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Descrevendo,
seja sobre as reformas que aconteceram nos anos 90,
seja sobre as que atualmente estão em andamento nos
países latino-americanos, o antropólogo chileno Sergio
Martinic, constrói seu artigo apontando os avanços,
as tendências, os limites, os problemas que marcaram/marcam
essas reformas, procurando refletir sobre o que as
aproxima e o que as distancia, sem deixar de apontar
os desafios que ainda precisam ser vencidos pelos
diversos países latino-americanos. No seu texto, Martinic
destaca a necessidade fundamental de que seja construído
um amplo consenso social em torno de um projeto de
Educação que tenha “resultados de qualidade e de qualidade
para todos”. Para ele, a ênfase de todo o esforço,
para reverter o panorama de dificuldades que marca
o contexto educacional dos latinoamericanos, deve
estar centrada na capacidade das pessoas que intervêm
em educação e, principalmente, na formação de professores/as.
El antropólogo chileno Sergio Martinic construye su
artículo a partir de la descripción de las reformas
que se dieron en los años 90, y de aquellas que se
encuentran actualmente en marcha en los países latinoamericanos.
El autor apunta los logros, las tendencias, los límites
los problemas que marcaron/marcan esas reformas, y
presenta sus reflexiones sobre aquello que las acerca
y aquello que las aleja, sin dejar de señalar los
desafíos que los diferentes países latinoamericanos
aún necesitan vencer. En el texto, Martinic resalta
una necesidad fundamental: la de construir un amplio
consenso social en torno a un proyecto de Educación
que tenga “resultados de calidad y de calidad para
todos”. Para el autor, todo el esfuerzo realizado
para revertir ese panorama de dificultades que caracteriza
el contexto educacional de los latinoamericanos, debe
estar dirigido a la capacitación de las personas que
intervienen en educación y, principalmente, a la formación
de profesores/as.
Reformas
educativas en América Latina:
tendencias y desafíos
Sergio
Martinic
Antropólogo por la Universidad de Chile; Master en
Ciencias Sociales (FLACSO, México) y Doctor en Sociología
por la Universidad Católica de Louvain, Bélgica. Profesor
del Programa de Doctorado en Ciencias de la Educación
de la Pontificia Universidad Católica de Chile y asesor
de la actual Ministra de Educación. Profesor Adjunto
del Departamento de Curriculum, Tecnología y Evaluación.
smartini@uc.cl/smartini@vtr.net Santiago, Chile.

As
atuais reformas educativas encontram-se marcadas por
princípios que estão presentes e são comuns aos países
latino-americanos onde acontecem, princípios sempre
re-contextualizados para a realidade e história de
cada país: mudanças nos marcos institucionais; avanço
da descentralização e autonomia das unidades; preocupação
pela formação inicial de professores; novos sistemas
de avaliação, etc. Entre as reformas dos anos 1990
e as atuais existem semelhanças e diferenças. As reformas
dos 90 estiveram centradas no acesso e nos processos
educativos; iniciaram a descentralização e foram realizadas
de "cima para abaixo". As reformas atuais centram-se
nos resultados de aprendizagem e na sua pertinência
para os requerimentos da sociedade; a descentralização
deve ser efetiva e mais real no seu funcionamento;
e com maior participação dos professores, estudantes
e pais.
LAS REFORMAS DE LOS AÑOS 90
Quisiera empezar destacando que prácticamente todas
las reformas que se produjeron en los años 90 tenían
como centro la escuela y la calidad de los aprendizajes.
Y paralelamente, pretendían resolver también los problemas
de cobertura y de eficiencia que existían en cada
país.
En casi todos los países se emprendieron importantes
procesos de descentralización orientados a otorgar
mayor autonomía a las instancias locales y a las propias
escuelas, en su gestión administrativa y pedagógica.
Esta transformación se vio acompañada de procesos
de cambio en el currículum y en la cantidad y calidad
de los contenidos mínimos a ser transmitidos. Desde
el punto de vista pedagógico, se favoreció la profesionalización
de los profesores y un desempeño basado en métodos
participativos y en los aprendizajes de los estudiantes.
Por otra parte, se dio impulso a procesos de modernización
de la gestión pública del sector y a nuevas y creativas
formas de financiamiento, y se buscó que tanto los
padres, como otros actores de la comunidad, tuvieran
una injerencia creciente en la gestión y en el control
de la calidad de los resultados de la escuela.
En síntesis, se trató de reformas que cambiaron la
"caja negra" de la educación: sus procesos, prácticas
y contenidos.
Cabe mencionar que fueron muchos los problemas enfrentados
por las reformas que se dieron en la década del 90.
En primer lugar, problemas de "economía política"
que hacían alusión a la construcción de acuerdos y
a problemas de implementación. Por lo general, las
reformas siguieron un proceso lineal de ejecución
de "arriba hacia abajo", lo que acabó provocando resistencias
en muchos actores, al no ser considerados en sus opiniones
e intereses. Por ejemplo, los profesores, los estudiantes
y los administradores del sistema. Realizar una reforma
sin el apoyo de los profesores es muy difícil.
En segundo lugar, y por tratarse de cambios graduales
y cuyos resultados se observan a largo plazo, se constató
la presencia de una serie de problemas de coordinación
y asincronías entre las políticas; falta de gerencia;
falta de liderazgo y falta de capacidades en muchas
escuelas, provincias, comunas o distritos, para llevar
a cabo con autonomía las políticas de descentralización
y los diferentes programas de las reformas.
En tercer lugar, el proceso de cambio careció de eficacia
en el acompañamiento a profesores y escuelas para
la implementación de las reformas. La teoría del cambio
que ha predominado cree en una relación directa, es
decir, cree en una transmisión casi mecánica de las
ideas de quienes diseñan las reformas a quienes las
ponen en práctica. No ha existido una preocupación
seria por la formación inicial de profesores y menos
aún por implantar un acompañamiento adecuado para
los docentes en servicio.
Por último, la complejidad y la heterogeneidad de
nuestras realidades presentan problemas serios a reformas
que no consideran los efectos negativos de las desigualdades
sociales y las diferencias culturales y lingüísticas
dentro de un mismo país.

No obstante, sin duda hubo también importantes efectos
positivos de las reformas educativas que se llevaron
a cabo en América Latina en esa misma época.
En primer lugar, se amplió el acceso a los distintos
niveles del sistema. En la mayor parte de nuestros
países se realizaron importantes programas que han
permitido ampliar la cobertura de la educación preescolar,
primaria y secundaria. Hoy día los niños y jóvenes
tienen mejores expectativas que hace diez años para
ingresar y permanecer en las escuelas.
En segundo lugar, las reformas educativas mejoraron
las condiciones de trabajo de los maestros y los insumos
para el aprendizaje de los alumnos. En varios de nuestros
países existen avances importantes en la infraestructura
de los establecimientos, así como mayor disposición
de textos y de materiales educativos, mayor acceso
a computadores y redes informáticas y ampliación del
tiempo o de la jornada escolar, entre otros. También
han mejorado las condiciones salariales de los profesores
y las oportunidades de perfeccionamiento y de trabajo
en red. Hoy día las clases en la mayor parte de las
escuelas de la región se realizan en condiciones físicas
muy diferentes a la de 10 o 15 años atrás, y los profesores
cuentan con más recursos de apoyo.
Por último, cabe señalar que las reformas han producido
cambios sustantivos en los contenidos y en la organización
curricular. Por otra parte, se incentivó el desarrollo
de sistemas nacionales de evaluación y de metodologías
avanzadas de recolección y análisis de información.
Las reformas curriculares permitieron actualizar los
contenidos que se enseñan en las escuelas y también
relacionar los aprendizajes con los requerimientos
de la sociedad moderna. En muchos países las metas
de aprendizaje se expresan en competencias y las didácticas
se basan en la resolución de problemas y en el desarrollo
de habilidades complejas de pensamiento. Los sistemas
nacionales de evaluación han acumulado mucha información
y, hoy día, nuestros países cuentan con una oportunidad
única de conocer y analizar lo que ocurre en la práctica,
es decir, en los procesos pedagógicos implantados
en sus escuelas.
Sin embargo, pese a los avances que hemos tenido,
subsisten problemas importantes de cobertura, principalmente
en áreas rurales y en los niveles de educación inicial
y secundaria.
Miles de nuestros niños no tienen posibilidad de acceso
a un centro preescolar o a la escuela, lo que afectará
su trayectoria educativa y aprendizaje posterior.
Por otra parte, muchos de nuestros jóvenes deben abandonar
la escuela a temprana edad para ingresar al trabajo
o permanecer desocupados en espera de una mejor oportunidad.
Sin embargo, el problema principal que afecta a nuestros
sistemas educativos es el de los aprendizajes. Las
últimas investigaciones son consistentes en demostrar
la persistencia de bajos niveles de aprendizaje y
una alta desigualdad en la calidad de los mismos al
interior de nuestros países.
El problema es general y, pese a los cambios y mejoras
señaladas, el efecto de la enseñanza formal está cada
vez más condicionado a factores externos. Por ejemplo,
la mayor parte de las escuelas de la región no logra
romper el efecto que tiene en los aprendizajes del
niño la realidad cultural y social de su familia.
El problema es clave porque cuestiona la relación
paradigmática que se ha establecido entre equidad
y educación. Para obtener logros de calidad, tanto
las políticas educativas como las sociales deben actuar
en la realidad social que afecta al niño y, desde
ahí, contribuir en la creación de condiciones que
resulten en una educación de calidad.

LAS NUEVAS REFORMAS EN CURSO Y SUS MOTIVACIONES
Actualmente se están produciendo nuevas reformas en
diferentes países de América Latina. A mi juicio hay
tres grandes factores que se constituyen en las principales
motivaciones de ese nuevo movimiento de reformas educativas.
Podría decirse que se trata de motivaciones que inciden
en este nuevo ciclo de reformas y cuyas características
comienzan a hacerse visibles en varios de los países
de América Latina.
En primer lugar, cabe señalar que la escolaridad promedio
ha subido en todos los países, y que la mayor parte
de los jóvenes de los quintiles más pobres conforma
la primera generación que accede a la escuela secundaria,
e incluso a la educación superior. Esto genera una
verdadera revolución en las expectativas de estudios
y de movilidad social.
Frente a esta expansión de la cobertura y de la demanda,
los sistemas educativos se ven frente a una serie
de problemas que deben resolver para, precisamente,
poder dar respuesta a esa misma demanda. Por ejemplo,
problemas de infraestructura y de recursos de apoyo
para atender a una población escolar más amplia; problemas
en la formación de profesores que necesitarán trabajar
con jóvenes diversos y heterogéneos; problemas en
la gestión y administración de los sistemas educativos
por falta de capacidades técnicas en unidades cada
vez más descentralizadas, entre otros.
Por último, nuestra sociedad ha dado impulso a una
serie de procesos que colocan las economías y la organización
del país más cerca de la sociedad del conocimiento
y del intercambio global. Los mercados laborales exigen
personas más preparadas y la sociedad en su conjunto
sabe que el acceso al conocimiento es clave para acceder
a empleos mejor remunerados.
LAS PRINCIPALES TENDENCIAS DE LAS REFORMAS EDUCATIVAS
EN MARCHA
Cabe resaltar que los cambios de esta nueva generación
se basan en unidades educativas más autónomas y, al
mismo tiempo, en una mayor interconectividad y colaboración
en red. Ponen el acento en la calidad de los resultados,
más que en las estrategias o caminos que se deben
llevar a cabo para lograrlos. Los establecimientos
rinden cuentas y los actores tienen mecanismos y autoridad
para exigir ese rendimiento de cuentas. Se trata de
escuelas que tienen una mayor relación con su entorno,
con espacios para el control y que cuentan con la
participación de la propia comunidad.
En la tercera generación de reformas, los énfasis
se encuentran en los resultados y en la rendición
de cuentas. La calidad de los resultados sigue siendo
el foco principal de preocupación, sin embargo no
se deja de lado el estudio de los procesos pedagógicos
y de aprendizajes, en relación con los contextos sociales
y culturales de los estudiantes.
Este, es un periodo en el cual adquieren importancia
nuevos modelos teóricos y nuevas herramientas metodológicas
para evaluar y analizar el progreso del aprendizaje
de los alumnos y el "valor agregado" por la escuela.
Por otra parte, esta nueva generación de reformas
trabaja con un concepto más amplio de calidad educativa,
lo que plantea desafíos metodológicos en cuanto al
objeto e instrumentos de evaluación. Se asume que
los aprendizajes son cognitivos, valóricos y sociales
y que ocurren a lo largo de la vida y dependen de
factores que son de naturaleza multivariada. Son reformas
participativas que contemplan la rendición de cuentas
a la comunidad, la que a su vez, ha venido ganando
más espacio y ha recobrado la voluntad de ejercer
sus derechos.
A pesar de todo lo dicho, estas reformas requieren
construir un nuevo tipo de consenso en la sociedad
y ello no es fácil de lograr.
Se trata, en primer lugar, de reformas centradas en
la calidad de los resultados, lo cual trae una gran
dificultad, tal la falta de consenso en relación a
lo que se entiende por "calidad"; cómo medirla y cuáles
son las principales estrategias para alcanzarla.
En segundo lugar, para lograr resultados de calidad
se debe actuar en los procesos y, para ello, se requiere
de profesores mejor calificados. Actuar en la formación
inicial no es fácil, ya que implica transformar las
tradiciones y los límites de las instituciones responsables
por la formación. Se requiere de una formación que
le permita a los maestros adquirir competencias pedagógicas,
dadas las exigencias de los nuevos contenidos curriculares.
Estos requieren aprender, a su vez, nuevas metodologías
para trabajar con una población más heterogénea y
fuertemente conectada a las realidades locales.
Por último, las reformas requieren de nuevos marcos
institucionales o regulativos para garantizar la coordinación
y el funcionamiento de unidades cada vez más autónomas
y descentralizadas, que a su vez interactúen con comunidades
más activas y conscientes de sus derechos en educación.
Parece conveniente comentar que las actuales reformas
se encuentran marcadas por principios que no solo
se encuentran presentes, sino que además son comunes
a los países latinoamericanos en donde las mismas
están ocurriendo. Por otra parte, dichos principios
son siempre re-contextualizados para la realidad e
historia de cada país. En muchos países hay cambios
en los marcos institucionales; avance de la descentralización
y autonomía de las unidades; preocupación por la formación
inicial de profesores; nuevos sistemas de evaluación,
etc.

Para terminar, me gustaría mencionar dos puntos de
gran importancia:
El primero se refiere a las semejanzas y diferencias
que existen entre las reformas actuales y las reformas
de los años 90. Las reformas de los 90 estuvieron
centradas en el acceso y en los procesos educativos.
Las actuales se centran en los resultados de aprendizaje
y en su pertinencia para los requerimientos de la
sociedad. En los 90, las reformas iniciaron la descentralización
y en la etapa actual, esta descentralización debe
hacerse efectiva y más real en su funcionamiento.
En los 90 las reformas fueron de "arriba hacia abajo"
(top-down). Hoy día la sociedad exige más participación,
particularmente los profesores, los estudiantes y
los padres, que se sienten con más derechos y disposición
para ejercer su responsabilidad.
El segundo punto está relacionado con los principales
desafíos que tenemos delante, teniendo en cuenta la
perspectiva de una educación de calidad. Los países
deben construir un amplio consenso social en torno
a una edición que tenga resultados de calidad y de
calidad para todos. Ello se debe expresar en políticas
de largo plazo; en aumento de presupuesto y en nuevos
marcos institucionales para la regulación de los sistemas
educativos. Es necesario mejorar muchas deficiencias
de infraestructura y de recursos de apoyo. Sin embargo,
la principal inversión debe estar centrada en las
capacidades de las personas que intervienen en educación
y, principalmente, en la formación de profesores.(NA)
Educação
Infantil
Sonia
Kramer
Professora e pesquisadora do Departamento de Educação
da Puc-Rio
sokramer@edu.puc-rio.br
A educação de crianças de 0 a 6 anos e seus direitos,
as políticas de educação infantil, as práticas com as
crianças e as alternativas de formação têm sido temas
de pesquisa, da gestão pública, de debates educacionais
e de movimentos sociais no Brasil nos últimos 20 anos.
Após a ditadura militar, no final dos anos 70, e como
conseqüência dessa mobilização no âmbito da pesquisa,
da gestão e das práticas - deu-se o reconhecimento do
direito de todas as crianças de 0 a 6 anos à educação
que foi afirmado na Constituição de 1988, no Estatuto
de Criança e do Adolescente de 1990 e na Lei de Diretrizes
e Bases da Educação Nacional de 1996. Em seguida, foi
objeto de vários documentos oficiais, tais como o Referencial
Curricular Nacional para a Educação Infantil, as Diretrizes
Curriculares para a Educação Infantil e o Plano Nacional
de Educação. Os textos, ações e as discussões estão
marcados por uma concepção da criança como sujeito social,
cidadão de direitos, produtor de cultura e produzido
na cultura.
A educação infantil - primeira etapa da educação básica
- é hoje, no Brasil, direito da criança, dever do Estado,
opção da família e se concretiza em creches (para as
crianças até três anos), em escolas de educação infantil
e em turmas de educação infantil que funcionam em escolas
de ensino fundamental (para crianças de 4 a 6 anos).
E, a partir de 2007, nova mudança na legislação educacional
incluiu as crianças de 6 anos no ensino fundamental,
estendido para 9 anos. A escolaridade obrigatória foi
ampliada para 9 anos.
Este contexto trouxe demandas para a formação de professores
e as políticas municipais e estaduais que, com maior
ou menor ênfase, têm investido na educação infantil
como nunca antes no Brasil. Destaca-se aqui: (i) os
fóruns estaduais e municipais de educação que, há mais
de 10 anos, participam de modo vigilante, fazem encaminhamentos
políticos e buscam alternativas para que o exercício
desses direitos, mais do que proclamado, seja uma realidade
para as populações infantis; (ii) o Movimento Interforuns
de Educação Infantil do Brasil/MIEIB, instância nacional
que articula a atuação dos fóruns e dialoga, pressiona,
encaminha posições junto a ministérios e conselhos da
área social educacional, bem como junto a instâncias
especificamente políticas, como a Câmara de Deputados,
o Senado, a Presidência da República.
A luta por recursos financeiros e pela destinação à
educação infantil de recursos públicos é parte visível
deste processo agregando - nestes anos de marasmo e
descrédito nas instâncias de participação social - à
mobilização, órgãos públicos, organizações não governamentais,
partidos políticos, conselhos, municípios, universidades
e parlamentares. O ensino fundamental de 9 anos e as
Diretrizes Curriculares Nacionais para o Curso de Pedagogia
são expressões claras da direção que as políticas educacionais
assumiram no Brasil em relação às crianças de 0 a 6
anos nos últimos anos. Contudo, a situação as creches
- e das crianças de 0 a 3 anos é ainda motivo de grande
preocupação.
Trata-se de garantir educação de qualidade a uma população
de cerca de 21 milhões de pessoas o que - diante do
quadro de desigualdade econômica e social do país -
significa em muitos contextos, assegurar direitos sociais
e direitos humanos, direito à vida, para todas as crianças.
Muitos desafios se apresentam, incluindo a formulação
de alternativas curriculares, de estratégias de expansão
com qualidade, em particular no que se refere às creches
e à inclusão das crianças de 6 anos no ensino fundamental.
A formação de profissionais de educação infantil, formação
científica e cultual de professores e gestores representa
um dos maiores desafios das políticas educacionais,
como também a articulação entre educação infantil e
ensino fundamental, instâncias indissociáveis do processo
de democratização da educação brasileira que recebem
dia a dia milhões de crianças brasileiras de 0 a 10
anos. A inclusão das crianças de 6 anos no ensino fundamental
representa importante conquista para as populações infantis
e para as famílias, mas muito trabalho precisa ser feito.
Este trabalho diz respeito à intervenção educacional,
à formação, pesquisa, disseminação de teorias e práticas
que respeitam as crianças em toda a sua diversidade.
Este trabalho envolve conhecimentos, sensibilidade,
ética e o sentido concreto, objetivo, material da nossa
responsabilidade social diante desta geração e das próximas
gerações.
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