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Declaración
FLAPE
Derecho a la educación y participación ciudadana:
un desafío democrático pendiente

A
Declaração do Foro Latino-americano de Políticas Educativas
(FLAPE) parte do princípio de que as mudanças na educação
devem acompanhar mudanças na sociedade, revertendo
os processos de segmentação e diferenciação dos sistemas
escolares na América Latina. Insta a fazer o direito
à educação uma realidade para além da formalidade
normativa e prega a participação autêntica acompanhada
pelo fortalecimento do poder real da sociedade civil
na definição das políticas educativas. Assume o compromisso
com a Reforma do Estado à par da reforma democrática
da escola pública e o imprescindível fortalecimento
de movimentos e organizações sociais com capacidade
de incidência nas políticas educativas. Convida a
mudar as práticas discriminatórias de qualquer tipo
no interior da escola como imperativo ético e político
e apóia as ações dos governos da região que aspiram
a construir sociedades mais igualitárias e democráticas.
En
el marco de las actividades de la II Reunión Intergubernamental
del Proyecto Regional de Educación para América Latina
y el Caribe (PREALC) realizada los días 29 y 30 de
marzo en Buenos Aires, el Foro Latinoamericano de
Políticas Educativas (FLAPE) presentó su Declaración:
"Derecho a la Educación y Participación Ciudadana:
Un desafío democrático pendiente".
El documento se sustenta en la realización de 14 estudios
sobre el Derecho a la Educación y la Participación
y sobre la Incidencia de la Sociedad Civil en las
Políticas Educativas. Estos estudios fueron desarrollados
en cada uno de los 7 países que integran FLAPE (Argentina,
Brasil, Colombia, Chile, México, Nicaragua y Perú),
en el transcurso de 2006.
El
Foro Latinoamericano de Políticas Educativas (FLAPE)
es una iniciativa desarrollada por un conjunto de
instituciones que actúan en el campo educativo y que
buscan ampliar y consolidar un espacio regional de
reflexión, opinión e incidencia en las políticas públicas.
Nuestro objetivo es promover la defensa y el mejoramiento
de la educación como derecho social y bien público.
Entendemos que es necesario contribuir desde el pensamiento
crítico a las transformaciones necesarias para que
el derecho a la educación sea una oportunidad efectiva
para todos los latinoamericanos y latinoamericanas,
sin distinción de género, etnia, raza ni origen social.
En el marco de nuestras acciones en defensa del derecho
a una educación de calidad para todos y todas, así
como de nuestras iniciativas de promoción de la participación
ciudadana en el campo educativo, las instituciones
que conformamos el Foro Latinoamericano de Políticas
Educativas (FLAPE), declaramos:

1. Las políticas neoliberales se han constituido en
uno de los principales obstáculos para el cumplimiento
del derecho a la educación.
Nuestras sociedades son profundamente injustas, desiguales
y discriminatorias. Conviven en ellas formas de exclusión
que se superponen, se funden y se confunden, cuestión
que nos obliga a entender, por ejemplo, los complejos
mecanismos mediante los cuales opera la discriminación
social y educativa basada en criterios de clase, género,
etnia, raza, edad o región. Las políticas neoliberales
y los programas de ajuste fiscal aplicados por los
gobiernos latinoamericanos durante las últimas décadas,
se han constituido en uno de los principales obstáculos
para el cumplimiento del derecho a la educación. ¿Cómo
producir cambios en las políticas sociales sin intervenir
sobre las políticas económicas vigentes? Por nuestra
parte, consideramos que las políticas educativas democráticas
encuentran un límite difícil de superar si no son
acompañadas por políticas públicas que redistribuyan
el ingreso, disminuyan los efectos excluyentes generados
por la injusticia social y generen condiciones efectivas
de igualdad en nuestros pueblos. La educación puede
y debe constituirse en un mecanismo efectivo de fortalecimiento
de los procesos de democratización y, en tal sentido,
el trabajo cotidiano en las escuelas y centros educativos
constituye una oportunidad indeclinable para la construcción
de una sociedad más igualitaria. Sin embargo, pretender
cambiar la educación sin siquiera cuestionar las estructuras
de discriminación y exclusión inscriptas en nuestros
modelos de desarrollo, tiene un efecto limitado para
la construcción de las condiciones efectivas de igualdad
sobre las que deben edificarse los derechos humanos
y sociales de toda sociedad democrática. En contextos
sociales marcados por el crecimiento o la persistencia
estructural de elevados índices de pobreza e injusticia
social, que hoy sumergen en la miseria a más de 200
millones de latinoamericanos y latinoamericanas, la
educación suele ser presentada como la causa perversa
que ha producido esta situación o bien como la solución
milagrosa de los procesos que le dieron origen. Esta
ambivalencia marca a la educación con un inexorable
estigma maligno o bien le atribuye un mandato salvador
del cual depende el futuro de nuestras sociedades.
Las instituciones que constituimos el Foro Latinoamericano
de Políticas Educativas, nos manifestamos en contra
de ambas descripciones reduccionistas, proclamamos
la importancia de la educación como un derecho humano,
como bien público y como oportunidad efectiva para
la construcción de las condiciones que hacen de nuestras
sociedades, sociedades más justas e igualitarias.
Del mismo modo, reafirmamos que hay que cambiar la
educación si queremos cambiar la sociedad, pero estamos
convencidos de que si no cambiamos la sociedad, difícilmente
cambiaremos nuestra educación.
2. Sostenemos que la participación y la incidencia
de la sociedad civil en las políticas educativas constituye
una condición sine qua non para que estas tengan un
carácter democrático e igualitario.
La educación pública es producto de la histórica lucha
de nuestros pueblos por la dignidad, la justicia social,
la afirmación de nuestras identidades y el reconocimiento
de los derechos ciudadanos. Revertir las consecuencias
provocadas por la aplicación de un modelo político
neocolonial, sexista, racista, etnocéntrico y discriminador
supone la reconstrucción del poder y de la soberanía
popular, del fortalecimiento de los espacios públicos
y de la promoción de ámbitos efectivos de participación
ciudadana. Desde nuestra perspectiva, la ampliación
de la participación popular en el diseño y gestión
de las políticas educativas es parte constitutiva
de la lucha por el derecho a la educación. Sostenemos
que la participación y la incidencia de la sociedad
civil en las políticas educativas constituye una condición
sine qua non para que estas tengan un carácter democrático
e igualitario. Consideramos de fundamental importancia
las acciones de la sociedad civil en defensa del derecho
a la educación, entendiendo que las mismas constituyen
una condición y una garantía para consagrar la eficacia
de este derecho, haciéndolo una realidad efectiva
y duradera en nuestras sociedades.
3. El fomento de las "leyes de mercado" asociadas
a un debilitamiento del rol del Estado en la promoción
de los derechos sociales ha acentuado los mecanismos
de segmentación y diferenciación de nuestros sistemas
escolares.
Los gobiernos neoliberales, inspirados en la retórica
de los organismos financieros internacionales, han
promovido la privatización y la focalización fragmentaria
de la política social. El clientelismo y la corrupción,
marcas endémicas de nuestras sociedades, articuladas
a políticas de bajo impacto democratizador, conspiran
contra el fortalecimiento de las condiciones que hacen
posible el desarrollo de sistemas educativos incluyentes
y de calidad. Durante estos años, y con rarísimas
excepciones, se profundizaron los procesos de segmentación
y diferenciación de los sistemas escolares en América
Latina. Revertir estas tendencias constituye un desafío
urgente y necesario.
4. Observamos una enorme distancia entre las legislaciones
respecto al derecho a la educación y la realidad de
exclusión y segregación en la que vive buena parte
de la población de nuestros países. Esto traduce una
inocultable falta de voluntad política en algunos
de los gobiernos latinoamericanos para enfrentar de
forma efectiva las desigualdades educativas y sociales
que nos atraviesan endémicamente.
Del mismo modo, aunque el derecho a la educación está
reconocido de manera amplia y enfática en toda la
legislación de los países latinoamericanos, la realidad
de miseria y exclusión, asociada a los factores mencionados
y a una elocuente falta de voluntad política por parte
de los gobiernos de la región, hace que el mismo no
pase de ser un dispositivo jurídico de limitada eficacia
democrática. Numerosos diagnósticos, entre los que
destacamos nuestros estudios sobre el estado del derecho
a la educación en América Latina, ponen en evidencia
la vulnerabilidad y precariedad de este derecho y
las dramáticas condiciones que enfrentan las escuelas
públicas en nuestros países. La fragilidad de la ley
y los mecanismos instituidos para infringirla, dentro
y fuera del propio Estado, conspiran contra el derecho
a la educación, volviéndolo una formalidad normativa
sin grandes consecuencias prácticas.
5. El discurso participacionista de muchos gobiernos
no necesariamente tiene su correlato en instancias
de participación auténticas ni en el fortalecimiento
del poder real de la sociedad civil en la definición
de las políticas educativas.
Existe en la región una significativa variedad de
normas legislativas que apuntan a garantizar diversas
formas de participación de la sociedad civil en las
políticas públicas. Los mecanismos formales creados
por esta legislación, como consejos, comités, foros,
etc., son de gran importancia y deben ser ampliados.
Sin embargo, como evidencian numerosos estudios y
más allá de las retóricas participacionistas, el poder
real de estos espacios suele no ser tan efectivo.
Diversos sectores de la población, especialmente los
más perjudicados por las políticas conservadoras y
neoliberales, carecen de mecanismos efectivos para
amplificar su voz, sus demandas y justas exigencias
democráticas. Muchas veces los mecanismos de participación
de la llamada sociedad civil, lejos de promover una
ampliación del poder de los ciudadanos y ciudadanas,
consolidan tecnologías de control y disciplinamiento
mediante los cuales pretenden cooptarse las demandas
populares y las organizaciones que las representan,
legitimando las políticas en curso.
6. Una reforma de la educación orientada a fortalecer
y a ampliar los alcances del derecho social al conocimiento
y a la lucha contra todo monopolio del saber, supone
también la lucha por la implementación de efectivas
reformas democráticas en la estructura misma del Estado.
Los sectores conservadores se han apropiado de
la bandera de la reforma de las agencias gubernamentales,
reduciendo esta a la privatización y a la terciarización
de toda acción estatal. Quienes constituimos FLAPE
consideramos que el Estado tiene una responsabilidad
inalienable e indelegable en el campo educativo.
Sin embargo, también consideramos que debemos contribuir
a transformar la estructura de nuestros estados, ya
que ella conspira contra la posibilidad de hacer de
los derechos sociales una realidad efectiva en la
vida cotidiana de las grandes mayorías. El propio
Estado ha promovido, en América Latina, su privatización,
debilitando la efectividad de las leyes sociales y
minimizando su alcance democrático. Un Estado débil
para defender los derechos de los más pobres a una
vida digna, y poderoso para ejercer la fuerza y la
violencia a favor del gran poder económico y de las
corporaciones que dominan la escena política latinoamericana.
Reformar el Estado para reformar la educación y reformar
la educación para reformar el Estado, es el desafío
que asumimos como miembros de nuestro Foro.
7. Cambiar prácticas de discriminación sexual,
étnica, social y racial al interior de la escuela,
debe constituirse en un imperativo ético y político
para los gobiernos y para todas las organizaciones
democráticas de nuestras sociedades.
El derecho a la educación ha sido históricamente violado
manteniendo fuera de la escuela a un significativo
número de ciudadanos y ciudadanas. Sin embargo, también
se lo vulnera dentro del propio sistema escolar mediante
políticas orientadas a precarizar las condiciones
de trabajo en los salones de clase. Los trabajadores
y trabajadoras de la educación han sufrido y sufren
hoy la implementación de políticas que, más allá de
la retórica electoral o mediática, no han hecho más
que precarizar las condiciones para el ejercicio de
la docência. La formación de docentes no está a
la altura de los desafíos pedagógicos y curriculares
que se enfrentan cotidianamente en nuestras escuelas.
Del mismo modo, en muchas de nuestros centros escolares
se han instituido poderosas prácticas de discriminación
sexual, étnica, racial y regional. Cambiar estas
prácticas es un imperativo ético y político para la
construcción del derecho efectivo a una educación
de calidad para todos y todas.
8. Defender el derecho a la educación supone también
defender la reforma democrática de la escuela pública.
El sistema educativo está perdiendo su potencia como
espacio promotor y constructor de derechos, que alguna
vez tuvo en algunos de nuestros países. El derecho
a la educación supone, inexorablemente, el derecho
a la escuela. Entretanto, el derecho a la escuela,
en las condiciones de precarización ya mencionadas,
no siempre supone el derecho a la educación. Las organizaciones
que componemos el Foro Latinoamericano de Políticas
Educativas (FLAPE), nos comprometemos a trabajar activamente
por la implementación de una reforma democrática de
la escuela pública, reconociendo el valor fundamental
que la misma posee, en una sociedad democrática, para
la construcción y promoción de los derechos ciudadanos,
la justicia social, la solidaridad y la igualdad.
Defender el derecho a la educación supone defender
la reforma democrática de la escuela pública.
9. El fortalecimiento de movimientos y organizaciones
sociales con capacidad de incidencia en las políticas
educativas es central para la conquista de una escuela
pública de calidad para todos y todas.
De tal forma, consideramos de gran importancia el
fortalecimiento de los movimientos sociales y populares
que, ejerciendo los principios de una democracia activa,
construyen cotidianamente la ciudadanía, luchando
por los derechos humanos y sociales. Del fortalecimiento
y multiplicación de los movimientos y organizaciones
populares depende, en buena medida, el futuro de una
escuela pública de calidad para todos y todas.
10. Los miembros de FLAPE alentamos y apoyamos
todas las acciones de los gobiernos de la región cuyas
políticas se orientan hacia una ética de la igualdad,
la justicia y la profundización democrática de nuestras
sociedades.
La situación de crisis que atraviesa la educación
latinoamericana está lejos de llegar a su fin. Sin
embargo, con gran expectativa, los miembros de FLAPE
acompañamos y alentamos las acciones desarrolladas
por gobiernos de la región que aspiran a superar los
estrechos límites que políticas neoliberales dejan
a la construcción de sociedades más igualitarias y
democráticas. El fortalecimiento de estas experiencias
postneoliberales resulta de fundamental importancia
para el futuro de América Latina. De su éxito depende
que comencemos a transitar un sinuoso, aunque imprescindible,
camino de conquistas democráticas que fortalezcan
y multipliquen las oportunidades de todos y todas
a una educación de calidad, donde el acceso y la permanencia
en la escuela sean el ejercicio inalienable de un
derecho sobre el que se edifica un futuro de justicia
e igualdad.
Santiago de Chile, marzo de 2007
Fanny Muñoz
FE - Foro Educativo - Perú
Ingrid Sverdlick
LPP - Laboratorio de Políticas Públicas - Buenos Aires
- Argentina
Miguel Ángel Rodríguez
OCE - Observatorio Ciudadano de la Educación - México
Orlando Pulido
UPN - Universidad Pedagógica Nacional - Colombia
Pablo Gentili
OLPED - Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas
- Brasil
Pablo Venegas
PIIE - Programa Interdisciplinario de Investigaciones
en Educación - Chile
Rafael Lucio
OCIPE - IDEUCA - Observatorio Centroamericano para la
Incidencia en las Políticas Educativas - Nicaragua http://www.forolatino.org/fl
ape/boletines/ boletin_referencias/boletin_21/ referencias21_declaracion.htm
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