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Células
troncales: la esperanza para la medicina del futuro
Alejandro Erices Ocampo*
Bioquímico, Universidad de Concepción;
Doctor en Ciencias, Universidad de Chile.
Profesor del Departamento de Biología Celular
y Molecular, Facultad de Ciencia Biológicas,
Pontifi cia Universidad Católica de Chile.
Bioquímico del Laboratorio de Criopreservación,
Clínica Las Condes.

Desde
finais da década de 1960 que as células tronco se
usam clinicamente e suas possibilidades terapêuticas
vêm revolucionando o mundo científico, que nos últimos
anos tem incrementado notavelmente a pesquisa nesta
área. Mas o uso das células tronco vem acompanhado
de uma discussão de natureza ética que afeta o campo
de investigação mais amplamente, associada fundamentalmente
ao uso de embriões humanos, à clonagem e a outros
aspectos a serem também considerados, como a comercialização
e os altos custos de impedem a possibilidade de acesso
a terapias com estas células.
El
día comenzaba y el momento del parto estaba cerca,
como también una posibilidad para salvar la vida de
Paulina. Afectada por una leucemia, las células troncales
presentes en la sangre del cordón umbilical de su
hermanito pronto a nacer, representaban casi la única
opción para ella. El padre, nervioso, sin capacidad
de movimientos; la madre, sedada; el equipo médico,
concentrado. Un parto exitoso; un hermoso llanto de
vida; la gran preocupación de todos: una impecable
recolección de la anhelada sangre. Solo una sonrisa.
Aunque su vida estaba apagándose, Paulina, con sus
hermosos ojos y sus mejillas coloradas, es la única
que sonríe y pregunta por su hermanito. Esa lección
tuvo una sola respuesta: "tu hermanito está muy bien
y te mandó un regalito". La sonrisa de Paulina se
agranda, aunque a ella no le importan los regalos,
solo espera a su hermanito.
¿QUÉ ES UNA CÉLULA TRONCAL?
Una sencilla pregunta que no tiene una única respuesta.
Puede resultar paradójico que ni los mismos científicos
concordemos con una respuesta, aunque tenemos criterios
básicos en esta discusión. Las diferencias también
reflejan en parte el hecho de que esta área de investigación
es reciente, existen muchas preguntas sin respuesta
y ciertamente se requieren más conocimientos.
Una
célula troncal puede ser reconocida de mejor forma
como un concepto funcional más que como una definición.
Nuestro organismo está estructurado sobre la base
de órganos y tejidos que tienen como base fundamental
de su organización a células especializadas para cada
uno de ellos. Células como los glóbulos rojos, neuronas
o cardiomiocitos (células musculares del corazón)
son los responsables del correcto funcionamiento de
los tejidos en los cuales residen. Si consideramos
nuestro proceso de desarrollo, todo nuestro organismo
se generó a partir de células troncales, las cuales
dieron origen a las células especializadas. En el
otro extremo de la vida, se ha demostrado que nuestro
envejecimiento, y algunas enfermedades crónicas asociadas
a este, se caracterizan por una disminución de la
capacidad funcional de nuestras células troncales.
La existencia de las células troncales también nos
permite mantener la funcionalidad de un tejido en
nuestro organismo. Cada una de las células de un tejido,
tiene un periodo de vida definido y limitado y deben
ser renovadas con frecuencia dependiendo de cada tejido
en particular. Así, por ejemplo, renovamos nuestros
glóbulos rojos cada 120 días, el epitelio de nuestro
intestino cada 7 o nuestra piel cada 30. En muchos
tejidos este proceso se realiza normalmente gracias
a la existencia de células troncales en cada uno de
ellos. En situaciones excepcionales, como daño producido
por heridas, estas células son responsables de los
procesos de reparación y regeneración de tejidos frente
a situaciones de daño del tejido que requieran renovar
la población de células especializadas.
Considerando lo anterior, una célula troncal se define
sobre la base de dos propiedades esenciales: 1) proliferación,
es decir capacidad de dividirse y generar más células
idénticas a ella y 2) diferenciación, en este caso
frente a un determinado requerimiento se pueden generar
células de tejidos especializados como sangre, músculo,
piel o tejido nervioso. En otras palabras, una célula
troncal puede generar más células idénticas a ella
para mantener un número funcional por toda la vida
del individuo, y a la vez genera las células especializadas
en este. Adicionalmente podemos considerar propiedades
como la capacidad de ser trasplantada o una mayor
expectativa de vida que otras células del organismo.
Dependiendo de qué etapa de nuestra vida consideremos,
podremos reconocer distintos tipos de células troncales
aunque estas pueden ser divididas en dos grandes grupos:
embrionarias y adultas. Las primeras corresponden
a un grupo de células que se encuentra en etapas muy
tempranas del desarrollo embrionario, específi camente
en un estadio denominado blastocisto, en el cual el
embrión en formación solo tiene pocos días de vida
y tiene un número reducido de células. Estas células
troncales embrionarias son las responsables de generar
todos los tejidos y órganos de nuestro cuerpo. Además,
en el laboratorio estas células muestran una gran
capacidad de diferenciación -al generar todos los
tejidos que conforman a un individuo- y una tasa de
proliferación virtualmente ilimitada. Por otra parte,
las células troncales adultas, pueden ser obtenidas
desde distintos tejidos en un organismo ya formado,
ya sea desde la médula ósea, tejido muscular o piel.
A diferencia de las células embrionarias, teóricamente
las células adultas tienen un potencial de diferenciación
más restringido acotándose al tejido en el cual residen.
Así, por ejemplo, las células troncales hematopoyéticas
presentes en la médula ósea solo pueden generar células
de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).
Una mención especial requieren las células troncales
presentes en la sangre del cordón umbilical, las cuales
pertenecen a un organismo ya formado y tendrían un
potencial de diferenciación restringido, pero que
presentan algunas ventajas respecto de las mismas
células obtenidas desde un organismo adulto. Por ejemplo,
la sangre de cordón tiene un alto contenido de células
troncales hematopoyéticas y por ello es utilizada
clínicamente.
Sobre la base de estos conocimientos, las células
troncales representan una interesante alternativa
para su uso en medicina, lo que ocurre para algunos
tipos de estas células desde hace ya casi 40 años.
UTILIDAD CLÍNICA ACTUAL
Las células troncales se utilizan clínicamente
desde fines de los años 60 del siglo pasado. Su uso
habitual está relacionado con lo que comúnmente conocemos
como trasplante de médula ósea, el cual en estricto
rigor corresponde a un trasplante de células troncales
hematopoyéticas. Estas células son las responsables
de generar todas las células de la sangre: glóbulos
rojos con la función de transportar oxígeno, glóbulos
blancos que constituyen nuestro mecanismo de defensa
inmunológico, y plaquetas responsables de nuestra
capacidad de coagulación. Esta estrategia terapéutica
está asociada principalmente con el tratamiento de
enfermedades hemato-oncológicas como leucemias, linfomas
o mieloma. La razón de su uso responde a la necesidad
de recuperar la capacidad de producir los elementos
celulares de la sangre en un paciente que es sometido
a tratamientos oncológicos, por haber sido afectada
su célula troncal hematopoyética. Esta célula puede
ser eliminada como efecto secundario al tratamiento,
razón por la cual antes del comienzo del mismo, aquella
debe ser obtenida desde la sangre o médula ósea del
mismo paciente (generalmente desde la cresta iliaca
en los huesos de la pelvis), posteriormente congelada
(criopreservación) y mantenida en esta condición hasta
el momento del trasplante. Una vez que el paciente
termina su tratamiento quimioterapéutico, las células
son descongeladas y trasplantadas, y se recupera la
capacidad para generar células de la sangre para el
resto de la vida. Como se puede advertir, este trasplante
tiene una particularidad, generalmente el "donante"
es a la vez el "receptor", es decir el mismo paciente.
En casos específicos como cuando las mismas células
troncales hematopoyéticas del paciente son "portadoras"
de la enfermedad, es necesario recurrir a la donación
de una tercera persona o eventualmente a sangre de
cordón umbilical, la cual es rica en este tipo de
células.

En
nuestro país el trasplante de médula ósea se realiza
exitosamente desde hace 20 años. Existen actualmente
6 centros con la capacidad técnica e infraestructura
para su desarrollo, aunque solo uno de ellos se encuentra
en el sector público de salud y es pediátrico. Aproximadamente
100 trasplantes son realizados cada año en el esquema
convencional previamente descrito. Por otra parte
en nuestro país también existen importantes grupos
de investigación básica y clínica que han permitido
el desarrollo de diversas líneas de trabajo con células
troncales de distinto tipo, aunque restringido a células
derivadas de organismos adultos o sangre de cordón
umbilical.
PROYECCIONES FUTURAS
Ciertamente el mundo científico-clínico se ha revolucionado
con las células troncales y sus posibles aplicaciones
terapéuticas para muchas enfermedades. Así, en los
últimos años se ha incrementado notablemente la investigación
en esta área del conocimiento. Se realizan significativos
esfuerzos para regenerar el páncreas en pacientes
diabéticos, el corazón en personas que han sufrido
un infarto, el músculo esquelético en casos de distrofia
muscular o el tejido nervioso en quienes padecen de
enfermedades neurodegenerativas como Alzheirmer o
Parkinson.
Estos estudios han permitido identificar muchas de
las células troncales presentes en cada uno de los
tejidos afectados en dichas patologías como también
se ha demostrado que algunos tipos específicos de
estas células podrían ser utilizadas para regenerar
tejidos distintos a aquel en el cual habitualmente
residen. Así, se ha demostrado que células troncales
presentes en la médula ósea o sangre de cordón umbilical,
pueden participar en la regeneración de tejido nervioso,
hígado o páncreas.
Aunque existen muy interesantes resultados, estas
aplicaciones no están aún disponibles para su uso
clínico con completa seguridad, y las más avanzadas
se encuentran en lo que denominamos estudios clínicos.
Probablemente en el corto o mediano plazo veremos
que algunas de ellas efectivamente se constituirán
en una opción real como lo es hoy el trasplante de
médula ósea.
Probablemente por su impacto social, el uso de células
troncales para regenerar tejido cardiaco ha tenido
un desarrollo muy significativo. Aunque los resultados
aún son contradictorios y los mecanismos de acción
no están claramente establecidos, existen muchos estudios
clínicos en distintos países en los cuales personas
ya han recibido este tipo de terapia. En nuestro país,
un exitoso estudio preliminar ha permitido que algunos
pacientes que sufrieron un infarto cardiaco, recibieran
células troncales obtenidas desde su propia médula
ósea, y obtuvieran una importante mejoría.
Dentro de las nuevas aplicaciones en desarrollo ya
existen suficientes antecedentes clínicos que muestran
la posibilidad de regenerar córnea utilizando células
troncales epiteliales presentes en el mismo tejido
ocular del paciente o de un donante. Estas células
pueden ser obtenidas desde una pequeña biopsia y manipuladas
en el laboratorio para generar una córnea completamente
funcional. En el mismo modelo ocular existen antecedentes
que muestran la posibilidad de utilizar células troncales
en enfermedades como glaucoma o que afectan a la retina.
En otro modelo relacionado con tejido epitelial, células
troncales epiteliales han sido utilizadas exitosamente
para regenerar piel en pacientes que han sufrido quemaduras
o que padecen enfermedades genéticas como epidermolisis
bullosa.

PROBLEMAS ÉTICOS ASOCIADOS AL USO E INVESTIGACIÓN
CON CÉLULAS TRONCALES
El uso de células troncales se acompaña de una fuerte
discusión de naturaleza ética asociada fundamentalmente
al manejo de embriones para la obtención de células
troncales embrionarias. Lamentablemente este problema
afecta a todo el campo de investigación con estas
células, aun a las obtenidas desde un organismo adulto,
y por otra parte desplaza otros puntos de discusión
a un segundo plano.
Ciertamente la manipulación de embriones humanos con
el único fin de obtener células troncales embrionarias
es un problema ético, considerando que durante el
proceso se destruye el embrión o se extrae parte de
sus células. Frente a la primera situación, nuestra
sociedad y cultura cristiana reconoce que la vida
se origina al momento de la concepción, por lo cual
la destrucción de un embrión significa la muerte de
un individuo. Otras culturas y religiones (budismo,
hinduismo) reconocen que el blastocisto no constituye
un individuo por cuanto este solo surgiría como tal
con posterioridad a esa etapa del desarrollo. Desde
esta perspectiva, la destrucción de un embrión en
ese estado no significaría la muerte de un individuo
y la obtención de células troncales embrionarias podría
realizarse.
Un tema importante a considerar en esta discusión
es la clonación, proceso que significa la creación
de un individuo genéticamente idéntico a otro.
Así como esto puede realizarse en animales, tal es
el caso de la recordada oveja Dolly, también sería
factible en humanos, lo que se denomina clonamiento
reproductivo. Hay grupos que proponen la posibilidad
de generar clones de un individuo con fines terapéuticos,
no buscando generar un organismo adulto, sino solo
blastocistos. En este modelo se utilizan células de
un paciente para generar blastocistos que permitan
obtener células troncales embrionarias con su misma
información genética. Posteriormente, estas células
podrían ser utilizadas para generar algún tejido específico
que pudiese requerir el paciente de quien se obtuvieron
las células que originaron el clon. Aunque varias
opciones se manejan para realizar este procedimiento,
hasta hoy todas ellas involucran la destrucción de
un blastocisto y por lo tanto la discusión ética sigue
siendo válida.
El uso de embriones con fines de investigación y la
obtención de células troncales embrionarias ha sido
permitido en algunos países bajo condiciones específicas.
En el Reino Unido es posible obtener células troncales
embrionarias a partir de embriones congelados como
parte de tratamientos de infertilidad y que finalmente
no serán utilizados. Esto se autoriza siempre que
haya una clara justificación respecto de la investigación
que se pretende realizar. A través de esta alternativa,
estúdios recientes han permitido identificar algunos
factores que serían responsables del mayor potencial
de diferenciación característico de las células troncales
embrionarias. El uso de este conocimiento ha permitido
transformar células troncales adultas en células troncales
con mayor capacidad de diferenciación, lo cual representaría
una valiosa alternativa para prescindir de la manipulación
de embriones y desarrollar alternativas con las células
obtenidas de cualquier individuo. En Chile, una legislación
reciente prohíbe cualquier tipo de manipulación de
embriones con este y cualquier otro propósito de investigación.
Reconociendo la importancia del problema ético ya
descrito, existen otros aspectos de similar naturaleza
que deberían ser considerados. En primer lugar se
encuentra la comercialización del tema, graficado
principalmente en el desarrollo de bancos privados
de sangre de cordón umbilical. Estas instituciones
desarrollan una actividad comercial válida y legítima,
pero que utiliza y manipula la información científica
y no siempre está sujeta a certificaciones o regulaciones
sanitarias que aseguren la calidad de los procedimientos
que realizan. Es habitual el uso de publicidad engañosa
con expresiones como "seguro de vida" u "oportunidad
única", las cuales no corresponden a la realidad.
En primer lugar, si solo consideramos las aplicaciones
clínicas existentes hoy, en ningún caso el uso de
las células troncales presentes en la sangre de cordón
o en la médula ósea representan un "seguro de vida",
por cuanto forman parte de un esquema terapéutico.
Así, aun cuando el trasplante de las células troncales
sea exitoso, otros componentes de este esquema pueden
no ser efectivos y la enfermedad permanecer en la
persona. En el caso de la gran diversidad de enfermedades
para las cuales hoy no existe aplicación establecida,
el futuro de las mismas depende exclusivamente de
la investigación, pero hoy no es posible "asegurar"
su utilidad. Por otra parte, si consideramos una enfermedad
de naturaleza genética sería imposible pretender el
uso de células troncales obtenidas desde el cordón
del mismo individuo por cuanto estas también tienen
el marcador de la enfermedad. Finalmente, el parto
no es el único momento de la vida en el cual se pueden
obtener células troncales de una persona. Ciertamente
las obtenidas en dicha oportunidad pueden tener algunas
ventajas, pero de no ser factible realizar el procedimiento
hay otras alternativas para obtenerlas. Con estas
observaciones no se pretende descalificar una actividad
que reitero legítima y válida, sino solo exigir transparencia
e información real de forma tal que las personas puedan
decidir con conciencia. Ciertamente la sangre de cordón
representa una valiosa alternativa que requiere mucha
investigación, y de hecho, nuestro trabajo está orientado
a este modelo por la confianza que existe en él.
Una última consideración de naturaleza ética se relaciona
con la real posibilidad de acceder a terapias con
células troncales. El uso actual ya está limitado
por los altos costos que implica, situación que no
ha cambiado en 40 años de aplicación. Probablemente
los usos futuros también serán de alto costo por cuanto
la investigación en curso también lo es. Bajo esta
condición nuestra sociedad debería velar porque el
desarrollo de la investigación científica y clínica
pudiera ofrecer una real posibilidad para todos quienes
la integran.
CÉLULAS TRONCALES: UNA OPORTUNIDAD DE VIDA
¿Cuántas veces hemos regenerado nuestros tejidos?
Probablemente muchas y en ellas nuestras propias células
troncales han cumplido un rol central. La investigación
actual pretende comprender mejor los procesos que
normalmente ocurren durante nuestro desarrollo o en
el proceso de regeneración de un tejido. Solo este
conocimiento nos permitirá generar nuevas alternativas
terapéuticas utilizando estas células. ¿Cuánto tiempo
más se requiere? Muchos científicos estamos trabajando
responsablemente para que ello ocurra en el menor
tiempo posible. (NA)
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