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La Revista de la Pátria
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No
me llames extranjero
Rafael Amor

No
me llames extranjero, porque haya nacido lejos, o porque
tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero, porque fue distinto el seno,
o porque acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
tuvimos la misma luz, en el canto y en el beso, con
que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.
No me llames extranjero, ni pienses de dónde vengo,
mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, porque tu pan y tu fuego, calman
mi hambre y mi frío, y me cobija tu techo.
No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo,
tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego y el hambre
no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero... porque me trajo un camino,
porque nací en otro pueblo, porque conozco otros mares
y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales
en el adiós los pañuelos. y las pupilas borrosas de
los que dejamos lejos.
Los amigos que nos nombran y son iguales los rezos y
el amor de la que sueña con el día de regreso.
¡¡¡No me llames extranjero!!!
Traemos el mismo grito, el mismo cansancio viejo que
viene arrastrando el hombre desde el fondo de los tiempos,
cuando no existían fronteras antes que vinieran ellos...
Los que dividen y matan, los que roban, los que mienten,
los que venden nuestros sueños, los que inventaron un
día esta palabra... ¡¡¡Extranjero!!!
No me llames extranjero que es una palabra triste, que
es una palabra helada huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero mira tu niño y el mío cómo corren
de la mano hasta el final del sendero.
No los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas,
de límites ni banderas, míralos se van al cielo con
una risa paloma, que los reúne en el vuelo.
No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío,
el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo.
Ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre; por
la libertad eterna, igual de libres murieron.
¡¡¡No me llames extranjero!!!
Mírame bien a los ojos, mucho más allá del odio del
egoísmo y el miedo.
¡Y verás que soy un hombre!
¡No puedo ser extranjero!
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