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a Revista de la Pátria Grande


IDÉIAS EM REDE / IDEAS EN RED

La contaminación genética de maíces criollos en México: una responsabilidad gubernamental
Sergio A. Madrigal González
México



Foto Gabriel Teixeira/TYBA
No México, o problema sócio-ambiental da contaminação genética de milhos "criollos" -milho que milenarmente os produtores da região meso-americana têm cultivado e adaptado- deve ser analisado desde uma perspectiva ampla. Recente estudo pretendeu revisar o grau de poluição de uma comunidade e fortuitamente encontrou a principal causa de contaminação local, diferente da tese oficial. A pesquisa identificou que certas empresas, nacionais e estrangeiras, são avalizadas pelo governo federal para que com o seu carimbo de qualidade fiquem protegidas da suspeita de conteúdo trasgênico por parte de organizações campesinas que têm semeado, sem saber, os milhos geneticamente modificados que estão contaminando seus próprios milhos "criollos".


El problema socio-ambiental de la contaminación genética de maíces criollos en México, como lo han demostrado los estudios de Chapela y Quist (2001), INE-UNAM-CINVESTAV (2002) y los de diversas organizaciones sociales, campesinas e indígenas (2002 y 2003), es una realidad que consideramos requería ser analizada desde una perspectiva más amplia. La construcción y difusión de la tesis oficial alrededor de este tema y sostenida desde entonces, implicaba que las importaciones masivas de maíz no segregado que el gobierno federal realizó, obligado por la necesidad de abastecer el mercado interno, desde 1996 hasta 2001, fueron distribuidas a través de la red de bodegas que DICONSA tiene en toda la República Mexicana, para el uso industrial, consumo humano y alimento para el ganado, lo que hizo posible el proceso de contaminación que existe en el país, (Turrent, A. 2004), lo cual nos parece una inculpación implícita y simplista hacia el sector campesino nacional.

Durante los años 2004 y 2005 desarrollé mi investigación de tesis de maestría en la localidad de San Antonio Atotonilco, Estado de Tlaxcala, México. La investigación pretendía, como en los estudios citados más arriba, revisar el grado de contaminación de dicha comunidad debido a que, en ella, se ha instaurado un metaproceso agroindustrial desde hace más de una década mediante el cual se transforma el maíz criollo y mejorado (o híbrido) en tortillas que se distribuyen regionalmente.

Cabe señalar que la instalación de dicho metaproceso significa el último reducto de los productores maiceros locales y regionales, organizados en una Sociedad de Producción Rural, para enfrentar, colectivamente, una serie de procesos de degradación socioambiental a la que han sido sometidos por largo tiempo, mediante políticas públicas nacionales y estatales erróneas, como ha quedado demostrado en dicha tesis.

Foto Delfim Martins/TYBA

Sin embargo, y lo más sorprendente, fue el haber encontrado de manera fortuita, la principal causa de contaminación local fuera de la tesis oficial ya que dicha localidad carece de bodega DICONSA e, independientemente de ello, sus habitantes no suelen consumir ni sembrar dichas semillas que sólo se encuentran en la cabecera municipal de Ixtacuixtla, debido a que la producción local es suficiente y la conservación del germoplasma nativo se lleva a cabo por los productores desde el mismo proceso de la pizca, al momento de ir separando las mazorcas de la hoja. Práctica que es tan añeja en la localidad como la memoria les alcanza a sus moradores.

En el contexto anterior, se llevó a cabo la recolección de muestras de semillas, criollas e híbridas durante los meses de marzo y abril de 2004.

Se colectaron 20 variedades de semillas entre criollas e híbridas de la comunidad de estudio, del Banco Genético del Grupo Vicente Guerrero (BGGVG) y de la SRP local. En el caso de los maíces criollos, las semillas fueron colectadas directamente de los productores quienes, después de una plática sobre el proceso de investigación participativa, procedieron a traer desde sus casas, un kg de cada una de las variedades que los productores presentes habían sembrado el año anterior. Variedades: Chalco chico, Blanco, Blanco cremoso, Azul y Rojo. En el caso del BGGVG, bajo el mismo procedimiento de información amplia, el grupo donó a la investigación 5 variedades de semillas criollas regionales, las cuales también fueron enviadas para validación transgénica. Variedades: Blanco grande, Amarillo, Cremoso chico, Azul y Cañuela.

Cabe aclarar que, cuando la semilla es híbrida, esta viene empaquetada en bultos de 20 a 25 kg cada uno. La particularidad del caso es que, cosida a cada saco, viene una etiqueta de color azul la cual, además de presentar el escudo nacional a la usanza del régimen actual, contiene una información que textualmente dice así:

Nueve de las 10 variedades de maíz híbrido que estaba comercializando la SPR local para la siembra de ese año, con excepción del maíz H33* que fue comprada a un productor de la localidad de un sobrante de su siembra anterior, fueron solicitadas al gerente de la SPR y obtenidas directamente de los sacos originales en presencia del investigador, muchas de las cuales fueron enviadas con la etiqueta comercial original para su evaluación. Las semillas fueron pesadas, contadas y etiquetadas para su envío por paquetería al Centro de Biotecnología Genómica (CBG) del Instituto Politécnico Nacional en Reynosa, Tamaulipas.

Ahí, mediante la técnica de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), uno de los métodos más confiables actualmente, fueron analizadas para establecer su contenido de plásmidos transgénicos comerciales.

Los resultados, definitivos y oficiales, llegaron a mediados del mes de enero de 2005, vía mensajería privada (tabla abajo).

Como se puede observar en la tabla, los resultados obtenidos demuestran no solo la contaminación local de semillas criollas, en los casos de las muestras 1 y 4, sino de semillas regionales del Banco Genético del GVG, en el caso de la muestra 9. El resto de las muestras contaminadas está representado por maíces híbridos cuyas marcas comerciales son Asgrow-Monsanto, en el caso de la muestra 12 y; Aspros-México, en los casos de las muestras 15, 17 y 18.


Fuente: Construcción propia, a partir de los resultados de LBG del IPN. 2004.

Con base en estos resultados se puede deducir que, de manera oficial, ciertas empresas, nacionales y extranjeras, las cuales comercializan semilla de maíz en México, están siendo avaladas por el gobierno federal a través de SAGARPA, no sabemos desde cuándo, para que con su sello azul, queden protegidas de cualquier sospecha de contenido transgénico por parte de organizaciones campesinas que han creído en la legalidad de dicho sello y han sembrado, a ciegas, los maíces genéticamente modificados que están contaminando sus propios maíces criollos. (NA)

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