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Quo
vadis
Alejandro Sánchez
Montevideo, Uruguay

No Uruguai, recentemente, foi elaborado um anteprojeto
de Lei de Educação, que cria definições de princípios
e metas, assim como um sistema integrado de educação,
a introdução de espaços de participação inéditos e
o caráter universitário para a formação docente. Como
novidade, também cria o Instituto Nacional de Avaliação
Educativa (Inee), que produzirá relatórios avaliativos
para apresentar ao Poder Legislativo. Apesar de ter
partido de um amplo debate e reflexão coletiva que
incluiu a cidadania como um todo, hoje a lei entra
no Parlamento num cenário de conflito na educação
e na sociedade em geral.
…DESDE EL CONGRESO EDUCATIVO
En el primer semestre del año 2006, el Gobierno de
Uruguay decidió convocar a la ciudadanía para un Debate
Educativo, es decir, para una reflexión colectiva
en la que todos los ciudadanos pudieran participar.
La importancia del sector educativo para la sociedad
en su historia, y el estado insatisfactorio de la
educación del presente, determinaron "que distintos
sectores de la vida política nacional, y en particular
la comunidad educativa, hayan planteado reiteradamente
la necesidad y urgencia de adoptar profundas medidas
de cambio".[1] El momento parecía haber llegado con
la convocatoria y, con tal espíritu, se convocó a
la CODE (Comisión Organizadora para el Debate Educativo),
"en un acto con precedentes en otros países pero no
en la historia de la educación nacional"[2] La CODE
se integró al Ministerio de Educación y Cultura (MEC),
a la Administración Nacional de la Educación Pública
(Anep), a los sindicatos de la enseñanza, a los partidos
políticos, a la Universidad de la República y las
universidades privadas, y a los estudiantes universitarios
y los colegios privados, a los efectos de preparar
y orientar dicho debate.
El desafío resultaba arduo y extenso: examinar los
problemas del presente; proponer las orientaciones
generales de la educación para el futuro y sugerir
los medios para lograr que las condiciones materiales
y profesionales de la educación se adecuasen no solo
a las aspiraciones y necesidades del pueblo uruguayo,
sino también a una visión esperanzada y solidaria
de la futura sociedad. En el documento redactado para
la convocatoria, se sostenía como deseable "que en
el Debate Educativo participe la totalidad de la población
nacional, expresando sus experiencias, valoraciones
y propuestas sobre todos los aspectos de la educación
y en particular sobre aquellos que refieren a nuestro
actual y futuro Sistema de Educación Pública. Tal
Debate nos ocupará la mayor parte del año 2006, incluyendo
a fines de octubre próximo un Congreso Nacional de
Educación".[3] De este propósito, se cumplió especialmente
el calendario, pero se podría decir que la mayoría
de la población estuvo ausente, probablemente por
muy diferentes motivos que escapan a este artículo.
La convocatoria también dejaba en claro que del Debate
y del Congreso surgiría un conjunto de propuestas
que sería presentado a las autoridades autónomas de
la enseñanza y a los Poderes Ejecutivo y Legislativo,
a modo de " recomendaciones", para la elaboración
y sanción de una nueva Ley de Educación. Con un llamado
muy amplio, la CODE convocó a la ciudadanía "a un
debate que conviene que sea tan amplio como libre".[4]
En octubre de 2006, al finalizar el Congreso, la CODE
afirmaba que el proceso había reunido "más de 1200
ciudadanos, representantes de asambleas de vecinos,
organizaciones sociales, estudiantes, colectivos de
educadores y otros trabajadores de todos los ámbitos
del país" y que la "concreción de este Congreso pone
de manifiesto la importancia que los uruguayos le
otorgamos a la Educación".[5]
Sin duda que tanto las intenciones como los esfuerzos
fueron loables, pero la realidad resultó muy distinta
a la euforia provocada por la convocatoria. Quien
esto suscribe, docente de un centro educativo del
zonal 4 (circunscripción territorial del municipio
de Montevideo), se integró a la CODE barrial y participó
de la convocatoria a los vecinos con la finalidad
de integrarlos en la programación de 6 asambleas en
distintos puntos del barrio, para que de esta manera
se pudiera cumplir con el objetivo original del Debate
Educativo. La vastedad de los puntos propuestos en
la "Guía de discusión"; la inexperiencia de los asambleístas
en temas educativos; la intencionalidad de entorpecer
los debates, por parte de algunos estudiantes manifiestamente
opuestos a la realización del debate y a los propósitos
de las autoridades nacionales, pero a su vez entusiastas
a la hora de "imponer" por votos afirmaciones que
no podían representar jamás la opinión de la mayoría
de los vecinos -por estos no haber participado ni
haberse enterado de los encuentros-, generaron un
ambiente que fue una anticipación del que se respiró
durante el Congreso.[6]
Allí, la tendencia a actitudes "corporativas" se hizo
más evidente. La integración del Congreso, en general,
no expresó la diversidad y riqueza de la sociedad
y de la educación uruguaya.[7] El enfoque dominante
de las intervenciones y de la dinámica del Congreso
fue el de la distribución y lucha de poder de las
corporaciones y no la búsqueda de estrategias y soluciones
para los grandes problemas que tenemos. La enorme
riqueza de los documentos territoriales y sectoriales,
así como del documento producido por el MEC, no fue
debidamente aprovechada en el trabajo de comisiones
y plenario.[8]
Desde las corporaciones, existieron temas "insignia"
que se exhibieron con pasión, como, por ejemplo, el
de la autonomía y el co-gobierno, pero muchas veces
sin que se generara intercambio de ideas y características
de verdadero debate. En este sentido, opinamos que
la autonomía de la educación es un postulado legítimo,
pero también es legítima la intervención de las autoridades
nacionales, que representan al pueblo soberano, en
las orientaciones del sistema educativo. Para ello,
el Poder Ejecutivo y Legislativo deben ejercer una
función orientadora de todo el sistema educativo.
Este principio debe inscribirse en un marco de coordinación
de todos los subsistemas. Cualquier forma de co-gobierno
debe evitar todo tipo de corporativismo y respetar
el ejercicio pleno de la ciudadanía en democracia.[9]
Otro tema en el que se insistió, fue el predominio
de posiciones estatistas excluyentes de la educación
pública de gestión privada.[10] Así lo expresaron
las instituciones educativas no estatales, que participaron
en el Congreso con el espíritu de construir y hacer
aportes, y que encontraron que sus contribuciones
eran descalificadas, más en razón de su origen que
en virtud de sus contenidos.[11]
Para finalizar, el Congreso dejó en evidencia la
necesidad de toda la sociedad uruguaya de un proceso
de diálogo más amplio con todos los actores políticos,
educativos, gremiales, empresariales y de la sociedad
civil organizada, para hacer frente a la crisis de
la educación del país. Considerando que fue una
instancia de consulta -no vinculante- a la ciudadanía
sobre el futuro de la educación, creo que hubiera
sido más apropiada otra metodología para recoger las
propuestas de los uruguayos.

…AL PARLAMENTO
El Gobierno dio comienzo a una segunda etapa, es decir,
a un período de "puertas adentro", de reflexión y
estudio, para la elaboración de una nueva Ley de Educación.
[12] En el intento de cumplir con su compromiso electoral
y de aprobar la Ley en el año que corría, se fue construyendo
primero un difícil consenso dentro de la coalición
de gobierno. La fuerza gobernante entendió que las
propuestas a las que se había llegado, por medio del
proyecto de ley, constituían un avance sustantivo
en materia de educación.
Para dar sustento a las nuevas propuestas, las autoridades
se apoyaron en que la nueva Ley creaba un sistema
integrado de educación, en el que se introducían espacios
de participación inéditos. El tan deseado carácter
universitario para la formación docente, fue, junto
con otros principios y metas de interés, uno de los
puntos que recibió amplio debate.
Frente al avance de participación y co-gobierno, el
proyecto de Ley expresó la firme determinación del
Ejecutivo de no renunciar a la influencia política
en la educación, lo que provocó la queja de los sindicatos
docentes de la educación media que reclamaban el co-gobierno
total, tal como ya lo habían exigido en el ya mencionado
Congreso. Acabada la convocatoria, el gobierno inició
una ronda de contactos con las entidades de enseñanza
y los sindicatos, con la expectativa de que el proyecto
alcanzara los mayores consensos y pudiera integrar
los temas tratados en el Parlamento, en donde bastan
los votos del oficialismo para su aprobación.
En el articulado del proyecto, se reducían los cargos
nombrados directamente por el Ejecutivo y se ampliaban
los espacios de influencia de los docentes a nivel
del Codicen y de los consejos desconcentrados. Así,
el Consejo de la Anep pasaría a tener cinco miembros:
tres designados por el Ejecutivo con venia del Senado
y dos por los docentes. El requisito de la venia llevaba
a que, en el futuro, los tres consejeros políticos
en el Codicen no pertenecieran al mismo partido, ya
que el oficialismo seguramente necesitaría apoyo de
la oposición para alcanzar la mayoría especial. A
nivel de los cuatro consejos desconcentrados, la dirección
estaba conformada por dos miembros nombrados por el
Codicen y uno nombrado por los docentes. En el caso
de los primeros, estos debían contar con el apoyo
de cuatro de los cinco integrantes del Codicen, por
lo que los docentes tendrían una cuota de participación
en esos nombramientos.
En lo referente a la formación docente, se estableció
la aspiración de que, en el futuro, el Instituto Universitario
de Educación se constituya en Universidad de Educación,
reivindicación defendida por la Anep y que ha encontrado
resistencia por parte de la Universidad de la República
(UDELAR).
Una novedad que ha traído el proyecto, es el de la
creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa
(Inee), que funcionará de forma independiente y producirá
informes evaluatorios que deberán ser presentados
cada dos años al Poder Legislativo. El nuevo instituto
consagra una mirada externa sobre el sistema educativo
preuniversitario, tanto público como privado, e incluye
los esfuerzos de evaluación que el MEC y la propia
Anep han venido haciendo. Según el proyecto, el nuevo
Instituto estará dirigido por una comisión que será
integrada por un representante del Ejecutivo, uno
de la UDELAR, uno de los centros privados y dos de
la Anep. El tema ha presupuesto conflicto desde ámbitos
sindicales, ya que se consideró que, en principio,
el Inee puede atentar contra la autonomía de esta
entidad, ya consagrada en la Constitución.

...QUÉ QUEDARÁ?
Más allá de los detalles, la ley entra al Parlamento
y a un escenario de conflicto en la educación y en
la "calle". En resumen, parece que a la hora de tomar
decisiones sobre los temas educativos, estos se diluyen
entre otros intereses mucho más fuertes y predominantes.
¿Cómo se resolverá finalmente el destino de la educación
uruguaya? ¿Se buscará un marco para resolver los temas
educativos o se optará por los temas de orden corporativos
o directamente ajenos a la educación, como lo son
los políticos partidarios, los sectoriales económicos
o los sociales? Poca atención se ha colocado en lo
específicamente educativo. Mucho se habló sobre el
cogobierno y la autonomía del gobierno de la educación,
sobre la elección de sus miembros y sobre aquellos
a quienes se debe dar respuesta de la gestión. Las
reformas y los nuevos planes educativos deben relegar
los temas secundarios para ir a los pedagógicos, que
son los que interesan. Enseñar modos actualizados
para insertarse en la sociedad y vivir con dignidad.
Acercar a los jóvenes a la realidad que los circunda.
También generar espíritu creativo que los lleve a
desear lo mejor y poner los medios que sean posibles
para alcanzarlo.[13]
Es claro que la Ley por sí sola no bastará para
solucionar los problemas de la educación. Este es
un desafío de todos. Y es evidente, además, que no
es fácil dar respuestas en los tiempos en que vivimos,
tiempos que nos exigen, más que nunca, actuar como
testigos y como maestros. (NA)
[1] Convocatoria de la CODE (Comisión Organizadora para
el Debate Educativo) a la ciudadanía.
[2] Idem
[3] Idem
[4] Idem
[5] Declaración final del Primer Congreso Nacional de
Educación "Maestro Julio Castro"
[6] Como comenté anteriormente, participé de las asambleas
barriales de mi zona y por ella resulté electo para
representante en el Congreso. Al ser designado también
por AUDEC (Asociación Uruguaya de Educación Católica),
renuncié a la representación barrial asumiendo por la
zona, mi suplente. En el Congreso fui propuesto por
el Ministerio, como representante de la educación privada,
para integrar una mesa de cinco miembros, que condujera
la sesión plenaria. En el primer asunto que debía tratarse,
luego de los discursos de inauguración del Congreso
(del Presidente de la República, del Ministro de Educación
y Cultura y de un representante de la CODE) el "ambiente"
previsto apareció y el resto del día quedó prácticamente
destinado a discutir el número de integrantes (fue ampliado
a 7) y el origen de sus integrantes (de una nueva y
voluminosa lista el resultado de la votación excluyó
a todo representante de la educación privada)
[7] Declaración de instituciones educativas no estatales
al finalizar el Congreso Nacional de Educación. También
manifestaban que "Desde sus inicios, formamos parte
de la CODE, integramos diversas asambleas y produjimos
una serie de documentos como aportes al debate, y finalmente
participamos del Congreso Nacional de Educación culminado
el 3 de diciembre. (…): En particular entendemos que
los 250 mil uruguayos vinculados de diversas maneras
a la educación pública de gestión privada no estuvimos
suficientemente representados."
[8] Idem. Las instituciones firmantes de la declaración
fueron: la Asociación Uruguaya de Educación Católica
(AUDEC), la Universidad Católica del Uruguay, la Universidad
ORT, la Universidad de Montevideo, la Universidad de
la Empresa y el Centro Latinoamericano de Economía Humana
(CLAEH)
[9] Idem
[10] "En pleno debate educativo hay quienes siguen empeñados
en restringir su mirada al pasado. Reafirmemos una vez
más nuestro pasado glorioso en materia de educación.
Si miramos solo el pasado nos tropezaremos en el presente
y nunca llegaremos a tiempo para preparar el futuro."
11 de octubre de 2007 Lic. Jorge Scuro Director de CIPES,
artículos en prensa
[11] Declaración de instituciones educativas no estatales
al finalizar el Congreso Nacional de Educación frente
a la posturas excluyentes las instituciones declarantes
recordaron y reivindicaron que la libertad de enseñanza
es un derecho garantizado en la Constitución, en la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre y en
la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
[12] Como lo señalara oportunamente el Lic. Jorge Scuro,
Director del CIPES (Centro de Investigación y Promoción
Educativa y Social): "En esta segunda etapa la reflexión
ponderada y la palabra medida deben surgir en los grupos
heterogéneos de trabajo que vayan construyendo escenarios
de posibles realizaciones y concreciones de los mejores
anhelos. Si esta etapa no tiene la seriedad y responsabilidad
necesaria, alejada de la demagogia y la vocinglería
reductora, la historia del país nos lo demandará. No
hay voces despreciables, cada una valdrá de acuerdo
a la fuerza de sus razones y la grandeza de las propuestas
que aporte a la mejor educación posible, aún renunciando,
por el bien común, a expectativas individuales o corporativas.
Cuanto más amplio el abanico de propuestas mejor, pero
mejor aún cuanto más serias y fundadas sean esas propuestas.
Una cosa es el discurso ante la muchedumbre, sin retorno,
y otra la palabra pronunciada ante pares en actitud
de escucha crítica, reflexiva y con deseo constructivo
por una responsabilidad apremiante." "El debate educativo,
otra etapa." Mayo, 2007.
[13] En "El asunto de la educación es educar", diciembre
de 2007 Lic. Jorge Scuro Director de CIPES.
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