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a Revista de la Pátria Grande


IDÉIAS EM REDE / IDEAS EN RED

Formación de profesoras/es para una educación de calidad
Dinorah García Romero
Membro do Grupo de Pesquisa do Centro Cultural Poveda
ctro.poveda@codetel.net.do
República Dominicana



foto: João Ripper
A formação de professoras para uma educação de qualidade constitui uma preocupação constante dos atores sociais e dos setores sócio-educativos interessados no desenvolvimento integral da sociedade. Mas urge passar da preocupação à execução de planos, programas e projetos que superem a superficialidade e o caráter pontual da formação de professores. Essa tarefa corresponde a todos e é compromisso dos governos, da sociedade civil, das organizações docentes e dos próprios professores.


PREOCUPACION QUE REQUIERE ACCION

La formación de profesoras/es, para una educación de calidad, constituye una preocupación constante para los actores sociales y sectores socioeducativos, interesados en el desarrollo integral de la sociedad. Pero urge pasar de la preocupación a la ejecución de planes, programas y proyectos que superen la superficialidad y el carácter puntual de la formación de profesoras/es. Si se aspira a una educación de calidad, la formación no puede depender de préstamos bancarios, ni de reclamos y políticas empresariales, menos aún de promesas electorales y de la correlación de fuerzas en las organizaciones magisteriales. Se requiere, entonces, un proyecto de formación del profesorado, definido y consensuado, desde el punto de vista social y político.

foto: João Ripper

PUNTO DE PARTIDA DE ESTA FORMACIÓN

En este contexto, la formación del profesorado debe tener como base las necesidades fundamentales de la sociedad en la que interactúan las/ os profesoras/es. Asimismo, debe responder a las necesidades básicas de las niñas/os, adolescentes y jóvenes que las/os mismas/os van a formar. De igual manera, debe guardar coherencia con las necesidades sentidas por las/os profesoras/es, como sujetos relevantes de los procesos formativos. Además, ha de articularse con sentido crítico a las propuestas curriculares y de formación que la Administración pública mantiene vigentes. Deberá articularse, también, a las propuestas socioeducativas de la sociedad civil, para aprovechar sus aportaciones a los procesos formativos de las/os profesoras/es.


COMPROMISO CON LA AUTOFORMACIÓN

La responsabilidad de esta formación no solo descansa en la Administración pública, depende también de las decisiones de las comunidades y de las/os mismas/os profesoras/es. Estas/os tienen que asumir su formación como un derecho humano fundamental, para apropiarse de las competencias necesarias y responder con creatividad e innovación a las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes, y a los avances de las ciencias y de las tecnologías. De esta manera, responden también a sus propios compromisos de desarrollo personal, profesional y social. Implica por tanto, auto dotarse de pautas de exigencias que les permitan centrar su atención en el estudio y en la investigación; en la lectura asidua y en la observación; en la reflexión y en la renovación de la práctica, con el apoyo del análisis permanente de la realidad. Asumir su formación con rigor, les llevará a pensar sus intervenciones con acierto. Los motivará, de igual modo, a trabajar con una visión más integral de su profesión y de su misión, para aportar de forma significativa a la calidad de la educación. Y con este dinamismo, podrán apoyar la construcción intelectual colectiva y la creación de pensamiento, tal como lo plantea la Propuesta Socioeducativa de la Institución Teresiana en América Latina.


FORMACION QUE ASEGURE EDUCACION DE CALIDAD

Los actores y sectores preocupados no se plantean cualquier formación. De ninguna manera. Al contrario, postulan una formación que asegure educación de calidad como horizonte de sentido y en la experiencia cotidiana. En este punto, convendría precisar a qué nos referimos cuando hablamos de educación de calidad. Ante todo, recordamos que el vocablo calidad es polisémico y, por ello, son múltiples los enfoques, las concepciones e interpretaciones que se proponen y se discuten. La calidad no es una expresión neutra, implica una visión y posición determinada. Por tanto, es un concepto que no resiste absolutismos, pues tiene la fuerza de una construcción social e histórica. En esta dirección, la formación de profesoras/es tiene dimensiones sustantivas. Estas dimensiones se interrelacionan y requieren reflexión y recreación continua para posibilitar una formación efectiva e innovadora.

foto: João Ripper

DIMENSIONES SUSTANTIVAS DE ESTA FORMACIÓN

Las dimensiones forman el tejido vital de la formación de profesoras/ es, orientada a la educación de calidad. Le confieren a la misma direccionalidad y consistencia. Hagamos un recorrido por las más relevantes en estos tiempos:

a. Procesual y reflexiva. Esta dimensión implica un proceso sistemático y razonado a través del cual las/os profesoras/es se apropian y se ejercitan en valores y principios que los comprometen con el bienestar de la comunidad, con su madurez humana y social. Este proceso reflexivo les permitirá darse cuenta de sus acciones y de los factores que pueden condicionar esas acciones. Asimismo, desarrolla en el profesorado una vocación y un compromiso con lo público como espacio común y como derecho y responsabilidad de todas y todos a ser artífices del desarrollo de la colectividad y de su propia vida. Son valores y principios cuyo sentido primero y último es el bien de la comunidad social y de cada profesora/or como ser humano y como sujeto colectivo.

b. Perspectiva intercultural de la formación profesional. Esta dimensión aporta a las/os profesoras/es herramientas para acercarse al conocimiento, a la diversidad de saberes, contextos y prácticas, con una actitud y un enfoque respetuoso y propositivo de las culturas. De esta manera, entienden y asumen la educación como una práctica intercultural, al tiempo que desarrollan una mentalidad más flexible y abierta para comprender, con sentido crítico, los fenómenos humanos, socioculturales y pedagógico-políticos.

Asumen propuestas pedagógicas que promueven la libertad, la participación y el trabajo creativo.

c. Enfoque y ejercicio de los derechos ciudadanos en todas sus manifestaciones y ámbitos. La formación con esta orientación permite que las/os profesoras/es se asuman como sujetos de derechos con capacidad para generar, respetar y demandar estos y otros derechos. En este tenor, ellas y ellos tendrán que contribuir para que el aula, la escuela y la comunidad, se conviertan en espacios que reconocen, respetan y posibilitan el ejercicio de los derechos de sus pares, de sí mismas/os, de las/os estudiantes y de los demás actores de la comunidad educativa.

d. Equidad y justicia en el proceso de formación y en el ejercicio de la tarea educativa. La educación de calidad remite a la práctica de la justicia y de la equidad. Parecería que no es posible crear situaciones y experiencias de formación y de aprendizajes con significado, al margen de estructuras, de relaciones y de normativas que prioricen la igualdad de oportunidades para todas y todos, si no es através de los derechos individuales y colectivos. Por ello, la formación del profesorado requiere la profundización y aplicación de ambos aspectos.


DIMENSIONES PARA UNA FORMACION SOSTENIBLE

Estas dimensiones posibilitan la consolidación y la continuidad de la formación.

e. Comunicativa y reconstructora de la vida en las aulas y en los diferentes espacios socioeducativos en los que intervienen. Las/os profesoras/ es establecen un contrato moral y práctico para generar y promover la vida del aula y de la escuela; para redescubrir junto a sus pares, junto a las/os estudiantes, la necesidad y el valor de la felicidad humana y de la felicidad escolar. Esta vida fluye más y mejor, si la experiencia formativa posibilita que las/os profesoras/ es superen los complejos y los miedos que las/os asedian. De igual modo, si superan la falta de libertad para pensar su práctica, para proponer iniciativas y asumir con plena conciencia que pueden comprender e intervenir como ciudadanas/ os productivos.

f. Formación orientada a resultados pertinentes y duraderos. Desde esta dimensión se impulsa la efectividad del trabajo de las/os profesoras/ es. Los frutos de su accionar se evidencian en la calidad, variedad y utilidad de los aprendizajes de sus estudiantes; en la incidencia social y pedagógica de las instituciones educativas en las que trabajan, y en los cambios que propician en las comunidades en las que están insertas/os. Estos frutos se traducen, también, en cambios concretos, tanto en los modos de aprender y de trabajar como en los modos de relacionarse con sus pares, con sus estudiantes y con las/os demás ciudadanas/os de su entorno. Son frutos que transforman la cultura de las aulas, la productividad de la escuela y de las comunidades. Para avanzar en esta dirección, se requieren condiciones sociales, laborales e institucionales que sean humanas y dignas.

foto: João Ripper

CONDICIONES IMPRESCINDIBLES

La formación de profesoras/es para una educación de calidad demanda contextos, políticas y apoyo económico sostenido. Contextos personales e institucionales que acompañen los procesos formativos. Asimismo, se necesita políticas gubernamentales e institucionales que garanticen la pertinencia, la innovación y actualización continua de los planes y programas formativos, así como de las instituciones responsables de la ejecución de los mismos. De igual modo, importa la especialización de recursos económicos y tecnológicos que respalden los esfuerzos metodológicos, investigativos y de renovación de la práctica que se han de desplegar. También los recursos tecnológicos constituyen una mediación importante para adecuar la formación y la práctica a los nuevos lenguajes y códigos existentes. Esto facilita el análisis y la interpretación de los cambios que ocurren en el campo educativo-cultural y en la geografía mundial.

En síntesis, la formación de las/ os profesoras/es para la educación de calidad es tarea y compromiso de los gobiernos, de la sociedad civil, de las organizaciones magisteriales y de las/os profesoras/es mismas/ os. Todas estas instancias, especialmente la gubernamental, deben priorizar los procesos formativos por la estrecha relación existente entre formación calificada del profesorado y educación de calidad. Asimismo, promovamos esta formación desde movimientos socioeducativos comprometidos con la calidad de la educación y con la transformación estructural de la sociedad, para un mayor fortalecimiento de la inclusión y de la equidad en la sociedad y en la educación. (NA)

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