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a Revista de la Pátria Grande


ENTREVISTA / ENTREVISTA

Los movimientos indígenas en América Latina
Os movimentos indígenas na América Latina



RODOLFO STAVENHAGEN
Doctor en Sociología por la Universidad de París. Es Profesor emérito de El Colegio de México, institución donde se desempeña como Profesor investigador del Centro de Estudios Sociológicos desde 1965. Sus principales áreas de investigación son: Sociología agraria, desarrollo rural, minorías étnicas, conflictos étnicos, derechos humanos, pueblos indígenas, movimientos sociales, resolución de conflictos. En 2001 fue nombrado Relator Especial para los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas por la Organización de las Naciones Unidas. Ha sido Subdirector general de la UNESCO; Director General de Culturas Populares de la Secretaría de Educación Pública; Investigador Principal, en el Instituto Internacional de Estudios Laborales, Organización Internacional del Trabajo; Secretario General del Centro Latinoamericano de Investigaciones en Ciencias Sociales.



Foto: Rooosewelt Pinheiro
NA - ¿Podría hablar un poco sobre la historia de los movimientos indígenas en América Latina?

RS -
Los diversos movimientos indígenas de América Latina comenzaron a surgir en los años ochenta, con el objetivo de luchar por sus derechos humanos, principalmente los derechos a la tierra y a los recursos naturales, como los bosques. Las primeras experiencias exitosas de organización a nivel regional y luego nacional se dieron en la región amazónica de Ecuador, en donde las comunidades fueron muy golpeadas por las empresas agrocomerciales, forestales y petroleras que invadieron sus territorios tradicionales. Después surgieron organizaciones indígenas militantes en otros países como Bolivia, Brasil y Colombia. Por aquellos años, también hizo aparición el movimiento indígena internacional, encabezado por organizaciones de Canadá y Estados Unidos, que presentaron sus demandas ante las Naciones Unidas. Algunos grupos latinoamericanos se unieron a estos esfuerzos.

Desde sus principios, las organizaciones indígenas expresaron distintas perspectivas y puntos de vista. Las asociaciones comunitarias y locales se concentraban en objetivos inmediatos relacionados con problemas específicos, como la cuestión de la tierra, la defensa de sus recursos o la negociación con las autoridades gubernamentales. Con frecuencia eran asesoradas por alguna ONG o por la Iglesia. Lograron algunos éxitos pero su actuación rara vez trascendió el propio ámbito. También sufrían acoso, persecución y represiones cuando se enfrentaban a intereses latifundistas o caciquiles poderosos.

En algunas regiones, lograron establecerse organizaciones o federaciones de ámbito regional, cuyo liderazgo aportaba una visión más politizada y solía tener vínculos con otros sectores, ya fuera campesinos, obreros, magisteriales, estudiantiles o con colonos urbanos en las ciudades de provincia. En ocasiones este liderazgo indígena regional mantenía contactos con antiguos movimientos guerrilleros o revolucionarios que podían tener influencia en su zona. Sus demandas solían centrarse en la cuestión agraria, en la justicia, en el medio ambiente, así como en la política económica y social de los gobiernos y en las estructuras del poder regional. También comenzaron a relacionarse con los partidos políticos y a participar en alianzas electorales.

A nivel nacional se consolidaron algunas federaciones o confederaciones de organizaciones indígenas, cuyo liderazgo tendía a ser cada vez más de corte urbano y profesional, lo que los alejaba del contacto directo con las bases comunitarias y locales. Aunque los planteamientos fundamentales no cambiaban, a este nivel se expresaba también una fuerte carga ideológica que colocó, con frecuencia, a estas organizaciones en el centro de los debates políticos de su país. Es este liderazgo el que comenzó a tejer relaciones internacionales y el que se hizo presente en los foros multilaterales e intergubernamentales, a partir de la década de los ochenta.


Foto: arquivo Novemarica - México
NA - ¿Cuál sería el estado actual de esos movimientos? En otras palabras, ¿cuáles son los principales problemas que los diversos grupos indígenas latinoamericanos enfrentan hoy?


RS -
Con el tiempo el movimiento se fue consolidando, las organizaciones pudieron fortalecerse en sus países, como sucedió en Chile, Nicaragua, Panama y algunos otros. En Guatemala, el movimiento indígena surgió al calor de la lucha contra las dictaduras militares, en el marco de un espantoso genocidio del cual los pueblos indígenas fueron las principales víctimas. En Perú, país asolado y polarizado por la guerra entre el Estado y el movimiento armado Sendero Luminoso, no se dieron condiciones para la consolidación de un movimiento indígena independiente fuerte. En México, las organizaciones indígenas habían sido cooptadas hacía tiempo por el indigenismo oficial y el Estado priista, situación que se modificó radicalmente a raíz del levantamiento zapatista en Chiapas en 1994. Los pueblos indígenas de Colombia, por otra parte, se han encontrado literalmente en medio del fuego cruzado de los diversos actores armados que se enfrentan en distintas partes del país: el ejército, las organizaciones guerrilleras, los paramilitares y el narcotráfico organizado. Dentro de este panorama dramático, los pueblos indígenas han sufrido numerosas y persistentes violaciones a sus derechos humanos. Las organizaciones indígenas levantaron, desde hace muchos años, la defensa de sus derechos humanos como un objetivo básico de sus actividades.

Durante los ochenta y los noventa las organizaciones indígenas participaron activamente de las propuestas para lograr nuevas legislaciones (y en algunos casos reformas constitucionales) que reconocieran jurídicamente a estos pueblos y sus derechos. En las dos últimas décadas del siglo pasado, la mayoría de los países latinoamericanos adoptó alguna reforma legislativa o constitucional en las que aparecían por primera vez los pueblos indígenas como sujetos de derechos y de derecho. Esta lucha por el reconocimiento jurídico aún no ha terminado.


NA - ¿Cuáles son los mayores desafíos de los diversos grupos indígenas que viven hoy en América Latina?

RS - El mayor desafío que enfrentan ahora los pueblos indígenas es que se reconozcan plenamente sus derechos colectivos como pueblos, que la legislación existente sea mejorada y, sobre todo, que se aplique plenamente la legislación nacional e internacional en la materia
.

Los pueblos indígenas han sido sistemáticamente despojados de sus tierras, de sus recursos y de su cultura desde la época colonial y durante el período de las repúblicas nacionales. Fueron relegados a las regiones más apartadas e inhóspitas (selvas, montañas, zonas áridas) que carecían de interés para una sociedad nacional en expansión. Esta situación ha cambiado en las últimas décadas, durante las cuales las áreas ocupadas por los pueblos indígenas se han ido transformando en apetecibles repositorios de grandes riquezas y recursos económicos para el capital transnacional. Esto ha generado enormes presiones contra los pueblos indígenas que se han tenido que organizar para defender sus últimos recursos. En la cuenca amazónica, por ejemplo, la selva tropical ha sido desforestada a ritmo acelerado para dedicar la región a las plantaciones agrocomerciales y la ganadería extensiva. La explotación petrolera y mineral en zonas indígenas no solamente contamina los suelos y las aguas, sino que además provoca un impacto en la calidad de vida y en la supervivencia misma de numerosas comunidades indígenas. La desforestación acelerada también afecta a los habitantes indígenas de las zonas boreales y andinas del Cono Sur, México y América Central.

Los desafíos que enfrentan ahora los pueblos indígenas son múltiples y graves, y su solución requiere de adecuadas políticas por parte de los gobiernos.


NA - ¿Cuál es el significado de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y cuáles son sus principales avances?


RS -
La Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, adoptada por la Asamblea General en septiembre de 2007, tuvo una larga gestación: más de veinte años. Aunque no contiene todo lo que los pueblos indígenas demandaban, es el resultado de arduas negociaciones entre los Estados miembros de la ONU y las organizaciones indígenas.

La Declaración reconoce, en primer lugar, que los pueblos indígenas, como todos los pueblos, tienen el derecho a la libre determinación, en virtud del cual determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural. Por primera vez se reconocen los derechos colectivos de los pueblos indígenas, y no solamente los derechos individuales universales que les corresponden, los cuales también son compartidos por todos los demás seres humanos.

Ahora corresponde interpretar y aplicar este derecho de libre determinación, según las circunstancias específicas de cada uno de los pueblos indígenas que lo deseen ejercer. Esta es una tarea compleja y de largo plazo. Infelizmente con frecuencia se piensa que el derecho a la libre determinación implica automáticamente la secesión y la independencia política, pero en el caso de los pueblos indígenas esta opción está casi enteramente descartada hoy en día. Para los pueblos indígenas la libre determinación se ejerce, generalmente, en el marco de un estado soberano constituido y no como un proceso de descolonización y formación de un estado nuevo y diferente. Por lo tanto, se trata de una libre determinación interna y no externa, que se practica muy a menudo bajo la forma de la autonomía y del autogobierno local y regional.

Otro problema complejo es la identificación de los pueblos que son los sujetos de este derecho: ¿se trata de la totalidad de la población de un territorio determinado o de un conjunto específico de personas o comunidades identificadas en términos de sus características étnicas y culturales, independientemente de su ubicación geográfica? Esta problemática ha generado numerosas controversias a lo largo de los años, tanto en el nivel internacional como en el doméstico.

La Declaración reconoce también el derecho de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos naturales. Estos son derechos de gran importancia, ya que es precisamente en estas áreas que los derechos humanos de los pueblos indígenas han sido vulnerados desde hace mucho tiempo. En todas partes del mundo se dan conflictos hoy en día entre los pueblos indígenas que defienden sus tierras y territorios y los agentes externos (empresas transnacionales, gobiernos autoritarios, colonos de otras regiones, etc.) que se quieren apoderar de ellos. Nuestro país no es una excepción.

El ejercicio de estos derechos está estrechamente vinculado al derecho que tienen los pueblos indígenas al consentimiento previo, libre e informado con respecto a cualquier acción o proyecto de desarrollo que les pueda afectar directa o indirectamente.

La educación, la cultura, los conocimientos tradicionales, las formas autóctonas de gobierno y de resolución de conflictos son también consagrados en la Declaración como derechos de estos pueblos. Para su implementación efectiva se requiere de políticas públicas adecuadas que permitan la plena participación de los propios pueblos indígenas.


Foto: Marcelo Casal Jr
NA - ¿Cómo ve usted la llegada al poder político de representantes de segmentos indígenas, en diversos países de nuestro continente?

RS -
Se trata de un fenómeno histórico importante que fortalece la participación democrática de los indígenas en el quehacer político de los estados en los que viven, y en donde tradicionalmente han sido marginados y excluidos. En los últimos años, los indígenas han participado cada vez más en los procesos electorales, así como en los movimientos sociales nacionales. El ejemplo emblemático más reciente es la elección de un presidente indígena aymara en Bolivia; también en Ecuador y en Guatemala se ha dado la participación política de las organizaciones y de los partidos políticos indígenas. Esta inclusión de los pueblos indígenas en los procesos políticos no es bien vista en todos los sectores y hay grupos tradicionales del poder que se sienten amenazados por este proceso, como ha ocurrido en Bolivia. Cuando se presentan estos conflictos sociales y políticos también suelen volver a surgir distintas formas de racismo anti-indígena, que constituyen rezagos de épocas coloniales y post-coloniales que se creían ya superadas. Infelizmente, tales situaciones pueden conducir a una polarización social y a conflictos sociales, no exentos de violencia, que deben ser evitados en la medida de lo posible.


NA - ¿Qué políticas públicas podrían cambiar el cuadro de problemas que viven los grupos indígenas en América Latina?

RS -
Todos los estados nacionales en América Latina son sociedades multiculturales en las que los pueblos indígenas juegan un papel de mayor o menor importancia, sobre todo cuando su representación demográfica en el país es alta. Los indígenas constituyen, junto con los afroamericanos, el segmento más marginado de las sociedades latinoamericanas. Acusan altos índices de pobreza y bajos índices de desarrollo económico, social y humano (según indicadores de las Naciones Unidas). Ya reconocidos sus derechos humanos, ahora hacen falta profundas modificaciones en las estructuras políticas y estatales para permitir la plena participación de los indígenas en la vida pública. Es preciso reorientar y fortalecer las políticas públicas en materia de educación, salud, servicios públicos, vivienda, empleo, desarrollo rural y urbano etc, para hacer frente a los rezagos que se han venido acumulando desde hace tanto tiempo y para crear mayor igualdad de oportunidades para los indígenas al parejo del resto de la sociedad. Más que nada, las políticas públicas deben estar orientadas hacia un desarrollo sostenible basado en los derechos humanos, como lo recomiendan las Naciones Unidas, respetuosas de la identidad cultural de los pueblos involucrados.


NA - ¿Qué elementos o características debería contemplar un proceso de reivindicación de los pueblos indígenas?

RS - Las reivindicaciones expresadas por los pueblos indígenas a lo largo de sus luchas diversas hacen énfasis en la autonomía y la libre determinación, en el respeto a la diferencia y a la dignidad de sus identidades y de sus culturas
. Esto requiere la plena participación de la sociedad en su conjunto, por lo que las autoridades tienen la responsabilidad de poner en práctica medidas adecuadas para promover la tolerancia y el respeto intercultural entre la población nacional.


NA - ¿Cuáles son las principales contribuciones de los grupos indígenas para la configuración de América latina?

RS -
Durante muchas generaciones, la mitología del estado nacional latinoamericano (heredero del estado colonial) pregonó la superioridad de los grupos de ascendencia europea y un modelo de estado -dirigido por las clases dominantes- culturalmente calcado del modelo europeo. En este modelo de nación no había lugar para los pueblos indígenas, para los pueblos originarios de estos países. Incluso las políticas indigenistas del siglo pasado estaban orientadas hacia la idea de la desaparición de las culturas indígenas y hacia su total integración al modelo mencionado. En el mejor de los casos -como es el caso de México-, el ideal nacional pregonaba una población mestiza y una cultura sincrética surgida de las diversas raíces étnicas, pero al mismo tiempo distinta de cada una de esas raíces étnicas. (La raíz afroamericana fue convenientemente olvidada en casi todos los países latinoamericanos). También la mitología del mestizaje rechaza a las culturas indígenas, mientras que idealiza la fuente hispánica de la nación. (El caso emblemático en México es la figura de José Vasconcelos, ministro de educación, filósofo, escritor e influyente político, a principios del siglo veinte).

En la era de la globalización las culturas e identidades indígenas están sufriendo nuevos embates, con serio peligro de desaparición, si los países no modifican los modelos de integración nacional y de su integración a los mercados internacionales. Las culturas latinoamericanas están basadas en las culturas indígenas y se han enriquecido con ellas. Negar las culturas indígenas es no solamente negar un pasado vivo, sino negar la actualidad y la identidad contemporáneas. Reconocer la presencia de las culturas indígenas en las culturas latinoamericanas actuales es aceptar la realidad intercultural que nos caracteriza. Los medios de comunicación, la educación, las políticas culturales, los espacios públicos, las ciencias y las artes, deberán reflejar esa gran diversidad cultural que engrandece a la región latinoamericana.


NA - ¿Qué significa para usted la educación bilingüe?


RS -
La educación bilingüe es una política necesaria en los países multiculturales como los nuestros. Significa la escolarización de los niños indígenas en su propia lengua materna y en la lengua vehicular nacional (principalmente el español en América Latina). Significa también que en las regiones indígenas, toda la población pueda recibir educación no solamente en la lengua oficial, sino también en las lenguas indígenas locales. En la medida en que los pueblos indígenas puedan tener autonomía cultural y educativa, así como la capacidad para asumir la educación formal en sus territorios, de acuerdo con sus necesidades culturales propias, la educación bilingüe e intercultural será un medio importante para el ejercicio de todos los derechos humanos de los pueblos indígenas.

Foto: arquivo Novamerica - México Actual Jutta Meyer

La educación bilingüe fue introducida en ciertos países de América Latina como política educativa nacional, desde hace algunas décadas, pero sus resultados han sido poco satisfactorios debido a los obstáculos burocráticos, a la escasez de recursos, a la falta de capacitación de maestros, a la inadecuación de los currículos y de los materiales didácticos, etc. Pero en algunas partes se han hecho progresos. Hoy ya se piensa en introducir la educación bilingüe en la educación superior, por medio de la creación de universidades indígenas interculturales, en algunos países. Es demasiado pronto para evaluar los resultados logrados hasta ahora.


NA - ¿Qué educación permitiría la construcción de utopía, de identidades de ciudadanía, desde una perspectiva ético política?

RS -
Hasta ahora los sistemas educativos formales entre los pueblos indígenas se han establecido de arriba hacia abajo: primero la Iglesia, luego el Estado nacional. Es necesario cambiar de perspectiva e invertir el proceso. La educación indígena debe crecer de abajo hacia arriba de acuerdo con los valores e identidades propios de las comunidades indígenas. El reclamo indígena es tener el control sobre los procesos educativos. Los Estados deben trabajar con las comunidades para poder prestarles los servicios educativos que estas necesitan y desean.


NA - ¿Qué relación usted establece entre las realidades indígenas y la interculturalidad?


RS -
La interculturalidad es una realidad de nuestros países y afecta tanto a los pueblos indígenas como al resto de las sociedades. Vivir la interculturalidad es contribuir al florecimiento y la creatividad de las culturas nacionales y de la cultura latinoamericana, en el marco de un mundo globalizado. Las culturas indígenas tienen mucho que contribuir a este proceso, al mismo tiempo que ellas mismas se enriquecen con el aporte de otras culturas.


NA - ¿Qué significado o cuáles serían las características del Estado Pluricultural?

RS -
Los Estados Pluriculturales deben reconocerse como tales en su estructura jurídica y constitucional, en su sistema político, en sus políticas sociales y culturales, en el mundo de la creatividad y en el de los medios de comunicación. La Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas es un buen punto de partida para reconstituir un mundo en que quepan todos los mundos. (NA)



NA - Poderia falar um pouco sobre a história dos movimentos indígenas na América Latina?

RS - Os diversos movimentos indígenas da América Latina começaram a surgir pelos anos oitenta, com o fim de lutar por seus direitos humanos, principalmente pelo direito à terra e aos recursos naturais, como as florestas. As primeiras experiências de sucesso de organização, primeiro em nível regional, e depois, em nível nacional, aconteceram na região amazônica do Equador, onde as comunidades sofreram muitos maltratos por parte das empresas agro-comerciais, florestais e petrolíferas que invadiram seus territórios tradicionais. Depois surgiram organizações indígenas militantes em outros países, como na Bolívia, no Brasil e na Colômbia. Nesses anos também surgiu o movimento indígena internacional, encabeçado por organizações do Canadá e dos Estados Unidos, que apresentaram suas demandas diante das Nações Unidas. Alguns grupos latino-americanos se uniram a esses esforços.

Desde o começo, as organizações indígenas expressaram diferentes perspectivas e pontos de vista. As associações comunitárias e locais se focavam em objetivos imediatos relacionados com problemas específicos, como a terra, a defesa dos recursos ou a negociação com as autoridades governamentais. Freqüentemente eram assessoradas por alguma ONG ou pela Igreja. Atingiram algum sucesso, mas suas ações dificilmente conseguiram transcender o próprio âmbito. Também sofriam perseguições e repressões quando íam de encontro aos interesses latifundiários ou aos coronelismos poderosos.

Em algumas regiões, conseguiram estabelecer organizações ou federações de âmbito regional, cuja liderança contribuía com uma visão mais politizada e acostumada a ter vínculos com outros setores: como o camponês, o operário, o docente, o estudantil ou o setor de colonos urbanos nas cidades do interior. Às vezes, essa liderança indígena regional mantinha contatos com antigos movimentos guerrilheiros ou revolucionários que tinham influência na sua região. As demandas normalmente se centravam na questão agrária, na justiça, no meio ambiente, assim como na política econômica e social dos governos e nas estruturas do poder regional. Também começaram a se relacionar com os partidos políticos e a participar em alianças eleitorais.

No nível nacional, foram consolidadas algumas federações ou confederações de organizações indígenas, cuja liderança adquiria cada vez mais um viés urbano e profissional, fato que as acabou afastando do contato direto com as bases comunitárias e locais. Embora os pontos fundamentais não mudassem, nesse nível, era expressada uma forte carga ideológica que colocou, com freqüência, essas organizações no centro dos debates políticos de seu país. É essa a liderança que começou a tecer relações internacionais e que se fez presente nos foros multilaterais e inter-governamentais, a partir da década dos oitenta.


NA - Qual seria o estado atual desses movimentos? Em outras palavras, quais são as principais questões ou problemas que os diversos grupos indígenas latinoamericanos enfrentam hoje?

RS - Com o passar do tempo, o movimento se foi consolidando; as organizações conseguiram se fortalecer em seus países, tal como aconteceu no Chile, na Nicarágua, no Panamá e em alguns outros países. Na Guatemala o movimento indígena surgiu sob a luta acalorada contra as ditaduras militares, dentro do marco de um genocídio horrível, de que foram as principais vítimas os povos indígenas. No Peru, país assolado e polarizado pela guerra entre o Estado e o movimento armado Sendero Luminoso, não se deram as condições para a consolidação de um movimento indígena independente forte. No México, as organizações indígenas eram cooptadas fazia tempo pelo indigenismo oficial e pelo Estado priista. Essa situação mudou radicalmente a partir do levantamento zapatista em Chiapas em 1994. Por outra parte, os povos indígenas da Colômbia se situavam, literalmente, no fogo cruzado dos diversos atores armados que se enfrentavam em diferentes regiões do país: o exército, as organizações guerrilheiras, os paramilitares e o narcotráfico organizado. Dentro desse panorama dramático, os povos indígenas sofreram numerosas e contínuas violações a seus direitos humanos. As organizações indígenas lutam há muitos anos pela defesa de seus direitos humanos, objetivo básico de suas atividades.

Durante os anos oitenta e noventa, as organizações indígenas participaram ativamente de várias ações de luta como, por exemplo, das propostas para conseguir novas legislações (e em alguns casos, das reformas constitucionais) que reconhecessem juridicamente esses povos e seus direitos. Nas últimas décadas do século passado, a maior parte dos países latino-americanos adotou alguma reforma legislativa ou constitucional em que apareciam pela primeira vez os povos indígenas como sujeitos de direitos e de direito. Essa luta pelo reconhecimento jurídico ainda não acabou.


Foto: Valter Campanato
NA - Quais são os maiores desafios dos diversos grupos indígenas que vivem hoje na América Latina?

RS - O maior desafio que enfrentam hoje os povos indígenas é o reconhecimento pleno de seus direitos coletivos, como povos; que a legislação existente seja melhorada e, sobretudo, que seja aplicada plenamente a legislação nacional e internacional relativa a esse tema.

Os povos indígenas foram sistematicamente despejados de suas terras, de seus recursos e de sua cultura desde a época colonial, e durante o período das repúblicas nacionais. Foram relegados às regiões mais afastadas e inóspitas (selvas, montanhas, regiões áridas) que careciam de interesse para a sociedade nacional em expansão. Essa situação mudou nas últimas décadas, em que as áreas ocupadas pelos povos indígenas foram se tornando reservas de grandes riquezas e recursos econômicos para a capital transnacional. Isso gerou enormes pressões contra os povos indígenas que precisaram se organizar para defender seus últimos recursos. Na bacia amazônica, por exemplo, a selva tropical foi desmatada rapidamente para ocupar a região com as plantações agro-comerciais e com o gado extensivo. A exploração de petróleo e outros minerais em terras indígenas não só poluem os solos e as águas, mas também afetam a qualidade da água e a sobrevivência de numerosas comunidades indígenas. O desmatamento acelerado também afeta os habitantes indígenas das regiões boreais e andinas do Cone Sul e do México e da América Central.

Os desafios que enfrentam hoje os povos indígenas são múltiplos e graves e a sua solução requer adequadas políticas, por parte dos governos.


NA - Qual é o significado da Declaração das Nações Unidas sobre os direitos dos povos indígenas e quais são seus principais avanços?

RS - A Declaração da ONU sobre os direitos dos povos indígenas, adotada pela Assembléia Geral em setembro de 2007, passou por uma longa gestação: mais de vinte anos. Embora não contenha tudo aquilo que os povos indígenas demandavam, é o resultado de árduas negociações entre os Estados membros da ONU e as organizações indígenas.

A Declaração reconhece, em primeiro lugar, que os povos indígenas, assim como os outros povos, têm o direito à autodeterminação, isto é, a determinar livremente sua condição política e a procurar livremente seu desenvolvimento econômico, social e cultural. É a primeira vez que são reconhecidos os direitos coletivos dos povos indígenas, e não tão somente seus direitos individuais universais, que são partilhados com todos os outros seres humanos.

É importante agora que o direito de autodeterminação seja interpretado e aplicado segundo as circunstâncias específicas de cada povo indígena que deseje exercê-lo. Essa é uma tarefa complexa e de longo prazo. Infelizmente, com freqüência se pensa que o direito da autodeterminação implica automaticamente a secessão e a dependência política, mas, no caso dos povos indígenas, hoje em dia essa opção está fora de cogitação.

Para os povos indígenas a autodeterminação é exercida geralmente dentro do marco de um estado soberano constituído e não como um processo de descolonização e formação de um estado novo e diferente. Portanto, trata-se de uma autodeterminação interna e não externa, que é praticada, em geral, sob a forma de uma autonomia e de um auto-governo local e regional.

Outro problema complexo é a identificação daqueles povos que são os sujeitos desse direito: trata-se da totalidade da população de um território determinado ou, então, de um conjunto específico de pessoas ou comunidades factíveis de serem identificadas com base nas suas características étnicas, culturais e independente de sua localização geográfica? Essa problemática ocasionou numerosas controvérsias ao longo dos anos, tanto no nível internacional, quanto no doméstico.

A Declaração reconhece também o direito dos povos indígenas a suas terras, territórios e recursos naturais. Esses são direitos de grande importância, já que é precisamente nessa área que os direitos humanos dos povos indígenas são violados de forma recorrente desde faz muitos anos.

Hoje em dia ocorrem em todo o mundo conflitos entre os povos indígenas que defendem suas terras e territórios e os agentes externos (empresas transnacionais, governos autoritários, colonos de outras regiões, etc.) que querem se apossar deles. Nosso país não é uma exceção.

O exercício desses direitos se encontra intimamente vinculado ao direito que possuem os povos indígenas ao consentimento prévio, livre e informado, a respeito de qualquer ação ou projeto de desenvolvimento que possa afetá-los direta ou indiretamente.

A educação, a cultura, os conhecimentos tradicionais, as formas autóctones de governo e de resolução de conflitos são também consagrados, na Declaração, como direitos desses povos. Para a sua implementação efetiva são requeridas políticas públicas adequadas com plena participação dos próprios povos indígenas.


Foto: Pedro Biondi
NA - Como o Senhor vê a chegada ao poder político de representantes de segmentos indígenas, em diversos países do nosso continente?


RS - Trata-se de um fenômeno histórico importante, que fortalece a participação democrática dos indígenas no âmbito político dos estados em que vivem e onde, tradicionalmente, foram marginalizados e excluídos. Nos últimos anos tem aumentado a participação dos indígenas nos processos eleitorais, assim como nos movimentos sociais nacionais. O exemplo emblemático mais recente é a eleição de um presidente indígena aymara, na Bolívia. Também no Equador e na Guatemala houve espaço para a participação política das organizações e dos partidos políticos indígenas. Essa inclusão dos povos indígenas nos processos políticos não é aceita em todos os setores. Existem grupos tradicionais do poder que se sentem ameaçados por esse processo, tal como aconteceu na Bolívia. Quando ocorrem esses conflitos sociais e políticos, pode acontecer de ressurgirem diferentes formas de racismo antiindígena, as que constituem resquícios de épocas coloniais e pós-coloniais que se acreditavam já superadas. Infelizmente, essas situações podem conduzir a uma polarização social e a conflitos sociais não isentos de violência que devem ser evitados na medida do possível.


NA - Que políticas públicas poderiam mudar o quadro de problemas que vivem os grupos indígenas na América Latina?

RS - Todos os estados nacionais da América Latina são sociedades multiculturais, em que os povos indígenas desempenham um papel de maior ou menor importância, sobretudo quando sua representação demográfica no país é alta. Os indígenas, junto com os afro-americanos, constituem o segmento mais marginalizado das sociedades latino-americanas, o que é evidenciado nos altos índices de pobreza e nos baixos índices de desenvolvimento econômico, social e humano, conforme indicadores das Nações Unidas. Já reconhecidos seus direitos, falta agora que aconteçam mudanças profundas nas estruturas políticas e do estado, que permitam a plena participação dos indígenas na vida pública. É preciso reorientar e fortalecer as políticas públicas nas áreas de educação, saúde, serviços públicos, moradia, emprego, desenvolvimento rural e urbano, etc, para que se possa fazer frente aos resquícios que têm se acumulado desde já faz tempo, e para que as oportunidades dos indígenas caminhem junto com as do resto da sociedade. Antes de mais nada, as políticas públicas devem se voltar ao desenvolvimento sustentável, que se baseia nos direitos humanos, tal como recomendam as Nações Unidas, numa atitude de respeito para com a identidade cultural dos povos em questão.


NA - Quais elementos ou características deveriam levar em conta um processo de reivindicação dos povos indígenas?

RS - As reivindicações que foram expressas pelos povos indígenas ao longo das diversas lutas colocam o destaque na autonomia e na livre determinação, no respeito à diferença, à dignidade de suas identidades e suas culturas. Isso requer a plena participação da sociedade como um todo, razão pela qual as autoridades têm a responsabilidade de aplicar medidas adequadas a fim de promover a tolerância e o respeito intercultural entre a população nacional.


NA - Quais são as principais contribuições dos grupos indígenas para a configuração da América Latina?

RS - Durante muitas gerações, a mitologia do estado nacional latino- americano (herdeiro do estado colonial) declarou a superioridade dos grupos de ascendência européia, assim como a superioridade de um modelo de estado -dirigido pelas classes dominantes- que, culturalmente, repetisse o modelo europeu. Dentro desse modelo de nação não havia espaço para os povos indígenas, para os povos originários desses países. Até mesmo as políticas indigenistas do século passado estavam voltadas para a idéia do desaparecimento das culturas indígenas e para sua total integração a esse modelo. No melhor dos casos - como no México -, o ideal nacional pregava uma população mestiça e uma cultura sincrética surgida das diversas raízes étnicas, mas diferente de todas essas raízes étnicas. (A raiz afro-americana foi convenientemente esquecida em quase todos os países latino-americanos). Também a mitologia da mestiçagem rechaça as culturas indígenas, porém idealiza a fonte hispânica da nação. (O caso emblemático do México é a figura de José de Vasconcelos, ministro de educação, filósofo, escritor e político influente, no começo do século vinte).

Na era da globalização, as culturas e identidades indígenas estão sofrendo novos embates, e se os países não mudarem os modelos de integração nacional e de integração aos mercados internacionais, sofrerão novos riscos de desaparecimento. As culturas latino-americanas se baseiam nas culturas indígenas e foram enriquecidas por elas. Negar as culturas indígenas é negar um passado vivo e negar a atualidade e a identidade contemporâneas. Reconhecer a presença das culturas indígenas nas culturas latino-americanas atuais é aceitar a realidade intercultural que nos caracteriza. Os meios de comunicação, a educação, as políticas culturais, os espaços públicos e as artes, deverão ser um reflexo dessa grande diversidade cultural que engrandece a região latino-americana.


NA - Que significa para o Senhor a educação bilíngüe?

RS - A educação bilíngüe é uma política necessária em países multiculturais, como os nossos. Significa a escolarização das crianças indígenas em sua própria língua materna e na língua veicular nacional (principalmente o espanhol, na América Latina). Significa também que nas regiões indígenas toda a população pode receber educação não só na língua oficial, mas nas línguas indígenas locais. Na medida em que os povos indígenas adquiram autonomia cultural e educativa, assim como capacidade para assumir a educação formal em seus territórios, conforme suas necessidades culturais próprias, a educação bilíngüe e intercultural será um meio importante para o exercício de todos os direitos humanos dos povos indígenas.

A educação bilíngüe foi introduzida em alguns países da América Latina como política educativa nacional já faz algumas décadas, mas seus resultados foram pouco satisfatórios, por causa dos obstáculos burocráticos, da carência de recursos, da falta de capacitação dos professores, da inadequação dos currículos e dos materiais didáticos, etc. No entanto, em alguns lugares houve avanços. Hoje já se pensa em introduzir a educação bilíngüe na educação superior, por meio da criação, em alguns países, de universidades indígenas interculturais. Ainda é muito cedo para avaliar os resultados obtidos.


NA - Que educação permitiria a construção da utopia, de identidades de cidadania, desde uma perspectiva ético-política?

RS - Até hoje os sistemas educativos formais entre os povos indígenas foram estabelecidos de cima para abaixo: primeiro a Igreja, depois o Estado nacional. É preciso mudar a perspectiva e inverter o processo. A educação indígena precisa crescer de baixo para cima, conforme os valores e identidades próprios das comunidades indígenas. A reivindicação indígena é pelo controle sobre os processos educativos: os Estados precisam trabalhar com as comunidades para poder prestar os serviços educativos que elas necessitam e desejam.


Foto: arquivo Novamerica - México
Indígenas Tojolabales Zapatistas

NA - Que relação o Senhor estabelece entre as realidades indígenas e a interculturalidade?


RS - A interculturalidade é uma realidade de nossos países e afeta tanto aos povos indígenas quanto ao resto das sociedades. Viver a interculturalidade é contribuir com o engrandecimento e a criatividade das culturas nacionais e da cultura latino-americana, dentro do marco de um mundo globalizado. As culturas indígenas têm muito que contribuir para esse processo, ao tempo que elas próprias são enriquecidas com a contribuição de outras culturas.


NA - Qual é o significado ou quais são as características do Estado Pluricultural?

RS - Os Estados Pluriculturais precisam ser reconhecidos como tais, na sua estrutura jurídica e constitucional, em seu sistema político, em suas políticas sociais e culturais, no mundo da criatividade e dos meios de comunicação. A Declaração da ONU sobre os direitos dos povos indígenas é um bom ponto de partida para a reconstituição de um mundo em que haja espaço para todos os mundos.
(NA)

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