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a Revista de la Pátria Grande


CONSTRUINDO CAMINHOS/ CONSTRUYENDO CAMINOS

Una película que nunca termina: las dificultades en la producción cinematográfica
Manuel Cornejo Chaparro
Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) - Perú
caaapdirec@caaap.org



foto: Rodolpho Oliva
Apesar das conquistas recentes, a cinematografia peruana tem ainda o estigma de se encontrar em situação de desvantagem com relação à maioria de países latinoamericanos. As mudanças nas políticas estatais de promoção da indústria cinematográfica das últimas décadas, que não ativaram medidas protecionistas, geraram um cenário desfavorável à realização de filmes nacionais. Esta situação resulta mais árdua e complexa pela indiscriminada abertura do mercado, que leva na prática à presença monopólica do cinema norte-americano.


A pesar de los recientes logros, la cinematografía peruana tiene aún el estigma de encontrarse en situación de desventaja respecto a la mayoría de países latinoamericanos.

En épocas anteriores, la producción fílmica era variada y tenía acogida en importantes festivales y muestras de cine internacionales. La aplicación del Decreto Ley 19.327, de Promoción de la Industria Cinematográfica, hizo posible que durante dos décadas se le diera un gran impulsó a este arte mediante la exhibición obligatoria en las salas comerciales de las películas nacionales.

La derogación de esta norma por el gobierno de Fujimori en 1992, produjo una grave crisis en el sector: el desempleo de técnicos y actores y el colapso de muchas empresas productoras. Ante el reclamo de los gremios de cineastas y sectores de la cultura para reactivar el sistema de fomento al cine, como en otros países, el mismo régimen promulgó en 1994 la Ley 26.370 o de la Cinematografía Nacional, que postula que es deber del Estado el apoyo a la cultura sin buscar ninguna retribución económica o política. Para este fin se debía destinar del presupuesto público, alrededor de dos y medio millones de dólares para la realización de concursos anuales de cortometrajes y proyectos de largometrajes. Este decreto nombra al Consejo Nacional de Cinematografía (CONACINE) como organismo oficial de la cinematografía peruana, representada por el Estado y por diversos sectores de esta actividad. Sin embargo, y a diferencia de la anterior legislación, no se contemplaron mecanismos de apoyo a la exhibición. Esta situación generó el desfavorable retiro de los cortometrajes de las salas comerciales: las producciones nacionales tuvieron que negociar su estreno en las mismas condiciones que cualquier film extranjero[1].

En estas desfavorables circunstancias la realización de películas resulta más ardua y compleja, no solo por los cambios en las políticas estatales que no activan medidas proteccionistas, sino por la indiscriminada apertura al mercado. Esto en la práctica conlleva a la presencia monopólica del cine norteamericano. Según algunos críticos, los cineastas se ven obligados a buscar la alternativa de las coproducciones, estrategia que permite contar con mayores recursos financieros y mayor apertura de exhibición en el ámbito internacional, pero siempre con el riesgo de "desnacionalizar" el producto, volviéndolo más estándar e, incluso, en muchos casos, convirtiéndolo en un modelo del "exotismo latinoamericano", es decir, en historias que muestran la violencia y la pobreza de las ciudades al punto de llegar a un "realismo mágico" estereotipado y esteticista[2].

foto: Adelia Maria Koff

LOS CINEASTAS EN MOVIMIENTO

Los cineastas agrupados en diversos gremios y asociaciones promueven en diversos medios escritos y virtuales, una campaña de firmas y difusión pública para exigir al actual gobierno de Alan García que incorpore en el Presupuesto de la República, el 100% del dinero consignado por la Ley 26.370 al CONACINE (honrando su promesa de campaña de atender al sector cultural). Este movimiento pretende sensibilizar al gobierno y a la sociedad nacional en torno a la necesidad e importancia de apoyar las expresiones culturales y artísticas propias, como lo hacen otros países de la región como Cuba, Colombia, etc.

Con estas acciones se propicia el libre y mayoritario acceso de los peruanos a la expresión audiovisual. Según Wiener, si se burla nuevamente las expectativas de los cineastas peruanos, solo cabe iniciar en las instancias oficiales respectivas, sea Tribunal Constitucional o Defensoría del Pueblo, una Acción de Cumplimiento, demandando que se aplique la mencionada norma en su integridad, y se reintegre al CONACINE el dinero no percibido en estos años[3].

Ricardo Bedoya, crítico de cine peruano, señala que la película nacional que ingresa en un mercado invadido por blockbusters norteamericanos resulta una presencia incómoda, debido a que desacomoda la secuencia programada de películas de alto presupuesto. Por lo tanto, las películas peruanas, de bajo presupuesto y escasa distribución, están condenadas a tener un paso fugaz o a mantenerse en funciones de tarde o trasnoche. Si la producción de una película resulta tan azarosa, es evidente que nadie puede asegurar el resarcimiento de sus costos de producción y mucho menos pensar en su utilidad. Por eso, el mercado ahuyenta a los inversionistas[4].

Hay que mencionar que los países con una producción regular, desde Ecuador hasta Francia, desde Corea hasta Brasil, mantienen normas de promoción cinematográfica. Hasta el liberal Estados Unidos las tiene, no todo está librado a las decisiones de los productores de Hollywood. En esos países los apoyos al cine son canalizados a través del National Endowment for the Arts. Bedoya precisa que las leyes de cine no son mecanismos proteccionistas y creadores de privilegios. Se trata de normas de carácter correctivo para que las películas nacionales encuentren las condiciones mínimas de equidad para competir en un mercado que no es libre ni igual para todos[5].

Realmente es una pena que debido a este tipo de obstáculos exista una serie de proyectos cinematográficos sin recursos financieros que posibiliten su realización. Un ejemplo lo constituye el proyecto fílmico Asháninka, del reconocido comunicador José María Salcedo, que retrata las penurias que pasó el pueblo Ashaninka de la selva central durante el conflicto armado interno, sin duda un tema pendiente en la cinematografía peruana. Este tipo de películas visibilizan a la Amazonía y a los pueblos indígenas en el ámbito nacional y colaboran en reconocer lo que significa la Amazonía para el Perú[6].

foto: Adelia Maria Koff

A pesar de esta realidad adversa, hay una nueva generación de jóvenes y prometedores directores que han aparecido en los últimos años. Una de ellas es Claudia Llosa, directora de Madeinusa. Esta premiada película es una fábula clásica con un acento personal, acerca del inagotable conflicto entre lo tradicional y lo moderno en un lejano poblado andino. A grandes rasgos, el relato de Llosa -con un extranjero que arriba al pueblo y lo remueve todo, incluyendo el corazón de una bella muchacha- desciende directamente de los westerns de Hollywood. Sin embargo, Madeinusa es un film peruano hasta la médula. En esta película, los habitantes del poblado no son representados como inocentes o crueles, sino que se encuentran absolutamente inmersos en un mundo híbrido y colmado de representaciones andinas, europeas y cristianas. La joven directora inserta toques fantásticos, como las impresionantes secuencias de fuegos artificiales durante la noche, las siluetas de los pobladores mientras danzan grupalmente, o el anciano encargado de contar el tiempo[7].

Sin duda, otro hito del cine peruano actual es Días de Santiago (2004), la ópera prima de Josué Méndez. Según algunos críticos, es la mejor película peruana de los últimos diez años. Premiada en más de una treintena de festivales internacionales y distribuida en numerosos países, se trata de una narración hiperrealista y descarnada sobre las desventuras de un veterano de guerra -convertido en taxista- en la caótica ciudad de Lima. Pero también es un film de posguerra interna. Según el crítico Oscar Contreras, Méndez captura la anomia social, el desorden familiar y las alteraciones mentales de Santiago -el personaje central-, y, de esta manera, se revela como un deudor del cineasta chino Wong Karwai, tanto por sus juegos cromáticos y por sus texturas granuladas como por su sonido elaborado. En un país de escasas oportunidades para los jóvenes, en donde se debe luchar diariamente sin poder apelar a las nociones de individuo, ciudadano o Estado y se deben tolerar los componentes racistas que gobiernan las relaciones humanas, una película como Días de Santiago es muy beneficiosa8. Josué Méndez va a presentar su segunda película, Dioses, realizada con el apoyo del cineasta británico Stephen Frears, en el 12º Encuentro Latinoamericano de Cine a realizarse en Lima.

En su último discurso presidencial con ocasión de las Fiestas Patrias, el presidente Alan García anunció la creación del Ministerio de Cultura. Ojalá que esta idea esté direccionada a la realidad y a la formación de un Estado más eficiente, interesado en políticas culturales inclusivas. En la actualidad, este campo está relegado, ya que el presupuesto asignado a Educación constituye apenas el 3% del PBI.



Esta situación es más visible en el campo cinematográfico. Es momento de generar el debate y de resaltar la importancia de tener una variada producción cinematográfica nacional que contribuya a una nueva mirada del Perú. Se necesita una producción cinematográfica que refleje nuestra riqueza pluricultural, no solo basada en el mundo andino sino en las diversas culturas costeñas y amazónicas -excluidas y exotizadas- que forman parte de esta compleja realidad llamada Perú.
(NA)


[1] Wiener, Christian. "Situación y perspectivas del cine peruano" en: porlanuevaleydecine.blogspot.com. 27 de julio, 2007.
[2] Bustamante, Emilio "Retratos de familia: el cine en los países andinos" en: www.comunidadandina.org.
[3] Wiener, Christian. Op.Cit.
[4] Bedoya, Ricardo "Cine: el terrible mercado de las imágenes" en: El Dominical de El Comercio. Lima: 05 de noviembre de 2006.
[5] Bedoya, Ricardo. Op.cit.
[6] Tumi, Francisco. "Entrevista a José María Salcedo" en: El Comercio. Lima: 30 de setiembre de 2007.
[7]Koehler, Robert "Madeinusa" en: www.variety.com. 30 de enero 2006.
[8] Contreras, Oscar "Cine peruano en construcción" en: cinelatinoamericano.org


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