (época de lluvias)
y la sequía (época de estiaje). Se plantea transformar
la problemática de los riesgos de inundaciones, desbordes
y pérdidas por afectaciones a infraestructura social
pública y privada de áreas urbanas y rurales, en oportunidades
para la preservación del recurso agua y su mayor disponibilidad
a partir de un conjunto de medidas de manejo integral
de cuencas. Entre estas medidas está el control de
cauces y torrentes que, a la vez de brindar mayor
seguridad, permita incrementar la recarga de acuíferos
en la zona coadyuvando al balance hídrico, tomando
en cuenta que la extracción de agua de pozos subterráneos
es una práctica común en el Valle durante la época
de estiaje.
De forma inmediata e inevitable para el desarrollo
de la propuesta piloto, surgieron elementos que permitieron
avanzar hacia una visión estratégica integral que
abarcaba aspectos ambientales pero también sociales
y económicos. Así se incorporaron otros elementos
relacionados por ejemplo a la disminución de los riesgos
de erosión, degradación y pérdida de suelos en las
cuencas debido a su impacto ambiental y social (aumento
de la pobreza rural), entre otros, promoviéndose aspectos
asociados, por ejemplo, a una agricultura sostenible
para zonas de montaña.
Algunos elementos claves a considerar en la visión
integral y estructural de cuenca son los siguientes:
Visión integral, implica considerar la diversidad
de aspectos biofísicos y socioeconómicos involucrados
así como sus interrelaciones en la totalidad del territorio
de cuenca y del desarrollo de un proceso MIC. Es decir,
las características de la zona, la diversidad de recursos
naturales existentes y sus interrelaciones, su población,
su historia, usos y costumbres, entre otros y, particularmente,
el agua como recurso integrador en la relación cuenca
- área de influencia.
Visión estructural, implica desarrollar el proceso
MIC participativo de forma preventiva y con visión
de sosteniblidad, atendiendo los problemas donde se
originan, es decir, desde la parte alta y con medidas
y acciones complementarias tanto territorialmente
(en la superficie de la cuenca) como en términos de
componentes operativos, como el control hidráulico
de cauces, manejo y control de áreas degradadas para
la estabilización de laderas y repoblamiento vegetal,
manejo y conservación de suelos para una agricultura
sostenible, manejo de ganado y pradera, extensión
y capacitación comunitaria y estrategias de comunicación
y difusión.

QUEDA MUCHO POR HACER
La visión integral y estructural de cuenca es de utilidad
para el análisis, planificación y acción a distintas
escalas, dado que, además de lo antes mencionado,
permite planificar y actuar progresivamente a partir
de procesos de priorización considerando diferentes
criterios.
Volviendo al caso de Bolivia, otro de los problemas
asociados a las cuencas, sus cauces y torrentes a
lo largo del territorio, común también en otros territorios
del continente, es la contaminación producto de las
actividades mineras, el uso de químicos en las actividades
agrícolas, la falta de adecuados sistemas de tratamiento
de aguas servidas en zonas urbanas y ciudades intermedias,
la acumulación de basura y escombros en las torrenteras,
la pesca con dinamita e incluso actividades ilícitas
asociadas a la elaboración de droga, entre otros.
El río Pilcomayo que luego suma sus aguas a la cuenca
del Plata, es uno de los ríos más contaminados de
Bolivia y es, paradójicamente, uno de los principales
ríos del país cuyas aguas son utilizadas con distintos
fines por las poblaciones que se asientan a lo largo
de su recorrido, claro está, aún más allá de nuestras
fronteras.
Por otra parte, están los conflictos intersectoriales
y los cambios de uso del suelo, donde se evidencia
por ejemplo el avance citadino a zonas agrícolas y
la construcción de bloques de urbanizaciones asentadas
en zonas con vocación agrícola, que en el marco de
una mala planificación no disponen de agua potable,
porque simplemente no se consideró la fuente. Está
el caso de urbanizaciones similares que fueron construídas
desviando o eliminando cursos naturales de los ríos
y que hoy en día se ven amenazadas durante los períodos
de lluvia. El enfoque de Manejo Integral de Cuencas
(MIC) que en los últimos años ha ido evolucionando
hacia un enfoque de Gestión Integral de Cuencas (GIC),
abarcando aspectos asociados por ejemplo a salud,
educación, infraestructura básica, entre otros, a
partir de la cuenca como unidad de planificación,
se constituye hoy en un enfoque que permite preservar
y manejar adecuadamente el recurso agua y que responde
a las necesidades de planificación para un verdadero
desarrollo.
La visión de cuenca, supone también el promover la
participación de los distintos actores y su involucramiento
proactivo potenciando su capacidad de decisión, empoderamiento
y por qué no, incidencia en políticas públicas relacionadas
a su desarrollo, al mismo tiempo de internalizar un
enfoque interdisciplinario que permita abarcar las
distintas problemáticas integral y estructuralmente.
En este sentido los procesos participativos de sensibilización,
comunicación, capacitación y educación son fundamentales,
sobre todo tomando en cuenta que la sostenibilidad
de los procesos pasa por la apropiación de los actores,
de quienes viven un determinado proceso como suyo.
El recurso agua y su incidencia en el desarrollo pasa
por diversos aspectos, pero es necesario resaltar,
sin embargo, que la elaboración y/o consolidación
de políticas y la elaboración de un marco legal claro
bajo una visión MIC - GIC, considerando la cuenca
como unidad de planificación, así como la coherencia
entre las leyes y normas sectoriales con este mismo
enfoque, son fundamentales y podrían significativamente
disminuir muchos de los conflictos actuales y potenciales
asociados a la disponibilidad, acceso y calidad del
agua para los distintos usos urbanos, rurales (consumo,
riego, industria, etc.) creando condiciones favorables
para el desarrollo.
(NA)
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