 |

La Revista de la Pátria
Grande |
|
|
|
Ecologia:
grito da terra, grito dos pobres
Leonardo
Boff
Editora
Sextante, 2004
(...)
O modelo de sociedade e o sentido de vida que os seres
humanos projetaram para si, pelo menos nos últimos 400
anos, estão em crise. E o modelo em termos da lógica
do cotidiano era e continua sendo: o importante é acumular
grande número de meios de vida, de riqueza material,
de bens e serviços a fim de poder desfrutar a curta
passagem por este planeta. Para realizar este propósito,
nos ajudam a ciência, que conhece os mecanismos da terra,
e a técnica, que faz intervenções nela para benefício
humano. E isso se fará com a máxima velocidade possível.
Portanto, procura-se o máximo de benefício com o mínimo
de investimentos e no mais curto prazo de tempo possível.
O ser humano, nesta prática cultural, se entende como
um ser sobre as coisas, dispondo delas ao seu bel-prazer,
jamais como alguém que está junto com as coisas, como
membro de uma comunidade maior, planetária e cósmica.
O efeito final, somente agora visível de forma inegável,
é este, expresso na frase atribuída a Gandhi: a terra
é suficiente para todos, mas não para a voracidade dos
consumistas.
A consciência que vai crescendo mais e mais no mundo,
mas não ainda de forma suficiente, se emoldura assim:
se levarmos adiante este nosso sentido de ser e se dermos
livre curso à lógica de nossas máquinas produtivistas,
poderemos chegar a efeitos irreversíveis para a natureza
e a vida humana: desertificação (cada ano terras férteis,
equivalentes à superfície do Estado do Rio de Janeiro,
ficam desérticas); desflorestamento: 42% das florestas
tropicais já foram destruídas, o aquecimento da Terra
e as chuvas ácidas podem dizimar a floresta mais importante
para o sistema- Terra, a floresta boreal (6 bilhões
de hectares); superpopulação: em 1990 éramos 5,2 bilhões
de pessoas com um, crescimento entre 3 e 4% ao ano,
enquanto a produção de alimentos aumenta somente 1,3%.
E apontam no horizonte ainda outras conseqüências funestas
para o sistema-Terra como eventuais conflitos generalizados
em conseqüência das desigualdades sociais no nível planetário.
Nesse contexto dramático, a ecologia está sendo evocada.
Ela já possuía um século de existência e sistematização.
Mas os ecólogos pouco se faziam ouvir. Agora eles ocupam
a cena ideológica, científica, política, ética e espiritual.
Que pensamos quando falamos de ecologia?
(...) El modelo de sociedad y el sentido de vida
que los seres humanos proyectaron para sí mismos, por
lo menos en los últimos 400 años, están en crisis. Y
el modelo en términos de la lógica de lo cotidiano era
y continúa siendo: lo importante es acumular gran número
de medios de vida, de riqueza material, de bienes y
servicios con el fin de poder disfrutar el breve pasaje
por este planeta. Para realizar este propósito nos ayudan
la ciencia, que conoce los mecanismos de la tierra,
y la técnica, que interviene en ella para beneficio
humano. Y esto se hará con la máxima velocidad posible.
Por lo tanto, se busca el máximo de beneficio con el
mínimo de inversiones y en el plazo más corto de tiempo
que sea posible. El ser humano, en esta práctica cultural,
se entiende como un ser sobre las cosas, disponiendo
de ellas según su placer, jamás como alguien que está
junto a las cosas, como miembro de una comunidad mayor,
planetaria y cósmica. El efecto final, solo visible
ahora de forma innegable, es este, expresado en la frase
atribuida a Gandhi: la tierra es suficiente para todos,
pero no para la voracidad de los consumistas.
La conciencia que va creciendo más y más en el mundo,
pero aún no suficientemente, se enmarca así: si llevamos
adelante este sentido nuestro de ser y de darle libre
curso a la lógica de nuestras máquinas productivistas,
podremos llegar a efectos irreversibles para la naturaleza
y la vida humana: la desertificación (cada año tierras
fértiles, equivalentes a la superficie del Estado de
Río de Janeiro, quedan desiertas); la deforestación:
42% de los bosques tropicales ya fueron destruidos,
el calentamiento de la Tierra y las lluvias ácidas pueden
devastar el bosque más importante para el sistema- Tierra,
el bosque boreal (6 mil millones de hectáreas); la superpoblación:
en 1990 éramos 5,2 mil millones de personas con un crecimiento
de entre 3 y 4% al año, mientras que la producción de
alimentos aumenta solamente 1,3%. Y se perfilan en el
horizonte todavía otras consecuencias funestas para
el sistema-Tierra, como eventuales conflictos generalizados
como consecuencia de las desigualdades sociales en el
nivel planetario.
Dentro de este contexto dramático, la ecología es evocada.
La misma ya tenía un siglo de existencia y sistematización.
Pero los ecólogos poco se hacían oír. Ahora ellos ocupan
la escena ideológica, científica, política, ética y
espiritual. ¿En qué pensamos cuando hablamos de ecología?
|
|
|
NOVAMERICA
Rua Dezenove de Fevereiro, 160 - Botafogo
22280-030 - Rio
de Janeiro - RJ
Brasil
Tel. (fax): (55) (21) 2542-6244
e-mail: novamerica@novamerica.org.br
|
CENTRO
NOVAMERICA DE EDUCAÇÃO POPULAR
Praça Santos Dumont, 14 - Centro
25880-000 - Sapucaia
- RJ
Brasil
Tel. (fax): (55) (24) 2271-2004
e-mail: centronovamerica@uol.com.br
|
2003/2010
Novamerica - www.novamerica.org.br - Todos os direitos resevados.
|