|
Leopoldo
Artiles Gil apresenta a sua versão sobre o cinema
produzido na Republica Dominicana. Suas reflexões
sugerem que as dificuldades de criação e conseqüentemente
de distribuição não parecem ser muito diferentes daquelas
enfrentadas por outros países latino-americanos. Há
esforço e empenho por parte dos criadores nativos
para superá-las, mas as dificuldades parecem se agravar
por falta de incentivos mais expressivos, sejam públicos
ou privados. Artiles Gil destaca ainda a força do
cinema na construção da identidade de um povo e, por
isso mesmo, faz eco com Florence Jaugey quando diz:
um país sem cinema é um país sem rosto.
Leopoldo Artiles Gil presenta su versión sobre
el cine producido en República Dominicana. Sus reflexiones
sugieren que las dificultades de creación y, consecuentemente,
de distribución, no parecen ser muy diferentes de
las enfrentadas por otros países latinoamericanos.
Existe esfuerzo y empeño por parte de los creadores
nativos para superar dichas dificultades, sin embargo,
estas parecen agravarse por falta de incentivos expresivos,
tanto públicos como privados. Artiles Gil destaca,
además, el poder del cine en la construcción de la
identidad de un pueblo y, por eso mismo, se hace eco
de Florence Jaugey, al decir que un país sin cine
es un país sin rostro.
Cine
Latino americano: ¿qué momento o qué rasgos del
continente expresan?
Leopoldo
Artiles Gil
Sociólogo, Investigador del Centro Cultural Poveda.
Profesor de Sociología de la Universidad Autónoma
de Santo Domingo - República Dominicana
artil001@usa.net

O
cinema dominicano começou a se desenvolver no final
da década de 1980, com produções que trataram preferencialmente
do tema da emigração. Também se fez cinema documental
com o interesse de resgatar a memória histórica depositada
em arquivos visuais. Atualmente, o cinema produzido
na República Dominicana, com muito esforço e sem garantias
de exposição ao grande público, oscila entre aquele
bastante dependente do mundo da televisão comercial
e outro cinema, mais independente e experimental,
que tenta representar com justiça problemas sociais.
As dificuldades de criação se agravam pela carência
de uma política pública coerente que apóie os criadores
nativos, somada ao insuficiente financiamento privado.
PARA EMPEzAR A...VERNOS
El hecho de que el alumbramiento de ese arte inequívocamente
moderno, que es el cine, se registre cuando los hermanos
Lumière, el 28 de diciembre de 1895, en Francia, proyectaron
públicamente la salida de obreros de una fábrica en
la ciudad de Lyon, deja una impronta en dicho arte
por medio de una interesante marca de nacimiento:
su temprano foco en la cotidianeidad de la gente común.
Esto no quiere decir que el cine no sirva ni haya
servido para representar la vida de la gente no común
-reyes y reinas, dignatarios/as, potentados/as, divas,
celebridades, etcétera-, pero sí nos dice lo que desde
un primer momento Walter Benjamín se encargó de hacernos
entender: que el cine es el primer arte auténticamente
dirigido a las masas. Y lo es porque es un arte capaz
de movilizar a las masas a la vez que las distrae.[1]
Es por ello que, en la actualidad, es imposible ignorar
el cine como un arte que, al emplear su intenso poder
de distracción a través de la representación audiovisual
y móvil de historias que enganchan al receptor, tanto
en el plano de su emoción como de su razón, se coloca
como medio importantísimo al servicio de la construcción
de una identidad para las masas. En otras palabras,
el cine es uno de los medios, o arte, que están al
servicio de la conversión de las masas indiferenciadas
en un pueblo, en un país. Y esto es más cierto en
estos tiempos de globalización que antes. Es por ello
que Florence Jaugey dijo que "un país sin cine es
un país sin rostro".
Al hablar del cine dominicano y al tratar de dilucidar
qué rasgos de la identidad nacional y continental
(pues Dominicana pertenece a "América Latina", no
importa qué signifique en este momento dicho término)
se expresan a través del mismo, voy a omitir las referencias
a películas hechas por cineastas extranjeros en República
Dominicana, o fuera de ella, que proyecten o construyan
una imagen de los dominicanos. Me concentraré en el
cine dominicano hecho por dominicanos y dominicanas.
ANTECEDENTES y ACTUALIDAD DEL CINE DOMINICANO
Es preciso señalar que si definimos el cine dominicano
como lo hemos hecho, resulta que su historia y su
producción son ambas exiguas, pues si bien se puede
decir que se inicia en 1923-1924 con las películas
de Francisco Palau, La Aparición de Nuestra Señora
de la Altagracia y Las Emboscadas de Cupido, resulta
que durante los 31 años de la dictadura de Rafael
Leonidas Trujillo no se filmó ni una sola película
dominicana. El cine dominicano propiamente dicho se
empieza a desarrollar, a pasos muy lentos, desde el
post-trujillato, y no es sino hasta finales de la
década del 80, cuando Agliberto Meléndez, con su película
Un Pasaje de Ida le da el primer empuje a la producción
cinematográfica independiente en el país y trata el
significativo problema de la emigración ilegal a los
Estados Unidos, basándose en una historia real, la
de la muerte de un grupo de emigrantes que abordan
un barco en condiciones inhumanas. Si se habla de
expresión de determinadas manifestaciones de un pueblo
a través del cine, la película Un Pasaje de Ida es,
sin duda, el filme que introduce, con una nota trágica,
el tema de la emigración ilegal que tanto afecta en
la actualidad las expectativas cifradas en la idea
de la dominicanidad.[2] Será uno de los integrantes
del elenco de Un Pasaje de Ida, Ángel Muñiz, quien
seguiría explotando esta veta pero ya no en el registro
de la tragedia que asola al emigrante ilegal, sino
en el registro de la comicidad, con Nueva Yol (1995)
y Nueva Yol 3: Bajo la Nueva Ley (1997). El personaje
de estas dos películas proviene de la televisión,
Balbuena, interpretado por el comediante y músico
Luisito Martí, cuya popularidad servirá como enganche
motivador del éxito de las dos películas entre el
público dominicano de la isla y el de la llamada "diáspora
dominicana" en los Estados Unidos, principalmente.
Si se aplican los criterios de una presunta "alta
cultura" en el contexto dominicano, la figura de Balbuena
como representativa de un tipo de dominicanos se prestaría
a mucha discusión. Sin embargo, el éxito comercial
logrado por el filme confirma, al menos, que el público
masivo dominicano ha establecido una relación de identificación
con Balbuena, quizás porque las tribulaciones de Balbuena
como migrante toca una estructura de sentimiento presente
en los dominicanos, síntesis de esperanza y de temor,
como es el forzoso intento de realizar el "sueño americano"
para no sucumbir a la frustración de no poder realizar
las naturales aspiraciones personales en la propia
tierra. Eso es algo que a la vez que se desea, también
se teme.
A estas películas se les une Buscando un Sueño (1997),
una obra colectiva de Joseph Medina, Jaime Piña y
David Castillo. Esta fue filmada en su mayor parte
en Estados Unidos y describe facetas de la vida de
la comunidad dominicana en New York, comunidad cuyas
vivencias en la gran urbe -problemas de asimilación
a la cultura receptora, integración económica a dicha
sociedad y todas las consecuencias derivadas de la
situación que en la tierra de origen diera lugar a
la emigración- ha impulsado a un grupo de intelectuales
dominicanos residentes en los Estados Unidos a calificar
con el término "diáspora" la experiencia de lo que
entienden ha sido una expulsión del territorio nativo
isleño.[3] Entre tanto, también se ha hecho cine documental
con el explícito interés de rescatar la memoria histórica
depositada en archivos visuales. El cineasta René
Fortunato es el sujeto clave de esta faena. Es como
si quisiera evitar que la comunidad dominicana olvidara
las atrocidades del dictador Trujillo, los abusos
de poder del presidente autoritario Joaquín Balaguer
y la gesta histórica de abril de 1965, cuando el país
dominicano se levantó contra una oligarquía gobernante
de derecha para reponer en el poder a Juan Bosch,
presidente depuesto por un golpe de estado militar
de derecha en 1963, hecho que desencadenó la ocupación
norteamericana del país en 1965, así como el subsiguiente
enfrentamiento entre el pueblo alzado y las tropas
norteamericanas.[4] Fortunato parece inyectar en sus
filmes la idea de que más vale recordar bien que olvidar
mal, para lograr extraer las lecciones correctas de
la historia. Lo cierto es que por el medio audiovisual,
el mensaje que él quiere hacer llegar alcanza un nivel
de recepción mayor que si lo estuviera expresando
mediante un libro. Sus obras no han gozado solo de
una considerable difusión a través de las ventas de
video y de dvd, sino a través de su presentación directa
en la televisión y en las exposiciones colectivas,
vía salas comerciales o eventos culturales de diversa
índole.
PARA CONCLUIR...
Fuera de estos hitos fundamentales, se puede decir
que el cine que se sigue haciendo en República Dominicana
-con mucho esfuerzo y sin cadenas comerciales seguras
que le garanticen su exposición al gran público- oscila
entre la tentación de recurrir con exceso al tono
de la comedia o del suspenso no muy sofisticado, y
ese otro cine de sabor mucho más independiente y experimental,
que trata de dar una representación justa de problemas.
En el primer caso figuran las obras Perico Ripiao
(2003), Un Macho de Mujer (2006) y Andrea (2006).
Con estas películas, el cine parece consolidar su
dependencia al mundo de la televisión comercial. En
el segundo caso, las obras abordan la desigualdad
social, la corrupción y el abuso de poder. Son referencia,
en este caso, Cárcel de la Victoria: el cuarto hombre
(2004), que retrata la representación del cruel sistema
carcelario en Dominicana; Yuniol (2007), que describe
la dualidad-desigualdad que permea, tristemente, a
la sociedad dominicana a través de la historia de
dos jóvenes físicamente muy parecidos, uno rico y
el otro pobre, que cambian de lugar por un tiempo.
Según parece, República Dominicana quiere hacerse,
por fin, de un rostro; quiere tener cine. Sin embargo,
a causa de la falta de una política pública coherente
que dé apoyo a los creadores nativos, y al insuficiente
financiamiento privado, tomará un tiempo para que
lo dominicano se exprese con propiedad y en su amplia
heterogeneidad en el escenario fílmico global. Por
ahora, los atisbos que se puedan captar de la misma
vendrán cifrados y diluidos en filmes que intentan
ser hilarantes sin llegar a ser profundos, y de vez
en cuando en alguna obra esporádica hecha con espíritu
independiente, como fue el caso de la película Excesos
(2008), dirigida por un joven dominicano de 19 años,
de nombre José María Cabral, en la cual retrata la
alienación de sectores juveniles de la alta clase
media del país dominicano. (NA)
[1]
Ver su importante ensayo "La obra de arte en la era
de su reproducibilidad técnica". En varias ediciones.
[2] El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2005: Hacia
una inserción mundial incluyente y renovada, en su capítulo
VI, que trata sobre la identidad y la cultura, identifica
este tipo de proceso migratorio como un rasgo problemático
de la actual identidad cultural dominicana: se emigra
porque no se tiene fe en un posible desarrollo nacional
que beneficie a las mayorías. De ahí que los dominicanos
y las dominicanas quieran escapar del territorio para
realizar sus sueños en otro lado. El compositor popular
dominicano Juan Luis Guerra lo expresó muy bien en los
versos de su canción-merengue "Visa para un Sueño".
[3] Silvio Torres Saillant, intelectual domínico-americano
expresa en estos términos esta realidad: "En una sociedad
con un futuro económico cifrado en industrias precarias
como las zonas francas y el turismo, cuyo aporte a un
desarrollo duradero es cuestionable, y con un liderazgo
político-eclesiástico-empresarial cundido por el instinto
Baninter, nadie puede garantizarle estabilidad material
a la población. Nada quita, por tanto, que varios hoy
aquí mañana deban transportarse allá, adonde han llegado
tantos cientos miles de compatriotas desde que irrumpió
el destierro masivo hace cuatro décadas. Conocer a la
diáspora -cómo vive, qué piensa y cómo puede beneficiarse
de ella esta sociedad más allá de la evidente remesa-
se hace un tanto urgente." La condición rayana: la promesa
ciudadana en el lugar del quicio. http://www.secffaa.mil.do/Seminario%20Frontera/Silvio%20Torres%20Saillant/La%20Condicion%20Rayana2.doc
[4] René Fortunato tiene en su haber las siguientes
obras: Abril, la trinchera del honor (1988); Trujillo,
el Poder del Jefe (1991); Trujillo: el Poder del Jefe
II (1994); Balaguer: la herencia del Tirano (1998) .
Qual
a sua opinião sobre o cinema Latino-Americano?
¿Qué piensa usted del cine latinoamericano?
André Pereira da Costa - Brasil
anpercosta@hotmail.com
A América Latina, passam-se séculos, décadas, mantém-se
surda, muda e cega ao que ocorre com/na América Latina.
O cinema é reflexo desse comportamento. Apesar desse
desconhecimento, México e Brasil, em especial, e Argentina
em um plano um pouco abaixo, vêm promovendo autênticas
revoluções no campo da estética e da linguagem, do discurso
e do conteúdo cinematográficos. O caso mexicano merece
referência destacada, porque se dá colado literalmente
a um modelo dominante de produção --o holliwoodiano--
e ainda porque precisa se ver com uma cultura popular
notoriamente conservadora e apegada a padrões estéticos
românticos. O Brasil, por sua vez, vem revelando uma
cinematografia bastante diversificada tanto em termos
de temática como de abordagem técnica, o que é positivo
na medida em que reflete a própria diversidade cultural
do país. Além disso, tem amadurecido no que toca aos
aspectos de produção e distribuição, abrindo frentes
de projeção internacional.
Jeovane Ramos - Brasil
jeoramos@hotmail.com
Apesar dos escassos recursos, avançamos a passos largos
fazendo uso de tecnologias cada vez mais acessíveis,
superando a escassez com criatividade.
R. Emilio Jáquez
República Dominicana
rejc@hotmail.com
Pienso que ha alcanzado un gran desarrollo, pero creo
que aún está muy ceñido a los patrones del cine norteamericano,
lo que hace que pierda no solamente su originalidad,
sino también lo que yo llamaría "la mision profetica"
de toda obre de arte, y que otros llaman de "dimensión
social".
Eliane Pszczol - Brasil
elipixol@gmail.com
Meu depoimento é de uma leiga que adora cinema, portanto
sem nenhum rigor técnico. E desse ponto de vista considero
que os cinemas brasileiro e argentino têm crescido muito:
ambos encontraram nichos próprios (os documentários
brasileiros estão cada vez melhores e os filmes argentinos
elevam simples temas do cotidiano a uma dimensão muito
rica), estão desenvolvendo suas próprias linguagens
e firmando suas identidades.
Maria da Consolação Lucinda - Brasil
lucindamc@oi.com.br
A produção cinematográfica não é imune às vicissitudes
do modo capitalista de produção. A América Latina se
configura importante mercado consumidor da produção
dos países com estrutura produtiva consolidada. Mesmo
tendo que driblar as dificuldades, conquistas interessantes
têm sido alcançadas. As co-produções e as associações
de países como Brasil e Argentina deram resultados consideráveis,
tais como o filme "Diários de Motocicleta". Além da
busca pela qualidade técnica, notamos que tem sido dada
atenção à temáticas referentes às suas constituições
identitárias e questões relacionados com suas realidades
sociais.
Juan Carlos Carr - Argentina
lorelei@digitalcoop.com.ar
Creo que tenemos muy buenos cineastas, pero estos no
reciben el apoyo ni de grandes empresas ni del Estado,
como creo que debería ser. Los artistas que conozco
son buenos en número reducido. Quizás la TV los haya
"culturizado" y los haya hecho olvidar nuestras raíces
y nuestros problemas.
Patrícia Neme - Brasil
nemepatricia@hotmail.com
Acredito que tenhamos alcançado a maturidade que nos
faltava. Hoje, o Brasil não "faz cinema", mas cria um
memorial histórico de suma importância para as gerações
vindouras. Quanto aos demais países, lamento ter pouco
conhecimento de suas produções.
Antonio Veronese - Brasil
antonioveronese@hotmail.com
Como a música, é das mais identitárias das nossas expressões.
Esse gosto de "terceiro mundo" do nosso cinema é extremamente
suculento e saboroso.
Raul Justo Coachman - Brasil
raulcoachman@yahoo.com.br
Para encontrar um lugar ao sol na concorrência desigual
com o gigantismo da indústria cinematográfica norte-americana,
só resta ao cinema do terceiro mundo apostar na criatividade.
Com o mercado saturado pelos "blockbusters" de orçamentos
milionários, recheados com a alta tecnologia de efeitos
especiais e pesadas campanhas de marketing, o cinema
latino-americano procura explorar a força dramática
de temas regionais. Essa criatividade já encontra reconhecimento
em Hollywood, que tem procurado talentos mexicanos e
brasileiros, por exemplo, para roteirizar e realizar
suas produções. A América Latina, passam-se séculos,
décadas, mantém-se surda, muda e cega ao que ocorre
com/na América Latina. O cinema é reflexo desse comportamento.
Apesar desse desconhecimento, México e Brasil, em especial,
e Argentina em um plano um pouco abaixo, vêm promovendo
autênticas revoluções no campo da estética e da linguagem,
do discurso e do conteúdo cinematográficos. O caso mexicano
merece referência destacada, porque se dá colado literalmente
a um modelo dominante de produção --o holliwoodiano--
e ainda porque precisa se ver com uma cultura popular
notoriamente conservadora e apegada a padrões estéticos
românticos. O Brasil, por sua vez, vem revelando uma
cinematografia bastante diversificada tanto em termos
de temática como de abordagem técnica, o que é positivo
na medida em que reflete a própria diversidade cultural
do país. Além disso, tem amadurecido no que toca aos
aspectos de produção e distribuição, abrindo frentes
de projeção internacional.
Jeovane Ramos - Brasil
jeoramos@hotmail.com
Apesar dos escassos recursos, avançamos a passos
largos fazendo uso de tecnologias cada vez mais acessíveis,
superando a escassez com criatividade.
R. Emilio Jáquez
República Dominicana
rejc@hotmail.com
Pienso que ha alcanzado un gran desarrollo, pero
creo que aún está muy ceñido a los patrones del cine
norteamericano, lo que hace que pierda no solamente
su originalidad, sino también lo que yo llamaría "la
mision profetica" de toda obre de arte, y que otros
llaman de "dimensión social".
Eliane Pszczol - Brasil
elipixol@gmail.com
Meu depoimento é de uma leiga que adora cinema,
portanto sem nenhum rigor técnico. E desse ponto de
vista considero que os cinemas brasileiro e argentino
têm crescido muito: ambos encontraram nichos próprios
(os documentários brasileiros estão cada vez melhores
e os filmes argentinos elevam simples temas do cotidiano
a uma dimensão muito rica), estão desenvolvendo suas
próprias linguagens e firmando suas identidades.
Maria da Consolação Lucinda - Brasil
lucindamc@oi.com.br
A produção cinematográfica não é imune às vicissitudes
do modo capitalista de produção. A América Latina se
configura importante mercado consumidor da produção
dos países com estrutura produtiva consolidada. Mesmo
tendo que driblar as dificuldades, conquistas interessantes
têm sido alcançadas. As co-produções e as associações
de países como Brasil e Argentina deram resultados consideráveis,
tais como o filme "Diários de Motocicleta". Além da
busca pela qualidade técnica, notamos que tem sido dada
atenção à temáticas referentes às suas constituições
identitárias e questões relacionados com suas realidades
sociais.
Juan Carlos Carr - Argentina
lorelei@digitalcoop.com.ar
Creo que tenemos muy buenos cineastas, pero estos
no reciben el apoyo ni de grandes empresas ni del Estado,
como creo que debería ser. Los artistas que conozco
son buenos en número reducido. Quizás la TV los haya
"culturizado" y los haya hecho olvidar nuestras raíces
y nuestros problemas.
Patrícia Neme - Brasil
nemepatricia@hotmail.com
Acredito que tenhamos alcançado a maturidade que
nos faltava. Hoje, o Brasil não "faz cinema", mas cria
um memorial histórico de suma importância para as gerações
vindouras. Quanto aos demais países, lamento ter pouco
conhecimento de suas produções.
Antonio Veronese - Brasil
antonioveronese@hotmail.com
Como a música, é das mais identitárias das nossas expressões.
Esse gosto de "terceiro mundo" do nosso cinema é extremamente
suculento e saboroso.
Raul Justo Coachman - Brasil
raulcoachman@yahoo.com.br
Para encontrar um lugar ao sol na concorrência desigual
com o gigantismo da indústria cinematográfica norte-americana,
só resta ao cinema do terceiro mundo apostar na criatividade.
Com o mercado saturado pelos "blockbusters" de orçamentos
milionários, recheados com a alta tecnologia de efeitos
especiais e pesadas campanhas de marketing, o cinema
latino-americano procura explorar a força dramática
de temas regionais. Essa criatividade já encontra reconhecimento
em Hollywood, que tem procurado talentos mexicanos e
brasileiros, por exemplo, para roteirizar e realizar
suas produções.
|