Revista

L
a Revista de la Pátria Grande


CONSTRUINDO CAMINHOS/ CONSTRUYENDO CAMIÑOS

La cultura hip-hop: sentidos y construcción de una cultura callejera
Lisandra Muñoz y Rossana Mora
Profesionales del Departamento de Coordinación Intersectorial del Instituto Nacional de la Juventud Chile


Fotos João Ripper
O Hip Hop tem gerado uma nova forma de socialização juvenil no Chile, indo alem de uma simples moda ou de um fenômeno local passageiro. Sua transcendência se materializa num devir geracional que busca uma nova ordem social, artística e cultural. O Hip Hop não se contenta apenas em denunciar a quem tem o poder; tenta fazer reagir a quem não o tem.


Cuando escuchamos la palabra Hip-Hop llegan a nuestra mente un sinnúmero de conceptos: música Rap, jóvenes vestidos con tallas “extra large”, equipos de sonido sofisticados y graffitis difíciles de descifrar. Asimismo, un pensamiento común en los adultos de hoy es pensar que el Hip-Hop es sólo una forma más de expresión de moda utilizada por nuestros jóvenes y que su base se encuentra en la música negra de los Estados Unidos.

Desde una perspectiva general, podemos decir que el Hip-Hop va más allá de una simple moda o de un fenómeno local momentáneo, puesto que ha alcanzado trascendencia a través de un conjunto de expresiones materiales y simbólicas que nacen de los cimientos de la cultura afro-americana, pero que paulatinamente se ha instalado como un devenir generacional que busca un nuevo orden social, artístico y existencial, posicionándose así, en muchos países de Europa, Asia y América y donde sus cultores la hacen propia donde sea que se desarrolle. En este sentido, las formas de expresión canalizadas a través de esta cultura son fundamentalmente las siguientes: emceen/rap (la voz), dj/turntablism (la música), b-boying/break-dance (el baile) y graffitti (el arte gráfico). Cada una de estas expresiones tiene identidad propia y su importancia individual, pero todas y cada una de ellas se entrelazan en el colectivo y se hacen sentido plural, llevando en sus raíces el estigma del “barrio”.

“El Hip Hop es un movimiento cultural que viene desde la periferia, de los centros, de las ciudades. Trae el graffiti, el DJ que es con tornamesas, el breakdance y también trae el rap, que es la forma de cantar, hablar de las cosas que ves ahí mismo. Las periferias, las cosas que ven los jóvenes, porque también trae eso, trae a los jóvenes.” Lalo Meneses, grupo “Panteras Negras”, Chile.


LA BÚSQUEDE DE SENTIDOS QUE HA TRAZADO LA CULTURA HIP-HOP EM CHILE

La cultura del hip-hop llega a ser conocida por los jóvenes en Chile a mediados de la década de los ochenta, a través del cine con películas como “Beat Street” y “Break Dance” y sus principales seguidores los encontraremos en los barrios más pobres de nuestro país. En 1984, desde la población Huamachuco en la zona
norte de la Región Metropolitana, emerge el primer grupo Hip-Hop chileno, los “Panteras Negras”, un grupo de cuatro integrantes que en plena dictadura militar expresan el descontento y los sueños de los jóvenes de una generación comprometida con su entorno social.

Así, a partir de esta época y en el marco de las transformaciones sociales y culturales que sufre el mundo, y en particular Chile con el advenimiento de la democracia, surgen nuevas formas de participación y de expresión juvenil, y es precisamente la cultura Hip-Hop la que encuentra mayores adeptos, preferentemente en las zonas urbanopopulares.

En este contexto, el Hip-Hop ofrece a sus seguidores chilenos la posibilidad de construir identidad y estilo propio, y así también la oportunidad de abrir nuevos espacios de participación, no sólo desde la necesidad simbólica de expresarse a través de formas no tradicionales, sino también desde la construcción vital del espacio cotidiano, donde surge la sociedad de los afectos, la familia y donde fácilmente pueden hacerse visibles. Representa así un intento por reivindicar la diferencia misma, el sentido de ser distinto y el intento de producir una cultura a partir de lo propio.

El Hip-Hop ha generado en Chile una apropiación tanto del estilo de expresión como de la estética de los “rapers” norteamericanos y, ante todo, de la forma de expresar la crítica social y racial hacia las instituciones adultas y hegemónicas. La posición subalterna de negros y jóvenes es compartida en la denuncia social al interior del Hip-Hop. Las expresiones de denuncia por lo general son enfocadas a la posición subalterna de clase y hacia el dominio político. La crítica a una sociedad de clases se realiza desde la clase a la que pertenecen y muchas veces, contra la posición sumisa e inconsciente de su propia clase. Asimismo, el afán del Hip-Hop no es el de denunciar a quienes tienen el poder, sino hacer reaccionar a quienes no lo tienen.

Con todos estos elementos, los hip-hoperos chilenos han re-construido su propia cultura, re-conociéndose a sí mismos y al grupo en la cultura del territorio, sienten que ahora ellos tienen la palabra y a través de sus cantos, pueden construir un mundo mejor. Al momento de cantar, por ejemplo, tienen la posibilidad de liderazgo en tanto se es el protagonista de la denuncia y se representa al grupo, el que “abre” la mente a sus compañeros o a quienes lo escuchan. El rol de interpelador lo puede tomar cualquier miembro: “A lo largo de cada canción se van sucediendo las voces de los integrantes del grupo para continuar el discurso, como si fuesen uno solo.”[1]

“Junto a la figura del oyente dormido, indolente a la dominación que padece, el Hip-Hop chileno coloca también la figura del falso hip - hopero, el ‘juguete’, que usufructúa de la cultura del mercado transando la cultura callejera como un producto lucrativo.”[2] El juguete es alguien que aunque desee ser Hip-Hop sus intereses se enmarcan dentro de un proyecto económico de la cultura del consumo de mercado. Es un sujeto que ‘no se da cuenta’ que no ha sido liberado y que la verdadera cultura de la calle, es para vivirla.

El Hip-Hop ha generado una nueva forma de socialización juvenil en Chile, que despierta la creatividad y el reconocimiento de las diferencias, permitiendo así, una nueva experimentación cultural y formas de participación más acordes con las demandas de los jóvenes y sus expectativas.

Podemos decir que este fenómeno ha sido un proceso de ensamblaje, una articulación flexible que da cuenta de la problemática urbano-popular; así como ha significado para muchos jóvenes “un medio de expresión de sus sentimientos de descontento y frustración frente a la realidad que viven.”[3] (NA)




[1] BAEZA, Adrián. “Vatos clavando clavos, soltando esclavos”: La identidad como proyecto en el discurso del Hip Hop chileno. En Identidades y sujetos: para una discución latinoamericana. Ediciones Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad de Chile. Serie Estudios. Junio 2002, p. 237.
[2] BAEZA, Adrián, op. Cit., p.243..
[3] NEIRA MARTÍNEZ, Víctor. Rap y Rock: un abrazo a la identidad. En Jóvenes: ¿en busca de una identidad perdida? Serie Jóvenes, N°1, Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez. Santiago, Chile, 2001, p. 66.



NOITES NÔMADES
Livro analisa os jovens das tribos urbanas

Claudio Marques
Rio de Janeiro - Brasil


Os jovens das grandes cidades passam a adotar um novo jeito de aproveitar a noite, namorar e se relacionar com os amigos. É o que constata Noites nômades, de Maria Isabel Mendes de Almeida e Kátia Maria de Almeida Tracy. O livro é fruto de dois anos e meio de pesquisas, dedicados a observação, coleta e análise de depoimentos de jovens de classe média, a maioria estudantes no final do ensino médio ou no início da faculdade. A análise desse material, embasada em referências antropológicas, filosóficas e psicanalíticas, proporciona uma série de reflexões sobre espaço e subjetividade nas culturas jovens contemporâneas.

As autoras mostram que rapazes e moças não têm um ponto fixo como lugar de encontro. Quando saem para a night, como geralmente chamam os programas noturnos, não estão indo para um lugar específico. O que importa é a circulação que fazem por vários pontos, incluindo aí os postos de gasolina e portas de boates e restaurantes que servem como uma espécie de aquecimento para a noitada. Importa muito mais o trajeto do que o ponto fixo, daí a associação ao conceito de nomadismo. O jovem em questão não vai apenas para uma boate ou para uma festa, ele vai para a night como se ela, como um todo, fosse um lugar.

As autoras identificaram gírias típicas desta geração e concluíram que, para esses jovens, o encontro com o outro passa necessariamente por uma experiência física, muitas vezes efêmera. “Zoar”, para eles, é “ficar com a galera”. E isto pode significar desde uma noite onde rolem apenas brincadeiras entre amigos até um momento onde os meninos “peguem” as meninas. Numa mesma noite, um rapaz pode “ficar” com várias garotas. O verbo “ficar” dá uma falsa idéia de permanência, mas é um indicativo da flutuação que estas tribos fazem de um encontro a outro. Outros verbos relacionados com o encontro amoroso – “chegar”, “largar”, “pegar” – indicam a importância do contato físico. As autoras constatam que para os jovens a vivência importa mais que a reflexão. E esta vivência passa necessariamente pelo aspecto físico.

As autoras usam declarações dos jovens para refletir sobre as diferenças desta tribo para as do passado. Embora a idéia de namoro hoje esteja debilitada, os laços de amizade estão muito mais fortes. Se nos anos 60 era raro um homem se aproximar de uma mulher sem que isso fosse um flerte, hoje parece ser perfeitamente natural uma amizade entre jovens de sexo diferente. Os grupos não se reúnem mais por razões ideológicas, políticas ou culturais. O que interessa, para eles, é experimentar as relações com os membros do grupo.

O livro mostra que, apesar da flutuação espacial e psicológica, as tribos seguem códigos e normas extremamente rígidos que passam por critérios estéticos. Quem desrespeita estes códigos, ou seja, quem extrapola o “básico”, incorre no risco de ser excluído do grupo. Com isso, torna-se extremamente importante “manter a pose”. A menina que foge de um determinado visual é tida como alguém que comete excessos. O rapaz que bebe e perde a linha também. O grupo até cria lugares específicos, onde perder a linha é permitido: as raves e chopadas.

Os maiores méritos de Noites nômades são resultado da postura das autoras, que abrem mão de pressupostos preconceituosos e estereotipados para manter uma relação franca com o objeto da pesquisa. Sem julgar contra ou a favor, o livro mostra como os jovens de hoje mudaram a maneira de se relacionar entre si e com a boemia. É um ponto de partida para discutir sobre o modo de ser da subjetividade no mundo contemporâneo.

Noites nômades: espaço e subjetividade nas culturas jovens contemporâneas

Maria Isabel Mendes de Almeida e Kátia Maria de Almeida Tracy
Editora Rocco, Rio de Janeiro, 2003


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