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a Revista de la Pátria Grande


CONSTRUINDO CAMINHOS/ CONSTRUYENDO CAMINOS

"Nos últimos anos, no Chile, a população estrangeira quase tem se duplicado." "No Brasil, vivem cerca de 1700 angolanos, entre outros milhares de imigrantes." Essas e outras reflexões importantes estão em destaque na seção Construindo Caminhos desta edição, que põe em evidência as várias e diferentes causas e conseqüências dos intensos fluxos migratórios que marcam a realidade latinoamericana. Em cada um dos três artigos, aqui apresentados, possibilidades de caminhos e/ou alternativas possíveis para melhorar a qualidade de vida dos imigrantes. A ênfase no diálogo intercultural, a formação de redes de solidariedade, bem como a intensificação da luta pela defesa dos direitos humanos são algumas estratégias que parecem estar na ordem do dia para lidar com a problemática das migrações na América Latina.

Não queremos apresentar receitas, mas provocar o debate e mobilizar nossos leitores em torno de questões que parecem marcar com força o cotidiano de nosso grande continente.

"En los últimos años, en Chile, la población extranjera casi se ha duplicado." "En Brasil, viven cerca de 1700 angolanos, entre otros miles de inmigrantes." Estas y otras reflexiones importantes cobran destaque en la sección Construyendo Caminos de esta edición, que pone en evidencia las varias y diferentes causas y consecuencias de los intensos flujos migratorios que marcan la realidad latinoamericana. En cada uno de los tres artículos aquí presentados se exponen posibilidades de caminos y/o alternativas posibles para mejorar la calidad de vida de los inmigrantes; el énfasis en el diálogo intercultural; la formación de redes de solidaridad, y la intensificación de la lucha por la defensa de los derechos humanos de las migraciones en América Latina. No queremos presentar recetas, sino llevar al debate y movilizar a nuestros lectores en torno a cuestiones que parecen dejar una impronta en la cotidianeidad de nuestro gran continente.



Inmigrantes en Chile: un desafío para la interculturalidad
Lorenzo Agar Corbinos
Chile
Sociólogo. Coordinador Equipo Asesor en Salud de los Inmigrantes del Ministerio de Salud de Chile. Profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile. lorenzoagar@gmail.com



Foto: João Ripper
No Chile atual se observam novos fluxos imigratórios, basicamente desde países vizinhos e da América do Sul, e nos últimos cinco anos a população estrangeira quase tem se duplicado no país. O fenômeno migratório atual demanda um trabalho multicultural, a necessidade de diálogo entre as culturas e novas interações das diversas identidades, lidando com a tensão crescente entre a presença difusa nas sociedades latino-americanas de uma identidade nacional frente a uma nova identidade com referentes globais. A plena integração social dos diversos grupos culturais enriquece cultural e economicamente as sociedades de acolhida e aporta recursos materiais às de saída.


LA SITUACIÓN EN EL MUNDO

La preocupación por los movimientos migratorios aumenta fuertemente hoy día en la mayoría de los países desarrollados y también empieza a convertirse en tema de discusión y preocupación en los países emergentes, entre ellos Chile, que muestra importantes avances en los indicadores de desarrollo en el contexto latinoamericano. La globalización muestra una ruta iluminada por importantes movimientos de población. Cifras recientes de Naciones Unidas muestran que en torno del 3% de la población mundial vive fuera de su país de nacimiento.

Esto corresponde a unos 200 millones de personas, cifra que se ha duplicado en solo 50 años. La mayor parte de estos inmigrante se concentra en las llamadas "ciudades globales", donde la inmigración produce una sensibilidad especial por constituirse en espacios privilegiados de convergencia y alta densidad en los distintos ámbitos de la vida comunitaria.

El poder de atracción que induce a los individuos a migrar de su ámbito natural de nacimiento hacia uno nuevo actúa sobre un conjunto de personas y encuentra eco fecundo solo en algunas. Es el migrante potencial, junto con su entorno afectivo relevante, quienes harán el balance de los factores positivos o negativos de tal decisión. De entre esos factores se destacan la perspectiva de un empleo mejor remunerado; mejores condiciones para la realización personal; perspectiva de una vivienda más adecuada y una mayor protección social, entre otros.

Las migraciones internacionales derivadas del desarrollo moderno, entre mediados del siglo XIX y primeros decenios del siglo XX, marcaron la formación social y demográfica de América Latina con un sello de carácter permanente que, consecuentemente, la orientó hacia la integración y hacia la asimilación prácticamente ineludibles.

Foto: Adélia Maria Koff

Los nuevos flujos migratorios internacionales se han visto facilitados por la globalización, con la irrupción masiva de nuevas tecnologías, un transporte de menor costo y el intercambio de mayor envergadura de bienes y servicios. Por otro lado, el desarrollo acelerado de las redes de comunicación internacionales e interpersonales permite movimientos más fluidos, los cuales cuentan incluso con un repertorio de posibilidades, reales o ideales, de permanecer anclados a su cultura de origen -un factor novedoso respecto de las migraciones de siglos pasados. A diferencia de las migraciones de antaño, las nuevas migraciones podrían definirse como "nostálgicas". Paralelamente, las sociedades receptoras debaten sobre su destino cultural y demográfico.

El hecho migratorio de hoy presenta, entre otras cosas, el signo de los nuevos tiempos: la constancia de la multiculturalidad, la necesidad de diálogo entre las culturas y nuevas interacciones de las diversas identidades agrupadas en tribus urbanas. Además se aprecia una tensión creciente entre la presencia difusa en nuestras sociedades latinoamericanas de una identidad nacional, frente a una nueva impronta identitaria con referentes globales.

Hoy día se emigra en medio de un conjunto de paradojas surgidas de la globalización.

a. Por un lado, la tendencia a la homogenización de las expresiones culturales mediante las redes de conocimiento e información. Por otro, el surgimiento de los regionalismos e identidades con una reivindicación legítima por subjetivar la cultura global.

b.
Frente al discurso de la sostenibilidad del desarrollo en sus diversas dimensiones, surge el neoliberalismo con su impronta de urgencia de éxito individual económico y social. Las futuras generaciones quedan entonces sumergidas por las nuevas generaciones ansiosas de disfrutar de las bondades del progreso material en el más breve plazo.

c. Por un lado, estamos más al corriente de prácticas y sentidos culturales diversos y por otro existe una presión social para compatibilizar conductas sociales, económicas e incluso políticas. En medio de esta constante polaridad, la inmigración es el fenómeno social que coloca más claramente la tensión de esta situación. Y es en las grandes metrópolis, en donde ya vive un tercio de los habitantes de Latinoamérica, en donde este fenómeno alcanza su máxima expresión.

Siguiendo a Guillermo Hoyos, destacado filósofo colombiano, el reconocimiento de la multiculturalidad nos debería conducir a la construcción de aquellos mínimos en los que se basan la identidad social, la unidad institucional y el sujeto de derecho. Hoyos coloca énfasis en que la filosofía intercultural parte del diálogo entre las diversas culturas para abordar los temas de la razón tanto teórica como práctica[1].

Martín Hopenhay habla sobre las "vibraciones transculturales". Dice que recrear perspectivas en el contacto con el "esencialmente Otro" se vuelve más accesible en un mundo donde la heterogeneidad de lenguas, ritos y órdenes simbólicas es cada vez más inmediata[2]. El sociólogo francés Michel Maffesoli va más lejos al sostener que existe un mayor potencial auto-recreador por vía del desarraigo cultural o del nomadismo mental.

La coexistencia de actitudes positivas y negativas frente a la inmigración y a las relaciones interculturales son los polos asociados a la trama de todos los que escogen alejarse de su cultura y tierra de origen. A pesar de las limitaciones estructurales y de las normativas que establecen o imponen los países de acogida, no cabe duda de que el diálogo intercultural basado en el respeto a la diversidad es cada vez más necesario para el fortalecimiento de la ciudadanía, más allá de las nacionalidades.

Desde el enfoque multicultural, que significa básicamente reconocimiento del Otro, hasta el enfoque transcultural, que quiere decir la formación de una nueva cultura mestiza, aparece la interculturalidad como una etapa vigente y candente. Por esto el diálogo intercultural es la primera aproximación al reconocimiento del Otro como un ser distinto y legítimo a la vez.

Una plena integración social de los diversos grupos culturales, sean inmigrantes o descendientes, enriquece cultural y económicamente a las sociedades de acogida, y muchas veces provee también a las de salida recursos materiales impensados, a través de las remesas[3].

El conocimiento y promoción de las experiencias de diálogo intercultural ayuda a la integración y a la paz social. Conocer y respetar al Otro en su diversidad reduce las posibilidades de invisibilizarlo y discriminarlo. De igual forma, el reconocimiento del Otro -el nacional local en este caso-, por parte de los inmigrantes, es también una necesidad y cobra sentido en un diálogo de esta naturaleza. La xenofobia actúa en contra de lo desconocido, de lo extraño, de lo extranjero. Por esto es también posible hablar de xenofobia por parte de los inmigrantes hacia la cultura receptora.

Foto: Adélia Maria Koff

LA SITUACIÓN EN CHILE

La migración ha cumplido un rol de alta importancia en el desarrollo de los pueblos. Los inmigrantes son generalmente personas que han logrado sobresalir en su medio y logran traspasar cultura y conocimientos. Enriquecen a las sociedades que los reciben.

Chile hasta la década de los 70 sufrió pérdidas poblacionales debido a la emigración económica y política. En los años 90 disminuyó este flujo casi hasta situarse en equilibrio poblacional debido al crecimiento económico y a la reinstauración de la democracia[4]. El aporte histórico de los inmigrantes ha sido relevante para la formación cultural de Chile. Recibió desde mediados del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, miles de inmigrantes desde los más variados lugares del mundo, que contribuyeron con energía a nuestro desarrollo y diversidad cultural.

Este fenómeno, inherente al desarrollo de la humanidad, encuentra en el Chile de comienzos de este nuevo siglo - y con la mirada puesta en el Bicentenario de la Independencia (2010) - nuevos flujos inmigratorios, ahora básicamente desde países vecinos y de América del Sur. Cifras recientes muestran que en los últimos cinco años la población extranjera en Chile se ha casi duplicado. Todo indica que estos números van a aumentar[5].

Foto: Adélia Maria Koff

Chile, por su etapa avanzada en la transición demográfica (fecundidad bajo el nivel de reemplazo, sumado al envejecimiento creciente de la población); por la estabilidad política y un crecimiento económico persistente y más elevado a nivel regional, se está convirtiendo crecientemente en un país de atracción migratoria[6].

El Censo 2002 arrojó una cifra de 184.464 extranjeros con residencia en Chile, cifra considerablemente más alta que la de los censos anteriores. Entre los censos 1992-2002, los mayores incrementos de inmigrantes correspondieron a ciudadanos peruanos y ecuatorianos.

A diferencia de los inmigrantes que llegaron a Chile a fines del siglo XIX y principios del XX, básicamente europeos y asiáticos, ahora se trata de inmigrantes de América del Sur: siete de cada diez. Más aún, la mitad de los inmigrantes externos viene de Argentina y Perú. Entre 1996 y 2005 se ha multiplicado por cuatro la solicitud de visas temporales de ciudadanos de Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia.

El número estimado de extranjeros residentes en Chile a inicios del 2007 es cercano a los 300 mil. Entre ellos se calcula un 8% de personas irregulares o ilegales con alta precariedad en protección social. Predominan las mujeres y uno de cada cuatro es menor de 18 años.

A la luz de lo expuesto, a nuestro juicio algunas de las temáticas que surgirán en Chile, producto de una creciente migración internacional, son las siguientes:

a. Un mayor riesgo de discriminación social acentuado en los grupos inmigrantes pertenecientes a comunidades étnicamente más resistidas. En este sentido, el prejuicio es mayor frente a inmigrantes ecuatorianos, peruanos y bolivianos, con rasgos físicos indígenas, que respecto de inmigrantes argentinos con rasgos más europeos.7 El prejuicio actúa en tres dimensiones, las cuales se mezclan y priorizan en función de cada historia y sensibilidad particular; a saber: lo social, lo étnico y lo nacional.

b. Discusión de una política global sobre los modelos de integración universal versus refuerzo de identidades particulares. Esto no constituye una opción tajante, mas son los polos en los cuales se mueve una política migratoria. Urge en Chile rediseñar una política que reconozca los nuevos aportes culturales y los desafíos de integración social que ello trae consigo.

c. El reconocimiento de una sociedad diversa culturalmente, distinta a la existente en el Chile de hoy, que se ha caracterizado por ser una sociedad muy homogénea en su mestizaje y además con una alta resistencia a aceptar la diferencia.
(NA)

Foto: Adélia Maria Koff

[1] Guillermo Hoyos. "Comunicación intercultural para democratizar la democracia". Ponencia en el Primer Congreso Internacional de Cultura y Desarrollo. La Habana, Cuba, 1999.

[2] Martín Hopenhayn. "Transculturalidad y Diferencia: El lugar preciso es un lugar movedizo". Cinta de Moebio Nº7, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile, 2002.

[3] Según las naciones Unidas el 42% de los ingresos de América Latina procede de las remesas. México recibe el 45% del total. En 2002, dos millones y medio de latinoamericanos salieron de la pobreza gracias a las remesas.

[4] Según registro realizado por el INE sobre Chile en 2003 y 2004, un total de 857.781 chilenos viven actualmente fuera de Chile. Un 57% es nacido en Chile y un 43%, hijo de chilenos nacidos en el exterior. Un 61% reside en América del Sur; un 18%, en América del Norte y un 15%, en Europa.

[5] Según la Cepal, en 2002, en países que tienen un alto fl ujo migratorio con Chile, la situación de pobreza era preocupante. Así, por ejemplo, en Bolivia el 62% de su población vivía en pobreza; en Perú, el 55% y en Ecuador, el 40%.

[6] En los últimos 20 años Chile ha logrado reducir la pobreza de un 47% a un 14%. Ha duplicado su ingreso per cápita, alcanzando hoy en día los 10.000 dólares. Se han observado también notables avances en el índice de desarrollo humano: escolaridad, ingresos y esperanza de vida. La deuda aún pendiente es reducir las brechas sociales que todavía persisten.

[7] Leonardo Polloni. Migración de Capital Humano: El caso del Prejuicio social hacia los inmigrantes Latinoamericanos en Chile. Tesis de titulación Sociología. Universidad de la República. Santiago, 2006.




A primeira vez que emigrei do Brasil para o Chile foi para ter uma experiência profissional, e seria por 1 ano, porém, este ano, se converteram em 15 anos. Um deslumbramento de um país tranqüilo, sem inflações, me fez ficar por tanto tempo. Do Chile "observava" como o meu Brasil querido "arrumava" a casa pós época Collor, afinal, já nas manifestações das "diretas já" tínhamos (nós brasileiros) um sonho de um Brasil melhor.

Após os 15 anos, decidi voltar ao Brasil, com a esperança "e sem medo de ser feliz", e me veio na cabeça aquela canção "estou de volta para o meu aconchego, trazendo na mala bastante saudades" e aos poucos presenciei o que muitos dos brasileiros até hoje sofrem: desemprego, injustiças e diferenças sociais, enquanto, os meios de comunicação revelam corrupção atrás de corrupção, sendo os mais excluídos os mais prejudicados com o desvio das verbas públicas. No Brasil, país onde existe uma diversidade cultural e riquezas naturais, o povo clama e espera justiça e dignidade.

"Sonhava" com um trabalho digno e quem sabe poder trabalhar com e para os mais excluídos. Após meses sem exercício laboral, recebi uma proposta de "novamente emigrar" para o Chile. Com muita "pena" no coração, não pude negar a proposta, afinal era o que "sonhava" ter no Brasil. (A decisão do regresso ao Chile foi muito forte).

Sentimentos desencontrados: sentimento de felicidade por ter um trabalho que gosto, num país que me acolhe, com pessoas que me apóiam e sentimento de "pena" por não ter tido esta oportunidade no meu próprio país, longe da família e de amigos que também sei que me apóiam desde lá.

Tudo isso significa a busca de um ideal fora das minhas raízes, crescimento pessoal, superação, pese os empecilhos, e sair fortalecida. A "sensação é estranha e gostosa" de ser estrangeira aqui no Chile e lá no Brasil.

Isa Imai - Brasileira vivendo no Chile


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