 |

La Revista de la Pátria
Grande |
|
|
|
|
Educación:
cuestiones actuales
Educação: questões atuais

MARÍA EMILIA OLGUÍNVIVAR
Maestra Normalista chilena. Profesora de Historia,
Geografía y Educación Cívica. Universidad Católica
de Santiago de Chile. Master en la Universidad Católica
de Lovaina.
Podemos decir que los tiempos
actuales están cargados de dramaticidad y que como
educadores/as no podemos dejar de situarnos frente
a ellos. Frente a esta realidad ¿Cuál sería para usted
el papel de la educación y, más específi camente,
el de los educadores?
María Emilia - Efectivamente, los tiempos actuales
están cargados, tanto a nivel local como global, de
esa dramaticidad de la que usted habla. Por algo algunos
teóricos y analistas definen esta sociedad como sociedad
del riesgo. Ulrich Beck hace sus reflexiones desde
este enfoque. Sociedad del riesgo caracterizada por
diversas expresiones de inseguridad: pobreza, violencia,
carrera armamentista, guerras, hambre, calentamiento
global, contaminación, destrucción de los recursos
naturales, riesgos ecológicos, riesgos nucleares,
energéticos, químicos, nuevas técnicas de ingeniería
genética, en fin, una serie de situaciones que amenazan
y afectan el desarrollo humano.
Sociedad, también, sacudida por las consecuencias
del paradigma neoliberal que penetra y moldea el imaginario
social, la vida cotidiana, nuestros comportamientos
en la sociedad. Modelo que presenta, entre otras expresiones,
un crecimiento con: exclusión, desigual distribución
del ingreso, pensamiento único. Prácticas que generan,
entre otros, efectos ruptura social y pobreza creciente.
Por otra parte, está presente la cultura social postmoderna
con predominio del individualismo, de la competencia
por bienes escasos, del culto a la imagen, al propio
placer y al éxito.
Es muy sugerente la hipótesis de Habermas al hablar
de "la colonización del mundo de la vida". Colonización
por medio de la estructura de poder vertical del modelo
que reconocemos y del que se nos impuso participar.
Además, asistimos al surgimiento de nuevas subjetividades
y a la emergencia de nuevas patologías que afectan
la calidad de vida. La violencia y el miedo se instalan
en nuestros espacios cotidianos como formas de rechazo
o desecho de una sociedad excluyente.

Frente a estas realidades, la educación y los/as educadores/
as tienen el gran desafío de colaborar en la construcción
de alternativas de vida y humanidad recreando estrategias,
alternativas de reflexión-pensamiento-acción en las
que el desarrollo humano y social, vida-esperanza
se articulen desde los diferentes espacios y actores
de la sociedad civil. Es necesario tejer redes, unir
dignidades, ya que este mundo está roto, porque se
está triturando la dignidad de muchos/as. Redes para
construir democracia, compromiso con una ciudadanía
consciente, crítica y proactiva.
Sin duda, esta situación nos exige a los/as educadores/
as de América Latina y El Caribe reinventar, refundar
nuestras propuestas y prácticas desde una pedagogía
crítica y transformadora a partir de la raíces de
nuestras identidades personales, colectivas y profesionales,
con lucidez y ejercicio solidario, no solitario.
Existen muchas perspectivas para enfrentar las cuestiones
de la educación ¿Cuáles considera más presentes en
las sociedades latinoamericanas?
María Emilia - En primer lugar quiero destacar
las tendencias del modelo cultural y educativo de
la globalización neoliberal. La crisis de nuestras
sociedades en los 80 - 90 movilizó la implementación
del modelo volcado a la competitividad de los países
en el concierto global. Ello orienta a las políticas
educativas y, poco a poco, los elementos cuantitativos-productivos
son los que señalan el norte de los enfoques educativos.
Se plantean enfoques acordes con el proceso de desarrollo
imperante; por ello cuando se exponen las exigencias
de esta sociedad del conocimiento, la necesaria igualdad
de oportunidades: equidad, democracia, calidad educativa,
ciudadanía, son cuestiones fundamentales; pero el
enfoque de fondo, la significatividad de las palabras,
responden a otras lecturas y a referentes del neoliberalismo.
En nuestra cultura, predomina la racionalidad de tipo
instrumental, la que termina siendo fuertemente tecnocrática.
Así entra de lleno en la eficiencia de los medios.
A la vez, acá encontramos una educación a dos velocidades
en un proceso de intensificación selectiva: una educación
para los que tienen y otra para los que no tienen,
en una lógica de exclusión.
En este contexto se sitúan los diferentes acercamientos
a la educación considerada central en las políticas
de las naciones latinoamericanas. Existen diferentes
lecturas acordes con los planteos de fondo, en cuanto
a las concepciones de persona humana, ciudadanía y
sociedad deseadas. Así, nos encontramos con diferentes
racionalidades desde las cuales enfocan la educación;
la tónica en general se relaciona con el proceso de
modernización que viven los países, marcados por el
paso de la modernidad ilustrada a la modernidad raciotecnia
mundializadora, con el apoyo de los avances de las
ciencias y de la tecnología. Junto con ello, está
el proceso histórico de las sociedades latinoamericanas
con las inserciones en las redes del mercado financiero
y los períodos autoritarios de los setentas a los
ochentas.
En este ahora es posible señalar tres grandes tendencias:
las no críticas y/o tradicionales, las socioeducativas
críticas y las postcríticas. Las primeras están marcadas
por la influencia del positivismo, consideran neutrales
los contenidos y las prácticas aunque la institucionalidad
está al servicio del bien común, sustituido en algunos
por el bienestar y por enfoques y medios raciotécnicos.
Las críticas asumen el currículum como práctica social
mediatizada por decisiones del poder político, económico
y cultural, y se basan en teorías socioculturales.
Reconocen la desigualdad en que vivimos con resistencia
y rechazo, luchan por la transformación para la democratización
e inclusión social. Las postcríticas se distinguen
por la reflexión orientada hacia las nuevas subjetividades
e identidades y hacia las diferencias culturales.
Algunos teóricos hacen lecturas diferentes en cuanto
a las tendencias de enfoques en América Latina. Se
reconoce también la existencia de una tendencia conservadora
tecnológica-academicista-transmisiva, junto a los
acercamientos de las escuelas activas, humanistas,
personalizadoras y las del enfoque socioeducativo
o social critico.
Paulo Freire, desde la educación liberadora y el
enfoque sociocrítico, es referente en diferentes contextos
y continentes. Su compromiso, testimonio y palabra
continúan dando vida y potenciando movimientos y proyectos
transformadores.

¿Cómo usted caracterizaría
el enfoque socioeducativo?
María Emilia - Creo que ciertos elementos han
sido abordados en la pregunta anterior pero, para
mayores precisiones, indicaré algunos aspectos que
considero constitutivos:
Toda educación formal o no formal se sitúa en el tiempo
histórico y en el contexto social, económico, político
y cultural. Supone una acción que incluye la lectura
de la realidad, inserción-intervención transformadora
con acciones proyectadas a fines, metas y utopías.
Esto se constituye en una acción cultural transformadora.
Así, el contexto educativo y el contexto social se
articulan como lugares de intervención; en consecuencia,
las relaciones entre educación y sociedad se proyectan
hacia la acción social transformadora.
Otra cuestión a destacar es la educación intercultural
como alternativa más allá de lo inmediato.
La educación así entendida no es neutral ante la injusticia,
la exclusión y el modelo dominante que frena el desarrollo
humano y social para todos y todas. Se orienta hacia
el compromiso con el entorno concreto, local, global.
El enfoque crítico a lo existente es contrario a todo
lo que se opone al desarrollo humano y social y a
la justicia, opta por la esperanza en las posibilidades
de cambio mediante la acción conciente, colectiva
y la re- flexión crítica.
En cuanto a los aprendizajes, establece que la información
y los contenidos se convierten en conocimiento con
los saberes, saber científico, saber de la cultura
propia, de las culturas, la realidad y sus conflictos.
Se opta por un aprendizaje holístico que compromete
al ser total con estrategias articuladoras de las
dimensiones cognitivas, afectivas, lúdicas, cultural,
social, económica y trascendente de la educación.
Los aprendizajes se construyen a través de procesos
individuales y colectivos. Se coloca como centro a
las personas que aprenden y se comprometen con las
realidades con un sentido. Se rompe así mismo con
el saber dogmático y descontextualizado. La clase
pasa a ser una comunidad de indagación continua. El
saber, las experiencias de profesores y alumnos se
fortalecen en un crecimiento y aprendizaje mutuo.
Aprendizaje dialógico.
La perspectiva sociocritica se centra en la recuperación
de los contenidos significativos desde un enfoque
de critica social e histórica.
La práctica-teoría-práctica se reclaman desde la reflexión
transformadora y la acción consciente.
Se opta por la construcción de la participación crítica,
la democracia radical y la búsqueda del empoderamiento
de los sujetos y colectivos.
Se asume el diálogo como encuentro pedagógico y como
herramienta para la reconstrucción social.
La interacción de los movimientos y organizaciones
sociales con la educación formal es clave en esta
educación alternativa; la misma está orientada hacia
la creación de redes y alianzas.
Revalorización de la profesión docente y protagonismo
de los/as educadores/ as como agentes culturales.
Busca la constitución de sujetos democráticos por
medio del ejercicio de una ciudadanía activa, intercultural,
responsable y crítica. Ciudadanía vivida como vivencia
de los derechos humanos.
Valoración
de la realidad cotidiana como espacio de desarrollo
de pertenencias, solidaridad e inclusión.
Recreación de una cultura dialógica participativa,
colaborativa y democrática.
Suscita sujetos y colectivos críticos, creativos,
proactivos, lúcidos y situados que ejercen y construyen
con otros, democracia y ciudadanía.

¿Qué relaciones usted establece
entre educación de calidad, sociedad, cultura y enfoque
socioeducativo?
María Emilia - Hablar de educación de calidad
supone aprender a leer diferentes marcos conceptuales
y políticos, que circulan o se enmascaran detrás de
muchas estructuras y normas aparentemente educativas.
Estos diferentes acercamientos a las relaciones entre
educación de calidad, sociedad y cultura nos sitúan
ante el desafío de ver qué tipo de sociedad, cultura
y ciudadanía deseamos y/o estamos construyendo. Algunos
acercamientos para definirse adjetivan el concepto
de calidad: calidad total, calidad multidimensional,
calidad integral, calidad humana, calidad social,
etc.
A partir del enfoque socioeducativo, hablar de educación
de calidad en los países de América Latina y El Caribe
implica asumir la desigualdad de oportunidades educativas,
los procesos de exclusión junto a las contradicciones
entre las políticas acordadas internacionalmente y
las situaciones reales y concretas de los países.
Juan Cassassus nos dirá en el estudio de la (des)igualdad
en la escuela que el modelo insumo-producto aplicado
por las Reformas Educativas revela que a insumos iguales
existen diferentes productos según los contextos.
Una educación de calidad es multidimensional, actúan
e interactúan múltiples factores y actores. La investigadora
Sylvia Schmelkes nos habla de la calidad educativa
como la capacidad de proporcionar a los alumnos el
dominio de los códigos culturales básicos, el desarrollo
de la capacidades para la participación democrática
y ciudadana de aprender a enfrentar problemas/conflictos
y seguir aprendiendo; de valores y actitudes acordes
con una sociedad que desea una vida de calidad para
todos los habitantes. En esta mirada se vincula la
educación como un derecho junto a otros derechos humanos,
supone el desarrollo pleno de las personas, de las
culturas y de la sociedad en su conjunto.
En el ámbito institucional escolar, las miradas
se orientan a tres factores que inciden en su conformación:
el contexto sociocultural, el institucional organizativo
y el didáctico-pedagógico.
Una corriente de vida y de dolor se desarrolla en
el contexto sociocultural, político y socio-económico
en donde está situada la escuela. Todo ello constituye
el marco cultural, axiológico, político y socioeconómico
en que está circunscrita, originándose un continuo
relacional de ida y vuelta. En este medio es donde
se descubren los actores, acontecimientos, organizaciones,
instituciones con sus aspiraciones, demandas, fracasos,
logros y sueños. Los/as niños/as, padres, jóvenes
y educadores traen el imaginario social rico en determinaciones
tradicionales, modernas y postmodernas que introducen
en el aula. La responsabilidad de los docentes hará
que se dialogue, que se descubra, que se reconozca
y que se anime el proceso de reelaboración colaborativa
de nuevos y significativos saberes. Así se favorecerá
un clima inculturado que alienta el reconocimiento
de las identidades personales y colectivas para, de
esa manera, fortalecer una educación de calidad-equidad-inclusión
que asume la diversidad e interculturalidad.
En este imaginario social están presentes las demandas
y problemáticas que agitan el cotidiano de las personas
y remecen la comunidad local, institucional o global
y se integran al currículum inculturado de la escuela.
El contexto organizativo institucional es otro factor
a examinar desde el enfoque socioeducativo y la búsqueda
de una educación de calidad-equidad-inclusión; variados
procesos se articulan en el Proyecto Educativo Institucional
orientados hacia los fines, principios, valores y
estructuras democráticas de la gestión escolar en
las que se insertan, participativamente, los diferentes
actores que dialogan externa e internamente con la
escuela. La gestión, más que una función pragmática,
es una construcción de colectivos críticos que se
proyectan hacia una reinvención de la escuela.
La gestión en el contexto organizativo debe asumir
una reflexión sobre los micro poderes, ya que cotidianamente
somos reproductores -a veces inconcientemente- de
poderes que se experimentan y reconstruyen en contradicción
con una educación de calidad-equidad-inclusión.
En el ámbito del contexto didáctico-pedagógico, hay
que recordar -siguiendo a Apple-, que la selección
del currículum supone una representación particular
de la cultura como discurso construido a través de
mecanismos selectivos de inclusiones y exclusiones,
que legitiman determinadas formas de lenguaje, experiencias
humanas, relaciones sociales, formas de razonamiento
y una determinada visión de la sociedad. De allí la
necesaria construcción crítica de un currículum contextualizado.
El proceso de aprendizaje se orienta hacia la significatividad.
La metodología no aparece ni como un conjunto de
técnicas ni únicamente como una práctica de los docentes,
sino que adquiere una dimensión de acción-reflexión
conjunta, que permite remirar la práctica y reelaborar
a la vez la teoría reorientada a la acción educativa.
Se precisa, así mismo, promover el uso de las nuevas
tecnologías de la comunicación y de la información
como recursos-medios de uso y aplicación crítica que
proporcionan una información éticamente cuidada. Todos
estos recursos se utilizan en función de la transformación
crítica de la escuela, de la sociedad y de sus actores.
Esta relación educación de calidad-sociedad-cultura
y enfoque socioeducativo, reclama movilizar energías,
imaginación y creatividad para pasar de los resultados,
de la cobertura, de la eficiencia a una cultura humanizadora
donde la libertad, la paz, la justicia, la solidaridad
y el respeto, junto a la construcción del conocimiento
y de los saberes, hagan posible una ciudadanía verdaderamente
vivida por todos y todas.
Por lo tanto, la búsqueda de calidad-equidad-inclusión
implica, desde la óptica socioeducativa, un compromiso
con la justicia, la vida y los derechos humanos.

¿Cuáles serían los principales desafíos a ser enfrentados
por los educadores en la realización del enfoque socioeducativo
en los centros educativos?. ¿Y en los ámbitos de educación
no formal?
María Emilia - Refiriéndome a los Centros Educativos
agruparía esos desafíos en cinco factores de desarrollo:
compromiso ético, personal, ciudadano y profesional
desde la realidad; formación continua contextualizada
y en respuesta a la sociedad del conocimiento; innovación-
investigación desde la práctica cotidiana; gestión
como ejercicio democrático y sociocultural y redes
de solidaridad para construir propuestas sustentables.
En primer lugar, un factor transversal desde la perspectiva
socioeducativa, como el compromiso ético personal,
ciudadano y profesional desde la realidad como diálogo,
supone la lectura de la realidad, el diálogo y acción
continuos. Este factor afecta a la persona del educador,
así como a su desarrollo global; implica no ser extraños
a la humanidad, a partir del desarrollo de nuestra
propia humanidad, de nuestra propia conciencia del
mundo, del cambio. Freire diría: "en el mundo de la
historia, de la cultura y de la política no constato
para adaptarme, sino para cambiar". Y añade: "Me gusta
ser persona, porque cambiar el mundo es tan difícil
como posible". Se precisa tomar postura, tener palabra
informada y caminar con otros/as para distinguir lo
involutivo del presente para denunciarlo y lo evolutivo
para no rechazarlo en bloque, con sensibilidad ética,
descubrirlo, imaginar, construir propuestas, proyectos,
espacios acordes con la sociedad que soñamos construir
con otros/as. Sociedad y cultura de la vida.
El profesional de la educación (los educadores) pasa
a ser desde el enfoque socioeducativo, intelectual,
productor de un saber intelectual sólido, fruto del
estudio, de la reflexión, del diálogo crítico y de
su acción transformadora en la sociedad.
La formación continua contextualizada en respuesta
a la sociedad del conocimiento es otro desafío irrenunciable.
Los espacios de aprendizaje se diversifican. Estos
se pueden vivir como una amenaza o como una oportunidad
de llevar al aula las realidades de nuestras sociedades
y culturas, y proyectar en el aprendizaje mutuo, acciones
y proyectos que dialoguen con el entorno sociocultural
de la escuela.
Un tercer factor de desafío para los/ as educadores/as
es la innovación-investigación desde la práctica cotidiana.
La exigencia de la sistematización de la práctica
pedagógico-social es un insumo imprescindible para
hacer realidad lo que imaginamos y creamos en el aula
y fuera de ella y para constituirnos en conocimientos,
con rigor.
Los/as alumnos/as tienen su palabra en este camino
del aprendizaje. El currículum se organiza en proyectos
interdisciplinarios que hacen que todos/ as tengamos
la mirada global de un manejo flexible del currículum
contextualizado, sin olvidarse de la solidez científica,
a través de la investigación y la innovación.
Las temáticas emergentes de la sociedad y de la cultura
desde la perspectiva socioeducativa nos hacen orientar
los ejes transversales del currículum (ejemplo: cultura
de la vida, de la paz, de la ecología, del pensamiento
crítico y creativo...).
La gestión como ejercicio democrático y sociocultural
es un factor que está orientado hacia la escuela y
su entorno; pero la misma está formada por personas.
Dentro de ese espacio se juegan procesos, recursos
materiales, económicos, criterios de planificación,
evaluación y los resultados. Las prácticas profesionales
colaborativas y participativas son clave en el diseño
de la gestión. El enfoque participativo supone el
trabajo en equipo, la articulación con otros espacios
y actores externos, el fortalecimiento de una cultura
organizacional democrática junto a la capacidad del
colectivo para reflexionar y construir respuestas
frente a los desafíos que los tiempos demandan.
Un último factor-desafío es la constitución de redes
de solidaridad para construir propuestas sustentables
frente a la fuerte potenciación del individuo. Ello
implica la articulación con los pares, comunidades
de aprendizaje, construcción de redes, de intercambios,
de producción compartida de conocimiento.
Este factor es imprescindible para tener palabra y
pensamiento, voz y acción comprometida desde las oportunidades
de este presente y así movilizarse para una sociedad
y cultura alternativa al modelo dominante. Debemos
ser capaces no solo de transformarnos sino de convocar
a otros/as a esa transformación de otro mundo, escuelas,
personas, educadores /as, organizaciones, movimientos
posibles.
Los desafíos para los/as educadores/as de las educación
no formal desde el enfoque socioeducativo son muchos.
Las debilitadas sociedades civiles y las democracias
latinoamericanas hacen que las organizaciones y actores
sociales y culturales, organizaciones barriales, vecinales,
organizaciones económicas populares, comunidades campesinas
y étnicas, movimientos sociales, foros sociales y
virtuales, respondan a la diversidad de demandas y/o
propuestas como alternativas da la sociedad y de la
cultura dominantes. Algunas organizaciones son el
fruto de situaciones de pobreza como estrategia de
sobrevivencia de diversos colectivos; otros grupos
se originan en temas emergentes de la sociedad y de
la cultura: medio ambiente, género, étnias. Se puede
afirmar que algunos de los elementos señalados para
los/as educadores/as escolares son válidos para la
educación no formal. No obstante, es importante subrayar
algunos factores que le son propios.
En primer lugar, la existencia de nuevas demandas
y desarrollo de capacidades a acoger y potenciar en
aprendizajes creadores y críticos que se hacen presente
en espacios, locus de una educación para la ciudadanía
y la democracia. Reflexión-acción se reclaman para
intervenir transformando las prácticas sociales en
vitales, para expresarse a través de una ciudadanía
colectiva y para convertirse en agentes sociales en
la lucha por conquistar sus derechos. El ejercicio
de humanización es evidente. Otro elemento imprescindible
es la opción por una sociedad inclusiva en la que
la justicia, la libertad y la diversidad estén presentes.
La articulación teoría-práctica-teoría supone un proceso
potenciador de la opción que se ha elegido como propuesta
para una sociedad diferente.
Para los/as educadores/as no formales es un desafío
la educación en derechos humanos vivida en las resistencia,
en la negociación y en el conflicto; las tensiones
a enfrentar son evidentes; pero todo ello reafirma
las causas que movilizan a los colectivos humanizadores.
Pero, sobre todo, es preciso abrirse a la esperanza
y continuar soñando porque juntos/as realizamos algunos
sueños... No olvidemos lo que José Martí decía: "los
hombres tienen alas..."
Nos parece que dentro de
los desafíos a ser enfrentados se encuentra el trabajo
colaborativo y solidario. Es una exigencia fundamental.
¿Qué cree usted que sea posible o necesario para garantizar
esas acciones en el ámbito educativo?
María Emilia - Esta es una clave educativa
que precisa concienciarse en la práctica, ya sea en
el ámbito escolar formal o en el no formal.
Supone crear y recrear estrategias, modelos diversos
de interacción democrática. Más que el discurso, está
la práctica concreta. Cuanto más imparable es el proceso
de individualización, más surgen búsquedas, respuestas
alternativas de las que el pluralismo es una fuente
de riqueza y la única forma de garantizar una existencia
común vigorosa. Es preciso tocar la fibra de cada
uno/a de los/as maestros/as, profesores/as, dirigentes
populares, niños/as y jóvenes, organizaciones, líderes
de opinión con los que se camina hacia lo vital, a
través de los intercambios, interacciones y proyectos
colectivos.
Existen problemas abiertos de la humanidad que planteamos
al comienzo de la conversación. Hablamos de sociedad
del riesgo; pero también es preciso afirmar que hay
ciertos valores y principios no negociables y que
tocan a la dignidad de la persona humana. Por lo tanto,
uno de los pilares de la educación del siglo XXI -según
Delors- es "aprender a vivir juntos" (UNESCO 1997).
Es preciso decir que aprender (y, por lo tanto, enseñar)
a vivir juntos es tan importante como aprender a razonar,
trabajar, experimentar, según nos recuerda Tedesco.
Ese aprender a vivir juntos se vive en la escuela,
en las organizaciones, colectivos, etc, ámbitos en
donde se hace experiencia de trabajo colaborativo
y solidario en las diversas formas de participación,
en la comunidad educativa o en las responsabilidades
compartidas de las organizaciones sociales.

Continuando dentro de esta perspectiva,
¿cómo se construyen espacios educativos humanizadores?
María Emilia - A lo largo de esta conversación
ha sido expresada, de una u otra forma, la humanización
como orientación y tarea cotidiana. En los diversos
espacios podríamos destacar lo siguiente:
Espacios
plenamente humanos son los ambientes educativos de
la cotidianeidad en donde se estimula la construcción
y el diálogo de saberes; allí se revaloriza el saber
del educando, articulando educación y vida. La
relación educadora es clave de crecimiento mutuo;
la clase es inclusiva y se fomenta un ambiente libre
y participativo.
Nos humanizamos cuando se abren espacios que ayudan
a revalorizar las raíces, cuando se aprende de la
historia, cuando se hace memoria, pero con las alas
del presente dirigidas hacia el futuro de la sociedad,
del país, de la escuela, de la organización, del movimiento,
de los medios de comunicación que soñamos.
Otro
espacio es la práctica transformadora, humanizante
y humanizadora al pasar por tres procesos claves:
descubrirreconocer (investigación participativa);
apropiarse-empoderarse (ámbito pedagógico); compartir-expresar
(ámbito relacional comunicativo).
Espacios transformadores en la sociedad, las escuelas,
las organizaciones sociales en donde se logre potenciar
a las personas y colectivos con respeto y reconocimiento
de sus derechos de justicia, libertad, equidad y solidaridad.
Espacios humanizadores que acojan la diversidad de
nuestras culturas y que potencien a sujetos y colectivos
en la práctica de una ciudadanía crítica-proactiva,
comprometida con la transformación social.
Espacios humanizadores que fomenten una cultura de
la paz, de la vida, una cultura colaborativa, del
compromiso solidario con los excluidos.
Espacios humanizadores de estudio, refl exión crítica,
diálogo y debate de la realidad y del conocimiento;
donde se elaboran propuestas alternativas al modelo
deshumanizador.
Espacios
humanizadores de los que desterremos el yo, yo, yo.
Como nos decía Galeano en Porto Alegre, en las comunidades
mayas el centro de sus decires y vivires es la palabra
nosotros. o Los espacios humanizadores impulsan a
movilizarse por la construcción de un pensamiento-acción
de los/as educadores/as de América Latina y El Caribe,
que opta por una Educación con sentido verdaderamente
humano para todos y todas.
(NA)
|
|
Podemos
dizer que os tempos atuais são carregados de dramaticidade
e que como educadores/as não podemos deixar de nos
situar frente a eles. Levando em conta esta realidade,
qual seria para a Sra. o papel da educação, e, mais
especificamente, o papel dos educadores?
María Emilia - Certamente, os tempos atuais
são carregados, tanto no nível local quanto global,
dessa dramaticidade da que você fala. Por isso alguns
teóricos e analistas definem esta sociedade como sociedade
de risco. Ulrich Beck faz reflexões partindo desse
enfoque. Sociedade de risco caracterizada por diversas
expressões de insegurança: pobreza, violência, carreira
armamentista, guerras, fome, aquecimento global, poluição.
Destruição dos recursos naturais, riscos ecológicos,
riscos nucleares, energéticos, químicos, novas técnicas
de engenharia genética, enfim, uma série de situações
que ameaçam e afetam o desenvolvimento humano.
Sociedade também afetada pelas conseqüências do paradigma
neoliberal que penetra e dá forma ao imaginário social,
à vida quotidiana, aos nossos comportamentos na sociedade.
Modelo que apresenta entre outras expressões um crescimento
com: exclusão, desigual distribuição do ingresso,
pensamento único. Práticas que geram entre outros
efeitos ruptura social e pobreza crescente.
Por outro lado, faz-se presente a cultura social pós-moderna
com predominância do individualismo, da carreira na
procura dos bens escassos, do culto à imagem, ao próprio
prazer e ao sucesso.
É muito sugestiva a hipótese de Habermas ao falar
em "a colonização do mundo da vida". Colonização por
meio da estrutura de poder vertical do modelo que
reconhecemos e do qual participamos de forma imposta.
Além do mais, participamos do surgimento de novas
subjetividades e da emergência de novas patologias
que afetam a qualidade de vida. A violência e o medo
se instalam em novos espaços quotidianos como formas
de recusa ou eliminação de uma sociedade excludente.
Fase a estas realidades, a educação e os/as educadores/as
têm o grande desafio de colaborar na construção de
alternativas de vida e humanidade recriando estratégias,
alternativas de reflexão - pensamento-ação em que
desenvolvimento humano e social, vida-esperança se
articulem desde os diferentes espaços e atores da
sociedade civil. É preciso tecer redes, unir dignidades,
já que este mundo sofreu rupturas porque é triturada
a dignidade de muitos/as. Redes para construir democracia,
compromisso com uma cidadania consciente crítica e
proativa.
Sem dúvida, essa situação exige de nós, educadores
e educadoras da América Latina e do Caribe, reinventar,
voltar a fundar nossas propostas e práticas desde
uma pedagogia crítica e transformadora a partir das
raízes de nossas identidades pessoais, coletivas e
profissionais, com lucidez e exercício solidário,
não solitário.
Existem muitas perspectivas
para enfrentar as questões da educação. Quais considera
mais presentes nas sociedades latino-americanas?
María Emilia - Em primeiro lugar, quero destacar
as tendências do modelo cultural e educativo da globalização
neoliberal. A crise de nossas sociedades nos 80-90
provocou a implementação do modelo voltado à competitividade
dos países do acordo global. Isso orienta as políticas
educativas, e, aos poucos, os elementos quantitativos-produtivos
indicam o norte dos enfoques educativos. São expostos
enfoques acordes com o processo de desenvolvimento
que impera; por isso quando são expostas as exigências
desta sociedade do conhecimento, a necessária igualdade
de oportunidades: eqüidade, democracia, qualidade
educativa, cidadania, são questões fundamentais; mas,
o enfoque de fundo, o sentido das palavras respondem
a outras leituras e a referentes do neoliberalismo.
Na nossa cultura predomina a racionalidade de tipo
instrumental, a que acaba sendo fortemente tecnocrática.
Assim, ela entra na eficiência dos meios. Ao mesmo
tempo, aqui encontramos uma educação com duas velocidades
em um processo de intensificação seletiva: uma educação
para os que têm e outra para os que não têm, seguindo
uma lógica de exclusão.
Nesse contexto se situam as diferentes formas de aproximação
da educação considerada central nas políticas das
nações latino-americanas. Existem diferentes leituras
de acordo com os questionamentos de fundo em relação
com às concepções de pessoa humana, cidadania e sociedades
que se desejam. Desta maneira nós encontramos racionalidades
desde as quais enfocam a educação; a tônica no geral
se relaciona com o processo de modernização que vivem
os países, marcados pelo passo da modernidade ilustrada
para a modernidade raciotécnica mundializadora, com
o apoio das ciências e da tecnologia. Junto com isso
está o processo histórico das sociedades latino-americanas
com as inserções nas redes do mercado financeiro e
os períodos autoritários dos setenta aos oitenta.
Neste agora é possível assinalar três grandes tendências:
as não críticas e /ou tradicionais, as sócio-educativas
críticas e as pós-críticas. As primeiras estão marcadas
pela influência do positivismo, consideram neutros
os conteúdos e as práticas embora a institucionalidade
esteja a serviço do bem comum, substituído por alguns
pelo bem-estar e por enfoques e médios raciotécnicos.
As críticas assumem o currículo como prática social
mediatizada por decisões do poder político, econômico
e cultural e se baseiam em teorias sócio-culturais.
Reconhecem a desigualdade em que vivemos com resistência
e recusa, lutam pela transformação para a democratização
e inclusão social. As pós-críticas se distinguem pela
reflexão orientada às novas subjetividades e identidades
e às diferenças culturais.
Alguns teóricos fazem leituras diferentes das tendências
de enfoques na América Latina. É reconhecida também
a existência de uma tendência conservadora tecnológica-academicista
transmissiva, junto com as formas de aproximação das
escolas ativas, humanistas, personalizadoras e as
de enfoque sócioeducativo ou social crítico.
Paulo Freire, desde a educação libertadora e o
enfoque sóciocrítico é referência em diferentes contextos
e continentes. Seu compromisso, testemunho e palavra
continuam dando vida e potenciando movimentos e projetos
transformadores.

Como a Sra. caracterizaria o
enfoque sócio-educativo?
María Emilia - Acho que alguns elementos foram
abordados na pergunta anterior, mas para maiores detalhes,
indicarei alguns aspectos que considero lhe são constitutivos:
Toda educação formal ou não formal se situa no tempo
histórico e no contexto social, econômico, político
e cultural. Supõe uma ação que inclui a leitura da
realidade, inserção-intervenção transformadora com
ações projetadas para fins, metas e utopias. Isso
constitui uma ação cultural transformadora. Assim,
o contexto educativo e o contexto social se articulam
como lugares de intervenção; em conseqüência, as relações
entre educação e sociedade são projetadas para a ação
social transformadora.
Outra questão para se destacar é a educação intercultural
como alternativa para além do imediato.
A educação entendida dessa maneira não é neutra frente
à injustiça, à exclusão e ao modelo dominante que
freia o desenvolvimento humano e social para todos
e todas. Ela está orientada ao compromisso com o entorno
concreto, local, global.
O enfoque crítico do que existe é contra tudo aquilo
que se opõe ao desenvolvimento humano e social e à
justiça, opta pela esperança nas possibilidades de
mudança mediante a ação consciente, coletiva e a reflexão
crítica.
Quanto às aprendizagens estabelece que a informação
e os conteúdos se tornam conhecimento com os saberes,
saber científico, saber da cultura própria, das culturas,
da realidade e de seus conflitos. Opta-se por uma
aprendizagem holística que compromete ao ser total
com estratégias articuladoras das dimensões cognitivas,
afetivas, lúdicas, cultural, social, econômica e transcendente
da educação. As aprendizagens se constroem através
dos processos individuais e coletivos. São colocadas
no centro as pessoas que aprendem e se comprometem
com as realidades com um sentido. Quebra-se, além
do mais, com o saber dogmático e descontextualizado,
a aula se torna uma comunidade de indagação contínua.
O saber, as experiências de professores e alunos se
fortalecem num crescimento e aprendizagem mútuo. Aprendizagem
dialógica.
A perspectiva sócio-crítica se centra na recuperação
dos conteúdos significativos desde um enfoque de crítica
social e histórica.
A prática-teoria-prática se reclamam desde a reflexão
transformadora e a ação consciente.
Opta-se pela construção da participação crítica, da
democracia radical e da procura do empoderamento dos
sujeitos e coletivos.
Assume-se o diálogo como encontro pedagógico e como
ferramenta para a reconstrução social.
A interação dos movimentos e organizações sociais
com a educação formal é chave nessa educação alternativa;
é orientada à criação de redes e alianças.
Revalorização da profissão docente e protagonismo
dos/as educadores/as como agentes culturais.
Procura a constituição de sujeitos democráticos, por
médio do exercício de uma cidadania ativa, intercultural,
responsável e crítica. Cidadania vivida como vivência
dos direitos humanos.
Valorização da realidade quotidiana como espaço de
desenvolvimento de atribuições, solidariedade e inclusão.
Recriação de uma cultura dialógica participativa,
colaborativa e democrática.
Suscita sujeitos e coletivos críticos, criativos,
proativos, lúcidos e situados que exercem e constroem
com outros democracia e cidadania.

Que relações a Sra. estabelece
entre educação de qualidade, sociedade, cultura e
enfoque sócio-educativo?
María Emilia - Falar em educação de qualidade
supõe aprender a ler diferentes marcos conceituais
e políticos, que circulam ou se mascaram detrás de
muitas estruturas e normas aparentemente educativas.
Essas diferentes formas de aproximação das relações
entre educação de qualidade, sociedade e cultura nos
situam diante do desafio de ver que tipo de sociedade,
cultura e cidadania desejamos e/ou estamos construindo.
Algumas aproximações para definir-se adjetivam o conceito
de qualidade: qualidade total, qualidade multidimensional,
qualidade integral, qualidade humana, qualidade social
etc.
A partir do enfoque sócio-educativo, falar em educação
de qualidade nos países da América Latina e do Caribe,
implica assumir a desigualdade de oportunidades educativas,
os processos de exclusão junto com as contradições
entre as políticas acordadas internacionalmente e
as situações reais e concretas dos países. Juan Cassassus
dirá no estudo da (des)igualdade na escola que o modelo
insumo-produto aplicado pelas Reformas Educativas
revela que para insumos iguais existem diferentes
produtos conforme os contextos.
Uma educação de qualidade é multidimensional, agem
e interagem múltiplos fatores e atores. A pesquisadora
Sylvia Schmelkes fala da qualidade educativa como
a capacidade de proporcionar aos alunos o domínio
dos códigos culturais básicos, o desenvolvimento das
capacidades para a participação democrática e cidadã,
de aprender a enfrentar problemas/ conflitos e continuar
aprendendo; de valores e atitudes de acordo com uma
sociedade que deseja uma vida de qualidade para todos
os habitantes. Sob este olhar é que se vincula a educação
como um direito junto com outros direitos humanos,
supõe o desenvolvimento pleno das pessoas, culturas
e da sociedade como conjunto.
No âmbito institucional escolar os olhares são
orientados para três fatores que incidem na sua conformação:
o contexto sócio-cultural, o institucional-organizativo
e o didático pedagógico. Uma corrente de vida
e dor se desenvolve no contexto sócio-cultural, político
e sócio-econômico onde se encontra situada a escola.
Tudo isso constitui o marco cultural axiológico, político
e sócio-econômico em que ela se circunscreve e origina
uma relação continua de idas e vindas. Neste meio
é onde são descobertos os atores, acontecimentos,
organizações, instituições com suas aspirações, demandas,
fracassos, vitórias e sonhos. As crianças, os pais,
os jovens e os educadores trazem um imaginário social
rico em determinações tradicionais, modernas e pós-modernas
que introduzem na sala de aula. A responsabilidade
dos docentes vai permitir diálogo, descoberta, reconhecimento
e ânimo durante o processo de reelaboração colaborativa
de novos e significativos saberes. Assim será favorecido
um clima inculturado que incentivará o reconhecimento
das identidades pessoais e coletivas para, dessa maneira,
fortalecer uma educação de qualidade-eqüidade-inclusão
que assuma a diversidade e a interculturalidade.
Neste imaginário social estão presentes as demandas
e problemáticas que agitam o quotidiano das pessoas
e deslocam a comunidade local, institucional ou global
e são integradas ao currículo inculturado da escola.
O contexto organizativo institucional é outro fator
que deve examinar-se partindo do enfoque sócio-educativo
e da procura de uma educação de qualidade-eqüidade-
inclusão; variados processos se articulam no Projeto
Educativo Institucional que estão voltados aos fins,
princípios, valores e estruturas democráticas da gestão
escolar em que se inserem de forma participativa os
diferentes atores que dialogam externa e internamente
com a escola. A gestão, antes que uma função pragmática,
é uma construção de coletivos críticos que se projetam
para a reinvenção da escola.
A gestão no contexto organizativo deve assumir uma
reflexão sobre os micro poderes, já que no dia-a-dia
somos reprodutores, às vezes inconscientemente, de
poderes que se experimentam e reconstroem em contradição
com uma educação de qualidade-eqüidade-inclusão.
No âmbito do contexto didático-pedagógico, é necessário
lembrar, seguindo Apple, que a seleção do currículo
supõe uma representação particular da cultura como
discurso construído através de mecanismos seletivos
de inclusões e exclusões, que legitimam determinadas
formas de linguagem, experiências humanas, relações
sociais, formas de raciocínio e uma determinada visão
da sociedade. Por isso, a necessidade da construção
crítica de um currículo contextualizado.
O processo de aprendizagem está orientado para a significação.
A metodologia não aparece nem como um conjunto
de técnicas nem unicamente como uma prática dos docentes,
mas adquire uma dimensão de ação-reflexão conjunta,
que permite voltar a refletir a prática e reelaborar
também a teoria reorientada para a ação educativa.
É necessário, por outra parte, promover o uso das
novas tecnologias da comunicação e da informação como
recursos-meios de uso e de aplicação crítica que proporcionam
uma informação eticamente cuidada. Todos esses recursos
se utilizam em função da transformação crítica da
escola, da sociedade e de seus atores.
Essa relação educação de qualidade- sociedade-cultura
e enfoque sócioeducativo reclama mobilizar energias,
imaginação e criatividade para passar dos resultados,
das porcentagens, da eficiência a uma cultura humanizadora
em que a liberdade, a paz, a justiça, a solidariedade
e o respeito, junto com a construção do conhecimento
e dos saberes, tornem possível uma cidadania que seja
verdadeiramente vivida por todos e todas.
Portanto, a procura de qualidade-eqüidade-inclusão
implica, sob a óptica sócio-educativa, um compromisso
com a justiça, a vida e os direitos humanos.

Quais seriam os principais
desafios a ser enfrentados pelos educadores a partir
da implantação do enfoque sócio-educativo nos centros
educativos? E nos âmbitos da educação não formal?
María Emilia - Quanto aos Centros Educativos,
agruparia esses desafios em cinco fatores de desenvolvimento:
compromisso ético, pessoal, cidadão e profissional
a partir da realidade; formação contínua, contextualizada
e que responde à sociedade do conhecimento; inovação-pesquisa
desde a prática quotidiana; gestão como exercício
democrático e sócio-cultural e redes de solidariedade
para construir propostas sustentáveis.
Em primeiro lugar, um fator transversal sob a perspectiva
sócio-educativa como o compromisso ético, pessoal,
cidadão e profissional a partir da realidade vista
como diálogo, supõe a leitura da realidade, diálogo
e ação permanentes. Este fator mexe com a pessoa do
educador e com o seu desenvolvimento global; implica
não ser indiferente diante da humanidade a partir
do desenvolvimento de nossa própria humanidade, da
nossa própria consciência do mundo, da mudança. Freire
diria: "no mundo da história, da cultura e da política
não constato para me adaptar, mas para mudar". E acrescenta:
"Gosto de ser pessoa, porque mudar o mundo é tão difícil
quanto impossível...". É necessário tomar posição,
ter uma palavra fundamentada e caminhar com outros/as
para discernir com sensibilidade ética o que existe
no presente que suponha retrocesso e denunciá-lo,
assim como o que existe que faça avançar e não negar
tudo. Descobrir, imaginar, construir propostas, projetos,
espaços significativos para a sociedade e as pessoas
que sonhamos construir com outros/as. Sociedade e
cultura da vida.
O profissional da educação (os educadores) se torna
- sob o enfoque sócioeducativo - intelectual, produtor
de um saber intelectual sólido, fruto do estudo, da
reflexão e do diálogo crítico e de sua ação transformadora
na sociedade.
A formação contínua, contextualizada e que responde
à sociedade do conhecimento é outro desafio irrenunciável.
Os espaços de aprendizagem se diversificam. Eles podem
ser vividos como uma ameaça ou como uma oportunidade
de levar à sala de aula as realidades de nossas sociedades
e culturas, e projetar na aprendizagem mútua ações
e projetos que dialoguem com o entorno sócio-cultural
da escola.
Um terceiro fator para os/as educadores/ as é a inovação-pesquisa
desde a prática quotidiana. A exigência da sistematização
da prática pedagógico-social é um insumo imprescindível
para tornar realidade o que imaginamos e criamos na
sala de aula, assim como fora dela, e para nos constituir
nos conhecimentos, de forma rigorosa.
Os/as alunos/as têm sua palavra nesse caminho da aprendizagem.
O currículo é organizado em projetos interdisciplinares
que fazem com que todos/as tenham a perspectiva global
de um uso flexível do currículo contextualizado, sem
se esquecer da solidez científica através da pesquisa
e da inovação.
As temáticas emergentes da sociedade e da cultura
sob a perspectiva sócio-educativa levam-nos a orientar
os eixos transversais do currículo (por exemplo: cultura
da vida, da paz, da ecologia, do pensamento crítico
e criativo...).
A gestão como exercício democrático e sócio-cultural
é um fator que está voltado à escola e ao seu entorno,
mas é formada por pessoas. Dentro desse espaço se
desenvolvem processos; recursos materiais, econômicos;
critérios de planificação, de avaliação e os resultados.
As práticas profissionais colaborativas e participativas
são a chave no desenho da gestão. O enfoque participativo
supõe o trabalho em equipe, a articulação com outros
espaços e atores externos, o fortalecimento de uma
cultura organizacional junto com a capacidade do coletivo
para refletir e construir respostas diante dos desafios
que os tempos demandam.
Um último fator-deafio é a constituição de redes de
solidariedade para construir propostas sustentáveis
em oposição ao forte crescimento do individualismo.
Esse fator implica a articulação com os pares, as
comunidades de aprendizagem, a construção de redes,
de intercâmbios, de produção do conhecimento de forma
conjunta.
Esse fator é imprescindível para ter palavra e pensamento,
voz e ação comprometida a partir das oportunidades
do momento presente, e para se mobilizar na procura
de uma sociedade e cultura alternativas do modelo
dominante. Devemos ser capazes não só de nos transformar,
mas de convocar outros/as para essa transformação
de outro mundo, de escolas, pessoas, educadores/as,
organizações, movimentos possíveis.
Os desafios para os/as educadores/ as da educação
não formal sob o enfoque sócio-educativo são muitos.
As debilitadas sociedades civis e as democracias latino-americanas
fazem com que as organizações e atores sociais e culturais,
organizações de bairros, de vizinhos, organizações
econômicas populares, comunidades campesinas e étnicas,
movimentos sociais, foros sociais e virtuais respondam
à diversidade de demandas e /ou propostas como alternativas
da sociedade e da cultura dominantes. Algumas organizações
são o fruto de situações de pobreza, são uma estratégia
de sobrevivência de diversos coletivos; outros grupos
se originam em temas emergentes da sociedade e da
cultura: meio ambiente, gênero, etnia. É possível
afirmar que alguns dos elementos assinalados para
os/as educadores/as escolares são válidos para a educação
não formal, no entanto, é importante sublinhar alguns
fatores que lhe são próprios a estes últimos.
Em primeiro lugar, a existência de novas demandas
e novo desenvolvimento de capacidades a abraçar e
potenciar, em aprendizagens criadores e críticos que
se fazem presentes em espaços, lócus de uma educação
para a cidadania e a democracia. Reflexão-ação
se reclamam para intervir transformando as práticas
sociais em vitais, para se expressar através de uma
cidadania coletiva e para se tornar atores sociais
na luta por conquistar seus direitos. O exercício
de humanização é evidente. Outro elemento imprescindível
é a opção por uma sociedade inclusiva onde a justiça,
a liberdade e a diversidade se façam presentes.
A articulação teoria-prática-teoria supõe um processo
potenciador da opção que foi escolhida como proposta
para uma sociedade diferente.
Para os/as educadores/as não formais é um desafio
a educação em direitos humanos vivida na resistência,
na negociação e no conflito; as tensões a enfrentar
são evidentes; mas tudo isso reafirma as causas que
mobilizam os coletivos humanizadores.
Mas, sobretudo, é preciso se abrir para a esperança
e continuar sonhando porque juntos/as realizamos alguns
sonhos... Não esqueçamos aquilo que José Martí dizia:
"os homens têm asas...".

Acreditamos que dentro dos
desafios a serem enfrentados se encontra o trabalho
colaborativo e solidário. É uma exigência fundamental.
O que a Sra acha que seja possível ou necessário para
garantir essas ações no âmbito educativo?
María Emilia - Essa é uma questão chave na
educação que precisa ser conscientizada na prática,
seja no âmbito educativo formal, seja no não formal.
Supõe criar e recriar estratégias, modelos diversos
de interação democrática. Antes que o discurso, interessa
a prática concreta. Quanto mais irrefreável seja o
processo de individualização, mais surgem procuras,
respostas alternativas nas que o pluralismo é uma
fonte de riqueza e a única forma de garantir uma existência
comum vigorosa. É preciso conhecer cada um dos/as
educadores/as, professores/as, dirigentes populares,
crianças e jovens, organizações, líderes de opinião
com os que se caminha para o vital, por meio dos intercâmbios,
interações e projetos coletivos.
Existem problemas abertos da humanidade que expusemos
no começo da entrevista. Falamos em sociedade de risco,
mas também é preciso afirmar que existem certos valores
e princípios não negociáveis e que mexem com a dignidade
da pessoa humana. Portanto, um dos pilares da educação
do século XXI, mencionado por Delors, é "aprender
a viver juntos" (UNESCO, 1997). É preciso dizer que
aprender (e, portanto, ensinar) a viver juntos é tão
importante quanto aprender a raciocinar, trabalhar,
experimentar, segundo nos lembra Tedesco. Esse aprender
a viver juntos é vivido na escola, nas organizações,
coletivos, etc, âmbitos em que é experimentado o trabalho
colaborativo e solidário nas diversas formas de participação,
na comunidade educativa ou nas responsabilidades conjuntas
das organizações sociais e culturais.
Continuando sob esta perspectiva,
como se constroem espaços educativos humanizadores?
María Emilia - Ao longo desta entrevista foi expressada,
de uma ou outra forma, a humanização como orientação
e tarefa quotidiana. Nos diversos espaços poderíamos
destacar o seguinte:
Espaços plenamente humanos são os ambientes educativos
do dia-a-dia onde é estimulada a construção e o diálogo
de saberes; neles se dá novo valor ao saber do educando,
articulando educação e vida. A relação educadora
é a chave de crescimento mútuo; a sala de aula é inclusiva
e nela é fomentado um ambiente livre e participativo.
Somos humanizados quando se abrem espaços que ajudam
a dar novo valor às raízes, quando se aprende da história,
quando se faz memória; mas, com as asas do presente
direcionadas ao futuro da sociedade, do país, da escola,
da organização, do movimento, dos meios de comunicação
que sonhamos.
Outro espaço é a prática transformadora, humanizante
e humanizadora que passa por três processos chaves:
descobrirreconhecer (pesquisa participativa); apropriar-se-empoderar-se
(âmbito pedagógico); compartilhar-expressar (âmbito
relacional comunicativo).
Espaços transformadores na sociedade, nas escolas,
nas organizações sociais onde é possível potenciar
pessoas e coletivos com respeito e reconhecimento
de seus direitos de justiça, eqüidade e solidariedade.
Espaços humanizadores que abracem a diversidade de
nossas culturas e que potenciem sujeitos e coletivos
na prática de uma cidadania crítica-proativa, comprometida
com a transformação social.
Espaços humanizadores que fomentem uma cultura da
paz, da vida, uma cultura colaborativa, do compromisso
solidário com os excluídos.
Espaços humanizadores de estudo, reflexão crítica,
diálogo e debate da realidade e do conhecimento; espaços
onde se elaboram propostas alternativas ao modelo
desumanizador.
Espaços humanizadores onde são desterrados o eu, eu,
eu. Como nos dizia Galeano em Porto Alegre, nas comunidades
maias, o centro de seus dizeres e viveres é a palavra
nós.
Os espaços humanizadores mobilizam para a construção
de um pensamento-ação dos/as educadores/as da América
Latina e do Caribe, que opta por uma Educação com
sentido verdadeiramente humano para todos e todas.
(NA)
|
|
|
NOVAMERICA
Rua Dezenove de Fevereiro, 160 - Botafogo
22280-030 - Rio
de Janeiro - RJ
Brasil
Tel. (fax): (55) (21) 2542-6244
e-mail: novamerica@novamerica.org.br
|
CENTRO
NOVAMERICA DE EDUCAÇÃO POPULAR
Praça Santos Dumont, 14 - Centro
25880-000 - Sapucaia
- RJ
Brasil
Tel. (fax): (55) (24) 2271-2004
e-mail: centronovamerica@uol.com.br
|
2003/2010
Novamerica - www.novamerica.org.br - Todos os direitos resevados.
|