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La Revista de la Pátria
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Sobre
las reformas educativas
Sobre as reformas educativas

JUAN CASASSUS
Chileno, PhD Filósofo y Sociólogo de la Educación.
Investigador especializado en política y gestión educativa,
factores que influyen en el rendimiento académico
y en la educación emocional. Ha publicado más de 100
artículos en revistas internacionales y ha contribuido
a varios libros especializados en educación. Entre
sus responsabilidades laborales, se cuentan haber
sido: Asesor de Ministerios de Educación, Universidades,
Institutos de Investigación y Organismos Internacionales;
Asesor de escuelas en sectores pobres; Director del
Programa Mundial de Prevención del SIDA, Paris; Especialista
Principal de Educación para América Latina y el Caribe,
UNESCO, Santiago; Director del Laboratorio Latinoamericano
de Evaluación de Calidad en Educación; Director de
la Escuela de Educación Emocional, Centro de Formación
INDIGO; Director del Diplomado y Magíster en Educación
Emocional, Universidad UAHC.
jcasassus@vtr.net

NA - ¿Cuáles son las principales
características de las reformas que se produjeron
en la década del 90?
JC - Dado que las reformas no se dan en el
vacío, permítame primero entregar algunos antecedentes
para entender el "porqué" y el "cómo" de las reformas
de los años 90 y ponerlas en perspectiva.
En primer lugar el "porqué". En los años 60 se dio
curso a un primer ciclo de reformas educativas. Su
foco fue la expansión de la infraestructura para ofrecer
cupos y lograr la universalización de la educación
básica. El ímpetu de dichas reformas se vio interrumpido
por la irrupción de gobiernos autoritarios en la región
durante los años 70 y, principalmente, por los eventos
económicos de los años 80. En efecto, la década de
los 80 estuvo marcada por tres importantes eventos
de naturaleza económica.
El primero fue la crisis financiera de 1982. Para
enfrentarla, se pusieron en marcha políticas de ajuste
estructural orientadas a recuperar los equilibrios
macroeconómicos y a reducir el gasto fiscal, en particular
el gasto público social. El impacto de estas medidas
se tradujo en la reducción de la acción directa del
estado en tanto "productor" del servicio educativo.
A su vez, al bajar los presupuestos, se produjo una
desvalorización social de la educación y una desvalorización
económica de la labor magisterial.
El segundo evento consistió en los rápidos cambios
en la producción, mediante el impulso de la innovación
tecnológica. Situar la innovación en el centro de
la producción significó valorizar el conocimiento
como factor de producción.
El tercer evento consistió en los cambios que se produjeron
en la economía mundial, los cuales orientaron la producción
de los países hacia el mercado global y favorecieron
su abertura a la globalización y a la competencia
internacional. Esta competencia internacional pasó
a basarse no solo en los recursos naturales y en la
mano de obra barata, sino también en la incorporación
del conocimiento en los productos: las neuronas del
capital humano. En cambio, a inicios de los 80, el
desfinanciamiento de la educación provocó su desvalorización.
La reubicación de la educación como factor central
de producción, produjo su revalorización hacia fines
de la década. La conjunción de esta doble dinámica,
constituyó el núcleo desde el cual se gestaron las
reformas educativa de los años 90.
En cuanto al "cómo". El apoyo político sectorial para
las reformas se dio en las reuniones de ministros
de Educación en el marco del Proyecto Regional de
Educación que coordinaba UNESCO. Las bases teóricas
para dichas reformas se encuentran en la Recomendaciones
de los Ministros - en particular en la Reunión de
Quito (1992) - y en el documento Educación y Conocimiento,
Eje de la Transformación Productiva con Equidad, documento
conjunto de CEPAL (Comisión Económica para América
Latina y el Caribe) y la Oficina Regional de UNESCO,
presentado durante la vigésima cuarta sesión de Ministros
de Economía. El financiamiento provino principalmente
del Banco Mundial y del BID (Banco Interamericano
de Desarrollo). Dos cosas son de notar: primero, el
carácter regional e internacional de este nuevo ciclo
que, de alguna manera, afectó el carácter nacional
que tenían los procesos anteriores y segundo, la influencia
de los Bancos internacionales en el diseño de las
reformas.
Ahora bien, haciendo un análisis global, y con atención
a que existen diferencias de complejidad entre los
países federales (Argentina, Brasil y México) y los
unitarios, podemos notar que las reformas educativas
de los 90 se han basado en los siguientes criterios:
Normas y metas claras (estándares y objetivos de aprendizaje
disciplinario).
Instalación de sistemas de medición y de evaluación
del aprendizaje de los alumnos, como por ejemplo el
Saeb (Sistema de Evaluación de la Educación Básica),
creado en Brasil, y la práctica de la evaluación a
los docentes, que se lleva a cabo en algunos países.
Liderazgo y política de mejoramiento continuo. Por
ejemplo, centrándose en la gestión y en los directores
de los establecimientos, como en El Salvador.
Estabilidad laboral acompañada de distintas formas
de profesionalización. Por ejemplo, la carrera magisterial
o los estatutos docentes en México y Chile.
Currículos programados al detalle en varios países.
Establecimiento de proyectos, tales como los Proyectos
de Mejoramiento Educativo (PME) y los Proyectos Educativos
Institucionales (PEI) de Colombia.
Participación de padres y apoderados. Por ejemplo,
los Consejos de Escuela de Argentina.
Ampliación del tiempo de aprendizaje. Por ejemplo,
aumento de días en el calendario escolar en todos
los países.
Generación de estructuras semi descentralizadas. Por
ejemplo, la municipalización con intervención central
en el financiamiento, conducción y evaluación, en
Chile.
Si las reformas de los años 60 se centraron en la
expansión del sistema - tarea que continuó en las
décadas siguientes en los países más pobres -, las
de los 90 se centraron en mejorar lo que acontecía
al interior de las escuelas, que metafóricamente se
dio en llamar, calidad de la educación.

NA - ¿Cuáles fueron los problemas
más graves que se debió enfrentar para poner en ejecución
las reformas producidas en dicha década?
JC - Primero quiero dejar establecido que
estimo que las reformas no fueron bien diseñadas.
Adolecieron de un carácter economicista que perjudicó
el proceso de reforma. Podemos hablar de esto
después. Pero, en beneficio del argumento, supongamos
que sí lo fueron. En este caso, a mi juicio, el principal
problema que encontraron las reformas, fue el hecho
de pensar que diseñar propuestas y contar con recursos
frescos para llevarlas a cabo, bastaba para su ejecución.
¿Por qué ocurrió esto? Porque los fundamentos teóricos,
las raíces de donde emergieron las reformas, se encontraban
en la teoría y en los conceptos de la economía. (Este
hecho pasó inadvertido en su época, pero posteriormente
se reconocieron sus consecuencias negativas). La teoría
del cambio que sostiene la economía es la siguiente:
para que las personas cambien de conducta, hay que
introducir cambios en las estructuras organizacionales
en las cuales ellas se encuentran. Estableciéndose,
por tanto, las condiciones estructurales para que
la dinámica del mercado cambie, las conductas cambian
también. Por ello, el énfasis de las reformas fue
puesto en cambios estructurales y en los temas de
gestión. Eso fue lo que ocurrió durante la etapa de
las descentralizaciones; durante la dinamización del
sistema, por medio de la aplicación de modelos y mecanismos
de mercado, tales como la privatización y la competencia
entre escuelas, entre dependencias administrativas
(público/privado), e incluso entre países; durante
el establecimiento de sistemas de premios y castigos,
y durante la instalación de sistemas de información
y de evaluación. Esto significa que se creyó que si
se hacían cambios en las estructuras, automáticamente
se producirían cambios en la manera como los profesores
daban las clases y en los aprendizajes de los alumnos.
Las reformas educativas no se hicieron a partir
de una teoría de cambio desde la educación. No se
tomó en cuenta ni la cultura, ni el lenguaje, ni el
sistema de interacciones entre los actores, ni sus
motivaciones. Dicho en otras palabras, no solo
no se partió de una teoría del cambio en las personas,
sino que tampoco se tuvo en cuenta que se estaba ante
un cambio en el área de la educación, cuya lógica
difiere de la que rige un cambio en la organización
de la producción de automóviles.
Lo que he expresado en términos más o menos teóricos,
en la práctica se tradujo en situaciones que perduran
hasta hoy, y que son las siguientes:
Confusión en torno al rol del estado y sus desfases
en relación con las reformas educativas, las cuales
fueron tildadas de "tecnocráticas". Estas fueron abstractas
y se circunscribieron a un proceso "técnico", sin
que se consideraran otras dinámicas que afectaban
al campo de la educación. Este problema trajo aparejadas
propuestas de mejorar la eficiencia del sistema. A
nivel macro, las privatizaciones de las grandes industrias
estatales redujeron la esfera de influencia del Estado.
A nivel micro, mientras, se le asignaba al Estado
el estatus de ser garante de la educación de la ciudadanía,
se daba apoyo al proceso de privatización de las escuelas.
El Estado no pudo acompañar los cambios en la educación.
Las burocracias estatales no pudieron adaptarse a
los procesos que se habían vuelto mucho más complejos
como, por ejemplo, la gestión de un volumen mucho
mayor de recursos financieros, los nuevos desafíos
de la descentralización, la terciarización de bienes
y servicios educativos, o el hecho de no administrar
escuelas.
Los docentes se desentendieron de la reforma. Si bien
los niveles de remuneración aumentaron considerablemente
en todos los países, los docentes no participaron
de la elaboración de las políticas que los afectaban.
Esto hizo que se prolongara el tema del peso de la
desvaloración de los docentes en los 80. El sesgo
tecnocrático de las políticas los transformó en ejecutores
técnicos de lo diseñado por otros, y no en profesionales
de la educación. Por ultimo, los docentes no se identificaron
con las orientaciones (lenguaje) de la política de
inspiración economicista, la cual se alejaba de su
propia cultura.
El papel de los medios de comunicación ha sido doble.
Por una parte, los medios se interesaban por las noticias
polémicas, lo que significaba que solo sobrasalía
aquella información que se refería a los problemas
de la educación, y no a sus logros. Por otra parte,
algunos medios adoptaron, en relación con la educación,
una postura coincidente con la visión economicista
y con la tendencia a la privatización. No coincidía,
en cambio, con la necesidad de reforzar la educación
pública.
Finalmente, los
otros actores que no se sintieron identificados con
las reformas fueron los alumnos, quienes se opusieron
al debilitamiento de la educación pública, a la segregación
y a la dinámica de producción de tensiones en que
se transformó el sistema educativo.
NA - ¿Esas reformas tuvieron
algún efecto positivo? ¿Cuáles?
JC - Sí, hay varios efectos positivos en las
reformas. El más notable es el aumento del presupuesto
para educación. Esto ha ocurrido en todos los países.
En algunos, incluso, como en Chile, se ha quintuplicado.
Pero una cosa es el aumento de recursos, otra es su
aplicación. Estos mayores recursos han sido utilizados
no solo para el aumento salarial de los docentes y
para la creación de infraestructura -se han construido
miles de escuelas básicas y secundarias, se han distribuido
miles de millones de libros gratuitamente, así como
otros componentes: alimento, equipamientos computacionales-,
sino que también se han utilizado para ponerse al
día con los contenidos curriculares.
Desde otras dimensiones, la educación se encuentra
revalorizada socialmente por considerársela un mecanismo
de movilidad social. Lamentablemente, ese concepto
no ayudó a mejorar los puntajes de los sistemas de
evaluación.
NA - ¿Y cuáles fueron los
efectos negativos?
JC - Hay muchos efectos negativos, tales como
el olvido a los docentes y su consecuente desmoralización;
el desinterés de los alumnos; el creciente desfase
entre demandas de la sociedad y lo que ofrece el sistema;
las carencias en la formación inicial de los profesores;
la calidad de la educación estancada; la segregación
social reforzada, y muchos otros. Sin embargo, quiero
destacar un efecto negativo profundo que no va a ser
fácil revertir y que tiene consecuencias graves para
la sociedad. Las reformas implantadas llevaron a que
se perdieran de vista las finalidades de la educación.
Es decir, las finalidades que se encuentran consagradas
en la tradición educativa y en las constituciones
nacionales. Las finalidades que mueven a las personas
a entrar a la carrera de educación. Si pudiéramos
sintetizar las finalidades de la educación en una
sola, podríamos decir que el único objetivo y finalidad
de la educación es que las personas puedan transformarse
en seres personal y socialmente competentes, benevolentes
y amorosos. De estos valores se derivan la felicidad
y las competencias de respeto a los derechos y libertades,
la convivencia y la justicia. La evolución armónica
de la sociedad dependerá de la capacidad del sistema
de asumir esta capacidad transformadora. Esta finalidad
tiene sus raíces en la filosofía, en la sociología,
en la pedagogía, en la psicología. No en la economía.
Esta tiene otras lógicas.
Pero las reformas fueron diseñadas a partir de la
teoría y de los conceptos de la economía. Si observamos
el listado de medidas de la reforma, por ejemplo,
la descentralización, la calidad, la gestión, la evaluación,
los incentivos, el liderazgo, la productividad en
el aula, los resultados, el desarrollo del capital
humano, observamos que todos ellos están basados en
la teoría y en los conceptos de la economía. Por una
parte, sus objetivos buscan adecuar la educación a
las leyes de la economía (por ejemplo, a la globalización,
a la competitividad, al rendimiento, al mercado de
trabajo, a la productividad). Por otra parte, las
políticas se focalizan en una gestión orientada a
lograr el control del sistema, pero no a fomentar
su desarrollo. Podemos notar que las reformas se orientaron
activamente a desarrollar las capacidades de control
del sistema central mediante normas, objetivos, mediciones,
evaluaciones y sanciones e incentivos. Los ajustes
sucesivos a la reforma han sido un intento de aumentar
este control central sobre el sistema, fundamentalmente
mediante más mediciones y evaluaciones de diversa
índole. La presión sobre docentes y alumnos no acarretó
en mejores resultados, tal como las reformas se habían
propuesto. La preocupación principal de la escuela
se redujo a mantener bajo control a los profesores,
y la de estos, a controlar a los alumnos. Los esfuerzos
de control se tradujeron en mayor tensión y en impulsos
depresivos. Esto lo puede avalar cualquier docente.
Lo implícito en las reformas ha sido la creación
de un homo economicus. Lo explicito ha sido
que el sujeto ontológico de la educación no ha sido
el desarrollo de la ciudadanía o la formación de un
ser integral, sino la creación del capital humano.
Un ser humano visto solo desde la dimensión del recurso
productivo. Es decir, un ser racionalista, auto referido,
guiado por la imágenes narcisas que le devuelve la
sociedad actual, y llevado a ganar la mayor cantidad
de dinero posible, independiente de cualquier consideración
ética, social o ambiental. Las aspiraciones de crear
sociedades más justas, formando personas integrales,
se ha dejado de lado. Creo que esto es muy grave y
es necesario realizar un cambio rápidamente.
NA - Actualmentre en América
Latina se están llevando a cabo nuevas reformas. ¿Cuáles
serían sus principales motivaciones?
JC - Yo
no diría que hay nuevas reformas educativas. Al menos
no de la envergadura de las de los años 90. Las acciones
nuevas son de cuatro órdenes. En primer lugar, hay
debates legales (Argentina, Chile) en torno a la gestación
de leyes relativas a la educación, tanto las especificas
como aquellas relativas a los sistemas de financiamiento,
duración de la escolaridad obligatoria, y leyes generales
de educación. Salvo en el caso de las leyes generales
de educación, en todas las otras se tiende al perfeccionamiento
del sistema. En segundo lugar, se trata de acciones
de ajuste que tienden a encontrar medios para ir resolviendo
los problemas que se plantearon en la ejecución de
las reformas diseñadas en los años 90. En tercer lugar,
acciones masivas para resolver problemas no contemplados
en las reformas, como es el tema de la alfabetización
(Venezuela). En cuarto lugar, innovaciones de diversa
índole. Cabe subrayar aquellas relativas a la introducción
de medios tecnológicos en la educación, como las aulas
tecnológicas (México), el uso de la televisión (Cuba)
o la introducción de computadoras en las escuelas,
en todos los países.
NA - ¿Cuáles son los límites
para la implantación de esas nuevas reformas? ¿Y cuáles
sus posibilidades?
JC - Como acabo de mencionar, ante el fracaso
de las reformas educativas, la principal preocupación
de las iniciativas actuales no ha sido - como cabría
de esperarse - la de modificar la orientación de las
reformas para ponerlas en sintonía con las demandas
sociales. Por el contrario, la principal orientación
ha sido la de perfeccionar y profundizar las orientaciones
originales de implementación de las reformas, generando
más regulaciones y más evaluaciones. Esto es algo
difícil de revertir, puesto que las personas que toman
decisiones en relación a la educación, salvo raras
excepciones, vienen de un mundo ajeno al de la educación
y por eso mismo adoptan el paradigma económico.
NA - ¿Las actuales propuestas
para reformar los sistemas educativos se encuentran
marcadas, en los diferentes países latinoamericanos
que les dieron origen, por los mismos principios?
JC - Las acciones actuales, en tanto medidas
que visan perfeccionar y profundizar las orientaciones
de las reformas de los 90, tienen los mismos límites
que estas. Son de orden teórico, de orientación, diseño,
gestión y de participación.
NA - ¿Cuáles son los principales
desafíos que deben enfrentar hoy los diferentes países
latinoamericanos para poder construir una educación
de calidad?
JC - Los
principales desafíos, que son de conocimiento de todos,
son los de mejorar la calidad y reducir la desigualdad.
Yo comparto esto y lo considero un objetivo importante.
Pero las cosas en educación tienen un alto grado de
complejidad, y no basta con tener un objetivo consensuado
para que ello ocurra. Así que, el verdadero desafío
es saber cómo desafiar. Es decir, tener claridad acerca
de cuáles son los cambios que se deben llevar a cabo.
Lo que vemos, lo vemos desde el lugar en que estamos
situados y teniendo en cuenta la manera como estamos
situados. Las políticas que se han diseñado reflejan
la visión de personas que están "arriba" en el sistema,
por lo tanto, su diseño (normativo) es de "arriba
hacia abajo". El contenido de las políticas, como
dijimos anteriormente, es estructural conductual,
por lo tanto, lo que se diseña sigue el principio
de presiones desde las estructuras, o de "afuera hacia
adentro". Por ello, para ver con claridad es necesario
que sepamos en dónde estamos situados. Si uno está
"abajo", a saber, en donde ocurre el acto de aprendizaje,
al mundo lo ve distinto a como lo ve quien está "arriba",
por ejemplo, en una oficina en el Ministerio o en
la Universidad. Por lo tanto, lo que hay que hacer
es realizar un gran doble giro: diseñar un sistema
que vaya desde "abajo hacia arriba", y otro que vaya
desde "adentro hacia afuera".
El centro de todo esto es la relación profesor-alumno.
A partir de esta visión, se desprenden algunos principios
orientadores, como los siguientes: i) La finalidad
de la educación debería dejar de estar focalizada
solamente en la idea de crear capital humano, y abrirse
a otra finalidad: que las personas sean mejores, y
como consecuencia, la sociedad. ii) Poner la educación
al servicio de los niños y no a los niños al servicio
de la autoridad. iii) Trabajar con los docentes y
no contra ellos. iv) Considerar que son los procesos
de interacción -y no las estructuras- los que modulan
las formas de la convivencia que las personas desarrollan
consigo mismas y con los otros.

Si tomamos esta orientación, emergerán muchos desafíos
en términos de teoría organizacional, teorías de aprendizajes,
participación social, culturales, sociológicos, filosóficos
y prácticos, de pedagogías, de modos de aprender y
de organizar el aprendizaje. La lista es muy larga.
Pero para sintetizar, yo diría que hay dos desafíos
principales.
El primero es el de ampliar la visión cognitivista
de la educación actual, hacia una educación que abarque
más dimensiones de lo humano, en particular lo emocional,
pero también lo corporal, para que sea acorde con
la finalidad de formar seres más integrados. Este
es un cambio ontológico del sujeto de la educación,
el que hasta ahora era un sujeto racionalista. Esto
es lo principal. Después vendrán otras finalidades
tales como el pensamiento independiente, crítico y
creativo; la percepción sensible y la apertura al
cambio; el conocimiento de las corrientes científicas,
tecnológicas y culturales en la cual estamos insertos;
un corpus de conocimientos actualizados acerca
de la naturaleza, nuestra sociedad, historia y geografía;
identidad personal y social, y competencias de compromiso
ciudadano con la democracia.
El segundo desafío es la conectividad. Es decir, que
haya una mejor conectividad entre el sistema educativo
y la sociedad. Las sociedades latinoamericanas
envueltas en la globalización, están cambiando rápidamente,
con lo cual sus demandas también cambian. Hay nuevos
temas emergentes más allá de la visión del capital
humano. Están, por ejemplo, los temas sociales
relacionados a competencias sociales, además de temas
como la droga, la violencia, el estrés, la corrupción.
Están también los temas ligados a la formación humana,
es decir, la búsqueda de que, al final de su formación,
las personas puedan tener alguna idea de quiénes son,
y puedan volverse personas más integradas, equilibradas,
con espíritu ciudadano, con más respeto, con menos
agresividad. Estas demandas no son las tradicionales
demandas cognitivas, sino que son demandas nuevas,
de desarrollo emocional. (NA)
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NA
- Quais as principais características das reformas
que aconteceram na década de 90?
JC - Como as reformas não acontecem fora de
um contexto, gostaria primeiro de mencionar alguns
antecedentes que vão ajudar a entender o porquê e
o como das reformas dos anos 90, assim como a colocá-las
em perspectiva. Primeiro o porquê. Nos anos 60 se
deu andamento a um primeiro ciclo de reformas educativas.
Seu foco foi a expansão da infraestrutura para oferecer
vagas e conseguir a universalização da educação básica.
O impulso dado por essas reformas foi interrompido
pela aparição de governos autoritários na região,
durante os anos 70 e, principalmente, por causa dos
acontecimentos econômicos dos anos 80. De fato, a
década de 80 foi marcada por três importantes eventos
de natureza econômica.
O primeiro foi a crise financeira de 1982. Para enfrentar
a crise se deu andamento a políticas de ajuste estrutural
orientadas a recuperar os equilíbrios macroeconômicos
e a reduzir o gasto fiscal, em particular, o gasto
público social. O impacto dessas medidas resultou
na redução da ação direta do estado como "produtor"
do serviço educativo. Por sua vez, ao diminuir os
orçamentos, sobreveio uma desvalorização social da
educação e uma desvalorização econômica do trabalho
ministerial.
O segundo evento consistiu em rápidas mudanças na
produção, mediante o impulso da inovação tecnológica.
Situar a inovação no centro da produção significou
valorizar o conhecimento como fator de produção.
O terceiro evento foram as mudanças produzidas na
economia mundial, que orientaram a produção dos países
para o mercado global e favoreceram sua abertura para
a globalização e a competência internacional. Essa
competência internacional passou a se basear não só
nos recursos naturais e na mão de obra barata, mas
também na incorporação do conhecimento como produto:
os neurônios do capital humano. Por outra parte, no
começo dos 80, a falta de financiamento para educação
provocou sua desvalorização. O novo espaço ocupado
pela educação como fator central de produção, trouxe
a sua revalorização no final da década. A conjunção
dessa dupla dinâmica, conformou o núcleo desde o qual
foram gestadas as reformas educativas dos anos 90.
Em relação ao "como". O apoio político setorial para
as reformas aconteceu nas reuniões de ministros de
Educação, no marco do Projeto Regional de Educação
que coordenava a UNESCO. As bases teóricas para essas
reformas se encontram nas Recomendações dos Ministros
- em particular na Reunião de Quito (1992) - e no
documento Educação e Conhecimento, Eixo da Transformação
Produtiva com Eqüidade, documento conjunto da CEPAL
(Comissão Econômica para a América Latina e o Caribe)
com o Escritório Regional da UNESCO, que foi apresentado
durante a vigésima quarta sessão de Ministros de Economia.
O financiamento veio principalmente do Banco Mundial
e do BID (Banco Interamericano de Desenvolvimento).
Duas coisas merecem destaque: primeiro, o caráter
regional e internacional desse novo ciclo que, de
alguma maneira, afetou o caráter nacional que acostumavam
ter os processos anteriores e, segundo, a influência
dos Bancos internacionais no desenho das reformas.
Mas, depois de uma análise global, e levando em conta
que existem diferenças de complexidade entre os países
federais (Argentina, Brasil e México) e os unitários,
é possível perceber que as reformas educativas dos
anos 90 se basearam nos seguintes critérios:
Normas e metas claras (estândares e objetivos de aprendizagem
disciplinar)
Instalação de sistemas de medição e de avaliação da
aprendizagem dos alunos como, por exemplo, o Saeb
(Sistema de avaliação da Educação Básica), criado
no Brasil, e a prática da avaliação feita aos docentes,
que é levada a cabo em alguns países.
Liderança e política de melhoramento continuado. Por
exemplo, a existente em El Salvador, centrada na gestão
e nos diretores dos estabelecimentos.
Estabilidade trabalhista acompanhada de diferentes
formas de profissionalização. Por exemplo, a carreira
docente ou os estatutos docentes no México e no Chile.
Currículos programados com detalhe em vários países.
Estabelecimentos de projetos, tais como os Projetos
de Melhoramento Educativo (PME) e os Projetos Educativos
Institucionais (PEI) da Colômbia.
Participação de pais e responsáveis. Por exemplo,
os Conselhos de Escola da Argentina.
Ampliação do tempo de aprendizagem. Por exemplo, aumento
de dias no calendário escolar em todos os países.
Geração de estruturas semi descentralizadas. Por exemplo,
a municipalização com intervenção central no financiamento,
condução e avaliação, no Chile. Se as reformas dos
anos 60 estiveram centradas na expansão do sistema
- situação que continuou nas décadas seguintes nos
países mais pobres -, as reformas dos anos 90 estiveram
centradas em melhorar o que acontecia dentro das escolas,
ou seja, aquilo que, metaforicamente, optou-se por
chamar qualidade da educação.

NA - Quais os maiores problemas enfrentados para
a execução dessas reformas que aconteceram na década
de 90?
JC - Primeiro gostaria de deixar claro que,
a meu ver, as reformas não foram bem desenhadas. Viram-se
afetadas por um caráter economicista que prejudicou
o processo de reforma. Disso podemos falar depois.
Porém, imaginemos que sim tenham sido bem desenhadas.
Nesse caso, acredito que o principal problema que
elas encontraram foi acreditar que elaborar propostas
e contar com recursos novos era o bastante para a
sua execução. Por que aconteceu isso? Porque os fundamentos
teóricos, as raízes de onde surgiram as reformas,
se encontravam na teoria e nos conceitos da economia
(esse fato passou despercebido na época, mas posteriormente
foram reconhecidas as conseqüências negativas). A
teoria da mudança sustentada pela economia é esta:
para que as pessoas mudem sua conduta, é necessário
introduzir mudanças nas estruturas organizacionais
em que elas se encontram. Portanto, uma vez estabelecidas
as condições estruturais para que a dinâmica do mercado
mude, as condutas também mudam. Por isso, a ênfase
das reformas foi colocada nas mudanças estruturais
e nas temáticas de gestão. Foi isso o que aconteceu
durante a etapa das descentralizações, durante a dinamização
do sistema, por meio das aplicações dos modelos e
mecanismos de mercado, tais como a privatização e
a competência entre escolas, entre dependências administrativas
(público/ privado), e entre países, até; durante o
estabelecimento de sistemas de prêmios e castigos,
e durante a instalação de sistemas de informação e
de avaliação. Isso significa que se acreditou em que
se eram feitas mudanças nas estruturas, automaticamente
se produziriam mudanças na maneira como os professores
davam as aulas e também nas aprendizagens dos alunos.
As reformas educativas não foram feitas desde uma
teoria da mudança a partir da educação. Não foi levada
em conta nem a cultura, nem a linguagem, nem o sistema
de interações entre os atores, e nem as suas motivações.
Em outras palavras, não houve ponto de partida desde
uma teoria da mudança nas pessoas, e se desconsiderou
que se estava diante de uma mudança na área da educação,
cuja lógica difere daquela que rege uma mudança na
organização da produção de automóveis.
Isto que expressei em termos mais ou menos teóricos,
na prática achou tradução em situações que perduram
até hoje, e que são as que se seguem:
Confusão em torno do papel do estado e suas defasagens
em relação com as reformas educativas, que foram denominadas
"tecnocráticas". Elas foram abstratas e foram circunscritas
a um processo "técnico", não se considerando outras
dinâmicas que afetavam o campo da educação. Esse problema
trouxe junto propostas de melhorar a eficiência do
sistema. No nível macro, as privatizações das grandes
indústrias que pertenciam ao estado reduziram a esfera
de influência do Estado. No nível micro, enquanto
era atribuído ao Estado o status de guardião da educação
para a cidadania, dava-se apoio ao processo de privatização
das escolas.
O Estado não conseguiu acompanhar as mudanças na educação.
As burocracias estatais não conseguiram se adaptar
aos processos, os que tinham se tornado muito mais
complexos como, por exemplo, a gestão de um volume
muito maior de recursos financeiros, os novos desafios
da descentralização, a terceirização de bens e serviços
educativos, ou a não administração de escolas.
Os docentes se desentenderam da reforma. Embora os
níveis de remuneração tenham aumentado consideravelmente
em todos os países, os docentes não participaram na
elaboração de políticas que eram de interesse deles.
Isso fez com que o peso da desvalorização dos docentes,
nos anos 80, fosse prolongado. O viés tecnocrático
das políticas fez dos docentes executores técnicos
do desenho elaborado por outros que não eram profissionais
da educação. Para terminar, os docentes não se identificaram
com as orientações (linguagem) da política de inspiração
economicista, pois ela se afastava da sua própria
cultura.
O papel dos meios de comunicação foi duplo. Por uma
parte, os meios se interessavam pelas notícias polêmicas,
o que implicava que só ganhava destaque aquela informação
que fazia referência aos problemas da educação, e
não aos progressos atingidos. Por outra parte, alguns
meios adotaram, em relação à educação, uma postura
coincidente com a visão economicista e com a tendência
à privatização, não coincidindo, portanto, com a necessidade
de reforçar a educação pública.
Finalmente, os outros atores que não se identificaram
com as reformas foram os alunos, que se opuseram ao
enfraquecimento da educação pública, à segregação
e à dinâmica de produção de tensões em que acabou
se transformando o sistema educativo.
NA - Existiram efeitos positivos
dessas reformas? Em caso afirmativo, quais seriam
esses efeitos?
JC - De fato, existiram. Há vários efeitos
positivos nas reformas. O efeito de maior destaque
é o aumento no orçamento para educação. Isso ocorreu
em todos os países. Em alguns, inclusive, como no
Chile, foi quintuplicado. Mas uma coisa é o aumento
de recursos e outra a sua aplicação. O aumento de
recursos foi utilizado não só para o aumento salarial
dos docentes e para a criação de infraestrutura -
foram construídas milhares de escolas para o ensino
fundamental e médio; e distribuídos bilhões de livros
de forma gratuita, assim como outros componentes:
alimento, computadores-, mas também foi utilizado
para ficar à par com os conteúdos curriculares atuais.
De outras dimensões, a educação é revalorizada
socialmente, pois é considerada um mecanismo de mobilidade
social. Infelizmente, esse conceito não ajudou a melhorar
os resultados dos sistemas de avaliação.

NA - E quais os efeitos negativos?
JC - Há muitos efeitos negativos, tais como o
esquecimento dos docentes e sua conseqüente desmoralização;
o desinteresse dos alunos; a crescente defasagem entre
demandas da sociedade e o que oferece o sistema; as
carências na formação inicial dos professores; a qualidade
da educação estancada; a segregação social reforçada,
e muitos outros. No entanto, quero destacar um efeito
negativo profundo que não vai ser fácil reverter e
que tem conseqüências graves para a sociedade. As
reformas implantadas levaram a que se perdessem de
vista as finalidades da sociedade. Isto é, as finalidades
que se encontram consagradas na tradição educativa
e nas constituições nacionais. As finalidades que
movem as pessoas a entrar na carreira docente. Se
pudéssemos sintetizar as finalidades da educação numa
só, poderíamos dizer que o único objetivo e a única
finalidade da educação é que as pessoas possam se
tornar seres pessoal e socialmente competentes, benevolentes
e amorosos. Desses valores se derivam a felicidade
e as competências de respeito aos direitos e liberdades,
à convivência e à justiça. A evolução harmônica da
sociedade dependerá da capacidade do sistema de assumir
essa capacidade transformadora. Essa finalidade tem
suas raízes na filosofia, na sociologia, na pedagogia,
na psicologia. Não na economia. Essa tem outras lógicas.
Mas as reformas foram desenhadas a partir da teoria
e dos conceitos da economia. Se observarmos a lista
de medidas da reforma, por exemplo, a descentralização,
a qualidade, a gestão, a avaliação, os incentivos,
a liderança, a produtividade na sala de aula, os resultados,
o desenvolvimento do capital humano, iremos perceber
que todas elas se encontram baseadas na teoria e nos
conceitos da economia. Por uma parte, seus objetivos
buscam adequar a educação às leis da economia (por
exemplo, à globalização, à competitividade, ao rendimento,
ao mercado de trabalho, à produtividade). Por outra
parte, as políticas estão focadas em uma gestão orientada
a atingir o controle do sistema, mas não a fomentar
seu desenvolvimento. É possível perceber que as políticas
foram orientadas ativamente a desenvolver as capacidades
de controle do sistema central mediante normas, objetivos,
medições, avaliações e sanções e incentivos. Os ajustes
sucessivos à reforma foram uma tentativa de aumentar
esse controle central sobre o sistema, fundamentalmente
mediante mais medições e avaliações de diversa índole.
A pressão sobre docentes e alunos não se traduziu
em melhores resultados, tal o objetivo que as reformas
tinham se proposto. A preocupação principal da escola
ficou reduzida a manter sob controle os professores,
e a preocupação deles, a controlar os alunos. O esforços
de controle resultaram em maior tensão e em impulsos
depressivos. Isso pode ser ratificado por qualquer
professor.
Deu-se lugar à criação de um homo economicus
implícito nas reformas. No nível explícito, o sujeito
ontológico da educação não foi o desenvolvimento da
cidadania ou a formação de um ser integral, mas a
criação do capital humano. Um ser humano visto
unicamente desde a dimensão do recurso produtivo.
Isto é, um ser racionalista, auto-referido, guiado
pelas imagens narcisistas que projeta a sociedade
atual, e levado a receber a maior quantidade de dinheiro
possível, independente de qualquer consideração ética,
social ou ambiental. As aspirações de criar sociedades
mais justas, formando pessoas integrais, foram abandonadas.
Isso é muito grave e é necessário que sejam realizadas
mudanças o quanto antes.
NA - Atualmente, novas reformas
estão em curso na América Latina. Quais as principais
motivações dessas atuais reformas?
JC - Eu não diria que há novas reformas educativas.
Ao menos não com a envergadura dos anos 90. As ações
novas são de quatro ordens. Em primeiro lugar, há
debates legais (Argentina, Chile) em torno da gestação
de leis relativas à educação - tanto as específicas
quanto aquelas relativas aos sistemas de financiamento
-, da duração da escolaridade obrigatória, e leis
gerais de educação. Salvo no caso de leis gerais de
educação, em todos os outros existe uma tendência
ao aperfeiçoamento do sistema. Em segundo lugar, trata-se
de ações de ajuste, cuja tendência é encontrar meios
para resolver os problemas que foram expostos na execução
das reformas desenhadas nos anos 90. Em terceiro lugar,
ações massivas para resolver problemas não contemplados
nas reformas, como o tema da alfabetização (Venezuela).
Em quarto lugar, inovações de diferentes enfoques.
Cabe destacar aquelas relativas à introdução de meios
tecnológicos na educação, como as aulas tecnológicas
(México), o uso da televisão (Cuba) ou a introdução
de computadores nas escolas, em todos os países.
NA - Quais os limites e possibilidades de implantação
dessas reformas atuais?
JC - Tal como acabei de mencionar, diante
do fracasso das reformas educativas, a principal preocupação
das iniciativas atuais não foi - como seria de se
esperar - a de modificar a orientação das reformas
para pô-las em sintonia com as demandas sociais. Pelo
contrário, a principal orientação foi a de aperfeiçoar
e aprofundar as orientações originais de implementação
das reformas, gerando mais regulações e mais avaliações.
Isto é algo difícil de ser revertido, já que as pessoas
que tomam decisões relacionadas à educação, salvo
raras exceções, vêm de um mundo alheio ao da educação
e, por isso mesmo adotam o paradigma econômico.
NA - Essas propostas de reforma
dos sistemas educativos que estão acontecendo hoje
são marcadas pelos mesmos princípios nos diferentes
países latino-americanos que as estão propondo?
JC - As ações atuais, mesmo as medidas que
visam aperfeiçoar e aprofundar as orientações das
reformas dos 90, têm os mesmos limites que aquelas.
São de ordem teórica, de orientação, desenho, gestão
e de participação.
NA - Quais os principais
desafios enfrentados hoje pelos diferentes países
latino-americanos para a construção de uma educação
de qualidade?
JC - Os principais desafios, que são de conhecimento
de todos, são melhorar a qualidade e reduzir a desigualdade.
Eu concordo com isso e considero que sejam objetivos
importantes. Porém, as coisas na educação adquirem
um alto grau de complexidade, o que faz com que não
seja suficiente ter um objetivo de amplo consenso
para que possa ser atingido.
Assim, o verdadeiro desafio é saber como desafiar.
Isto é, ter clareza a respeito de quais sãos as mudanças
que precisam ser levadas à prática. Aquilo que vemos,
é visto a partir do lugar em que estamos situados
e considerando a maneira como estamos situados. As
políticas desenhadas refletem a visão de pessoas que
estão "acima" no sistema, portanto, seu desenho (normativo)
é de "cima para baixo". O conteúdo das políticas,
como disse anteriormente, é estrutural, de conduta,
portanto, o que é desenhado segue o princípio de pressões
a partir das estruturas, ou de "fora para dentro".
Por isso, para ver com clareza é necessário que saibamos
onde é que estamos situados. Se estivermos "abaixo",
a saber, onde acontece o ato da aprendizagem, veremos
o mundo de um modo diferente como o vê quem está "acima",
por exemplo, em um escritório no Ministério ou na
Universidade. Portanto, é necessário realizar um giro
duplo e de magnitude: desenhar um sistema que vá de
"baixo para acima", e outro que vá de "dentro para
fora".
O centro de tudo isso é a relação professor-aluno.
A partir dessa visão, depreendem-se alguns princípios
orientadores, tais como: i) A finalidade da educação
deveria deixar de estar focada unicamente na idéia
de criar capital humano, e se abrir a uma outra finalidade:
que as pessoas sejam melhores e, em conseqüência,
também as sociedades. ii) Que a educação esteja ao
serviço das crianças, e não que as crianças estejam
a serviço da autoridade. iii) Trabalhar com os docentes
e não contra eles. iv) Considerar que são os processos
de interação - e não as estruturas - os que modulam
as formas da convivência que as pessoas desenvolvem
com elas próprias e com os outros.
Se considerarmos essas orientações, muitos desafios
surgirão em termos de teoria organizacional, teorias
de aprendizagens, participação social, culturais,
sociológicos, filosóficos e práticos, de pedagogias,
de modos de aprender e de organizar a aprendizagem.
A lista é muito extensa. Mas para sintetizar, eu diria
que existem dois principais desafios.
O primeiro é ampliar a visão cognitivista da educação
atual, para uma educação que abranja mais dimensões
do humano, em particular, o emocional, mas também
o corporal, para que vá de acordo com a finalidade
de formar seres mais integrados. Essa é uma mudança
ontológica do sujeito da educação, sujeito que até
hoje era sujeito racionalista. Isto é o principal.
Depois virão outras finalidades, tais como o pensamento
independente, crítico e criativo; a percepção sensível
e a abertura à mudança; o conhecimento das correntes
científicas, tecnológicas e culturais em que estamos
inseridos; um corpus de conhecimentos atualizados
a respeito da natureza, nossa sociedade, história
e geografia; identidade pessoal e social, bem como
competências de compromisso cidadão com a democracia.
O segundo desafio é a articulação. Isto é, que exista
um melhor engajamento entre o sistema educativo e
a sociedade. As sociedades latino-americanas inseridas
na globalização estão mudando rapidamente, e, com
elas, também as suas demandas. Existem novos temas
emergentes para além da visão do capital humano.
Há, por exemplo, os temas sociais relacionados com
competências sociais, além de temas como a droga,
a violência, o estresse, a corrupção. Há também os
temas ligados à formação humana, isto é, ligados à
procura para se tornar pessoas mais integradas, equilibradas,
com espírito cidadão, com mais respeito, com menos
agressividade. Essas demandas não são as tradicionais
demandas cognitivas, mas são demandas novas, de desenvolvimento
emocional.
(NA)
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