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Muitas
idéias, algumas polêmicas outras nem tanto. Algumas
são frutos da reflexão permanente de seus autores,
outras resultados de pesquisas, mas certamente todas
elas significativas para o aprofundamento teórico-metodológico
do tema ou temas em pauta em cada edição. Idéias
em Rede é uma seção, cuja leitura pode contribuir
para o aprofundamento da reflexão, a partir da análise
dos resultados de estudos teóricos ou pesquisas mais
empíricas. Neste número Felipe Ortuño Hernandez, do
México, nos provoca com suas idéias sobre o conceito
de assistencialismo e suas possíveis implicações para
fazer avançar ou não a democracia. Novo populismo?
É a pergunta provocativa que a brasileira Maria Elisa
Mäder tenta responder, num artigo que põe em evidência
as diferentes configurações que o movimento democrático
vai assumindo na América Latina. E fechando essa seção,
um texto do Centro Cultural Poveda da República Dominicana
reflete sobre Educar para a democracia e a cidadania,
sugerindo romper com a adoção de modelos importados
e avançar na construção de programas de formação de
docentes mais comprometidos com uma pedagogia crítica
e transformadora, por mais polissêmicos que esses
conceitos possam ser.
Muchas ideas; algunas de ellas polémicas; otras,
no tanto. Algunas son fruto de la reflexión permanente
de sus autores; otras, resultado de investigaciones,
pero de seguro todas ellas son significativas para
la profundización teórico-metodológica del tema o
temas en pauta en cada edición. Ideas en Red
es una sección, cuya lectura pretende ahondar en la
reflexión, a partir del análisis de los resultados
de estudios teóricos o investigaciones más empíricas.
En este número, Felipe Ortuño Hernández, de México,
nos provoca con sus ideas sobre el concepto de asistencialismo
y sus posibles implicaciones para hacer avanzar o
no a la democracia. ¿Un nuevo populismo? Es la pregunta
provocadora que la brasileña Maria Elisa Mäder intenta
responder en un artículo que pone en evidencia las
diferentes configuraciones que el movimiento democrático
asume en América Latina. Y al término de esta sección,
un texto del Centro Cultural Poveda de República Dominicana
reflexiona sobre Educar para la democracia y la ciudadanía,
sugiriendo romper con la adopción de modelos importados
y avanzar en la construcción de programas de formación
de docentes más comprometidos con una pedagogía crítica
y transformadora, por más polisémicos que esos conceptos
puedan ser.
Planes
de emergencia: ¿asistencialismo u oportunidad?
Felipe
Ortuño Hernández
México
Abogado Profesor de la Universidad la Salle Bajio y
de la Universidad Iberoamericana.
Miembro del Consejero Propietario del Consejo Consultivo
del Instituto Municipal de Planeación.
León, Gto.

O
assistencialismo nos faz pensar na atitude de ajuda
a favor de outro que o requer, auxiliá-lo para enfrentar
uma situação de emergência ou de necessidade imediata.
Entretanto, este conceito tem sido utilizado para justificar
atitudes que reforçam mais as diferenças e exclusões.
Devemos construir alternativas viáveis que passam, fundamentalmente,
por despertar dignidade naqueles que se sentem subjugados
pelas necessidades, de modo que os faça tornar-se sujeitos
ativos de sua própria existência e apropriar-se do espaço
que lhes compete na sociedade. Reconhecer o empobrecido
como pessoa, com direitos, valores e culturas próprios.
A solidariedade com os excluídos nos permitirá transformar
comportamentos, ideologias e estruturas que geram essa
exclusão.
"Ante la realidad que nos presenta este mundo globalizado,
observamos un pensamiento hegemónico neoliberal que
nos atraviesa a nivel local, regional, nacional, continental
y mundial, que nos ocupa en la mayoría de nuestros ámbitos
cotidianos, que incluso llega a impedirnos pensar de
manera diferente, y por insólito que parezca, llega
al extremo de impedirnos soñar con un mundo diferente.
Pero a pesar de este sentimiento de impotencia, también
se desarrolla en nuestra conciencia un germen de esperanza
que nos impide quedarnos de brazos cruzados esperando
el colapso, lo que nos impulsa a buscar alternativas
para encontrar la salida de este largo y oscuro período
de más de veinte años. De esta manera, en el presente
ensayo trataré de compartir una reflexión acerca de
uno de los aspectos emergentes de nuestra realidad que
nos permita ir dando una respuesta inmediata a la misma,
y al mismo tiempo, nos permita ir clarificando el alcance
de estas posibles acciones para que el riesgo de fortalecer
las estructuras de opresión sea menor y para que tengamos
mayores posibilidades de que sean acciones más bien
dirigidas a construir alternativas reales, dignificantes
y esperanzadoras para nuestros pueblos.
El asistencialismo nos avoca, a principio, a pensar
en la actitud de ayuda a favor de otro que lo requiere,
auxiliarlo para enfrentar una situación de emergencia
o de necesidad inmediata. Sin embargo, derivado de nuestra
cruda realidad, este concepto ha sido utilizado para
justificar actitudes que refuerzan más las diferencias
y exclusiones, que para ejercerlo en su adecuada dimensión.
UNA REALIDAD MUNDIAL
A principio enunciaremos solamente algunos de los datos
más generales que nos permitan dar cuenta de la realidad
a la que nos referimos, citando para el efecto a Bernardo
Kliksberg, quien en su texto "Claves olvidadas del desarrollo.
Capital Social y Cultura" nos señala: "…1300
millones de personas carecen de lo más mínimo y viven
en pobreza extrema con menos de un dólar de ingresos
al día, 3000 millones se hallan en pobreza, teniendo
que subsistir con menos de dos dólares diarios, 1300
millones de personas carecen de agua potable, 3000 millones
no tienen instalaciones sanitarias básicas, y 2000 millones
no reciben electricidad. Edgar Morín (1991) resalta
que en lugar del 'fin de la historia', vaticinado por
algunos que alegaron que al desaparecer el mundo bipolar,
la historia sería previsible y hasta 'aburrida', lo
que tenemos ante nuestros ojos es que 'de aquí en adelante
el futuro se llama incertidumbre'. La historia en curso
está marcada por severas contradicciones. Así, al mismo
tiempo, por ejemplo, que el conocimiento tecnológico
disponible ha multiplicado las capacidades de dominar
la naturaleza, el ser humano está creando desequilibrios
ecológicos de gran magnitud, poniendo en peligro aspectos
básicos del ecosistema y su propia supervivencia. Mientras
que las capacidades productivas han llevado la producción
mundial a más de 25 trillones de dólares, las polarizaciones
sociales se han incrementando fuertemente y, según los
informes de las Naciones Unidas (1998), 358 personas
son poseedoras de una riqueza acumulada superior a la
del 45% de la población mundial. Las disparidades alcanzan
los aspectos más elementales de la vida cotidiana. Los
acelerados progresos en medicina han permitido una extensión
considerable en la esperanza de vida, pero mientras
en las 26 naciones más ricas la misma alcanzaba en 1997,
a 78 años de edad, en los 46 países más pobres era,
en dicho año, de 53 años."

Esta realidad ha sido resultado de más de veinte años
de pensamiento y políticas neoliberales, por lo tanto,
creo conveniente compartir solamente algunos aspectos
centrales de dicho pensamiento que dan razón del matiz
que del asistencialismo se genera por parte del mismo.
El valor central de la doctrina del neoliberalismo en
sí mismo es la noción de competencia, la competencia
entre naciones, entre individuos, la competencia es
central porque separa los aptos de los no aptos. A lo
largo de los últimos veinte años el pensamiento neoliberal
ha construido un cuadro ideológico altamente eficiente
ocupando la mente y el corazón de la gente. El trabajo
promocional e ideológico ha sido pleno, han gastado
cientos de millones de dólares para hacer que el neoliberalismo
pareciera una condición natural y normal de la humanidad,
sin importar nada más, ni cuántos perdedores y marginados
puede crear, hace que parezca inevitable, como el único
orden económico y social disponible para nosotros. Como
nos menciona Pablo Bonavía en su artículo "¿Asistencialismo
o solidaridad?" (1994, pp 15-22), "… Hay una imagen
que hoy se maneja con insistencia para describir cómo
funciona la sociedad: una carrera en la que hay necesariamente
ganadores y perdedores. Es tan grande la desproporción
existente entre las necesidades de la gente y la escasez
de recursos de que dispone la sociedad que es inevitable
que en la lucha por satisfacerlas, los más fuertes desplacen
a los más débiles. Se nos agrega que de no existir premios
y castigos según el rendimiento de cada uno nadie movería
un dedo. Más aún: la desigualdad resultante de esa competencia
es un hecho no sólo inevitable sino también positivo.
Porque de esta manera los ricos, a pesar de haber conseguido
asegurarse lo necesario, se esfuerzan en acumular nuevas
ganancias para satisfacer deseos cada vez más sofisticados
y eso genera fuentes de trabajo. Así también los pobres,
aguijoneados por estas tentadoras posibilidades se esfuerzan
en alcanzar las mismas metas, superando la tentación
de la pereza. Si se intentara combatir esas diferencias
a nivel de las estructuras socioeconómicas se haría
un mal a la sociedad pues se derrocharían recursos escasos
entregándolos a personas o empresas ineficaces. La metáfora
de la carrera individual se va incorporando así como
un supuesto obvio, incuestionado, a nuestras valoraciones,
decisiones y proyectos. También a nuestras preocupaciones
e iniciativas sociales. Ante este panorama podemos decir
que la democracia finalmente es un estorbo, el neoliberalismo
fue creado para los ganadores…".
COMPRENDER Y SUPERAR LAS PRÁCTICAS ASISTENCIALISTAS
De esta reflexión el propio autor nos hace hincapié
en la importancia que tiene su análisis para comprender
y superar las prácticas asistencialistas.
De esta manera, con el insumo de la visión neoliberal
y de las anteriores definiciones, una primera deducción
que podemos hacer con relación al asistencialismo sería
que, por principio, no se plantea la lucha por la justicia,
se plantea maquillar la injusticia.
Sin embargo, no todo es disfraz, existen críticas desde
otras perspectivas no neoliberales que se hacen del
asistencialismo y que resulta importante conocerlas.
El propio Pablo Bonavía en su artículo "¿Asistencialismo
o solidaridad?", nos hace reflexionar sobre la tentación
del asistencialismo y nos hace partícipes del desencantamiento
generado por el "…individualismo postmoderno que
no cree en el proclamado progreso de la historia y renuncia
a cualquier proyecto común…", del desgaste que ha
sufrido el viejo militante social en sus sueños y esfuerzos
que no han dado los frutos esperados, y que de cualquier
manera, la propia conciencia lo impulsa a buscar hacer
"cosas", "hacer algo", para no quedarse inmóvil ante
dicha situación.
De esta forma, nos dice el autor, "…surgen así iniciativas
asistenciales de personas e instituciones que generalmente
se dirigen a las personas y familias más carenciadas.
Por lo general se trata de conseguir alimentos, ropa,
remedios o dinero. Sin embargo este "hacer algo", reducido
a obtener y distribuir recursos materiales, tropieza
tarde o temprano con una sensación de estar nadando
contracorriente, de estar siendo ineficaces o, peor
aún, injustos. Más aún, emerge la sospecha de que con
las donaciones que empiezan y terminan en sí mismas
estamos impidiendo descubrir y afrontar las verdaderas
causas de estas situaciones de marginación….", haciéndonos
ver que el asistencialismo como práctica puede servir
de igual manera a que el excluido se mantenga en su
situación en vez de liberarse de ella. Fernando Larraín
en su artículo "¿Son consistentes en el tiempo las
campañas de ayuda social de emergencia?". Solidaridad
de contingencia: pobreza futura", nos menciona que
la ayuda de contingencia mal empleada genera dependencia
y aumenta el porcentaje de pobreza dura, escondiéndola
en nuevas presencias que estéticamente continúen disfrazándola
de buena manera. Nos dice que la solidaridad se expresa
de maneras distintas, que existen diversas formas de
ayudar dependiendo del contexto de quien necesita la
ayuda, y clasifica dicha ayuda en dos tipos: la primera
tiene que ver con la ayuda que se otorga a quien lo
necesita porque este es incapaz de proveérsela a sí
mismo, lo que claramente tiene que ver con ancianos
y ancianas, niños y niñas abandonados, maltratados,
aquellos que padecen enfermedades terminales, que se
encuentran postrados. La segunda sería la ayuda que
se lleva a cabo con base en el esfuerzo de la promoción,
donde dicha ayuda forma parte de un proceso de facilitación
mediante el cual no solo se entregan los elementos necesarios
para la contingencia específica sino también las herramientas
necesarias para que a partir de su propia experiencia
y contexto logren de manera permanente superar sus carencias.
No hacerlo así, nos dice el autor, es subestimar el
carácter del individuo haciéndolo ver y sentir como
inferior e incapaz. Parte del problema se da en el momento
en que la persona recibe asistencia que no necesita
para sobrevivir. Esta no ve la necesidad de reconocer
sus propias capacidades para superar problemas y se
limita a esperar la ayuda.
En este sentido nos dice: "El puro asistencialismo no
empodera a las personas, pues no es capaz de resolver
la demanda de los pobres por integración social, endureciendo
las condiciones de pobreza ya existentes e incluso fortaleciéndola
para que se siga transmitiendo intergeneracionalmente…"

¿HAY ALGUNA ALTERNATIVA POSIBLE AL ASISTENCIALISMO?
Ante estas reflexiones cabría preguntarnos: ¿hay alguna
alternativa posible al asistencialismo?
La misma realidad nos muestra que estas estructuras
neoliberales, por sí mismas son complejas ya que las
múltiples relaciones de dominación se reproducen en
la vida cotidiana, lo que vuelve más complicada la posibilidad
de transformarla.
Sin embargo, y a pesar de todo, lo único que no podemos
permitirnos perder es nuestra dignidad, nuestra conciencia
como personas, aquello que nos hace ser capaces de deliberar
por nosotros mismos, de tomar decisiones y hacer que
los otros también hagan suya su propia existencia. Por
lo tanto, debemos caminar hacia la construcción de alternativas
que como oportunidades puedan ser viables para enfrentar
esta realidad lacerante, que tramposamente nos la disfrazan
de "asistencialismo" para justificar el amplio espectro
de dominación que ejercen los grandes intereses económicos.
Un primer paso es este esfuerzo de reflexionar y cuestionar
el asistencialismo de la manera burda pero a la vez
seductora con la que estos grupos de poder económico
pretenden que veamos la realidad.
Resulta fundamental recuperar esta conciencia despertando
dignidad en aquellos que se sienten subyugados por sus
necesidades, de modo que la necesidad de sentirse persona
los haga volverse sujetos activos de su propia existencia
y apropiarse del espacio que les compete en la sociedad.
Pablo Bonavía nos menciona que será entonces la solidaridad
con los excluidos lo que nos permitirá transformar en
nosotros y en nuestra sociedad los comportamientos,
ideologías y estructuras que generan esa exclusión.
También nos dice que la solidaridad con el empobrecido
ha de partir de su reconocimiento como persona, con
derechos, valores, y culturas propios. De no ser así,
las ayudas que reducen al empobrecido a mero destinatario,
sin fortalecer su autoestima, su protagonismo corresponsable
y su organización, terminan deshumanizando tanto al
que la recibe como al que la realiza.
La sociedad civil y los sujetos en la vida cotidiana
debemos hacer posible, con nuestra cuota de poder, la
generación de políticas que devuelvan el poder a las
comunidades y a los estados democráticos. Precisamente
porque son múltiples las formas de dominación en la
sociedad, son también múltiples los espacios y las formas
de transformación y los protagonistas de ellas. (NA)
Arenes, Carolina, Artículo del Diario "La Nación", Argentina,
Título: Bernardo Kliksberg: "El asistencialismo hoy
es necesario" (28 de noviembre de 2004).
Bonavía, Pablo ¿Asistencialismo o solidaridad? Aparición
original "Umbrales" 46 (noviembre 1994) 15-22, Montevideo,
Uruguay.
George, Susan. "Una breve historia del neoliberalismo:
veinte años de economía de élite y de oportunidades
emergentes para el cambio estructural". De la Conferencia
sobre Soberanía Económica, Bangkok , 24-26 de Marzo
de 1999.
Gómez del Castillo, Julián Asistencialismo y Promoción
en el Tercer Mundo hoy. Evangelización en Extensión
y en Intensidad. Portal Solidaridad.net (10 de noviembre
de 2003).
Klisberg Bernanrdo, y Tomassini, Luciano (comp.) ¨Capital
social y cultura: Claves estratégicas para el desarrollo¨,
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2000.
Larraín, Fernando. ¿Son consistentes en el tiempo las
campañas de ayuda social de emergencia?
EXERCITANDO
A DEMOCRACIA ATRAVÉS DE UMA POLÍTICA PÚBLICA DE SAÚDE
Hylton Luz
Brasil
Médico clínico homeopata e infectologista, fundador
da ONG Homeopatia

Em
maio de 2006, o governo brasileiro normatizou, por meio
da Portaria 971 do Ministério da Saúde, a Política Nacional
de Práticas Integrativas e Complementares (PNPIC) no
Sistema Único de Saúde (SUS), estabelecendo as diretrizes
para a incorporação e implementação da Homeopatia, Acupuntura,
Fitoterapia, Antroposofia, Crenoterapia, entre outras
terapias. Identificamos nessa portaria um princípio
democrático, no qual o estado nacional se compromete
a promover as práticas de saúde, a corrigir um regime
de exclusão de direitos.
A maior parte da população de nosso país vive excluída
de um direito fundamental, de uma liberdade de escolha
no campo da saúde, que é o direito de escolher a terapêutica
com a qual tem afinidades e com a qual deseja cuidar
de sua saúde.
No âmbito da Homeopatia, exemplificamos com os dados
da nossa prática. Hoje existem 15.000 médicos homeopatas
na clínica privada e apenas 514 estão no SUS; dos 5536
municípios do país, apenas 157 oferecem homeopatia no
SUS; temos 986 estabelecimentos registrados e fiscalizados
como farmácias homeopáticas no país e apenas 45 "pontos
de distribuição de remédios" no SUS, destes, talvez
apenas dois atendam as regras de fiscalização de farmácias.
Esses dados, ainda que restritos a observação do direto
a assistência à saúde, são suficientes para demonstrar
que uma parcela da população que depende das ações do
estado está excluída do acesso à homeopatia. Exclusão
que decorre apenas de uma situação de desvantagem econômica,
uma vez que não há falta de acesso para a parcela em
situação vantajosa. Ao manter-se alheio a essa questão
o estado nacional comporta-se como se não fosse seu
papel reduzir as desigualdades sociais.
Refletindo sobre a portaria ministerial, a nossa organização
- Homeopatia Ação Pelo Semelhante - identificou nessa
iniciativa um marco inicial para uma política pública
de garantia de direitos, uma política que se envolve
com a promoção da liberdade de escolha, da garantia
de direito das minorias, da equanimidade de tratamento
e da isonomia do direito entre os cidadãos, exercendo
o princípio da universalidade da lei e do direito. Com
base nesse ponto de vista e considerando que o texto
da portaria é incompleto, com falhas e omissões que
comprometem os seus propósitos e dificultam o alcance
de seus fins, tomamos iniciativas para provocar o diálogo.
Criamos o abaixo-assinado "Homeopatia Direito de Todos",
com caráter propositivo, no qual os signatários apóiam
à iniciativa da portaria, cobrando precisão e especificidade
em dois eixos essenciais a implementação da medida proposta.
Requeremos a definição das fontes de recursos e a declaração
dos parâmetros de monitoramento, para que a sociedade
possa acompanhar com transparência a instituição dessa
política pública.
Ao promover esse abaixo-assinado provocamos o debate
na sociedade e estimulamos o contraditório, elemento
essencial ao processo democrático, cobrando por nossa
exigência de liberdade de opinião e de manifestação.
No que tange a implementação da portaria, o abaixo-assinado
contribui ainda para indiciar demanda pela assistência
médica homeopática, nos diversos locais do país, aspecto
importante para orientar investimentos.
Divulga a política para a sociedade e estimula a participação
da população. Desenvolve uma rede de articulação para
que os interessados em homeopatia se organizem em torno
daquilo que lhes interessa e atende a suas necessidades.
Fomenta a promoção do controle social da política pública.
Conhecer esses aspectos representa democratizar informações,
garantir o direito de escolha, para que cada cidadão
possa optar com mais clareza. Neste sentido a perspectiva
é de inclusão e convivência, não de dominância e de
uma reserva de mercado que coloca a população no lugar
de consumidora sem direito a escolher o produto que
lhe interessa.
Podemos dizer que a edição da portaria do Ministério
da Saúde que propôs a PNPIC está suscitando, entre os
usuários e simpatizantes das práticas envolvidas uma
reflexão acerca de seus direitos sociais, uma mobilização
em torno de seus interesses, contribuindo para que a
sociedade brasileira aprimore a sua organização e exercite
a democracia.
LUCHA
CONTRA LA POBREZA EN URUGUAY: PLAN DE ATENCIÓN NACIONAL
A LA EMERGENCIA SOCIAL
Álvaro Martínez
Uruguay
Cuando
el actual gobierno de Uruguay asumió en marzo de 2005,
se encontró con casi un tercio de su población sumergida
en la pobreza y la indigencia, lo que lo obligó a una
reformulación profunda de las políticas sociales.
La batalla contra la pobreza iniciada por la nueva administración
está siendo timoneada por el novel Ministerio de Desarrollo
Social (MIDES), cuya misión principal es llevar a la
práctica el Plan de Atención Nacional a la Emergencia
Social (PANES). El mismo busca asegurar el acceso de
la población más indigente -con especial énfasis en
niños, adolescentes, mujeres embarazadas, jefes de hogar
desempleados, adultos mayores y discapacitados-, a las
necesidades básicas, a la vez que busca generar condiciones
para el ejercicio de sus derechos ciudadanos y su incorporación
al mercado laboral.
El PAN consta de una serie de programas que atienden
al aspecto alimentario, sanitario, educativo, de vivienda,
la asignación de un "ingreso ciudadano" de aproximadamente
U$S 60 por familia y otros.
Actualmente son más de 85.000 los hogares incorporados
al PANES, de los cuales 75.000 perciben el Ingreso Ciudadano.
Junto a esto se ha procurado el aumento presupuestal
a la salud pública, a la vivienda, a la educación y
a la seguridad social. Esta combinación de políticas
empieza a dar sus frutos cuando a menos de dos (2) años
de gestión, la pobreza se ubica en el 19 % y la indigencia
en el 3,9 %.
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