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L
a Revista de la Pátria Grande


IDÉIAS EM REDE / IDEAS EN RED

Nessa seção de Idéias em Rede, um convite para aprofundar nossas reflexões sobre as questões indígenas, com destaque para temas como: processos de organização dos povos indígenas, lutas pelos direitos à terra, construção dos Estados Pluriculturais, educação intercultural, diretrizes políticas, principalmente aquelas que afetam os direitos coletivos dos povos indígenas latino-americanos. São diferentes artigos como o do argentino Germán José Bournissen que trata especificamente da relação entre posse da terra e povos indígenas e o das professoras brasileiras Vera Maria Candau e Kelly Russo que, adotando uma perspectiva histórica, fala da construção da educação intercultural, com destaque para a problemática dos povos indígenas e dos afro-descendentes.


En la sección Ideas en Red, se nos hace una invitación a reflexionar más hondo sobre diversas cuestiones indígenas, en especial sobre los procesos de organización de esos pueblos; sobre las luchas por los derechos a la tierra; sobre la construcción de los Estados Pluriculturales y de una educación intercultural; sobre las directrices políticas, principalmente aquellas que afectan los derechos colectivos de los pueblos indígenas latinoamericanos. Son diferentes artículos, como el del argentino Germán José Bournissen que habla específicamente sobre la relación entre posesión de la tierra y pueblos indígenas y el de las profesoras brasileñas Vera Candau y Kelly Russo que, desde una perspectiva histórica, hablan de la construcción de la educación intercultural, enfatizando la problemática de los pueblos indígenas y de los afrodescendientes.



La problemática de la tierra y su relación con los pueblos indígenas de Argentina
Germán José Bournissen
Profesor de Filosofía y Pedagogía;
Docente especializado en Educación Intercultural Bilingüe;
Miembro fundador del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen.
gbournissen@endepa.org.ar



Foto: Germán José Bournissen - Argentina Pueblos originarius em lucha.

Nas últimas décadas constituiu-se um cenário de situações de contraste em relação aos processos de construção e acumulação de poder nas sociedades latino-americanas, incluída a República Argentina. Os projetos hegemônicos favoreceram a precarização das condições materiais de existência das maiorias, o que afetou especialmente aos povos originários. Como contrapartida, estes avançaram fortemente nos processos de organização e reivindicação de seus direitos, notadamente os referidos à posse de terras e aos usos dos seus recursos naturais.



El grave problema de la concentración de la tierra y el irracional saqueo de los recursos naturales constituye hoy el eje de las preocupaciones y luchas de los pueblos indígenas de Argentina. Si tenemos en cuenta la cosmovisión indígena, ello no puede ser de otra manera. En su declaración filosófica y espiritual en relación con la tierra, los propios indígenas sintetizan de la siguiente manera esta concepción: los pueblos originarios somos hijos de la tierra, que para nosotros es sagrada, por eso afirmamos que no somos dueños de la tierra sino parte de ella, que no la queremos para explotarla sino para convivir con ella, para trabajar cuidando la naturaleza con un desarrollo equilibrado para el bienestar común de la humanidad.[1]


MARCO REFERENCIAL

Las décadas pasadas presentan un escenario de situaciones de contraste respecto a los procesos de construcción y acumulación de poder en las sociedades latinoamericanas, incluida la República Argentina. El proyecto hegemónico neoliberal que favoreció la precarización de las condiciones materiales de existencia de las mayorías afectó especialmente a los pueblos originarios pero, como contrapartida, los mismos avanzaron fuertemente en procesos de organización y reivindicación de sus derechos.

La identidad y la cultura es el punto de partida desde el cual se han dado estos procesos, constituyéndose en su fundamento y meta. Desde allí surge, entonces, un proyecto distinto al esquema hegemónico de exclusión.

Hoy más que nunca el neoliberalismo afecta la vida de los pueblos originarios pero, paradójicamente, estos están poniendo claramente de manifiesto la fortaleza de su dinamismo cultural y su fuerza espiritual. Hasta hace poco, estos factores eran totalmente desconocidos o despreciados por la sociedad nacional y los sectores de poder, sin embargo, en los tiempos recientes marcados por crisis profundas en todos los niveles, la voz teológica y espiritual de los indígenas surge como reencuentro de identidades profundas y como alternativa esperanzadora de nuevos horizontes.

La irrupción de los pueblos indígenas en la sociedad argentina tuvo su punto culminante con su participación constante, activa y organizada en la Convención Nacional que, en 1994, reformó la Constitución de la Nación Argentina e introdujo, entre otros, el artículo 75, inciso 17, que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas; garantiza el respeto a su identidad y a una educación bilingüe e intercultural; reconoce la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan; establece la entrega de otras tierras, aptas y suficientes, para el desarrollo humano y la participación indígena en la gestión referida a los recursos naturales y a los demás intereses que los afecten.

Foto: Germán José Bournissen - Argentina Madre Toba

El otorgamiento de rango constitucional a los derechos indígenas tuvo una especial significación ya que, por primera vez en la historia argentina, la clase política los consideró como sujetos de derechos colectivos y no como objeto de políticas de agresión y exterminio (como las operadas en el siglo XIX) o de asimilación y asistencialismo (como las llevadas adelante en el siglo XX), quedando así inaugurada una nueva etapa en la relación de la sociedad nacional con estos Pueblos.

No obstante, persiste aún en muchos sectores de poder una escasa voluntad de atender al reclamo de los pueblos indígenas, por motivo de las tierras y de los recursos naturales, de un modo acogedor y respetuoso.

Pero los dirigentes indígenas no decaen en su empeño y, así como hace algo más de una década lucharon por incluir sus derechos en la normativa vigente, hoy están ocupando de manera creciente la escena pública y los espacios políticos significativos con el claro objetivo de lograr hacer operativos esos derechos, especialmente los referidos a la posesión de sus tierras y al uso y disfrute de los recursos naturales que hay en ellas.


Los pueblos indígenas tienen el derecho colectivo a vivir en libertad, paz y seguridad como pueblos distintos y no serán sometidos a ningún acto de genocidio ni a ningún otro acto de violencia, incluido el traslado forzoso de niños del grupo a otro grupo.

Os povos indígenas têm o direito coletivo de existir em paz e segurança como povos distintos e de serem protegidos contra o genocídio, assim como os direitos individuais à vida, integridade física e mental, liberdade e segurança da pessoa.


SITUACION DE LOS PUEBLOS INDIGENAS DEBIDO A LA CONCENTRACION DE LA TIERRA

La tierra, cada vez más escasa debido al creciente proceso de concentración operado en estos últimos años, es el punto crucial en donde se resuelve el destino de los pueblos indígenas, ya que la seguridad jurídica de la tierra, con su correspondiente título de propiedad, constituye la única perspectiva real de sobrevivencia con una identidad étnica y cultural que le es propia.

Las campañas militares contra los indígenas, realizadas en el siglo XIX, desplazaron a los sobrevivientes a tierras que en ese momento no tenían ningún valor económico ya que lo que se buscaba era despojarlos de llanuras aptas para la ganadería y la incipiente agricultura que en ese momento se desarrollaba en Argentina.

Hoy, los indígenas sufren una nueva invasión en esos territorios que antes fueron despreciados por los conquistadores, ya que la expansión de las empresas agrícolas con sofisticada tecnología, los proyectos turísticos, la explotación de los recursos mineros, petrolíferos y madereros, otorgan un nuevo valor a esos territorios en los que hoy viven.

Foto: Germán José Bournissen - Argentina Mujeres Mapuches

Estos emprendimientos son decididos, planificados y realizados sin tener en cuenta a los habitantes indígenas que viven en estas regiones y ejercen la posesión de sus tierras desde tiempos inmemoriales.

La mayoría de las comunidades indígenas se encuentra en estos territorios sin tener la seguridad jurídica de un título de propiedad, y en porciones de tierras no aptas e insuficientes para su desarrollo humano, contra el mandato de la Constitución Nacional que, justamente, prescribe lo contrario.

En un estudio realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina y el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA)[2] se constata que, del total de comunidades -unas novecientas aproximadamente en todo el país-, dos tercios de las mismas no cuentan con los títulos de propiedad de sus tierras.

Esta significativa porción de comunidades es susceptible, por ese motivo, de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para los emprendimientos empresariales anteriormente citados. Estas presiones pueden tomar la forma de acciones judiciales en las que, muchas veces, la justicia termina considerando a los indígenas como intrusos en su propia tierra y ordenando su desalojo. Estas lamentables situaciones, tanto en el norte como en el sur de Argentina, se han incrementado en estos últimos tiempos.

En este sentido, es muy preocupante la situación de algunas comunidades guaraníes de la provincia norteña de Salta que han sido desalojadas y actualmente se encuentran enfrentando un litigio judicial, debido a que los ingenios azucareros y las grandes empresas que cultivan soja transgénica necesitan mayor superficie de tierra para sus emprendimientos, los cuales implican grandes topadoras arrasando las viviendas y los cultivos de las comunidades, además de la selva de yungas y el monte chaqueño.

Muchas veces las presiones toman la forma del olvido y del abandono por parte del estado. Por ejemplo, en la mayor parte de las comunidades la atención médica, los programas de provisión de medicamentos y las campañas de prevención y vacunación son insuficientes o muy insuficientes. Prueba de ello son los recientes casos de muerte por desnutrición de los Tobas de la provincia del Chaco, cuyas desgarradoras imágenes de niños y ancianos macilentos han dado la vuelta al mundo y han ocupado las primeras planas de los diarios y noticieros televisivos.

Este desalentador panorama fuerza a los indígenas, especialmente a los mas jóvenes, al abandono de sus tierras, con los enormes costos sociales y culturales que ello significa, debido a la disolución de sus vínculos familiares, comunitarios y de sus instituciones económicas, sociales, políticas y culturales.

El caso de los mocovíes de las provincias de Santa Fe y Chaco adquiere particular relevancia, ya que hay numerosas comunidades pertenecientes a ese pueblo que no poseen tierra y actualmente se encuentran viviendo a la orilla de los caminos, en terrenos donde antes transitaba el ferrocarril, o hacinadas en la periferia de los centros urbanos. Por otra parte, se ven cada vez más limitadas las posibilidades reales de los mocovíes de la provincia del Chaco de acceder a la tierra ya que, las que hasta hace poco tiempo estaban en manos del estado y que por derecho deberían serles otorgadas, han sido entregadas por los gobiernos a grandes empresas que negocian con la tierra y el bosque.

Foto: Germán José Bournissen - Argentina Tejedora Wichi

TIERRA Y RECURSOS NATURALES

La irracional explotación de los recursos naturales, realizada por grandes empresas, provoca serios conflictos en los territorios indígenas: al verse afectada la biodiversidad, contaminadas las aguas y el aire, y al verse limitado el acceso a sus territorios, las comunidades se ven presionadas a abandonar sus tierras tradicionales, lo que repercute negativamente en su economía y su cultura.

En esta situación se encuentran numerosas comunidades Mbya Guaraní que habitan en la norteña provincia de Misiones, debido a que estos pueblos basan su economía y su cultura en la selva y aún hoy encuentran en la misma su fuente de alimentos, medicinas y materiales para la construcción de sus viviendas.

Emprendimientos mineros, tales como la extracción de oro y petróleo, también afectan seriamente a las comunidades debido a la contaminación del aire y del agua superficial y subterránea, a la intromisión que padecen en la vida social y comunitaria, y a las restricciones en el uso y goce del territorio. Esta realidad se constata, especialmente, en la región patagónica y andina de nuestro país.

Sin embargo, podemos decir con alegría que en estos últimos años se han dado algunas conquistas significativas. Los tobas y wichí de Chaco lograron asegurar casi 200.000 hectáreas de sus tierras tradicionales y los Kollas y Guaraníes de Jujuy lograron escriturar 1.280.000 hectáreas, gracias a un programa de tierras obtenido mediante la lucha de estos sufridos pueblos.

Próximo a cumplirse el bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, los pueblos originarios siguen luchando con la esperanza de que la sociedad argentina celebre esta fecha con la satisfacción de haber saldado la deuda histórica aún existente para con ellos. (NA)


[1] Declaración filosófica espiritual en relación con la tierra; conclusiones del Taller sobre Pueblos Originarios realizado en el marco del "Congreso Nacional y Latinoamericano sobre uso y tenencia de la tierra", organizado por la Federación Agraria Argentina, Buenos Aires, 30 de junio y 1 de julio de 2004.

[2] Conferencia Episcopal Argentina, Comisión de Pastoral Social, Comisión de Pastoral Aborigen, Comisión Caritas, Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, UNA TIERRA PARA TODOS, publicado por la Oficina del libro de la CEA, 1º edición, Buenos Aires, diciembre de 2005. (puede consultarse en www. endepa.org.ar ).

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