|
Formación
de profesoras/es para una educación de calidad
Dinorah García Romero
Membro do Grupo de Pesquisa do Centro Cultural Poveda
ctro.poveda@codetel.net.do
República Dominicana

A
formação de professoras para uma educação de qualidade
constitui uma preocupação constante dos atores sociais
e dos setores sócio-educativos interessados no desenvolvimento
integral da sociedade. Mas urge passar da preocupação
à execução de planos, programas e projetos que superem
a superficialidade e o caráter pontual da formação
de professores. Essa tarefa corresponde a todos e
é compromisso dos governos, da sociedade civil, das
organizações docentes e dos próprios professores.
PREOCUPACION QUE REQUIERE ACCION
La formación de profesoras/es, para una educación
de calidad, constituye una preocupación constante
para los actores sociales y sectores socioeducativos,
interesados en el desarrollo integral de la sociedad.
Pero urge pasar de la preocupación a la ejecución
de planes, programas y proyectos que superen la superficialidad
y el carácter puntual de la formación de profesoras/es.
Si se aspira a una educación de calidad, la formación
no puede depender de préstamos bancarios, ni de reclamos
y políticas empresariales, menos aún de promesas electorales
y de la correlación de fuerzas en las organizaciones
magisteriales. Se requiere, entonces, un proyecto
de formación del profesorado, definido y consensuado,
desde el punto de vista social y político.

PUNTO DE PARTIDA DE ESTA FORMACIÓN
En este contexto, la formación del profesorado debe
tener como base las necesidades fundamentales de la
sociedad en la que interactúan las/ os profesoras/es.
Asimismo, debe responder a las necesidades básicas
de las niñas/os, adolescentes y jóvenes que las/os
mismas/os van a formar. De igual manera, debe guardar
coherencia con las necesidades sentidas por las/os
profesoras/es, como sujetos relevantes de los procesos
formativos. Además, ha de articularse con sentido
crítico a las propuestas curriculares y de formación
que la Administración pública mantiene vigentes. Deberá
articularse, también, a las propuestas socioeducativas
de la sociedad civil, para aprovechar sus aportaciones
a los procesos formativos de las/os profesoras/es.
COMPROMISO CON LA AUTOFORMACIÓN
La responsabilidad de esta formación no solo descansa
en la Administración pública, depende también de las
decisiones de las comunidades y de las/os mismas/os
profesoras/es. Estas/os tienen que asumir su formación
como un derecho humano fundamental, para apropiarse
de las competencias necesarias y responder con creatividad
e innovación a las necesidades de aprendizaje de sus
estudiantes, y a los avances de las ciencias y de
las tecnologías. De esta manera, responden también
a sus propios compromisos de desarrollo personal,
profesional y social. Implica por tanto, auto dotarse
de pautas de exigencias que les permitan centrar su
atención en el estudio y en la investigación; en la
lectura asidua y en la observación; en la reflexión
y en la renovación de la práctica, con el apoyo del
análisis permanente de la realidad. Asumir su formación
con rigor, les llevará a pensar sus intervenciones
con acierto. Los motivará, de igual modo, a trabajar
con una visión más integral de su profesión y de su
misión, para aportar de forma significativa a la calidad
de la educación. Y con este dinamismo, podrán apoyar
la construcción intelectual colectiva y la creación
de pensamiento, tal como lo plantea la Propuesta Socioeducativa
de la Institución Teresiana en América Latina.
FORMACION QUE ASEGURE EDUCACION DE CALIDAD
Los actores y sectores preocupados no se plantean
cualquier formación. De ninguna manera. Al contrario,
postulan una formación que asegure educación de calidad
como horizonte de sentido y en la experiencia cotidiana.
En este punto, convendría precisar a qué nos referimos
cuando hablamos de educación de calidad. Ante todo,
recordamos que el vocablo calidad es polisémico y,
por ello, son múltiples los enfoques, las concepciones
e interpretaciones que se proponen y se discuten.
La calidad no es una expresión neutra, implica una
visión y posición determinada. Por tanto, es un concepto
que no resiste absolutismos, pues tiene la fuerza
de una construcción social e histórica. En esta dirección,
la formación de profesoras/es tiene dimensiones sustantivas.
Estas dimensiones se interrelacionan y requieren reflexión
y recreación continua para posibilitar una formación
efectiva e innovadora.

DIMENSIONES SUSTANTIVAS DE ESTA FORMACIÓN
Las dimensiones forman el tejido vital de la formación
de profesoras/ es, orientada a la educación de calidad.
Le confieren a la misma direccionalidad y consistencia.
Hagamos un recorrido por las más relevantes en estos
tiempos:
a. Procesual y reflexiva. Esta dimensión implica un
proceso sistemático y razonado a través del cual las/os
profesoras/es se apropian y se ejercitan en valores
y principios que los comprometen con el bienestar
de la comunidad, con su madurez humana y social. Este
proceso reflexivo les permitirá darse cuenta de sus
acciones y de los factores que pueden condicionar
esas acciones. Asimismo, desarrolla en el profesorado
una vocación y un compromiso con lo público como espacio
común y como derecho y responsabilidad de todas y
todos a ser artífices del desarrollo de la colectividad
y de su propia vida. Son valores y principios cuyo
sentido primero y último es el bien de la comunidad
social y de cada profesora/or como ser humano y como
sujeto colectivo.
b. Perspectiva intercultural de la formación profesional.
Esta dimensión aporta a las/os profesoras/es herramientas
para acercarse al conocimiento, a la diversidad de
saberes, contextos y prácticas, con una actitud y
un enfoque respetuoso y propositivo de las culturas.
De esta manera, entienden y asumen la educación como
una práctica intercultural, al tiempo que desarrollan
una mentalidad más flexible y abierta para comprender,
con sentido crítico, los fenómenos humanos, socioculturales
y pedagógico-políticos.
Asumen propuestas pedagógicas que promueven la libertad,
la participación y el trabajo creativo.
c. Enfoque y ejercicio de los derechos ciudadanos
en todas sus manifestaciones y ámbitos. La formación
con esta orientación permite que las/os profesoras/es
se asuman como sujetos de derechos con capacidad para
generar, respetar y demandar estos y otros derechos.
En este tenor, ellas y ellos tendrán que contribuir
para que el aula, la escuela y la comunidad, se conviertan
en espacios que reconocen, respetan y posibilitan
el ejercicio de los derechos de sus pares, de sí mismas/os,
de las/os estudiantes y de los demás actores de la
comunidad educativa.
d. Equidad y justicia en el proceso de formación y
en el ejercicio de la tarea educativa. La educación
de calidad remite a la práctica de la justicia y de
la equidad. Parecería que no es posible crear situaciones
y experiencias de formación y de aprendizajes con
significado, al margen de estructuras, de relaciones
y de normativas que prioricen la igualdad de oportunidades
para todas y todos, si no es através de los derechos
individuales y colectivos. Por ello, la formación
del profesorado requiere la profundización y aplicación
de ambos aspectos.
DIMENSIONES PARA UNA FORMACION SOSTENIBLE
Estas dimensiones posibilitan la consolidación y la
continuidad de la formación.
e. Comunicativa y reconstructora de la vida en las
aulas y en los diferentes espacios socioeducativos
en los que intervienen. Las/os profesoras/ es establecen
un contrato moral y práctico para generar y promover
la vida del aula y de la escuela; para redescubrir
junto a sus pares, junto a las/os estudiantes, la
necesidad y el valor de la felicidad humana y de la
felicidad escolar. Esta vida fluye más y mejor, si
la experiencia formativa posibilita que las/os profesoras/
es superen los complejos y los miedos que las/os asedian.
De igual modo, si superan la falta de libertad para
pensar su práctica, para proponer iniciativas y asumir
con plena conciencia que pueden comprender e intervenir
como ciudadanas/ os productivos.
f. Formación orientada a resultados pertinentes y
duraderos. Desde esta dimensión se impulsa la efectividad
del trabajo de las/os profesoras/ es. Los frutos de
su accionar se evidencian en la calidad, variedad
y utilidad de los aprendizajes de sus estudiantes;
en la incidencia social y pedagógica de las instituciones
educativas en las que trabajan, y en los cambios que
propician en las comunidades en las que están insertas/os.
Estos frutos se traducen, también, en cambios concretos,
tanto en los modos de aprender y de trabajar como
en los modos de relacionarse con sus pares, con sus
estudiantes y con las/os demás ciudadanas/os de su
entorno. Son frutos que transforman la cultura de
las aulas, la productividad de la escuela y de las
comunidades. Para avanzar en esta dirección, se requieren
condiciones sociales, laborales e institucionales
que sean humanas y dignas.
CONDICIONES IMPRESCINDIBLES
La formación de profesoras/es para una educación de
calidad demanda contextos, políticas y apoyo económico
sostenido. Contextos personales e institucionales
que acompañen los procesos formativos. Asimismo, se
necesita políticas gubernamentales e institucionales
que garanticen la pertinencia, la innovación y actualización
continua de los planes y programas formativos, así
como de las instituciones responsables de la ejecución
de los mismos. De igual modo, importa la especialización
de recursos económicos y tecnológicos que respalden
los esfuerzos metodológicos, investigativos y de renovación
de la práctica que se han de desplegar. También los
recursos tecnológicos constituyen una mediación importante
para adecuar la formación y la práctica a los nuevos
lenguajes y códigos existentes. Esto facilita el análisis
y la interpretación de los cambios que ocurren en
el campo educativo-cultural y en la geografía mundial.
En síntesis, la formación de las/ os profesoras/es
para la educación de calidad es tarea y compromiso
de los gobiernos, de la sociedad civil, de las organizaciones
magisteriales y de las/os profesoras/es mismas/ os.
Todas estas instancias, especialmente la gubernamental,
deben priorizar los procesos formativos por la estrecha
relación existente entre formación calificada del
profesorado y educación de calidad. Asimismo, promovamos
esta formación desde movimientos socioeducativos comprometidos
con la calidad de la educación y con la transformación
estructural de la sociedad, para un mayor fortalecimiento
de la inclusión y de la equidad en la sociedad y en
la educación. (NA)
|